Antonio (59), agricultor, casi entre lágrimas: «Me encantaría que mi hija mayor siguiera el relevo, pero no sé si va a poder»

El profesional agrario de Villabrágima clama a los políticos que les ayuden porque «para eso les votamos» y muestra su rechazo contra Mercosur, los costes de producción y la excesiva burocracia actual.
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La situación es completamente desesperada y eso se palpa en cada tractorada que desde hace dos años se ha venido sucediendo en Valladolid. Miles de profesionales del campo se han visto en jaque ante las innumerables trabas y políticas que se han impulsado en este tiempo. La excesiva burocracia, los elevados costes de producción y acuerdos comerciales como el de Mercosur han terminado de romper la esperanza.

Es el caso de Antonio Herrero, agricultor en Villabrágima (Valladolid) desde hace 40 años. Él es uno de los tantos centenares de profesionales agrarios que participan en el ‘súper jueves’ del campo este 29 de enero. Prácticamente emocionado y casi entre lágrimas, no esconde su deseo de que su hija mayor pueda seguir el relevo generacional, aunque reconoce que no sabe si va a poder «cumplir toda la burocracia y toda la tramitación que conlleva».

«Lo tienen muy difícil«, señala sobre su hija y los otros tantos jóvenes que quieren relevar a sus padres en el campo. Además de la excesiva burocracia, Antonio también muestra su profundo rechazo por el tratado con Mercosur y lo resume «en una palabra: es competencia desleal».

Ángel Pisano

El propietario de una explotación en Tierra de Campos en la que cultivan principalmente cereales, trigo y cebadas, pero también productos de regadíos como remolacha, maíz o alfalfas, clama a los políticos que «ayuden» a los hijos del campo porque «para eso les votamos«.

«Sobre todo a ellos. Yo voy a hacer 60 años y con 65 me he jubilado, pero me gustaría que mi hija siguiera, me encantaría poder ayudarla«, apunta emocionado.

Mercosur

Sobre Mercosur, ahora en un limbo tras la votación en el Parlamento Europeo, Antonio se queja de que al otro lado del atlántico pueden utilizar los productos fitosanitarios que «nos prohíben desde hace muchísimo tiempo«.

«Todo ese género que va a venir para consumo humano y ganadero, la carne por ejemplo son productos hormonados, aquí está prohibido», incide.

También en productos de ganadería, donde en América del Sur se utilizan «transgénicos que está prohibido desde hace muchísimo tiempo en la Unión Europea».

Antonio no quiere más que en las cúpulas europeas se vea a los profesionales del campo con «igualdad de condiciones» y «con el mismo rasero» que al resto de países.

Además, explica que «ya de por sí, sin haber llegado a estos extremos (Mercosur) se nos han puesto muy complicadas las cosas». El agricultor manifiesta que «desde hace tres o cuatro años» los precios de producción y de origen, por debajo a lo que les cuesta, «no son los adecuados».

«Hablamos de lo que nos toca pagar, de nitratos, de gasoil, de maquinaria, de la mano de obra, de todo en general», expone sobre la situación.

En este contexto, advierte de que «muchísimas explotaciones se van a marchar para abajo» porque «no se va a poder aguantar más». «No vamos a poder competir», insiste.

Para ponerlo de ejemplo, asegura que los precios en la actualidad «están igual que hace 25 años». «Estamos cobrando la cebada sobre 180 euros y el trigo sobre 190. Son precios irrisorios aunque ha habido un año muy bueno porque el balance de ganacias no es el que nosotros deseábamos», apunta.

Antonio sabe que su hija lleva el campo «en la sangre» porque así lo «han mamado desde pequeños» las personas del campo. «Yo con mis padres y ahora mis hijas conmigo«, señala. Pero este agricultor es una de las tantas voces que ahora ven peligrar, de verdad, el futuro del sector.

 El Español – Castilla y León

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