El año oscuro de la ministra Aagesen: apagón y crisis nuclear

La vicepresidenta y ministra para la Transición Ecológica, Sara Aagesen , tenía un largo recorrido en el sector energético antes de llegar a su actual cargo. Como secretaria de Estado de Teresa Ribera era una cara reconocida entre las empresas, y las buenas opiniones sobre ella eran una constante. Con esos avales llegó a la primera línea política. Había muchas expectativas, y casi todas positivas.Sin embargo, ha tenido que vivir un hito histórico en el ámbito eléctrico que ha puesto patas arriba toda su agenda: el apagón del pasado 28 de abril, que abrió en canal el debate sobre la integración de las renovables en el sistema, así como el cierre de las centrales nucleares. Eso, además, ha derivado en una fuerte tensión entre compañías, que refleja esa singular polarización que vive España en su conjunto.Noticia Relacionada estandar Si Las empresas instan a Industria a que no se cometa un «error histórico» con la inversión en redes eléctricas Raúl Masa La Asociación para la Transición Energética alerta sobre los problemas que supondría no ofrecer más recursos económicosPara abordar cómo ha sido su primer año de gestión, y qué tareas tiene pendientes para 2026, ABC ha recopilado las impresiones de las principales organizaciones empresariales que representan a la gran mayoría del sector energético español. Muchos coinciden en que la senda marcada es positiva, pero se nota menos optimismo que años atrás. El apagón ha sembrado dudas . Demasiadas.«Queda mucho trabajo regulatorio por llevar a cabo», explica la directora de Regulación de Aelec , Marta Castro . Desde la asociación de empresas eléctricas estiman que será fundamental «abordar la regulación que haga mejorar la operativa de la integración de las renovables en el sistema». Este sentimiento es transversal para cualquier negocio. Desde la patronal gasista Sedigás recuerdan que el Ministerio «ha avanzado en la actualización de algunos aspectos del marco normativo del sistema y ha puesto algunas bases técnicas para la integración progresiva de los gases renovables. Sin embargo, persisten lagunas regulatorias relevantes que condicionan numerosos aspectos de la actividad del sector en España».Y las principales observaciones vienen por esa vía. Desde la Asociación de la Industria del Combustible ( AICE ) aseguran que llevan «años reclamando un marco regulatorio y un entorno fiscal que dé certidumbre a las inversiones necesarias para alcanzar el objetivo de neutralidad climática de 2050 que como país nos hemos marcado».Problema de ideasAagesen ha tenido que hacer frente, por culpa y efecto del apagón, al debate sobre la neutralidad tecnológica —o su ausencia— que salpica al sector, donde a veces se apunta a que el Gobierno ha dado prioridad a unas soluciones energéticas frente a otras. Pero no solo eso. La polarización política también ha llegado, y el impacto ha sido mayúsculo a la hora de legislar; sobre todo, cuando ha habido consenso entre empresas, pero no en el Congreso.El director general de la organización fotovoltaica UNEF , José Donoso , recuerda que «este ha sido un año positivo de continuidad con el proceso de transición energética, en el que se elaboró el RDL 7/2025 con gran consenso del sector y que desgraciadamente no fue aprobado. Aunque se han llevado a cabo importantes decretos como el de medidas urgentes, con puntos tan necesarios como la hibridación con almacenamiento que tanto se necesita». Pero esas necesidades llegan a regañadientes.Así lo asume y reconoce el secretario general de Protermosolar , Óscar Balseiro , que explica que «el primer año de la ministra Aagesen ha estado marcado por la necesidad de repensar la transición energética sin comprometer la seguridad de suministro eléctrico. El incidente de abril ha demostrado que necesitamos tecnologías que aporten firmeza, inercia, control de tensión y flexibilidad al sistema, a la vez que se avanza en la electrificación y en la descarbonización, lo que ha subrayado el papel estratégico de la tecnología termosolar».Sobre el avance del sector, el ritmo es intermitente. Un ejemplo renovable lo explica el director general de la Asociación Empresarial Eólica ( AEE ), Juan Virgilio Márquez , que recuerda que «el ritmo de crecimiento anual de nueva potencia eólica debe acelerarse, pero debe hacerlo en unas condiciones que generen certidumbre a los inversores: la demanda eléctrica debe aumentar, la tramitación administrativa debe ser más ágil y coordinada entre las instituciones, con criterios homogéneos entre territorios, y segura en lo jurídico. Hay que solucionar urgentemente la parálisis judicial existente en algunas regiones como Galicia». Desde UNEF , por su parte, asumen que «el gran reto es avanzar en la descarbonización de los usos finales de la energía y la electrificación de la demanda. Es importante que se aceleren los concursos de demanda previstos. Y sacar adelante un real decreto que regule las comunidades energéticas. También es necesario que haya subastas que den certidumbre a los inversores para continuar con la transición energética ante un sistema de fijación de precios marginalista que, por sus características, no da señales adecuadas a la industria renovable».En ese ámbito renovable, el director general de Protermsolar asume que «es fundamental fomentar el cumplimiento del Pniec, lo que supone acelerar para que la tecnología termosolar alcance los 4.800 MW, y promover el almacenamiento térmico como una solución probada y testada en la última década. También, reducir las restricciones extraordinarias que sufren las termosolares por saturación de nudos. Es paradójico que castiguemos a una tecnología renovable que aporta firmeza, estabilidad y control de tensión, obligándola a parar cuando hay exceso de generación, especialmente cuando la red necesita operar con seguridad o cuando esa energía podría almacenarse y liberarse durante la noche».En cuanto a los deberes que pone la organización eólica AEE para 2026 están, entre otros, «el acelerar la repotenciación de los parques más antiguos junto con la nueva potencia, activar eficazmente los mecanismos de defensa industrial de nuestra cadena de valor, impulsar la eólica marina, desplegar el almacenamiento de forma eficiente y solucionar la judicialización masiva en los territorios».Tecnología esencialPor lo que respecta a los combustibles fósiles, que siguen siendo la piedra angular del sistema energético español en cuanto a su uso , desde Sedigás ven esencial de cara a 2026 la «adopción completa del ‘Reglamento Europeo de reducción de Emisiones del Metano’ en el sector energético, con la definición pendiente de los criterios de implementación relativos a obligaciones, periodicidad, inspecciones y metodologías de supervisión».Asimismo, y con un asunto que lleva demasiado tiempo en la lista de asuntos pendientes del Ministerio, la patronal del gas reclama la «implementación de la Orden Ministerial de los mercados de capacidad, que ofrezca las condiciones de certidumbre y de viabilidad técnica y económica para los ciclos combinados de gas. Tiene que poner en valor la singular aportación que realiza esta tecnología para dar respaldo, flexibilidad y firmeza a la generación eléctrica».Por su parte, AICE estima que para el próximo ejercicio «es clave la transposición ágil, ambiciosa y completa de la directiva ‘RED III’, para reforzar la competitividad de la industria del combustible y del conjunto del país; para aportar estabilidad y seguridad jurídica a largo plazo, y para asegurar la entrada en vigor del nuevo sistema de objetivos de combustibles y energías renovables con horizonte 2030 el 1 de enero de 2027».La patronal de la industria del combustible estima que eso «permitirá avanzar en la oportunidad que tiene España con los combustibles renovables. Porque podemos liderar su producción en Europa: contamos con el sistema de refino más flexible y competitivo de la Unión Europea, somos el tercer país con mayor disponibilidad de materia prima, fundamentalmente residuos para la producción de combustibles renovables y contamos con la red comercial de combustibles 100% renovables más grande del continente».Debate nuclearPor si hubiera pocos frentes abiertos, el debate sobre el futuro de la energía nuclear saltó a las portadas de todos los periódicos. Su necesidad, tras el apagón, se hacía más visible. «En tema de suministro eléctrico es necesario aprender de la experiencia y tener cinturón y tirantes, porque debemos tener luz todos los días del año, y no lo hemos podido asegurar, lo cual es gravísimo». Así se expresaba en un acto público hace unos días el presidente de Foro Nuclear , Ignacio Araluce , que ahora mismo tiene en las oficinas del Consejo de Seguridad Nuclear (CSN) el futuro de la central de Almaraz.Pero los árboles nucleares no deben impedir ver el bosque energético. El impulso de la electrificación, las subastas renovables, la velocidad en el despliegue eólico —incluido el marino—, la implementación de los mercados de capacidad —claves para el sector gasista que este año ha sido esencial para el sistema—, y así un sinfín de cuestiones que debe abordar Aagesen cuanto antes. Todo ello mientras siguen las dudas de lo que realmente sucedió el pasado 28 de abril. La vicepresidenta y ministra para la Transición Ecológica, Sara Aagesen , tenía un largo recorrido en el sector energético antes de llegar a su actual cargo. Como secretaria de Estado de Teresa Ribera era una cara reconocida entre las empresas, y las buenas opiniones sobre ella eran una constante. Con esos avales llegó a la primera línea política. Había muchas expectativas, y casi todas positivas.Sin embargo, ha tenido que vivir un hito histórico en el ámbito eléctrico que ha puesto patas arriba toda su agenda: el apagón del pasado 28 de abril, que abrió en canal el debate sobre la integración de las renovables en el sistema, así como el cierre de las centrales nucleares. Eso, además, ha derivado en una fuerte tensión entre compañías, que refleja esa singular polarización que vive España en su conjunto.Noticia Relacionada estandar Si Las empresas instan a Industria a que no se cometa un «error histórico» con la inversión en redes eléctricas Raúl Masa La Asociación para la Transición Energética alerta sobre los problemas que supondría no ofrecer más recursos económicosPara abordar cómo ha sido su primer año de gestión, y qué tareas tiene pendientes para 2026, ABC ha recopilado las impresiones de las principales organizaciones empresariales que representan a la gran mayoría del sector energético español. Muchos coinciden en que la senda marcada es positiva, pero se nota menos optimismo que años atrás. El apagón ha sembrado dudas . Demasiadas.«Queda mucho trabajo regulatorio por llevar a cabo», explica la directora de Regulación de Aelec , Marta Castro . Desde la asociación de empresas eléctricas estiman que será fundamental «abordar la regulación que haga mejorar la operativa de la integración de las renovables en el sistema». Este sentimiento es transversal para cualquier negocio. Desde la patronal gasista Sedigás recuerdan que el Ministerio «ha avanzado en la actualización de algunos aspectos del marco normativo del sistema y ha puesto algunas bases técnicas para la integración progresiva de los gases renovables. Sin embargo, persisten lagunas regulatorias relevantes que condicionan numerosos aspectos de la actividad del sector en España».Y las principales observaciones vienen por esa vía. Desde la Asociación de la Industria del Combustible ( AICE ) aseguran que llevan «años reclamando un marco regulatorio y un entorno fiscal que dé certidumbre a las inversiones necesarias para alcanzar el objetivo de neutralidad climática de 2050 que como país nos hemos marcado».Problema de ideasAagesen ha tenido que hacer frente, por culpa y efecto del apagón, al debate sobre la neutralidad tecnológica —o su ausencia— que salpica al sector, donde a veces se apunta a que el Gobierno ha dado prioridad a unas soluciones energéticas frente a otras. Pero no solo eso. La polarización política también ha llegado, y el impacto ha sido mayúsculo a la hora de legislar; sobre todo, cuando ha habido consenso entre empresas, pero no en el Congreso.El director general de la organización fotovoltaica UNEF , José Donoso , recuerda que «este ha sido un año positivo de continuidad con el proceso de transición energética, en el que se elaboró el RDL 7/2025 con gran consenso del sector y que desgraciadamente no fue aprobado. Aunque se han llevado a cabo importantes decretos como el de medidas urgentes, con puntos tan necesarios como la hibridación con almacenamiento que tanto se necesita». Pero esas necesidades llegan a regañadientes.Así lo asume y reconoce el secretario general de Protermosolar , Óscar Balseiro , que explica que «el primer año de la ministra Aagesen ha estado marcado por la necesidad de repensar la transición energética sin comprometer la seguridad de suministro eléctrico. El incidente de abril ha demostrado que necesitamos tecnologías que aporten firmeza, inercia, control de tensión y flexibilidad al sistema, a la vez que se avanza en la electrificación y en la descarbonización, lo que ha subrayado el papel estratégico de la tecnología termosolar».Sobre el avance del sector, el ritmo es intermitente. Un ejemplo renovable lo explica el director general de la Asociación Empresarial Eólica ( AEE ), Juan Virgilio Márquez , que recuerda que «el ritmo de crecimiento anual de nueva potencia eólica debe acelerarse, pero debe hacerlo en unas condiciones que generen certidumbre a los inversores: la demanda eléctrica debe aumentar, la tramitación administrativa debe ser más ágil y coordinada entre las instituciones, con criterios homogéneos entre territorios, y segura en lo jurídico. Hay que solucionar urgentemente la parálisis judicial existente en algunas regiones como Galicia». Desde UNEF , por su parte, asumen que «el gran reto es avanzar en la descarbonización de los usos finales de la energía y la electrificación de la demanda. Es importante que se aceleren los concursos de demanda previstos. Y sacar adelante un real decreto que regule las comunidades energéticas. También es necesario que haya subastas que den certidumbre a los inversores para continuar con la transición energética ante un sistema de fijación de precios marginalista que, por sus características, no da señales adecuadas a la industria renovable».En ese ámbito renovable, el director general de Protermsolar asume que «es fundamental fomentar el cumplimiento del Pniec, lo que supone acelerar para que la tecnología termosolar alcance los 4.800 MW, y promover el almacenamiento térmico como una solución probada y testada en la última década. También, reducir las restricciones extraordinarias que sufren las termosolares por saturación de nudos. Es paradójico que castiguemos a una tecnología renovable que aporta firmeza, estabilidad y control de tensión, obligándola a parar cuando hay exceso de generación, especialmente cuando la red necesita operar con seguridad o cuando esa energía podría almacenarse y liberarse durante la noche».En cuanto a los deberes que pone la organización eólica AEE para 2026 están, entre otros, «el acelerar la repotenciación de los parques más antiguos junto con la nueva potencia, activar eficazmente los mecanismos de defensa industrial de nuestra cadena de valor, impulsar la eólica marina, desplegar el almacenamiento de forma eficiente y solucionar la judicialización masiva en los territorios».Tecnología esencialPor lo que respecta a los combustibles fósiles, que siguen siendo la piedra angular del sistema energético español en cuanto a su uso , desde Sedigás ven esencial de cara a 2026 la «adopción completa del ‘Reglamento Europeo de reducción de Emisiones del Metano’ en el sector energético, con la definición pendiente de los criterios de implementación relativos a obligaciones, periodicidad, inspecciones y metodologías de supervisión».Asimismo, y con un asunto que lleva demasiado tiempo en la lista de asuntos pendientes del Ministerio, la patronal del gas reclama la «implementación de la Orden Ministerial de los mercados de capacidad, que ofrezca las condiciones de certidumbre y de viabilidad técnica y económica para los ciclos combinados de gas. Tiene que poner en valor la singular aportación que realiza esta tecnología para dar respaldo, flexibilidad y firmeza a la generación eléctrica».Por su parte, AICE estima que para el próximo ejercicio «es clave la transposición ágil, ambiciosa y completa de la directiva ‘RED III’, para reforzar la competitividad de la industria del combustible y del conjunto del país; para aportar estabilidad y seguridad jurídica a largo plazo, y para asegurar la entrada en vigor del nuevo sistema de objetivos de combustibles y energías renovables con horizonte 2030 el 1 de enero de 2027».La patronal de la industria del combustible estima que eso «permitirá avanzar en la oportunidad que tiene España con los combustibles renovables. Porque podemos liderar su producción en Europa: contamos con el sistema de refino más flexible y competitivo de la Unión Europea, somos el tercer país con mayor disponibilidad de materia prima, fundamentalmente residuos para la producción de combustibles renovables y contamos con la red comercial de combustibles 100% renovables más grande del continente».Debate nuclearPor si hubiera pocos frentes abiertos, el debate sobre el futuro de la energía nuclear saltó a las portadas de todos los periódicos. Su necesidad, tras el apagón, se hacía más visible. «En tema de suministro eléctrico es necesario aprender de la experiencia y tener cinturón y tirantes, porque debemos tener luz todos los días del año, y no lo hemos podido asegurar, lo cual es gravísimo». Así se expresaba en un acto público hace unos días el presidente de Foro Nuclear , Ignacio Araluce , que ahora mismo tiene en las oficinas del Consejo de Seguridad Nuclear (CSN) el futuro de la central de Almaraz.Pero los árboles nucleares no deben impedir ver el bosque energético. El impulso de la electrificación, las subastas renovables, la velocidad en el despliegue eólico —incluido el marino—, la implementación de los mercados de capacidad —claves para el sector gasista que este año ha sido esencial para el sistema—, y así un sinfín de cuestiones que debe abordar Aagesen cuanto antes. Todo ello mientras siguen las dudas de lo que realmente sucedió el pasado 28 de abril.  

La vicepresidenta y ministra para la Transición Ecológica, Sara Aagesen, tenía un largo recorrido en el sector energético antes de llegar a su actual cargo. Como secretaria de Estado de Teresa Ribera era una cara reconocida entre las empresas, y las buenas opiniones … sobre ella eran una constante. Con esos avales llegó a la primera línea política. Había muchas expectativas, y casi todas positivas.

Sin embargo, ha tenido que vivir un hito histórico en el ámbito eléctrico que ha puesto patas arriba toda su agenda: el apagón del pasado 28 de abril, que abrió en canal el debate sobre la integración de las renovables en el sistema, así como el cierre de las centrales nucleares. Eso, además, ha derivado en una fuerte tensión entre compañías, que refleja esa singular polarización que vive España en su conjunto.

Para abordar cómo ha sido su primer año de gestión, y qué tareas tiene pendientes para 2026, ABC ha recopilado las impresiones de las principales organizaciones empresariales que representan a la gran mayoría del sector energético español. Muchos coinciden en que la senda marcada es positiva, pero se nota menos optimismo que años atrás. El apagón ha sembrado dudas. Demasiadas.

«Queda mucho trabajo regulatorio por llevar a cabo», explica la directora de Regulación de Aelec, Marta Castro. Desde la asociación de empresas eléctricas estiman que será fundamental «abordar la regulación que haga mejorar la operativa de la integración de las renovables en el sistema». Este sentimiento es transversal para cualquier negocio. Desde la patronal gasista Sedigás recuerdan que el Ministerio «ha avanzado en la actualización de algunos aspectos del marco normativo del sistema y ha puesto algunas bases técnicas para la integración progresiva de los gases renovables. Sin embargo, persisten lagunas regulatorias relevantes que condicionan numerosos aspectos de la actividad del sector en España».

Y las principales observaciones vienen por esa vía. Desde la Asociación de la Industria del Combustible (AICE) aseguran que llevan «años reclamando un marco regulatorio y un entorno fiscal que dé certidumbre a las inversiones necesarias para alcanzar el objetivo de neutralidad climática de 2050 que como país nos hemos marcado».

Problema de ideas

Aagesen ha tenido que hacer frente, por culpa y efecto del apagón, al debate sobre la neutralidad tecnológica —o su ausencia— que salpica al sector, donde a veces se apunta a que el Gobierno ha dado prioridad a unas soluciones energéticas frente a otras. Pero no solo eso. La polarización política también ha llegado, y el impacto ha sido mayúsculo a la hora de legislar; sobre todo, cuando ha habido consenso entre empresas, pero no en el Congreso.

El director general de la organización fotovoltaica UNEF, José Donoso, recuerda que «este ha sido un año positivo de continuidad con el proceso de transición energética, en el que se elaboró el RDL 7/2025 con gran consenso del sector y que desgraciadamente no fue aprobado. Aunque se han llevado a cabo importantes decretos como el de medidas urgentes, con puntos tan necesarios como la hibridación con almacenamiento que tanto se necesita». Pero esas necesidades llegan a regañadientes.

Así lo asume y reconoce el secretario general de Protermosolar, Óscar Balseiro, que explica que «el primer año de la ministra Aagesen ha estado marcado por la necesidad de repensar la transición energética sin comprometer la seguridad de suministro eléctrico. El incidente de abril ha demostrado que necesitamos tecnologías que aporten firmeza, inercia, control de tensión y flexibilidad al sistema, a la vez que se avanza en la electrificación y en la descarbonización, lo que ha subrayado el papel estratégico de la tecnología termosolar».

Sobre el avance del sector, el ritmo es intermitente. Un ejemplo renovable lo explica el director general de la Asociación Empresarial Eólica (AEE), Juan Virgilio Márquez, que recuerda que «el ritmo de crecimiento anual de nueva potencia eólica debe acelerarse, pero debe hacerlo en unas condiciones que generen certidumbre a los inversores: la demanda eléctrica debe aumentar, la tramitación administrativa debe ser más ágil y coordinada entre las instituciones, con criterios homogéneos entre territorios, y segura en lo jurídico. Hay que solucionar urgentemente la parálisis judicial existente en algunas regiones como Galicia».

Desde UNEF, por su parte, asumen que «el gran reto es avanzar en la descarbonización de los usos finales de la energía y la electrificación de la demanda. Es importante que se aceleren los concursos de demanda previstos. Y sacar adelante un real decreto que regule las comunidades energéticas. También es necesario que haya subastas que den certidumbre a los inversores para continuar con la transición energética ante un sistema de fijación de precios marginalista que, por sus características, no da señales adecuadas a la industria renovable».

En ese ámbito renovable, el director general de Protermsolar asume que «es fundamental fomentar el cumplimiento del Pniec, lo que supone acelerar para que la tecnología termosolar alcance los 4.800 MW, y promover el almacenamiento térmico como una solución probada y testada en la última década. También, reducir las restricciones extraordinarias que sufren las termosolares por saturación de nudos. Es paradójico que castiguemos a una tecnología renovable que aporta firmeza, estabilidad y control de tensión, obligándola a parar cuando hay exceso de generación, especialmente cuando la red necesita operar con seguridad o cuando esa energía podría almacenarse y liberarse durante la noche».

En cuanto a los deberes que pone la organización eólica AEE para 2026 están, entre otros, «el acelerar la repotenciación de los parques más antiguos junto con la nueva potencia, activar eficazmente los mecanismos de defensa industrial de nuestra cadena de valor, impulsar la eólica marina, desplegar el almacenamiento de forma eficiente y solucionar la judicialización masiva en los territorios».

Tecnología esencial

Por lo que respecta a los combustibles fósiles, que siguen siendo la piedra angular del sistema energético español en cuanto a su uso, desde Sedigás ven esencial de cara a 2026 la «adopción completa del ‘Reglamento Europeo de reducción de Emisiones del Metano’ en el sector energético, con la definición pendiente de los criterios de implementación relativos a obligaciones, periodicidad, inspecciones y metodologías de supervisión».

Asimismo, y con un asunto que lleva demasiado tiempo en la lista de asuntos pendientes del Ministerio, la patronal del gas reclama la «implementación de la Orden Ministerial de los mercados de capacidad, que ofrezca las condiciones de certidumbre y de viabilidad técnica y económica para los ciclos combinados de gas. Tiene que poner en valor la singular aportación que realiza esta tecnología para dar respaldo, flexibilidad y firmeza a la generación eléctrica».

Por su parte, AICE estima que para el próximo ejercicio «es clave la transposición ágil, ambiciosa y completa de la directiva ‘RED III’, para reforzar la competitividad de la industria del combustible y del conjunto del país; para aportar estabilidad y seguridad jurídica a largo plazo, y para asegurar la entrada en vigor del nuevo sistema de objetivos de combustibles y energías renovables con horizonte 2030 el 1 de enero de 2027».

La patronal de la industria del combustible estima que eso «permitirá avanzar en la oportunidad que tiene España con los combustibles renovables. Porque podemos liderar su producción en Europa: contamos con el sistema de refino más flexible y competitivo de la Unión Europea, somos el tercer país con mayor disponibilidad de materia prima, fundamentalmente residuos para la producción de combustibles renovables y contamos con la red comercial de combustibles 100% renovables más grande del continente».

Debate nuclear

Por si hubiera pocos frentes abiertos, el debate sobre el futuro de la energía nuclear saltó a las portadas de todos los periódicos. Su necesidad, tras el apagón, se hacía más visible. «En tema de suministro eléctrico es necesario aprender de la experiencia y tener cinturón y tirantes, porque debemos tener luz todos los días del año, y no lo hemos podido asegurar, lo cual es gravísimo». Así se expresaba en un acto público hace unos días el presidente de Foro Nuclear, Ignacio Araluce, que ahora mismo tiene en las oficinas del Consejo de Seguridad Nuclear (CSN) el futuro de la central de Almaraz.

Pero los árboles nucleares no deben impedir ver el bosque energético. El impulso de la electrificación, las subastas renovables, la velocidad en el despliegue eólico —incluido el marino—, la implementación de los mercados de capacidad —claves para el sector gasista que este año ha sido esencial para el sistema—, y así un sinfín de cuestiones que debe abordar Aagesen cuanto antes. Todo ello mientras siguen las dudas de lo que realmente sucedió el pasado 28 de abril.

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