La inquilina tiene dos años más de contrato gracias a la prórroga extraordinaria, pero después de esto su paradero es una incógnita.Más información: Una experta en vivienda, sobre el alquiler: «Las prórrogas ya solicitadas seguirán siendo válidas» La inquilina tiene dos años más de contrato gracias a la prórroga extraordinaria, pero después de esto su paradero es una incógnita.Más información: Una experta en vivienda, sobre el alquiler: «Las prórrogas ya solicitadas seguirán siendo válidas»
Las claves
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Gema lleva 25 años como inquilina en un piso en Barcelona, pero ahora su nuevo arrendador no quiere renovarle el contrato.
No obstante, la vecina de Barcelona pidió la prórroga extraordinaria de dos años, lo que significa que tiene hasta el 2028 para conseguir una alternativa habitacional, algo que según expresó en Informativos Telecinco ve como una misión imposible.
Lo preocupante es que la situación de Gema no es aislada, al menos 11 vecinos de un edificio de esta ciudad se enfrentan a esta amenaza porque, según expresaron, pretenden convertir sus hogares en pisos turísticos.
Un edificio de alquiler temporal
«Yo en lo que me queda de contrato no puedo conseguir absolutamente nada más, ni yo ni mi hija», comenzó expresando Gema, «no puedo encontrar tampoco una casa, ni un piso de alquiler».
Por este motivo la inquilina decidió acogerse a la prórroga extraordinaria de alquileres. A pesar de que este decreto ley fue tumbado en el Congreso, las prórrogas solicitadas siguen siendo válidas.
Así, personas como Gema podrán seguir residiendo en sus pisos: «Con la prórroga extraordinaria del decreto me quedaría hasta finales del 2028«.
Otros 11 vecinos de un edificio de Barcelona se encuentran en esta situación enfrentándose a un fondo buitre que quiere convertir sus viviendas en pisos de alquiler temporal.
«Ahora su apuesta es convertir todo esto en un grandísimo Airbnb, es un grandísimo edificio de alquiler temporal», explicó Diana Virgón, una de las inquilinas afectadas.
El decreto de la prórroga de alquileres, impulsado por Sumar, permitía prorrogar durante dos años los contratos de alquiler que vencen en 2026 y 2027, además de exponer un tope del 2% en la actualización anual de los alquileres.
No obstante, al haber sido tumbada esta ley en el Congreso, un millón de contratos de alquiler podrán subir sin límite lo cual afecta alrededor de 2,68 millones de personas, con un coste promedio de 1.730 euros al año por inquilino.
Por esto, muchos inquilinos decidieron acogerse a esta opción antes de que pasase por el Congreso de los Diputados. Sin embargo, no todos tuvieron esta idea.
Es el caso de Carla, una vecina que en 2027 renueva su contrato pero con miedo e incertidumbre de lo que se va a encontrar: «Estoy embarazada de siete meses, entonces nos vienen muchas más aparte del alquiler».
El Español – Sociedad
