La red eléctrica española está de plena actualidad desde el apagón del 28 de abril del año pasado. Desde entonces se ha especulado mucho si la infraestructura está preparada para los desafíos que vienen: aumento de la demanda e integración de las energías renovables; y la respuesta es que podría estar mejor. Así se desprende de un informe desarrollado por la consultora PwC y la patronal Aelec que analiza el grado de cumplimiento de las diversas planificaciones eléctricas en las últimas dos décadas. Una tarea, señalan, que recae sobre el operador del sistema, Red Eléctrica, y que en principio no está cumpliendo.En estos momentos se encuentra en fase de desarrollo la Planificación Eléctrica 2025-2030. Su importancia es vital puesto que en el próximo lustro se llevará a cabo el gran cambio a nivel energético; sobre todo, con una supuesta explosión de demanda eléctrica, tal y como pronostica el Gobierno en el Plan Nacional Integrado de Energía y Clima (Pniec).Sin embargo, esta situación coge un poco a contrapié a la infraestructura eléctrica española. Según el estudio desarrollado por PwC y Aelec, organización que representa los intereses de Iberdrola, Endesa y EDP, hay partes de la red eléctrica que se proyectaron hace 20 años y todavía no se han desarrollado.Noticia relacionada general No No La electrificación se le atraganta a Sánchez al elevarse el consumo de petróleo Raúl MasaEl documento analiza cuál ha sido el grado de implantación de diversas tipologías de activos eléctricos, principalmente los que afectan a la distribución, entre ellos se incluyen nuevas subestaciones, ampliaciones de subestaciones existentes, posiciones para conectar nueva demanda y generación, líneas y cables, etc. Y la conclusión es demoledora: en algunas de estas partes se han detectado retrasos de hasta 20 años, aunque la media es de unos cinco años, que llega hasta siete años en diferentes elementos de la red. Y lo peor es que más del 70% siempre tiene demoras. Es decir, que ya se han superpuesto diversas planificaciones sin que se hayan avanzado en algunas cuestiones.Esta situación atañe tanto a Red Eléctrica como a las empresas distribuidoras, aunque estas últimas señalan al gestor de la red como el responsable –puesto que este tipo de planificación son vinculantes para su tarea–, dado que en muchos casos ellos no pueden actuar hasta que la red de transporte no está desarrollada.Las consecuenciasQue la red esté así, según han explicado desde Aelec durante la presentación del informe, supone una pérdida de competitividad y autonomía derivada del estrangulamiento de la red que impide electrificar sectores clave de la economía como la industria.Asimismo, han recordado que al no poder avanzar en la electrificación a un mayor ritmo, España se vuelve más dependiente de los combustibles fósiles, reduciendo su autonomía energética frente a crisis internacionales. Por si fuera poco, el incumplimiento de la planificación eléctrica supone un retraso estimado de entre seis y siete años en la transición energética, algo que dificulta alcanzar los objetivos del Pniec.En principio, una red modernizada provocaría unos precios de las luz más bajos que beneficiaría a los consumidoresEsta situación también golpea en unos precios de electricidad más altos. Y es que el desarrollo de la red permitiría que las inversiones fueran más eficientes dado que una mayor capacidad para integrar demanda ayudaría a reducir el precio de la electricidad para el consumidor final mediante una reducción de los peajes.La lista de situaciones negativas que provocan los retrasos en la modernización de la red es muy amplia. También se genera una ineficiencia de las renovables debido ala falta de capacidad en la red genera un cuello de botella donde se genera energía verde que no puede ser consumida, lo que incrementa los vertidos (energía desperdiciada) y resta eficiencia a las inversiones en plantas renovables.A todo esto se suma un bloqueo de la demanda y proyectos estratégicos. Actualmente, existen unos 43 GW de acceso concedido que no se han conectado debido a la falta de red. Esto afecta directamente a la alimentación de ejes ferroviarios, puertos y grandes industrias que no pueden conectarse a pesar de tener proyectos maduros. La red eléctrica española está de plena actualidad desde el apagón del 28 de abril del año pasado. Desde entonces se ha especulado mucho si la infraestructura está preparada para los desafíos que vienen: aumento de la demanda e integración de las energías renovables; y la respuesta es que podría estar mejor. Así se desprende de un informe desarrollado por la consultora PwC y la patronal Aelec que analiza el grado de cumplimiento de las diversas planificaciones eléctricas en las últimas dos décadas. Una tarea, señalan, que recae sobre el operador del sistema, Red Eléctrica, y que en principio no está cumpliendo.En estos momentos se encuentra en fase de desarrollo la Planificación Eléctrica 2025-2030. Su importancia es vital puesto que en el próximo lustro se llevará a cabo el gran cambio a nivel energético; sobre todo, con una supuesta explosión de demanda eléctrica, tal y como pronostica el Gobierno en el Plan Nacional Integrado de Energía y Clima (Pniec).Sin embargo, esta situación coge un poco a contrapié a la infraestructura eléctrica española. Según el estudio desarrollado por PwC y Aelec, organización que representa los intereses de Iberdrola, Endesa y EDP, hay partes de la red eléctrica que se proyectaron hace 20 años y todavía no se han desarrollado.Noticia relacionada general No No La electrificación se le atraganta a Sánchez al elevarse el consumo de petróleo Raúl MasaEl documento analiza cuál ha sido el grado de implantación de diversas tipologías de activos eléctricos, principalmente los que afectan a la distribución, entre ellos se incluyen nuevas subestaciones, ampliaciones de subestaciones existentes, posiciones para conectar nueva demanda y generación, líneas y cables, etc. Y la conclusión es demoledora: en algunas de estas partes se han detectado retrasos de hasta 20 años, aunque la media es de unos cinco años, que llega hasta siete años en diferentes elementos de la red. Y lo peor es que más del 70% siempre tiene demoras. Es decir, que ya se han superpuesto diversas planificaciones sin que se hayan avanzado en algunas cuestiones.Esta situación atañe tanto a Red Eléctrica como a las empresas distribuidoras, aunque estas últimas señalan al gestor de la red como el responsable –puesto que este tipo de planificación son vinculantes para su tarea–, dado que en muchos casos ellos no pueden actuar hasta que la red de transporte no está desarrollada.Las consecuenciasQue la red esté así, según han explicado desde Aelec durante la presentación del informe, supone una pérdida de competitividad y autonomía derivada del estrangulamiento de la red que impide electrificar sectores clave de la economía como la industria.Asimismo, han recordado que al no poder avanzar en la electrificación a un mayor ritmo, España se vuelve más dependiente de los combustibles fósiles, reduciendo su autonomía energética frente a crisis internacionales. Por si fuera poco, el incumplimiento de la planificación eléctrica supone un retraso estimado de entre seis y siete años en la transición energética, algo que dificulta alcanzar los objetivos del Pniec.En principio, una red modernizada provocaría unos precios de las luz más bajos que beneficiaría a los consumidoresEsta situación también golpea en unos precios de electricidad más altos. Y es que el desarrollo de la red permitiría que las inversiones fueran más eficientes dado que una mayor capacidad para integrar demanda ayudaría a reducir el precio de la electricidad para el consumidor final mediante una reducción de los peajes.La lista de situaciones negativas que provocan los retrasos en la modernización de la red es muy amplia. También se genera una ineficiencia de las renovables debido ala falta de capacidad en la red genera un cuello de botella donde se genera energía verde que no puede ser consumida, lo que incrementa los vertidos (energía desperdiciada) y resta eficiencia a las inversiones en plantas renovables.A todo esto se suma un bloqueo de la demanda y proyectos estratégicos. Actualmente, existen unos 43 GW de acceso concedido que no se han conectado debido a la falta de red. Esto afecta directamente a la alimentación de ejes ferroviarios, puertos y grandes industrias que no pueden conectarse a pesar de tener proyectos maduros.
La red eléctrica española está de plena actualidad desde el apagón del 28 de abril del año pasado. Desde entonces se ha especulado mucho si la infraestructura está preparada para los desafíos que vienen: aumento de la demanda e integración de las energías renovables; y … la respuesta es que podría estar mejor. Así se desprende de un informe desarrollado por la consultora PwC y la patronal Aelec que analiza el grado de cumplimiento de las diversas planificaciones eléctricas en las últimas dos décadas. Una tarea, señalan, que recae sobre el operador del sistema, Red Eléctrica, y que en principio no está cumpliendo.
En estos momentos se encuentra en fase de desarrollo la Planificación Eléctrica 2025-2030. Su importancia es vital puesto que en el próximo lustro se llevará a cabo el gran cambio a nivel energético; sobre todo, con una supuesta explosión de demanda eléctrica, tal y como pronostica el Gobierno en el Plan Nacional Integrado de Energía y Clima (Pniec).
Sin embargo, esta situación coge un poco a contrapié a la infraestructura eléctrica española. Según el estudio desarrollado por PwC y Aelec, organización que representa los intereses de Iberdrola, Endesa y EDP, hay partes de la red eléctrica que se proyectaron hace 20 años y todavía no se han desarrollado.
Noticia relacionada
El documento analiza cuál ha sido el grado de implantación de diversas tipologías de activos eléctricos, principalmente los que afectan a la distribución, entre ellos se incluyen nuevas subestaciones, ampliaciones de subestaciones existentes, posiciones para conectar nueva demanda y generación, líneas y cables, etc. Y la conclusión es demoledora: en algunas de estas partes se han detectado retrasos de hasta 20 años, aunque la media es de unos cinco años, que llega hasta siete años en diferentes elementos de la red. Y lo peor es que más del 70% siempre tiene demoras. Es decir, que ya se han superpuesto diversas planificaciones sin que se hayan avanzado en algunas cuestiones.
Esta situación atañe tanto a Red Eléctrica como a las empresas distribuidoras, aunque estas últimas señalan al gestor de la red como el responsable –puesto que este tipo de planificación son vinculantes para su tarea–, dado que en muchos casos ellos no pueden actuar hasta que la red de transporte no está desarrollada.
Las consecuencias
Que la red esté así, según han explicado desde Aelec durante la presentación del informe, supone una pérdida de competitividad y autonomía derivada del estrangulamiento de la red que impide electrificar sectores clave de la economía como la industria.
Asimismo, han recordado que al no poder avanzar en la electrificación a un mayor ritmo, España se vuelve más dependiente de los combustibles fósiles, reduciendo su autonomía energética frente a crisis internacionales. Por si fuera poco, el incumplimiento de la planificación eléctrica supone un retraso estimado de entre seis y siete años en la transición energética, algo que dificulta alcanzar los objetivos del Pniec.
En principio, una red modernizada provocaría unos precios de las luz más bajos que beneficiaría a los consumidores
Esta situación también golpea en unos precios de electricidad más altos. Y es que el desarrollo de la red permitiría que las inversiones fueran más eficientes dado que una mayor capacidad para integrar demanda ayudaría a reducir el precio de la electricidad para el consumidor final mediante una reducción de los peajes.
La lista de situaciones negativas que provocan los retrasos en la modernización de la red es muy amplia. También se genera una ineficiencia de las renovables debido ala falta de capacidad en la red genera un cuello de botella donde se genera energía verde que no puede ser consumida, lo que incrementa los vertidos (energía desperdiciada) y resta eficiencia a las inversiones en plantas renovables.
A todo esto se suma un bloqueo de la demanda y proyectos estratégicos. Actualmente, existen unos 43 GW de acceso concedido que no se han conectado debido a la falta de red. Esto afecta directamente a la alimentación de ejes ferroviarios, puertos y grandes industrias que no pueden conectarse a pesar de tener proyectos maduros.
RSS de noticias de economia

