La relación bipolar entre Petro y Trump

El encuentro de este martes entre los presidentes de Colombia, Gustavo Petro , y de EE.UU., Donald Trump, es mucho más que la reunión de dos mandatarios. Es una cita difícil entre dos personalidades que necesitan calmar las tensiones internas en sus respectivos países, controlar su temperamento y pensar sus palabras para poder llevar a cabo una reunión que los dos necesitan y los puede terminar beneficiando.«Esta no es una relación bilateral, sino bipolar. Son personas que se destacan por su carácter explosivo, impredecible y megalómano, lo que añade complejidad al encuentro». Así resume una de las facetas de esta cita Gabriel Silva Luján , exembajador de Colombia en Washington y exministro de Defensa, conocedor de los temas cruciales en la agenda política que durante varias semanas vienen preparando los embajadores Daniel García-Peña y John McNamara.No hay precedentes de que las relaciones bilaterales entre Colombia y EE.UU. dependan de las veleidades de sus mandatarios y que esta variable marque la reunión y sus consecuencias. Aunque con diferente urgencia, varios analistas coinciden en que esta visita la necesitan tanto Trump como Petro, quien viaja con un permiso temporal de cinco días pues EE.UU. le retiró el visado en septiembre por participar en un acto propalestino.Noticia Relacionada estandar Si Trump va ahora a por Cuba con la asfixia del petróleo desde Venezuela David Alandete El presidente firma un decreto que busca cortar el combustible a La Habana tras bloquear el crudo venezolano y pone bajo presión directa a México y otros socios de la islaEnderezar la relaciónPara el presidente colombiano, a siete meses de finalizar su mandato, esta es su ventana de oportunidad para enderezar la relación y, como él mismo ha dicho, solucionar su situación personal y familiar. En octubre, Petro fue incluido por el Gobierno de EE.UU. en la llamada Lista Clinton (OFAC). En ella figuran personas y organizaciones que tienen nexos con el narcotráfico y el terrorismo, entre otros delitos, y que conlleva la muerte financiera a nivel mundial. Salir de la lista depende de un tribunal federal, por lo que el guiño del presidente Trump es clave para reconsiderar la medida ya sea por un cambio de comportamiento de la persona o por una inclusión a partir de una motivación errada.Esto puede explicar las acciones y titulares más recientes del Gobierno colombiano: la extradición del narcotraficante alias Pipe Tuluá ( Andrés Felipe Marín, capo de La Inmaculada, una poderosa organización delictiva), el regreso de la aspersión aérea con glifosato, el cambio en los indicadores de monitoreo para rendir informes mensuales de cultivos ilícitos, que se calculan hoy superiores a las 270.000 hectáreas, y la permanente publicación de incautaciones de base de coca. «El presidente Petro está tratando de hacer avanzar los temas del interés nacional colombiano y de EE.UU., pero para revertir las sanciones que le afectan personalmente», asegura Camilo Reyes, excanciller colombiano y exembajador en Washington. «Cuando se dio cuenta del peso de la sanción por insultar al presidente de los EE.UU. –dice Reyes–, entendió que se le puede complicar la vida y la de su familia durante los próximos 30 años. Ese es uno de los incentivos para moderar su actitud». El otro, continúa, es el de «evitar acciones sorpresivas por parte de un mandatario tan impredecible como él», que incluirían severas sanciones económicas justo en un momento electoral de renovación del Congreso colombiano -las elecciones son el 8 de marzo– y la elección de su sucesor, que según las encuestas sería hoy Iván Cepeda , líder de izquierda y heredero del caudal político del gobernante Pacto Histórico. Los comicios presidenciales son el 31 de mayo .«El presidente Petro está tratando de hacer avanzar los temas del interés nacional colombiano y de EE.UU., pero para revertir las sanciones que le afectan personalmente» Camilo Reyes Excanciller de ColombiaMejorar su legadoDejar la relación con Estados Unidos en mejores condiciones y poder cobrar ese logro internamente le conviene a Petro para el balance final de su mandato y para desactivar las críticas de la oposición política en Colombia por su fracaso en la Paz Total, el deterioro de la seguridad y poco control de los cultivos ilegales. Además, reforzaría su narrativa de líder de la región que le hace frente a Trump y al delito internacional. Pero esas acciones contra el narcotráfico –una medalla que también se quiere colgar ante sus electores el mandatario de EE.UU.– no son suficientes en este momento. «Hay otro elemento que sí hace una diferencia muy grande: hasta hace un mes, Petro le dio todos los espacios al ELN y a las disidencias de las FARC, grupos armados ilegales, y finalmente se dio cuenta que el tema de la seguridad le puede costar la elección a Iván Cepeda. Por eso cambió la actitud, sobre todo con el ELN, y ha ordenado enfrentarse a ellos», afirma Reyes. Cabe esperar que el presidente Trump le pida que los declare nuevamente como narcoterroristas y abra la puerta a acciones más contundentes de cooperación bilateral contra el crimen organizado. «Sería volver al llamado narcoterrorismo y asumir el clásico lenguaje del Centro Democrático», el partido opositor liderado por el expresidente Álvaro Uribe , afirma el excanciller.Política internaY aquí aparece el otro lado del contexto actual que facilitaría el éxito de esta reunión, según Gabriel Silva: «La política interna de ambos países es un elemento relevante. Si bien la operación en Venezuela, militarmente muy impresionante, alentó la reputación de Trump ante sus seguidores, ahora –con los papeles de Epstein, las violentas acciones de ICE y la caída en la popularidad entre sus partidarios–, a Trump se le complica la agenda política de cara a las elecciones de medio mandato de 2026 . En noviembre se elige un tercio del Senado y la totalidad de la Cámara, donde puede perder las mayorías y quedar neutralizado. Y para Trump esa sería la muerte para su proyecto político». Así, cada presidente llega a la cita con un reto electoral relevante que obliga a la moderación. Petro tiene que decidir si profundiza la confrontación para satisfacer a sus audiencias o si procura consensos en beneficio personal y nacional. Por su parte, el Gobierno de EE.UU. debe elegir entre la amenaza de acciones unilaterales y sanciones económicas a Colombia o entregarle a la izquierda la munición electoral necesaria para mantenerse en el poder. El encuentro de este martes entre los presidentes de Colombia, Gustavo Petro , y de EE.UU., Donald Trump, es mucho más que la reunión de dos mandatarios. Es una cita difícil entre dos personalidades que necesitan calmar las tensiones internas en sus respectivos países, controlar su temperamento y pensar sus palabras para poder llevar a cabo una reunión que los dos necesitan y los puede terminar beneficiando.«Esta no es una relación bilateral, sino bipolar. Son personas que se destacan por su carácter explosivo, impredecible y megalómano, lo que añade complejidad al encuentro». Así resume una de las facetas de esta cita Gabriel Silva Luján , exembajador de Colombia en Washington y exministro de Defensa, conocedor de los temas cruciales en la agenda política que durante varias semanas vienen preparando los embajadores Daniel García-Peña y John McNamara.No hay precedentes de que las relaciones bilaterales entre Colombia y EE.UU. dependan de las veleidades de sus mandatarios y que esta variable marque la reunión y sus consecuencias. Aunque con diferente urgencia, varios analistas coinciden en que esta visita la necesitan tanto Trump como Petro, quien viaja con un permiso temporal de cinco días pues EE.UU. le retiró el visado en septiembre por participar en un acto propalestino.Noticia Relacionada estandar Si Trump va ahora a por Cuba con la asfixia del petróleo desde Venezuela David Alandete El presidente firma un decreto que busca cortar el combustible a La Habana tras bloquear el crudo venezolano y pone bajo presión directa a México y otros socios de la islaEnderezar la relaciónPara el presidente colombiano, a siete meses de finalizar su mandato, esta es su ventana de oportunidad para enderezar la relación y, como él mismo ha dicho, solucionar su situación personal y familiar. En octubre, Petro fue incluido por el Gobierno de EE.UU. en la llamada Lista Clinton (OFAC). En ella figuran personas y organizaciones que tienen nexos con el narcotráfico y el terrorismo, entre otros delitos, y que conlleva la muerte financiera a nivel mundial. Salir de la lista depende de un tribunal federal, por lo que el guiño del presidente Trump es clave para reconsiderar la medida ya sea por un cambio de comportamiento de la persona o por una inclusión a partir de una motivación errada.Esto puede explicar las acciones y titulares más recientes del Gobierno colombiano: la extradición del narcotraficante alias Pipe Tuluá ( Andrés Felipe Marín, capo de La Inmaculada, una poderosa organización delictiva), el regreso de la aspersión aérea con glifosato, el cambio en los indicadores de monitoreo para rendir informes mensuales de cultivos ilícitos, que se calculan hoy superiores a las 270.000 hectáreas, y la permanente publicación de incautaciones de base de coca. «El presidente Petro está tratando de hacer avanzar los temas del interés nacional colombiano y de EE.UU., pero para revertir las sanciones que le afectan personalmente», asegura Camilo Reyes, excanciller colombiano y exembajador en Washington. «Cuando se dio cuenta del peso de la sanción por insultar al presidente de los EE.UU. –dice Reyes–, entendió que se le puede complicar la vida y la de su familia durante los próximos 30 años. Ese es uno de los incentivos para moderar su actitud». El otro, continúa, es el de «evitar acciones sorpresivas por parte de un mandatario tan impredecible como él», que incluirían severas sanciones económicas justo en un momento electoral de renovación del Congreso colombiano -las elecciones son el 8 de marzo– y la elección de su sucesor, que según las encuestas sería hoy Iván Cepeda , líder de izquierda y heredero del caudal político del gobernante Pacto Histórico. Los comicios presidenciales son el 31 de mayo .«El presidente Petro está tratando de hacer avanzar los temas del interés nacional colombiano y de EE.UU., pero para revertir las sanciones que le afectan personalmente» Camilo Reyes Excanciller de ColombiaMejorar su legadoDejar la relación con Estados Unidos en mejores condiciones y poder cobrar ese logro internamente le conviene a Petro para el balance final de su mandato y para desactivar las críticas de la oposición política en Colombia por su fracaso en la Paz Total, el deterioro de la seguridad y poco control de los cultivos ilegales. Además, reforzaría su narrativa de líder de la región que le hace frente a Trump y al delito internacional. Pero esas acciones contra el narcotráfico –una medalla que también se quiere colgar ante sus electores el mandatario de EE.UU.– no son suficientes en este momento. «Hay otro elemento que sí hace una diferencia muy grande: hasta hace un mes, Petro le dio todos los espacios al ELN y a las disidencias de las FARC, grupos armados ilegales, y finalmente se dio cuenta que el tema de la seguridad le puede costar la elección a Iván Cepeda. Por eso cambió la actitud, sobre todo con el ELN, y ha ordenado enfrentarse a ellos», afirma Reyes. Cabe esperar que el presidente Trump le pida que los declare nuevamente como narcoterroristas y abra la puerta a acciones más contundentes de cooperación bilateral contra el crimen organizado. «Sería volver al llamado narcoterrorismo y asumir el clásico lenguaje del Centro Democrático», el partido opositor liderado por el expresidente Álvaro Uribe , afirma el excanciller.Política internaY aquí aparece el otro lado del contexto actual que facilitaría el éxito de esta reunión, según Gabriel Silva: «La política interna de ambos países es un elemento relevante. Si bien la operación en Venezuela, militarmente muy impresionante, alentó la reputación de Trump ante sus seguidores, ahora –con los papeles de Epstein, las violentas acciones de ICE y la caída en la popularidad entre sus partidarios–, a Trump se le complica la agenda política de cara a las elecciones de medio mandato de 2026 . En noviembre se elige un tercio del Senado y la totalidad de la Cámara, donde puede perder las mayorías y quedar neutralizado. Y para Trump esa sería la muerte para su proyecto político». Así, cada presidente llega a la cita con un reto electoral relevante que obliga a la moderación. Petro tiene que decidir si profundiza la confrontación para satisfacer a sus audiencias o si procura consensos en beneficio personal y nacional. Por su parte, el Gobierno de EE.UU. debe elegir entre la amenaza de acciones unilaterales y sanciones económicas a Colombia o entregarle a la izquierda la munición electoral necesaria para mantenerse en el poder.  

El encuentro de este martes entre los presidentes de Colombia, Gustavo Petro, y de EE.UU., Donald Trump, es mucho más que la reunión de dos mandatarios. Es una cita difícil entre dos personalidades que necesitan calmar las tensiones internas en sus respectivos … países, controlar su temperamento y pensar sus palabras para poder llevar a cabo una reunión que los dos necesitan y los puede terminar beneficiando.

«Esta no es una relación bilateral, sino bipolar. Son personas que se destacan por su carácter explosivo, impredecible y megalómano, lo que añade complejidad al encuentro». Así resume una de las facetas de esta cita Gabriel Silva Luján, exembajador de Colombia en Washington y exministro de Defensa, conocedor de los temas cruciales en la agenda política que durante varias semanas vienen preparando los embajadores Daniel García-Peña y John McNamara.

No hay precedentes de que las relaciones bilaterales entre Colombia y EE.UU. dependan de las veleidades de sus mandatarios y que esta variable marque la reunión y sus consecuencias. Aunque con diferente urgencia, varios analistas coinciden en que esta visita la necesitan tanto Trump como Petro, quien viaja con un permiso temporal de cinco días pues EE.UU. le retiró el visado en septiembre por participar en un acto propalestino.

Enderezar la relación

Para el presidente colombiano, a siete meses de finalizar su mandato, esta es su ventana de oportunidad para enderezar la relación y, como él mismo ha dicho, solucionar su situación personal y familiar. En octubre, Petro fue incluido por el Gobierno de EE.UU. en la llamada Lista Clinton (OFAC). En ella figuran personas y organizaciones que tienen nexos con el narcotráfico y el terrorismo, entre otros delitos, y que conlleva la muerte financiera a nivel mundial. Salir de la lista depende de un tribunal federal, por lo que el guiño del presidente Trump es clave para reconsiderar la medida ya sea por un cambio de comportamiento de la persona o por una inclusión a partir de una motivación errada.

Esto puede explicar las acciones y titulares más recientes del Gobierno colombiano: la extradición del narcotraficante alias Pipe Tuluá (Andrés Felipe Marín, capo de La Inmaculada, una poderosa organización delictiva), el regreso de la aspersión aérea con glifosato, el cambio en los indicadores de monitoreo para rendir informes mensuales de cultivos ilícitos, que se calculan hoy superiores a las 270.000 hectáreas, y la permanente publicación de incautaciones de base de coca.

«El presidente Petro está tratando de hacer avanzar los temas del interés nacional colombiano y de EE.UU., pero para revertir las sanciones que le afectan personalmente», asegura Camilo Reyes, excanciller colombiano y exembajador en Washington. «Cuando se dio cuenta del peso de la sanción por insultar al presidente de los EE.UU. –dice Reyes–, entendió que se le puede complicar la vida y la de su familia durante los próximos 30 años. Ese es uno de los incentivos para moderar su actitud». El otro, continúa, es el de «evitar acciones sorpresivas por parte de un mandatario tan impredecible como él», que incluirían severas sanciones económicas justo en un momento electoral de renovación del Congreso colombiano -las elecciones son el 8 de marzo– y la elección de su sucesor, que según las encuestas sería hoy Iván Cepeda, líder de izquierda y heredero del caudal político del gobernante Pacto Histórico. Los comicios presidenciales son el 31 de mayo.

«El presidente Petro está tratando de hacer avanzar los temas del interés nacional colombiano y de EE.UU., pero para revertir las sanciones que le afectan personalmente»

Camilo Reyes

Excanciller de Colombia

Mejorar su legado

Dejar la relación con Estados Unidos en mejores condiciones y poder cobrar ese logro internamente le conviene a Petro para el balance final de su mandato y para desactivar las críticas de la oposición política en Colombia por su fracaso en la Paz Total, el deterioro de la seguridad y poco control de los cultivos ilegales. Además, reforzaría su narrativa de líder de la región que le hace frente a Trump y al delito internacional.

Pero esas acciones contra el narcotráfico –una medalla que también se quiere colgar ante sus electores el mandatario de EE.UU.– no son suficientes en este momento. «Hay otro elemento que sí hace una diferencia muy grande: hasta hace un mes, Petro le dio todos los espacios al ELN y a las disidencias de las FARC, grupos armados ilegales, y finalmente se dio cuenta que el tema de la seguridad le puede costar la elección a Iván Cepeda. Por eso cambió la actitud, sobre todo con el ELN, y ha ordenado enfrentarse a ellos», afirma Reyes.

Cabe esperar que el presidente Trump le pida que los declare nuevamente como narcoterroristas y abra la puerta a acciones más contundentes de cooperación bilateral contra el crimen organizado. «Sería volver al llamado narcoterrorismo y asumir el clásico lenguaje del Centro Democrático», el partido opositor liderado por el expresidente Álvaro Uribe, afirma el excanciller.

Política interna

Y aquí aparece el otro lado del contexto actual que facilitaría el éxito de esta reunión, según Gabriel Silva: «La política interna de ambos países es un elemento relevante. Si bien la operación en Venezuela, militarmente muy impresionante, alentó la reputación de Trump ante sus seguidores, ahora –con los papeles de Epstein, las violentas acciones de ICE y la caída en la popularidad entre sus partidarios–, a Trump se le complica la agenda política de cara a las elecciones de medio mandato de 2026. En noviembre se elige un tercio del Senado y la totalidad de la Cámara, donde puede perder las mayorías y quedar neutralizado. Y para Trump esa sería la muerte para su proyecto político».

Así, cada presidente llega a la cita con un reto electoral relevante que obliga a la moderación. Petro tiene que decidir si profundiza la confrontación para satisfacer a sus audiencias o si procura consensos en beneficio personal y nacional. Por su parte, el Gobierno de EE.UU. debe elegir entre la amenaza de acciones unilaterales y sanciones económicas a Colombia o entregarle a la izquierda la munición electoral necesaria para mantenerse en el poder.

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