Jordi Pujol está pendiente a esta hora de saber si se sentará finalmente en el banquillo de la Audiencia Nacional para ser juzgado por corrupción. El expresidente catalán ha comparecido brevemente, por videoconferencia desde su casa, ante los magistrados: “Estoy a su disposición para responder lo mejor que sepa, pero muy en forma no estoy”, ha afirmado, según han explicado a EL PAÍS fuentes presentes, durante el breve interrogatorio, que ha servido a los jueces para valorar su estado de salud. Un informe forense encargado por el tribunal concluyó que no estaba “en condiciones físicas ni cognitivas” para defenderse y afrontar el proceso.
La Audiencia Nacional decide si el expresidente queda excluido de la vista por el origen de la fortuna familiar oculta en Andorra, que arranca este lunes tras años de retrasos
Jordi Pujol está pendiente a esta hora de saber si se sentará finalmente en el banquillo de la Audiencia Nacional para ser juzgado por corrupción. El expresidente catalán ha comparecido brevemente, por videoconferencia desde su casa, ante los magistrados: “Estoy a su disposición para responder lo mejor que sepa, pero muy en forma no estoy”, ha afirmado, según han explicado a EL PAÍS fuentes presentes, durante el breve interrogatorio, que ha servido a los jueces para valorar su estado de salud. Un informe forense encargado por el tribunal concluyó que no estaba “en condiciones físicas ni cognitivas” para defenderse y afrontar el proceso.
Los magistrados han preguntado a Pujol, en una comparecencia a puerta cerrada, si se ve “capacitado” de reconocer un documento en caso de que se le mostrase durante el proceso. “No lo sé, pero lo intentaré”, ha respondido Pujol en la videoconferencia. Vestido con un traje, camisa blanca y corbata oscura, Pujol ha estado acompañado en se trámite por uno de sus abogados, Albert Carrillo.
Los magistrados también habían ordenado la comparecencia de los dos forenses que elaboraron el informe, Àngel Cuquerella y Xavier Pérez. A través de videoconferencia, ambos se han ratificado en las conclusiones de su informe, según el cual Pujol no está en condiciones de afrontar el juicio. Los forenses, que examinaron su historial médico y se entrevistaron con el expresidente catalán en su casa de Barcelona durante más de una hora, han respondido a las preguntas de los magistrados y de las partes. “El president Pujol habla mucho, pero dice poco», ha dicho uno de ellos sobre su capacidad para comprender el proceso penal y responder a preguntas.
Tras escuchar a los forenses y a Pujol, los magistrados se han tomado un receso de 15 minutos para decidir si el expresidente queda excluido del juicio, escenario más probable.
A sus 95 años, el exdirigente de Convergència está a un paso de esquivar la posibilidad de que los magistrados lo condenen por delitos de asociación ilícita y blanqueo de capitales, por los que la Fiscalía Anticorrupción le reclamaba nueve años de prisión.
El juicio, en todo caso, seguiría adelante para el resto de acusados, entre los que se encuentran los siete hijos del expresident, que encabezó la Generalitat desde 1980 a 2003. El ministerio público sostiene que Pujol y su esposa, Marta Ferrusola (fallecida en 2024), “dirigieron” una batería de “operaciones de ocultación y afloramiento” de las ganancias ilícitas que obtenían a través de pagos de empresarios. Pero, según el escrito de acusación, dos de sus vástagos (Jordi y Josep) “gestionaron” parte de esos beneficios” y el resto (Pere, Oleguer, Oriol, Mireia y Marta) se “beneficiaron directa y conscientemente”, y “coadyuvaron a su ocultación”. Por ello, el ministerio público solicita 29 años de reclusión para el primogénito, Jordi Pujol Ferrusola; 14 años para Josep; y ocho años para los otros cinco hijos restantes.

La vista sobre el estado de salud de Jordi Pujol padre se ha celebrado a puerta cerrada y ha comenzado con una hora de retraso por problemas técnicos con la conexión por videoconferencia. Todas las partes estaban citadas a las 10.00. Los hijos del expresident han llegado con bastante antelación a la sede de la Audiencia Nacional en San Fernando de Henares, ubicada en un polígono industrial. Josep Pujol ha sido el primero en acceder al edificio judicial. Después lo han hecho el resto de vástagos: Oleguer, Marta y Pere han entrado juntos, mientras que Jordi, el primogénito, y Oriol, el único que siguió la carrera política del padre, lo han hecho por separado.
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