Entre las cosas españolas que todavía se mantienen firmes a la modernidad impuesta por la ‘generación Rosalía’ está la siesta en verano después de una buena comida culminada por una gran raja de sandía o melón. Eso ya depende del gusto. No hay fruta de temporada con mayor arraigo que estos dos productos. Aunque este año, y por culpa del conflicto bélico en Oriente Próximo, puede que pase factura en el bolsillo. Lo bueno, de momento, es que las orejas al lobo del acuerdo entre la Unión Europa y Mercosur no se verán.En este contexto, el director del Departamento de Inteligencia de Mercados de Coexphal (Asociación de Organizaciones de Productores de Frutas y Hortalizas de la provincia de Almería), Juan Carlos Pérez, asume una realidad: seguramente los costes derivados de la guerra de Irán se trasladarán «aguas arriba». Por la experiencia de otras temporadas, cuando hay un claro impacto de costes, éstos terminan recayendo en una subida de precios que afronta el consumidor final.No obstante, en cuestiones agrarias, siempre conviene recordar que existe una larga cadena productiva desde que el agricultor recoge la fruta hasta que llega a la mesa del consumidor y que, en muchos casos, hay algunos eslabones que meten mayor presión a los precios, que no siempre termina por beneficiar al que trabaja la tierra.Noticia relacionada general No No Oportunidad de negocio La geopolítica del pistacho: España busca su hueco entre Irán y EE.UU. Raúl MasaAsimismo, el portavoz de Coexphal explica a este periódico que aunque los costes influyen, existe la posibilidad de que este año el aumento de precios no sea una consecuencia directa de éstos, sino de una caída en la oferta. Se prevé un recorte en la comercialización tanto de melón como de sandía, lo que naturalmente tiende a elevar los precios independientemente de lo que haya costado producir el fruto.La sensación de un año de incertidumbre es compartida por casi todo el sector. La responsable de Asaja Almería, Adoración Blanque, recuerda que la subida de los insumos ha sido una realidad, algo que se ha dejado notar en el encarecimiento de los abonos, productos fitosanitarios y el plástico. A esto se debe añadir la mano de obra, un coste que el sector ya venía arrastrando a lo largo de toda la campaña y que sigue presionando los márgenes.Los agricultores recuerdan que las grandes subidas de precios llegan al final de la cadena; sobre todo, en la distribuciónY Blanque señala, además, que surge una competencia de terceros países (como Senegal o Brasil) donde las reglas del juego a nivel económico están desequilibradas. Es decir, los costes en España son mayores, y eso a nivel de precio final se debe reflejar.Desde la Coordinadora de Organizaciones de Agricultores y Ganaderos, Sergio López, de COAG Almería, prefiere no aventurarse a asegurar si habrá una subida de precios para el consumidor final. Pero tampoco puede ocultar, asegura, que «debería influir». El motivo es que los agricultores están pagando más por los fertilizantes, por el bombeo del agua, el gasóleo… y eso solo conduce a que finalmente se tenga que ver reflejado en el precio.Impactos externosAl margen de los precios más altos que parece que pagarán los consumidores, para el sector primario español esta campaña tiene una novedad importante: ya está en marcha el acuerdo entre la Unión Europea y Mercosur. Por eso, es buen momento para tomar la temperatura con el melón y la sandía.En COAG Almería, Sergio López cree que en algún momento puede llegar a influir, pero que no será en esta campaña. De hecho, cita nombres como los de Senegal, sobre todo, en el ámbito de la sandía, como un competidor que genera más dolores de cabeza.Sobre esta situación, Adoración Blanque (Asaja Almería) traslada la misma percepción: el choque surge con Senegal, y, principalmente, en la temporada temprana de sandía cuando se coincide de lleno con el país africano. Y aquí vuelve a salir algo esencial: «Evidentemente el coste que tiene un productor de Senegal no es el mismo que tenemos aquí. Simplemente con la mano de obra ya se puede haber un diferencial bastante grande». Con respecto a Mercosur, Blanque es muy pragmática: «Tú pruebas un melón de Brasil y un melón de aquí –cuando es la campaña del melón de aquí–, y no vas a comprar uno de Brasil hasta que no se acaben los nuestros. Eso te lo digo yo, porque ni en sabor ni en nada tienen nada que ver con nosotros».Se espera que por el momento el acuerdo con Mercosur no suponga un gran impacto negativo para los productos españolesPor su parte, desde Coexphal, Juan Carlos Pérez, estima que el impacto previsto, por cuestiones de transporte, por el momento no sea muy significativo. Aunque recuerda que en el ámbito agrario –aunque no lo parezca– las cosas cambian muy rápido. Puntualiza que de una campaña para otra pueden pasar cosas distintas, pero insiste en que no cree que se vaya a dar un impacto muy importante.En cuanto a los datos con los que llega el sector a la campaña de este año, según datos del Ministerio de Agricultura, Pesca y Alimentación, el año pasado contabilizó el cultivo de 23.100 hectáreas de sandía (21.500 en 2024) y 17.500 hectáreas de melones (16.700 en 2024), una superficie que se repartió principalmente por tres comunidades autónomas: Andalucía, Murcia y Castilla-La Mancha.España produjo en ellas 1,31 millones de toneladas de sandías (1,22 millones en 2024) y 642.100 toneladas de melones (594.000 en 2024). Las expectativas para este año se sitúan en una línea similar, aunque todavía es pronto, puesto que puede haber algún contratiempo climático que pueda modificar estas cifras. Aun así, el gran reto para todos será contener los costes. Entre las cosas españolas que todavía se mantienen firmes a la modernidad impuesta por la ‘generación Rosalía’ está la siesta en verano después de una buena comida culminada por una gran raja de sandía o melón. Eso ya depende del gusto. No hay fruta de temporada con mayor arraigo que estos dos productos. Aunque este año, y por culpa del conflicto bélico en Oriente Próximo, puede que pase factura en el bolsillo. Lo bueno, de momento, es que las orejas al lobo del acuerdo entre la Unión Europa y Mercosur no se verán.En este contexto, el director del Departamento de Inteligencia de Mercados de Coexphal (Asociación de Organizaciones de Productores de Frutas y Hortalizas de la provincia de Almería), Juan Carlos Pérez, asume una realidad: seguramente los costes derivados de la guerra de Irán se trasladarán «aguas arriba». Por la experiencia de otras temporadas, cuando hay un claro impacto de costes, éstos terminan recayendo en una subida de precios que afronta el consumidor final.No obstante, en cuestiones agrarias, siempre conviene recordar que existe una larga cadena productiva desde que el agricultor recoge la fruta hasta que llega a la mesa del consumidor y que, en muchos casos, hay algunos eslabones que meten mayor presión a los precios, que no siempre termina por beneficiar al que trabaja la tierra.Noticia relacionada general No No Oportunidad de negocio La geopolítica del pistacho: España busca su hueco entre Irán y EE.UU. Raúl MasaAsimismo, el portavoz de Coexphal explica a este periódico que aunque los costes influyen, existe la posibilidad de que este año el aumento de precios no sea una consecuencia directa de éstos, sino de una caída en la oferta. Se prevé un recorte en la comercialización tanto de melón como de sandía, lo que naturalmente tiende a elevar los precios independientemente de lo que haya costado producir el fruto.La sensación de un año de incertidumbre es compartida por casi todo el sector. La responsable de Asaja Almería, Adoración Blanque, recuerda que la subida de los insumos ha sido una realidad, algo que se ha dejado notar en el encarecimiento de los abonos, productos fitosanitarios y el plástico. A esto se debe añadir la mano de obra, un coste que el sector ya venía arrastrando a lo largo de toda la campaña y que sigue presionando los márgenes.Los agricultores recuerdan que las grandes subidas de precios llegan al final de la cadena; sobre todo, en la distribuciónY Blanque señala, además, que surge una competencia de terceros países (como Senegal o Brasil) donde las reglas del juego a nivel económico están desequilibradas. Es decir, los costes en España son mayores, y eso a nivel de precio final se debe reflejar.Desde la Coordinadora de Organizaciones de Agricultores y Ganaderos, Sergio López, de COAG Almería, prefiere no aventurarse a asegurar si habrá una subida de precios para el consumidor final. Pero tampoco puede ocultar, asegura, que «debería influir». El motivo es que los agricultores están pagando más por los fertilizantes, por el bombeo del agua, el gasóleo… y eso solo conduce a que finalmente se tenga que ver reflejado en el precio.Impactos externosAl margen de los precios más altos que parece que pagarán los consumidores, para el sector primario español esta campaña tiene una novedad importante: ya está en marcha el acuerdo entre la Unión Europea y Mercosur. Por eso, es buen momento para tomar la temperatura con el melón y la sandía.En COAG Almería, Sergio López cree que en algún momento puede llegar a influir, pero que no será en esta campaña. De hecho, cita nombres como los de Senegal, sobre todo, en el ámbito de la sandía, como un competidor que genera más dolores de cabeza.Sobre esta situación, Adoración Blanque (Asaja Almería) traslada la misma percepción: el choque surge con Senegal, y, principalmente, en la temporada temprana de sandía cuando se coincide de lleno con el país africano. Y aquí vuelve a salir algo esencial: «Evidentemente el coste que tiene un productor de Senegal no es el mismo que tenemos aquí. Simplemente con la mano de obra ya se puede haber un diferencial bastante grande». Con respecto a Mercosur, Blanque es muy pragmática: «Tú pruebas un melón de Brasil y un melón de aquí –cuando es la campaña del melón de aquí–, y no vas a comprar uno de Brasil hasta que no se acaben los nuestros. Eso te lo digo yo, porque ni en sabor ni en nada tienen nada que ver con nosotros».Se espera que por el momento el acuerdo con Mercosur no suponga un gran impacto negativo para los productos españolesPor su parte, desde Coexphal, Juan Carlos Pérez, estima que el impacto previsto, por cuestiones de transporte, por el momento no sea muy significativo. Aunque recuerda que en el ámbito agrario –aunque no lo parezca– las cosas cambian muy rápido. Puntualiza que de una campaña para otra pueden pasar cosas distintas, pero insiste en que no cree que se vaya a dar un impacto muy importante.En cuanto a los datos con los que llega el sector a la campaña de este año, según datos del Ministerio de Agricultura, Pesca y Alimentación, el año pasado contabilizó el cultivo de 23.100 hectáreas de sandía (21.500 en 2024) y 17.500 hectáreas de melones (16.700 en 2024), una superficie que se repartió principalmente por tres comunidades autónomas: Andalucía, Murcia y Castilla-La Mancha.España produjo en ellas 1,31 millones de toneladas de sandías (1,22 millones en 2024) y 642.100 toneladas de melones (594.000 en 2024). Las expectativas para este año se sitúan en una línea similar, aunque todavía es pronto, puesto que puede haber algún contratiempo climático que pueda modificar estas cifras. Aun así, el gran reto para todos será contener los costes.
Entre las cosas españolas que todavía se mantienen firmes a la modernidad impuesta por la ‘generación Rosalía’ está la siesta en verano después de una buena comida culminada por una gran raja de sandía o melón. Eso ya depende del gusto. No hay fruta de … temporada con mayor arraigo que estos dos productos. Aunque este año, y por culpa del conflicto bélico en Oriente Próximo, puede que pase factura en el bolsillo. Lo bueno, de momento, es que las orejas al lobo del acuerdo entre la Unión Europa y Mercosur no se verán.
En este contexto, el director del Departamento de Inteligencia de Mercados de Coexphal (Asociación de Organizaciones de Productores de Frutas y Hortalizas de la provincia de Almería), Juan Carlos Pérez, asume una realidad: seguramente los costes derivados de la guerra de Irán se trasladarán «aguas arriba». Por la experiencia de otras temporadas, cuando hay un claro impacto de costes, éstos terminan recayendo en una subida de precios que afronta el consumidor final.
No obstante, en cuestiones agrarias, siempre conviene recordar que existe una larga cadena productiva desde que el agricultor recoge la fruta hasta que llega a la mesa del consumidor y que, en muchos casos, hay algunos eslabones que meten mayor presión a los precios, que no siempre termina por beneficiar al que trabaja la tierra.
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Oportunidad de negocio
Raúl Masa
Asimismo, el portavoz de Coexphal explica a este periódico que aunque los costes influyen, existe la posibilidad de que este año el aumento de precios no sea una consecuencia directa de éstos, sino de una caída en la oferta. Se prevé un recorte en la comercialización tanto de melón como de sandía, lo que naturalmente tiende a elevar los precios independientemente de lo que haya costado producir el fruto.
La sensación de un año de incertidumbre es compartida por casi todo el sector. La responsable de Asaja Almería, Adoración Blanque, recuerda que la subida de los insumos ha sido una realidad, algo que se ha dejado notar en el encarecimiento de los abonos, productos fitosanitarios y el plástico. A esto se debe añadir la mano de obra, un coste que el sector ya venía arrastrando a lo largo de toda la campaña y que sigue presionando los márgenes.
Los agricultores recuerdan que las grandes subidas de precios llegan al final de la cadena; sobre todo, en la distribución
Y Blanque señala, además, que surge una competencia de terceros países (como Senegal o Brasil) donde las reglas del juego a nivel económico están desequilibradas. Es decir, los costes en España son mayores, y eso a nivel de precio final se debe reflejar.
Desde la Coordinadora de Organizaciones de Agricultores y Ganaderos, Sergio López, de COAG Almería, prefiere no aventurarse a asegurar si habrá una subida de precios para el consumidor final. Pero tampoco puede ocultar, asegura, que «debería influir». El motivo es que los agricultores están pagando más por los fertilizantes, por el bombeo del agua, el gasóleo… y eso solo conduce a que finalmente se tenga que ver reflejado en el precio.
Impactos externos
Al margen de los precios más altos que parece que pagarán los consumidores, para el sector primario español esta campaña tiene una novedad importante: ya está en marcha el acuerdo entre la Unión Europea y Mercosur. Por eso, es buen momento para tomar la temperatura con el melón y la sandía.
En COAG Almería, Sergio López cree que en algún momento puede llegar a influir, pero que no será en esta campaña. De hecho, cita nombres como los de Senegal, sobre todo, en el ámbito de la sandía, como un competidor que genera más dolores de cabeza.
Sobre esta situación, Adoración Blanque (Asaja Almería) traslada la misma percepción: el choque surge con Senegal, y, principalmente, en la temporada temprana de sandía cuando se coincide de lleno con el país africano. Y aquí vuelve a salir algo esencial: «Evidentemente el coste que tiene un productor de Senegal no es el mismo que tenemos aquí. Simplemente con la mano de obra ya se puede haber un diferencial bastante grande».
Con respecto a Mercosur, Blanque es muy pragmática: «Tú pruebas un melón de Brasil y un melón de aquí –cuando es la campaña del melón de aquí–, y no vas a comprar uno de Brasil hasta que no se acaben los nuestros. Eso te lo digo yo, porque ni en sabor ni en nada tienen nada que ver con nosotros».
Se espera que por el momento el acuerdo con Mercosur no suponga un gran impacto negativo para los productos españoles
Por su parte, desde Coexphal, Juan Carlos Pérez, estima que el impacto previsto, por cuestiones de transporte, por el momento no sea muy significativo. Aunque recuerda que en el ámbito agrario –aunque no lo parezca– las cosas cambian muy rápido. Puntualiza que de una campaña para otra pueden pasar cosas distintas, pero insiste en que no cree que se vaya a dar un impacto muy importante.
En cuanto a los datos con los que llega el sector a la campaña de este año, según datos del Ministerio de Agricultura, Pesca y Alimentación, el año pasado contabilizó el cultivo de 23.100 hectáreas de sandía (21.500 en 2024) y 17.500 hectáreas de melones (16.700 en 2024), una superficie que se repartió principalmente por tres comunidades autónomas: Andalucía, Murcia y Castilla-La Mancha.
España produjo en ellas 1,31 millones de toneladas de sandías (1,22 millones en 2024) y 642.100 toneladas de melones (594.000 en 2024). Las expectativas para este año se sitúan en una línea similar, aunque todavía es pronto, puesto que puede haber algún contratiempo climático que pueda modificar estas cifras. Aun así, el gran reto para todos será contener los costes.
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