La aplicación de las listas cremallera combinada con la fuerte presencia femenina en las listas del PP podría elevar el total de procuradoras por encima del 50% de la Cámara, entre 42 y 48 según los escenarios más conservadores.
Más información: Mañueco sorprende con su propuesta de ‘números 1’ para el 15-M: apuesta total por las mujeres y renovación del 65% La aplicación de las listas cremallera combinada con la fuerte presencia femenina en las listas del PP podría elevar el total de procuradoras por encima del 50% de la Cámara, entre 42 y 48 según los escenarios más conservadores.
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En el vasto paisaje de Castilla y León, donde los pueblos se extienden entre montañas y llanuras que han visto pasar generaciones de líderes políticos casi siempre con corbata, algo está cambiando de forma silenciosa pero decidida. Las elecciones autonómicas del próximo 15 de marzo podrían dejar atrás décadas de predominio masculino y configurar las Cortes de Castilla y León más igualitarias de la historia.
Con 82 procuradores repartidos en nueve provincias de tamaños muy diferentes −desde los 15 escaños de Valladolid hasta los 5 de Soria−, la combinación de una nueva norma legal y decisiones estratégicas de los principales partidos apunta a un récord: más del 50% de procuradoras en el hemiciclo podrían ser mujeres. La clave reside en las listas cremallera, obligatorias por la Ley Orgánica de Representación Paritaria aprobada en 2024.
Este sistema impone una alternancia estricta: hombre, mujer, hombre, mujer… o viceversa, desde el primer puesto hasta el último. Ya no basta con cumplir cuotas porcentuales de entre el 40 y el 60%; la paridad debe ser efectiva en las posiciones reales de elección.
En una Comunidad con circunscripciones pequeñas y medianas, donde los escaños se reparten con la Ley D’Hondt y cada voto cuenta, este mecanismo multiplica automáticamente la presencia femenina cuando un partido logra buenos resultados. Un tercer puesto que antes podía quedar fuera ahora entra con facilidad si la lista alterna bien y conquista escaños suficientes.
El movimiento clave del PP
El Partido Popular ha dado el paso más visible y sorprendente. Alfonso Fernández Mañueco, presidente de la Junta y candidato del PP a la reelección, ha presentado una propuesta que renueva el 65% de las cabezas de lista con respecto a los últimos comicios de 2022 y que cuenta con una mayoritaria presencia femenina en los puestos de salida.
Siete de las nueve provincias tendrán mujeres al frente: Cristina Sanchidrián por Ávila, Marta Arroyo por Burgos, María José Álvarez por León, Mercedes Cófreces por Palencia, María Pardo por Valladolid, Leticia García por Zamora y Rocío Lucas por Soria. Solo repiten hombres en Salamanca −el propio Mañueco− y Segovia −Francisco Vázquez−.
Seis de esas siete mujeres debutan como número uno en elecciones autonómicas, lo que añade frescura y visibilidad femenina a la campaña. En las provincias con más peso electoral el efecto se nota especialmente. Valladolid, con 15 escaños, León con 13 y Burgos con 11 son bastiones donde el PP busca mantener o ampliar su hegemonía. Con cremallera aplicada, los puestos impares −primero, tercero, quinto…− son para mujeres en esas siete candidaturas.
Si el partido repite o aumenta los 31 procuradores obtenidos en febrero de 2022, el Grupo Popular podría superar holgadamente el 50% de mujeres, un salto meteórico frente al 35% aproximado que registró entonces. En provincias menores como Palencia o Zamora, con 7 escaños cada una, la alternancia asegura al menos dos o tres procuradoras por lista en caso de resultados sólidos. El contraste con el pasado es rotundo.
Mayor representación femenina
En 2022 las Cortes alcanzaron alrededor del 37-40% de procuradoras en total, una cifra que colocaba a Castilla y León entre las comunidades con menor representación femenina, agravada por la fragmentación provincial y la tradición de liderazgos masculinos en cabezas de lista. En 2019 el porcentaje global se movía en niveles parecidos o inferiores, con listas que a menudo concentraban hombres en los primeros puestos y dejaban a las mujeres en zonas de riesgo.
La obligatoriedad de las listas cremallera ha eliminado esas inercias y fuerza un equilibrio que se trasladará directamente a los resultados el próximo 15 de marzo: cada escaño ganado en provincias grandes genera más mujeres electas de forma automática.
La tendencia en el PSOE
El PSOE no se queda atrás. Fiel a su línea histórica en igualdad, aplica la alternancia en todas sus listas y presenta una renovación masiva: siete de nueve cabezas de lista son nuevas. En León, Nuria Rubio lidera la candidatura, con hombres en posiciones pares y mujeres en las impares subsiguientes. En Burgos, Daniel de la Rosa ocupa el primer puesto, seguido por Virginia Jiménez en el dos.
Otras provincias reflejan equilibrios similares, con fuerte énfasis en perfiles locales, alcaldes y concejales con experiencia en ayuntamientos. En 2022 los socialistas lograron 28 escaños con una proporción femenina cercana al 45-50% en su grupo. La cremallera estricta debería consolidar o elevar ese porcentaje, sumando al objetivo paritario global de la cámara.
Vox y los partidos provinciales
Vox, hasta el momento, mantiene la incógnita. El partido aún no ha cerrado sus listas, aunque deberá ajustarse a la norma de alternancia. En 2022 obtuvo 13 procuradores y la nueva obligación elevará su cuota interna, pero el impacto en el total dependerá del número de escaños que consiga en marzo, en un contexto de fragmentación donde cada voto puede decidir procuradores clave. Otras fuerzas provinciales también contribuyen al impulso.
En León, la Unión del Pueblo Leonés (UPL) presenta a Alicia Gallego al frente, marcando un hito al sumar tres mujeres como cabezas de los principales partidos en esa provincia. Soria ¡Ya! mantiene a Ángel Ceña, pero aplica cremallera en su lista. Formaciones minoritarias también alternan, lo que en un parlamento con nueve circunscripciones multiplica el efecto: la paridad no depende solo de los grandes, sino de cada papeleta que entre en el reparto.
Unas Cortes históricas
Si los resultados se parecen a los de 2022 − con el PP superando los 30 escaños, el PSOE entre 20 y 30, Vox igualando o mejorando sus 13 procuradores y el resto repartido entre UPL, Soria ¡Ya! y otros pequeños partidos—, la aplicación estricta de la cremallera combinada con la fuerte presencia femenina en las listas del PP podría elevar el total de procuradoras por encima del 50%, entre 42 y 48 según los escenarios más conservadores.
Sería un récord histórico que rompería con la subrepresentación crónica de la Comunidad y acercaría a Castilla y León a estándares de igualdad ya consolidados en otras comunidades.
Más allá de los números, este cambio refleja una evolución profunda. Mujeres como María José Álvarez en León −que releva al controvertido consejero de Medio Ambiente, Juan Carlos Suárez-Quiñones, tras los incendios del verano−, Nuria Rubio en el PSOE o Cristina Sanchidrián en Ávila traen agendas centradas en sanidad rural, despoblación, conciliación familiar y gestión cercana.
En una Comunidad donde la política siempre se ha contado en masculino, las listas cremallera y las decisiones de los partidos están convirtiendo la paridad en algo tangible, no solo declarado. Las urnas del próximo 15 de marzo decidirán no solo mayorías parlamentarias, sino también hasta qué punto la igualdad ha ganado terreno real en el corazón de Castilla y León.
El Español – Castilla y León
