Vuelta a la Europa de las dos velocidades

Esta semana los líderes europeos se han reunido en el castillo de Alden Biesen, una fortaleza del siglo XVI a unos 100 km de Bruselas, para reflexionar sobre el futuro de Europa, el mercado único y la competitividad. En ese retiro, en el que ha habido sus más y sus menos entre los jefes de Estado y gobierno de los países del Viejo Continente por una cena informal a la que solo asistieron responsables de 19 de los 27 países, salió la idea de volver a aplicar dos velocidades a la hora de hacer reformas o de avanzar en la integración de mercados o instituciones. Los ex primeros ministros italianos Mario Draghi y Enrico Letta asistieron a esos encuentros y recordaron a los asistentes algunas de las medidas incluidas en los informes presentados hace ya dos años. Draghi abogó por recuperar la Europa de las dos velocidades si antes del verano no conseguían ponerse de acuerdo en la aplicación de reformas. Y la verdad es que tiene todo el sentido. Igual que no todos los países de la UE formaron parte del euro en una primera etapa, e incluso ahora siguen sin hacerlo, tiene sentido que aquellos Estados que estén dispuestos a ceder soberanía en aras de una mayor integración de mercados, o en aras de tener un ejército europeo, o una deuda pública común, puedan avanzar en ese sentido. Lo cierto es que Europa no puede permitirse el lujo de tardar años en tomar decisiones mientras EE.UU. o China actúa de un día para otro. En ese retiro se rescató también una idea de Enrico Letta para reducir la burocracia. Crear una especie de Estado 28, virtual, para darle un derecho comercial propio que sea válido en toda Europa. Sería una copia del estado de Delaware, en EE.UU., que te proporciona un pasaporte con el que puedes operar en todos los estados americanos. Y además, ese derecho sería compatible con los derechos comerciales nacionales. La presidenta de la Comisión, Úrsula Von der Leyen, explicó que si se pusiera en marcha se podrían cran empresas en 48 horas, que cumpliendo esa regulación única pudieran operar en toda la Unión.Letta propuso otra idea para reducir la burocracia, que parece que no tiene tanto grado de aceptación como esta primera. En su opinión, Bruselas debería aprobar reglamentos de obligatoria aplicación en toda la Unión, sin necesidad de aprobar directivas que luego se transponen en los distintos países e incluso van más allá de las propias exigencias de la Comisión. Sea de una forma u otra, lo cierto es que la UE debe tomar medidas para reducir la burocracia. Es una de las principales quejas de los ciudadanos de todos los países: la excesiva regulación . Europa está llena de burócratas, y eso nos está pasando factura.Estos días estamos viendo manifestaciones de agricultores en España y en otros países que se quejan del pacto con Mercosur , pero se quejan fundamentalmente porque creen que a ellos se les exigen unos requisitos y una burocracia que los productores de estos países no tendrán que cumplir. Los propias empresas industriales europeas advertían también a la presidenta de la Comisión que deben levantar el pie del acelerador sobre las políticas de cambio climático que ya están teniendo impacto en sus cuentas.Sin perder su esencia la UE no puede permitirse el lujo de estar parada. Cada país europeo por su cuenta es insignificante en este mundo de grandes protagonistas globales. Necesitan unirse para poder levantar la voz y hacer frente a Rusia, China y ahora también a Estados Unidos. Quienes no estén dispuestos a ceder soberanía y a seguir avanzando en la integración tendrán que quedarse atrás. Esta semana los líderes europeos se han reunido en el castillo de Alden Biesen, una fortaleza del siglo XVI a unos 100 km de Bruselas, para reflexionar sobre el futuro de Europa, el mercado único y la competitividad. En ese retiro, en el que ha habido sus más y sus menos entre los jefes de Estado y gobierno de los países del Viejo Continente por una cena informal a la que solo asistieron responsables de 19 de los 27 países, salió la idea de volver a aplicar dos velocidades a la hora de hacer reformas o de avanzar en la integración de mercados o instituciones. Los ex primeros ministros italianos Mario Draghi y Enrico Letta asistieron a esos encuentros y recordaron a los asistentes algunas de las medidas incluidas en los informes presentados hace ya dos años. Draghi abogó por recuperar la Europa de las dos velocidades si antes del verano no conseguían ponerse de acuerdo en la aplicación de reformas. Y la verdad es que tiene todo el sentido. Igual que no todos los países de la UE formaron parte del euro en una primera etapa, e incluso ahora siguen sin hacerlo, tiene sentido que aquellos Estados que estén dispuestos a ceder soberanía en aras de una mayor integración de mercados, o en aras de tener un ejército europeo, o una deuda pública común, puedan avanzar en ese sentido. Lo cierto es que Europa no puede permitirse el lujo de tardar años en tomar decisiones mientras EE.UU. o China actúa de un día para otro. En ese retiro se rescató también una idea de Enrico Letta para reducir la burocracia. Crear una especie de Estado 28, virtual, para darle un derecho comercial propio que sea válido en toda Europa. Sería una copia del estado de Delaware, en EE.UU., que te proporciona un pasaporte con el que puedes operar en todos los estados americanos. Y además, ese derecho sería compatible con los derechos comerciales nacionales. La presidenta de la Comisión, Úrsula Von der Leyen, explicó que si se pusiera en marcha se podrían cran empresas en 48 horas, que cumpliendo esa regulación única pudieran operar en toda la Unión.Letta propuso otra idea para reducir la burocracia, que parece que no tiene tanto grado de aceptación como esta primera. En su opinión, Bruselas debería aprobar reglamentos de obligatoria aplicación en toda la Unión, sin necesidad de aprobar directivas que luego se transponen en los distintos países e incluso van más allá de las propias exigencias de la Comisión. Sea de una forma u otra, lo cierto es que la UE debe tomar medidas para reducir la burocracia. Es una de las principales quejas de los ciudadanos de todos los países: la excesiva regulación . Europa está llena de burócratas, y eso nos está pasando factura.Estos días estamos viendo manifestaciones de agricultores en España y en otros países que se quejan del pacto con Mercosur , pero se quejan fundamentalmente porque creen que a ellos se les exigen unos requisitos y una burocracia que los productores de estos países no tendrán que cumplir. Los propias empresas industriales europeas advertían también a la presidenta de la Comisión que deben levantar el pie del acelerador sobre las políticas de cambio climático que ya están teniendo impacto en sus cuentas.Sin perder su esencia la UE no puede permitirse el lujo de estar parada. Cada país europeo por su cuenta es insignificante en este mundo de grandes protagonistas globales. Necesitan unirse para poder levantar la voz y hacer frente a Rusia, China y ahora también a Estados Unidos. Quienes no estén dispuestos a ceder soberanía y a seguir avanzando en la integración tendrán que quedarse atrás.  

CUENTAS SIN CUENTOS

La UE no puede permitirse el lujo de estar parada. Los países que no estén dispuestos a ceder soberanía y a seguir avanzando en la integración tendrán que quedarse atrás. La alternativa es la insignificancia

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