El sector turístico traza planes de fuga del ruido digital

Viajar para desconectar ya no es una metáfora. En una sociedad marcada por la hiperconectividad, cada vez más viajeros demandan justo lo contrario: destinos donde el tiempo recupere su ritmo y la pantalla deje de ser protagonista. El llamado turismo de desconexión digital –también conocido como digital detox tourism o digital-free tourism– se consolida así como una tendencia emergente con impacto directo en el negocio turístico, la sostenibilidad y el desarrollo territorial.Este fenómeno se apoya en cambios estructurales en los hábitos del consumidor y en una creciente preocupación por el bienestar emocional . Para el sector, representa una oportunidad clara de diversificación y reducción de la dependencia del turismo de volumen.Doble caraLo cierto es que, en los últimos años, el turismo ha sido uno de los sectores que más ha incorporado la tecnología en sus procesos. Sin embargo, esta transformación también ha generado un efecto colateral cada vez más visible: el agotamiento digital del viajero . Algo que ha sido analizado por investigadores como Ingrid Egger, Sun-I Lei y Peter Wassler, responsables de la introducción del concepto de ‘digital free tourism’. En su estudio, publicado en Tourism Management Perspectives, definían esta nueva tendencia como viajes en los que el turista reduce voluntariamente el uso de dispositivos digitales con el objetivo de mejorar su bienestar, su atención y su relación con el entorno.Noticia Relacionada estandar No Los jóvenes buscan desintoxicarse del mundo digital para lograr una relación más saludable con la tecnología Ana I. Martínez Según un estudio, las nuevas generaciones buscan cada vez más desconectar para volver a conectar de forma más amablePero las motivaciones detectadas iban más allá del simple rechazo a la tecnología. Los investigadores identificaron la búsqueda de descanso mental, autenticidad, recuperación del control del tiempo y una vivencia más consciente del destino como factores clave. Estudios posteriores han confirmado que la desconexión digital responde a comportamientos medibles. Un trabajo publicado en Journal of Travel Research en 2024 concluye que la fatiga tecnológica, el estrés digital acumulado y la percepción de bienestar influyen directamente en la elección de vacaciones con baja o nula conectividad.Dosis controladasLos investigadores también advierten: no todos los viajeros reaccionan de la misma manera ante la ausencia de tecnología, lo que explica por qué muchos proyectos optan por modelos de desconexión parcial o voluntaria. Para el sector turístico , la lectura es clara: la desconexión digital puede diseñarse, segmentarse y comercializarse como producto si existe una propuesta coherente.Aunque el turismo de desconexión digital no cuenta con estadísticas oficiales propias, sí se integra dentro de un mercado ampliamente medido: el turismo de bienestar. Según el Global Wellness Institute, la economía global del bienestar alcanzó los 6,3 billones de dólares en 2023 , mientras que el turismo wellness representó 830.000 millones de dólares. El organismo identifica el bienestar mental y la reducción del estrés como algunos de los principales motores de la demanda turística internacional.En este contexto, la desconexión digital aparece como una extensión natural del turismo de bienestar. España reúne condiciones especialmente favorables para el desarrollo de este tipo de turismo. La diversidad paisajística, la red de espacios naturales protegidos , la amplia oferta de turismo rural y una industria madura en proceso de transformación configuran un escenario propicio para experiencias de baja conectividad. Según Turespaña, cerca del 28% de los turistas europeos que visitan España lo hacen con motivaciones vinculadas al bienestar o la salud, un segmento en el que se inscribe con naturalidad el turismo de desconexión digital.Palancas La diversidad paisajística y la gran oferta de turismo rural son aliados para esta modalidadAlgunos proyectos empresariales ya demuestran la viabilidad económica del modelo. Uno de los casos más consolidados es Vivood Landscape Hotel, ubicado en el valle de Guadalest (Alicante). Desde su apertura hace más de una década, el establecimiento apostó por un turismo de desconexión digital y conexión con la naturaleza como eje central de su propuesta. Según explica Pedro García, director de marketing del hotel, la demanda es cada vez más evidente. «Los clientes buscan conscientemente reducir el uso del móvil durante su estancia, y quienes no lo hacen inicialmente acaban contagiándose de esa desconexión». Desde hace dos años, el hotel impulsa medidas concretas como la instalación de una caja de desconexión en las habitaciones para guardar el teléfono móvil y la creación de espacios libres de pantallas en su restaurante panorámico. «No se trata de eliminar el móvil, sino de que no altere lo verdaderamente importante: vivir la experiencia con los propios ojos», señala.Abriendo caminoDesde el punto de vista empresarial, el directivo defiende que el modelo es rentable y escalable siempre que exista coherencia . «La clave está en ser fiel a la promesa que haces al cliente y mantenerla en el tiempo. Eso genera autenticidad y diferenciación», afirma.En el ámbito del turismo rural, Mas de Pellejo, en la comarca del Matarraña (Teruel), representa otro ejemplo significativo. En este alojamiento, la ausencia de cobertura y de wifi no se esconde, sino que se comunica como parte esencial de la experiencia. Su responsable, Iluminada del Amo, explica que hace unos cinco años comenzaron a percibir que la desconexión digital podía convertirse en un valor diferencial de negocio. El perfil del cliente responde a un patrón definido: nivel cultural medio-alto y poder adquisitivo medio-alto, con alta valoración del silencio y del contacto con la naturaleza. «La ausencia de conectividad permite incrementar el valor del producto frente al turismo rural tradicional», afirma. Además, el impacto va más allá del alojamiento: «Contribuye a evitar la despoblación y a mantener actividad económica en el territorio». Para Del Amo, la desconexión digital «no es una moda, es una necesidad».Peligro Estas propuestas pueden generar frustración si no van unidas a una oferta meditada y realCon alturaDesde el ámbito institucional, aunque no existe una estrategia estatal específica dedicada al turismo de desconexión digital, los análisis del Ministerio reflejan un interés creciente por las experiencias vinculadas al bienestar emocional y la salud mental . Este enfoque se alinea con los objetivos públicos de sostenibilidad, redistribución de flujos turísticos y desestacionalización. En esta línea se sitúa la iniciativa ‘Refugios Bien de Altura: espacios sin cobertura’, impulsada con apoyo público. Estos lugares se ubican en zonas montañosas elevadas donde no existe cobertura telefónica ni acceso inmediato a tecnología. Estos espacios están pensados para brindar resguardo y descanso a montañistas y excursionistas, permitiéndoles reconectarse con la naturaleza y consigo mismos. La ausencia de señal convierte a estos refugios en entornos de silencio, autosuficiencia y cooperación, donde la seguridad depende de la preparación, la responsabilidad y el respeto por el entorno natural . El proyecto evidencia cómo las administraciones comienzan a vincular naturaleza, salud mental y desconexión tecnológica como parte de nuevas propuestas de uso turístico del territorio. Viajar para desconectar ya no es una metáfora. En una sociedad marcada por la hiperconectividad, cada vez más viajeros demandan justo lo contrario: destinos donde el tiempo recupere su ritmo y la pantalla deje de ser protagonista. El llamado turismo de desconexión digital –también conocido como digital detox tourism o digital-free tourism– se consolida así como una tendencia emergente con impacto directo en el negocio turístico, la sostenibilidad y el desarrollo territorial.Este fenómeno se apoya en cambios estructurales en los hábitos del consumidor y en una creciente preocupación por el bienestar emocional . Para el sector, representa una oportunidad clara de diversificación y reducción de la dependencia del turismo de volumen.Doble caraLo cierto es que, en los últimos años, el turismo ha sido uno de los sectores que más ha incorporado la tecnología en sus procesos. Sin embargo, esta transformación también ha generado un efecto colateral cada vez más visible: el agotamiento digital del viajero . Algo que ha sido analizado por investigadores como Ingrid Egger, Sun-I Lei y Peter Wassler, responsables de la introducción del concepto de ‘digital free tourism’. En su estudio, publicado en Tourism Management Perspectives, definían esta nueva tendencia como viajes en los que el turista reduce voluntariamente el uso de dispositivos digitales con el objetivo de mejorar su bienestar, su atención y su relación con el entorno.Noticia Relacionada estandar No Los jóvenes buscan desintoxicarse del mundo digital para lograr una relación más saludable con la tecnología Ana I. Martínez Según un estudio, las nuevas generaciones buscan cada vez más desconectar para volver a conectar de forma más amablePero las motivaciones detectadas iban más allá del simple rechazo a la tecnología. Los investigadores identificaron la búsqueda de descanso mental, autenticidad, recuperación del control del tiempo y una vivencia más consciente del destino como factores clave. Estudios posteriores han confirmado que la desconexión digital responde a comportamientos medibles. Un trabajo publicado en Journal of Travel Research en 2024 concluye que la fatiga tecnológica, el estrés digital acumulado y la percepción de bienestar influyen directamente en la elección de vacaciones con baja o nula conectividad.Dosis controladasLos investigadores también advierten: no todos los viajeros reaccionan de la misma manera ante la ausencia de tecnología, lo que explica por qué muchos proyectos optan por modelos de desconexión parcial o voluntaria. Para el sector turístico , la lectura es clara: la desconexión digital puede diseñarse, segmentarse y comercializarse como producto si existe una propuesta coherente.Aunque el turismo de desconexión digital no cuenta con estadísticas oficiales propias, sí se integra dentro de un mercado ampliamente medido: el turismo de bienestar. Según el Global Wellness Institute, la economía global del bienestar alcanzó los 6,3 billones de dólares en 2023 , mientras que el turismo wellness representó 830.000 millones de dólares. El organismo identifica el bienestar mental y la reducción del estrés como algunos de los principales motores de la demanda turística internacional.En este contexto, la desconexión digital aparece como una extensión natural del turismo de bienestar. España reúne condiciones especialmente favorables para el desarrollo de este tipo de turismo. La diversidad paisajística, la red de espacios naturales protegidos , la amplia oferta de turismo rural y una industria madura en proceso de transformación configuran un escenario propicio para experiencias de baja conectividad. Según Turespaña, cerca del 28% de los turistas europeos que visitan España lo hacen con motivaciones vinculadas al bienestar o la salud, un segmento en el que se inscribe con naturalidad el turismo de desconexión digital.Palancas La diversidad paisajística y la gran oferta de turismo rural son aliados para esta modalidadAlgunos proyectos empresariales ya demuestran la viabilidad económica del modelo. Uno de los casos más consolidados es Vivood Landscape Hotel, ubicado en el valle de Guadalest (Alicante). Desde su apertura hace más de una década, el establecimiento apostó por un turismo de desconexión digital y conexión con la naturaleza como eje central de su propuesta. Según explica Pedro García, director de marketing del hotel, la demanda es cada vez más evidente. «Los clientes buscan conscientemente reducir el uso del móvil durante su estancia, y quienes no lo hacen inicialmente acaban contagiándose de esa desconexión». Desde hace dos años, el hotel impulsa medidas concretas como la instalación de una caja de desconexión en las habitaciones para guardar el teléfono móvil y la creación de espacios libres de pantallas en su restaurante panorámico. «No se trata de eliminar el móvil, sino de que no altere lo verdaderamente importante: vivir la experiencia con los propios ojos», señala.Abriendo caminoDesde el punto de vista empresarial, el directivo defiende que el modelo es rentable y escalable siempre que exista coherencia . «La clave está en ser fiel a la promesa que haces al cliente y mantenerla en el tiempo. Eso genera autenticidad y diferenciación», afirma.En el ámbito del turismo rural, Mas de Pellejo, en la comarca del Matarraña (Teruel), representa otro ejemplo significativo. En este alojamiento, la ausencia de cobertura y de wifi no se esconde, sino que se comunica como parte esencial de la experiencia. Su responsable, Iluminada del Amo, explica que hace unos cinco años comenzaron a percibir que la desconexión digital podía convertirse en un valor diferencial de negocio. El perfil del cliente responde a un patrón definido: nivel cultural medio-alto y poder adquisitivo medio-alto, con alta valoración del silencio y del contacto con la naturaleza. «La ausencia de conectividad permite incrementar el valor del producto frente al turismo rural tradicional», afirma. Además, el impacto va más allá del alojamiento: «Contribuye a evitar la despoblación y a mantener actividad económica en el territorio». Para Del Amo, la desconexión digital «no es una moda, es una necesidad».Peligro Estas propuestas pueden generar frustración si no van unidas a una oferta meditada y realCon alturaDesde el ámbito institucional, aunque no existe una estrategia estatal específica dedicada al turismo de desconexión digital, los análisis del Ministerio reflejan un interés creciente por las experiencias vinculadas al bienestar emocional y la salud mental . Este enfoque se alinea con los objetivos públicos de sostenibilidad, redistribución de flujos turísticos y desestacionalización. En esta línea se sitúa la iniciativa ‘Refugios Bien de Altura: espacios sin cobertura’, impulsada con apoyo público. Estos lugares se ubican en zonas montañosas elevadas donde no existe cobertura telefónica ni acceso inmediato a tecnología. Estos espacios están pensados para brindar resguardo y descanso a montañistas y excursionistas, permitiéndoles reconectarse con la naturaleza y consigo mismos. La ausencia de señal convierte a estos refugios en entornos de silencio, autosuficiencia y cooperación, donde la seguridad depende de la preparación, la responsabilidad y el respeto por el entorno natural . El proyecto evidencia cómo las administraciones comienzan a vincular naturaleza, salud mental y desconexión tecnológica como parte de nuevas propuestas de uso turístico del territorio.  

Viajar para desconectar ya no es una metáfora. En una sociedad marcada por la hiperconectividad, cada vez más viajeros demandan justo lo contrario: destinos donde el tiempo recupere su ritmo y la pantalla deje de ser protagonista. El llamado turismo de desconexión digital –también … conocido como digital detox tourism o digital-free tourism– se consolida así como una tendencia emergente con impacto directo en el negocio turístico, la sostenibilidad y el desarrollo territorial.

Este fenómeno se apoya en cambios estructurales en los hábitos del consumidor y en una creciente preocupación por el bienestar emocional. Para el sector, representa una oportunidad clara de diversificación y reducción de la dependencia del turismo de volumen.

Doble cara

Lo cierto es que, en los últimos años, el turismo ha sido uno de los sectores que más ha incorporado la tecnología en sus procesos. Sin embargo, esta transformación también ha generado un efecto colateral cada vez más visible: el agotamiento digital del viajero. Algo que ha sido analizado por investigadores como Ingrid Egger, Sun-I Lei y Peter Wassler, responsables de la introducción del concepto de ‘digital free tourism’. En su estudio, publicado en Tourism Management Perspectives, definían esta nueva tendencia como viajes en los que el turista reduce voluntariamente el uso de dispositivos digitales con el objetivo de mejorar su bienestar, su atención y su relación con el entorno.

Pero las motivaciones detectadas iban más allá del simple rechazo a la tecnología. Los investigadores identificaron la búsqueda de descanso mental, autenticidad, recuperación del control del tiempo y una vivencia más consciente del destino como factores clave. Estudios posteriores han confirmado que la desconexión digital responde a comportamientos medibles. Un trabajo publicado en Journal of Travel Research en 2024 concluye que la fatiga tecnológica, el estrés digital acumulado y la percepción de bienestar influyen directamente en la elección de vacaciones con baja o nula conectividad.

Dosis controladas

Los investigadores también advierten: no todos los viajeros reaccionan de la misma manera ante la ausencia de tecnología, lo que explica por qué muchos proyectos optan por modelos de desconexión parcial o voluntaria. Para el sector turístico, la lectura es clara: la desconexión digital puede diseñarse, segmentarse y comercializarse como producto si existe una propuesta coherente.

Aunque el turismo de desconexión digital no cuenta con estadísticas oficiales propias, sí se integra dentro de un mercado ampliamente medido: el turismo de bienestar. Según el Global Wellness Institute, la economía global del bienestar alcanzó los 6,3 billones de dólares en 2023, mientras que el turismo wellness representó 830.000 millones de dólares. El organismo identifica el bienestar mental y la reducción del estrés como algunos de los principales motores de la demanda turística internacional.

En este contexto, la desconexión digital aparece como una extensión natural del turismo de bienestar. España reúne condiciones especialmente favorables para el desarrollo de este tipo de turismo. La diversidad paisajística, la red de espacios naturales protegidos, la amplia oferta de turismo rural y una industria madura en proceso de transformación configuran un escenario propicio para experiencias de baja conectividad. Según Turespaña, cerca del 28% de los turistas europeos que visitan España lo hacen con motivaciones vinculadas al bienestar o la salud, un segmento en el que se inscribe con naturalidad el turismo de desconexión digital.

Palancas

La diversidad paisajística y la gran oferta de turismo rural son aliados para esta modalidad

Algunos proyectos empresariales ya demuestran la viabilidad económica del modelo. Uno de los casos más consolidados es Vivood Landscape Hotel, ubicado en el valle de Guadalest (Alicante). Desde su apertura hace más de una década, el establecimiento apostó por un turismo de desconexión digital y conexión con la naturaleza como eje central de su propuesta. Según explica Pedro García, director de marketing del hotel, la demanda es cada vez más evidente. «Los clientes buscan conscientemente reducir el uso del móvil durante su estancia, y quienes no lo hacen inicialmente acaban contagiándose de esa desconexión». Desde hace dos años, el hotel impulsa medidas concretas como la instalación de una caja de desconexión en las habitaciones para guardar el teléfono móvil y la creación de espacios libres de pantallas en su restaurante panorámico. «No se trata de eliminar el móvil, sino de que no altere lo verdaderamente importante: vivir la experiencia con los propios ojos», señala.

Abriendo camino

Desde el punto de vista empresarial, el directivo defiende que el modelo es rentable y escalable siempre que exista coherencia. «La clave está en ser fiel a la promesa que haces al cliente y mantenerla en el tiempo. Eso genera autenticidad y diferenciación», afirma.

En el ámbito del turismo rural, Mas de Pellejo, en la comarca del Matarraña (Teruel), representa otro ejemplo significativo. En este alojamiento, la ausencia de cobertura y de wifi no se esconde, sino que se comunica como parte esencial de la experiencia. Su responsable, Iluminada del Amo, explica que hace unos cinco años comenzaron a percibir que la desconexión digital podía convertirse en un valor diferencial de negocio. El perfil del cliente responde a un patrón definido: nivel cultural medio-alto y poder adquisitivo medio-alto, con alta valoración del silencio y del contacto con la naturaleza. «La ausencia de conectividad permite incrementar el valor del producto frente al turismo rural tradicional», afirma. Además, el impacto va más allá del alojamiento: «Contribuye a evitar la despoblación y a mantener actividad económica en el territorio». Para Del Amo, la desconexión digital «no es una moda, es una necesidad».

Peligro

Estas propuestas pueden generar frustración si no van unidas a una oferta meditada y real

Con altura

Desde el ámbito institucional, aunque no existe una estrategia estatal específica dedicada al turismo de desconexión digital, los análisis del Ministerio reflejan un interés creciente por las experiencias vinculadas al bienestar emocional y la salud mental. Este enfoque se alinea con los objetivos públicos de sostenibilidad, redistribución de flujos turísticos y desestacionalización. En esta línea se sitúa la iniciativa ‘Refugios Bien de Altura: espacios sin cobertura’, impulsada con apoyo público. Estos lugares se ubican en zonas montañosas elevadas donde no existe cobertura telefónica ni acceso inmediato a tecnología.

Estos espacios están pensados para brindar resguardo y descanso a montañistas y excursionistas, permitiéndoles reconectarse con la naturaleza y consigo mismos. La ausencia de señal convierte a estos refugios en entornos de silencio, autosuficiencia y cooperación, donde la seguridad depende de la preparación, la responsabilidad y el respeto por el entorno natural. El proyecto evidencia cómo las administraciones comienzan a vincular naturaleza, salud mental y desconexión tecnológica como parte de nuevas propuestas de uso turístico del territorio.

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