El impuesto a la banca que aprobó el Gobierno de Pedro Sánchez, no con pocas dificultades , a finales de 2024 apunta a su último año de vigencia este 2026. Las entidades financieras auguran que el Ejecutivo no podrá mantener el gravamen a partir de 2027 por las dificultades de la aritmética parlamentaria. Un planteamiento que empieza a cundir también en el Ministerio de Hacienda .El impuesto grava los márgenes por el cobro de intereses y comisiones que obtienen los bancos en cada uno de los años entre 2024 y 2026, con unos tipos impositivos que van del 1% al 7% en función del volumen de negocio de cada entidad con el objetivo de que paguen más quienes más generen. El tributo contempla ciertas deducciones con las que las entidades pueden reducir su carga fiscal; principalmente, que la cuota se podrá minorar en un 25% de la cuota líquida del Impuesto sobre Sociedades, una casuística que por ejemplo ha hecho que algún banco no haya tenido que pagar nada por el gravamen este año pasado. El diseño del impuesto establece algunas deducciones más en comparación al gravamen temporal que había anteriormente en vigor, lo cual se hizo por parte del Gobierno para tratar de evitar problemas de doble imposición o una carga fiscal desmesurada para las entidades si su rentabilidad fuera negativa. Eso no evitó el rechazo total del sector a esta medida, que en los círculos financieros se define como «ideológica».Noticia Relacionada 5.000 millones de ingresos en 2025 estandar Si El Gobierno saca adelante el impuesto a la banca y las subidas a fumadores y ahorradores, pero no al diésel Bruno Pérez Logra un acuerdo ‘in extremis’ con Podemos bajo la promesa de tramitar más adelante un impuesto a las energéticas de futuro inciertoLa banca soportó primero desde 2022 el gravamen temporal y desde finales de 2024 el nuevo impuesto. Pero la figura que creó el Gobierno tiene una vigencia de tres ejercicios. Este 2026 sería el último de aplicación, aunque el pago efectivo se realizaría el año que viene. Las entidades prevén que el Ejecutivo no podrá sacar adelante otra vez el impuesto, cuya última aprobación ya fue tortuosa. Fuentes financieras apuntan a que el principal escollo para La Moncloa, igual que en todas las normas, será Junts. Y en este caso el razonamiento en contra por parte de los catalanes es doble: rechazo porque los independentistas desde hace unos meses castigan al Ejecutivo con su voto en contra prácticamente para todo, y rechazo ideológico. La banca ha realizado su trabajo de ‘lobby’ en estos años sobre la formación secesionista para al menos apartarles de un ‘sí’ fácil a este Gobierno sobre el impuesto. Sin embargo, en las entidades no se fían de que Junts realmente sea un aliado en este tema y apuntan a que con este partido siempre están en guardia ante los cambios de opinión.El sector ha hecho trabajo de ‘lobby’ con Junts para alejarles todo lo posible del ‘sí’ al GobiernoLa sensación es de que el impuesto afronta este 2026 su último año . No solo en las entidades sino también en las patronales, AEB y CECA, quienes en cada ocasión que pueden le transmiten al Ejecutivo su oposición a la medida y a que esta se haga permanente. La percepción del Ministerio de Hacienda a menos de un año de que la figura llegue a su fecha de caducidad tampoco apunta a una probable continuidad más allá de 2026. Desde la accidentada tramitación parlamentaria del último paquete fiscal que pudo sacar adelante el Gobierno, que alumbró el impuesto a la banca pero fracasó a la hora de implantar una figura similar sobre las energéticas o de aprobar la subida fiscal al diésel -lo que le ha costado 500 millones de fondos europeos al Estado-, los altos cargos de Hacienda acostumbran a torcer el gesto cuando se les cuestiona por la aprobación de alguna nueva figura fiscal que se les pide desde Sumar o desde cualquier otro socio de izquierdas y fuentes del Ministerio admiten que no está entre sus planes plantear nuevas figuras impositivas ante la actual situación parlamentaria.Otros indicios apuntan en la misma dirección. En los primeros compases de la negociación con la Generalitat y ERC sobre la reforma de la financiación autonómica llegó a asomar la posibilidad de incrementar los ingresos tributarios con Cataluña formalizando la cesión de la recaudación del impuesto a la banca a las comunidades autónomas dentro del sistema –actualmente ya reciben esos recursos en función de su peso en el PIB, un criterio que forzaron los partidos catalanes–. La posibilidad se descartó a las primeras de cambio ante la dificultad objetiva, asumida por ambas partes, de lograr el respaldo mayoritario del Congreso al mantenimiento de ese impuesto extraordinario en el ordenamiento fiscal.El último pagoEste 2025, los bancos han pagado el primer año de vigencia del nuevo impuesto, correspondiente a los resultados de 2024. Las entidades han abonado 1.423 millones de euros por el gravamen , frente a los 1.695 millones de euros del año anterior, cuando estaba en vigor la figura temporal. Esto se debe a las deducciones que se contemplan, lo que por ejemplo ha provocado que Bankinter no tenga que pagarlo ya que lo compensa todo con la deducción de Sociedades. Caixabank ha sido la entidad que más ha pagado, con 611 millones de euros. Le sigue el Banco Santander con 392 millones y en tercer lugar aparece BBVA con 318 millones. Sabadell, por su parte, ha pagado 123 millones.[Antetítulo]611 millones Caixabank es el banco que más paga por el impuesto al ser la entidad de mayor tamaño en el paísLos bancos en estos momentos hacen menos ruido sobre la materia pero su posición de rechazo es férrea. Las entidades llevaron ante la Justicia el gravamen temporal y también han recurrido el actual impuesto. En su momento, insistieron las patronales «en sus graves efectos para la financiación de familias y empresas, su impacto negativo para la inversión y, en general, su perjuicio al conjunto de la economía». AEB y CECA recalcaron que la banca española es la única gravada por un impuesto de este tipo en Europa, «lo que supone una merma competitiva respecto al resto de entidades bancarias europeas», así como una discriminación. Asimismo, el sector siempre ha destacado que un impuesto como este lo que hace es impedirles dar más crédito a la economía española, y que es una medida rechazada en múltiples ocasiones por el Banco Central Europeo, que ha emitido dos dictámenes en contra. El impuesto a la banca que aprobó el Gobierno de Pedro Sánchez, no con pocas dificultades , a finales de 2024 apunta a su último año de vigencia este 2026. Las entidades financieras auguran que el Ejecutivo no podrá mantener el gravamen a partir de 2027 por las dificultades de la aritmética parlamentaria. Un planteamiento que empieza a cundir también en el Ministerio de Hacienda .El impuesto grava los márgenes por el cobro de intereses y comisiones que obtienen los bancos en cada uno de los años entre 2024 y 2026, con unos tipos impositivos que van del 1% al 7% en función del volumen de negocio de cada entidad con el objetivo de que paguen más quienes más generen. El tributo contempla ciertas deducciones con las que las entidades pueden reducir su carga fiscal; principalmente, que la cuota se podrá minorar en un 25% de la cuota líquida del Impuesto sobre Sociedades, una casuística que por ejemplo ha hecho que algún banco no haya tenido que pagar nada por el gravamen este año pasado. El diseño del impuesto establece algunas deducciones más en comparación al gravamen temporal que había anteriormente en vigor, lo cual se hizo por parte del Gobierno para tratar de evitar problemas de doble imposición o una carga fiscal desmesurada para las entidades si su rentabilidad fuera negativa. Eso no evitó el rechazo total del sector a esta medida, que en los círculos financieros se define como «ideológica».Noticia Relacionada 5.000 millones de ingresos en 2025 estandar Si El Gobierno saca adelante el impuesto a la banca y las subidas a fumadores y ahorradores, pero no al diésel Bruno Pérez Logra un acuerdo ‘in extremis’ con Podemos bajo la promesa de tramitar más adelante un impuesto a las energéticas de futuro inciertoLa banca soportó primero desde 2022 el gravamen temporal y desde finales de 2024 el nuevo impuesto. Pero la figura que creó el Gobierno tiene una vigencia de tres ejercicios. Este 2026 sería el último de aplicación, aunque el pago efectivo se realizaría el año que viene. Las entidades prevén que el Ejecutivo no podrá sacar adelante otra vez el impuesto, cuya última aprobación ya fue tortuosa. Fuentes financieras apuntan a que el principal escollo para La Moncloa, igual que en todas las normas, será Junts. Y en este caso el razonamiento en contra por parte de los catalanes es doble: rechazo porque los independentistas desde hace unos meses castigan al Ejecutivo con su voto en contra prácticamente para todo, y rechazo ideológico. La banca ha realizado su trabajo de ‘lobby’ en estos años sobre la formación secesionista para al menos apartarles de un ‘sí’ fácil a este Gobierno sobre el impuesto. Sin embargo, en las entidades no se fían de que Junts realmente sea un aliado en este tema y apuntan a que con este partido siempre están en guardia ante los cambios de opinión.El sector ha hecho trabajo de ‘lobby’ con Junts para alejarles todo lo posible del ‘sí’ al GobiernoLa sensación es de que el impuesto afronta este 2026 su último año . No solo en las entidades sino también en las patronales, AEB y CECA, quienes en cada ocasión que pueden le transmiten al Ejecutivo su oposición a la medida y a que esta se haga permanente. La percepción del Ministerio de Hacienda a menos de un año de que la figura llegue a su fecha de caducidad tampoco apunta a una probable continuidad más allá de 2026. Desde la accidentada tramitación parlamentaria del último paquete fiscal que pudo sacar adelante el Gobierno, que alumbró el impuesto a la banca pero fracasó a la hora de implantar una figura similar sobre las energéticas o de aprobar la subida fiscal al diésel -lo que le ha costado 500 millones de fondos europeos al Estado-, los altos cargos de Hacienda acostumbran a torcer el gesto cuando se les cuestiona por la aprobación de alguna nueva figura fiscal que se les pide desde Sumar o desde cualquier otro socio de izquierdas y fuentes del Ministerio admiten que no está entre sus planes plantear nuevas figuras impositivas ante la actual situación parlamentaria.Otros indicios apuntan en la misma dirección. En los primeros compases de la negociación con la Generalitat y ERC sobre la reforma de la financiación autonómica llegó a asomar la posibilidad de incrementar los ingresos tributarios con Cataluña formalizando la cesión de la recaudación del impuesto a la banca a las comunidades autónomas dentro del sistema –actualmente ya reciben esos recursos en función de su peso en el PIB, un criterio que forzaron los partidos catalanes–. La posibilidad se descartó a las primeras de cambio ante la dificultad objetiva, asumida por ambas partes, de lograr el respaldo mayoritario del Congreso al mantenimiento de ese impuesto extraordinario en el ordenamiento fiscal.El último pagoEste 2025, los bancos han pagado el primer año de vigencia del nuevo impuesto, correspondiente a los resultados de 2024. Las entidades han abonado 1.423 millones de euros por el gravamen , frente a los 1.695 millones de euros del año anterior, cuando estaba en vigor la figura temporal. Esto se debe a las deducciones que se contemplan, lo que por ejemplo ha provocado que Bankinter no tenga que pagarlo ya que lo compensa todo con la deducción de Sociedades. Caixabank ha sido la entidad que más ha pagado, con 611 millones de euros. Le sigue el Banco Santander con 392 millones y en tercer lugar aparece BBVA con 318 millones. Sabadell, por su parte, ha pagado 123 millones.[Antetítulo]611 millones Caixabank es el banco que más paga por el impuesto al ser la entidad de mayor tamaño en el paísLos bancos en estos momentos hacen menos ruido sobre la materia pero su posición de rechazo es férrea. Las entidades llevaron ante la Justicia el gravamen temporal y también han recurrido el actual impuesto. En su momento, insistieron las patronales «en sus graves efectos para la financiación de familias y empresas, su impacto negativo para la inversión y, en general, su perjuicio al conjunto de la economía». AEB y CECA recalcaron que la banca española es la única gravada por un impuesto de este tipo en Europa, «lo que supone una merma competitiva respecto al resto de entidades bancarias europeas», así como una discriminación. Asimismo, el sector siempre ha destacado que un impuesto como este lo que hace es impedirles dar más crédito a la economía española, y que es una medida rechazada en múltiples ocasiones por el Banco Central Europeo, que ha emitido dos dictámenes en contra.
El impuesto a la banca que aprobó el Gobierno de Pedro Sánchez, no con pocas dificultades, a finales de 2024 apunta a su último año de vigencia este 2026. Las entidades financieras auguran que el Ejecutivo no podrá mantener el gravamen a partir de … 2027 por las dificultades de la aritmética parlamentaria. Un planteamiento que empieza a cundir también en el Ministerio de Hacienda.
El impuesto grava los márgenes por el cobro de intereses y comisiones que obtienen los bancos en cada uno de los años entre 2024 y 2026, con unos tipos impositivos que van del 1% al 7% en función del volumen de negocio de cada entidad con el objetivo de que paguen más quienes más generen. El tributo contempla ciertas deducciones con las que las entidades pueden reducir su carga fiscal; principalmente, que la cuota se podrá minorar en un 25% de la cuota líquida del Impuesto sobre Sociedades, una casuística que por ejemplo ha hecho que algún banco no haya tenido que pagar nada por el gravamen este año pasado.
El diseño del impuesto establece algunas deducciones más en comparación al gravamen temporal que había anteriormente en vigor, lo cual se hizo por parte del Gobierno para tratar de evitar problemas de doble imposición o una carga fiscal desmesurada para las entidades si su rentabilidad fuera negativa. Eso no evitó el rechazo total del sector a esta medida, que en los círculos financieros se define como «ideológica».
La banca soportó primero desde 2022 el gravamen temporal y desde finales de 2024 el nuevo impuesto. Pero la figura que creó el Gobierno tiene una vigencia de tres ejercicios. Este 2026 sería el último de aplicación, aunque el pago efectivo se realizaría el año que viene. Las entidades prevén que el Ejecutivo no podrá sacar adelante otra vez el impuesto, cuya última aprobación ya fue tortuosa. Fuentes financieras apuntan a que el principal escollo para La Moncloa, igual que en todas las normas, será Junts. Y en este caso el razonamiento en contra por parte de los catalanes es doble: rechazo porque los independentistas desde hace unos meses castigan al Ejecutivo con su voto en contra prácticamente para todo, y rechazo ideológico.
La banca ha realizado su trabajo de ‘lobby’ en estos años sobre la formación secesionista para al menos apartarles de un ‘sí’ fácil a este Gobierno sobre el impuesto. Sin embargo, en las entidades no se fían de que Junts realmente sea un aliado en este tema y apuntan a que con este partido siempre están en guardia ante los cambios de opinión.
El sector ha hecho trabajo de ‘lobby’ con Junts para alejarles todo lo posible del ‘sí’ al Gobierno
La sensación es de que el impuesto afronta este 2026 su último año. No solo en las entidades sino también en las patronales, AEB y CECA, quienes en cada ocasión que pueden le transmiten al Ejecutivo su oposición a la medida y a que esta se haga permanente.
La percepción del Ministerio de Hacienda a menos de un año de que la figura llegue a su fecha de caducidad tampoco apunta a una probable continuidad más allá de 2026. Desde la accidentada tramitación parlamentaria del último paquete fiscal que pudo sacar adelante el Gobierno, que alumbró el impuesto a la banca pero fracasó a la hora de implantar una figura similar sobre las energéticas o de aprobar la subida fiscal al diésel -lo que le ha costado 500 millones de fondos europeos al Estado-, los altos cargos de Hacienda acostumbran a torcer el gesto cuando se les cuestiona por la aprobación de alguna nueva figura fiscal que se les pide desde Sumar o desde cualquier otro socio de izquierdas y fuentes del Ministerio admiten que no está entre sus planes plantear nuevas figuras impositivas ante la actual situación parlamentaria.
Otros indicios apuntan en la misma dirección. En los primeros compases de la negociación con la Generalitat y ERC sobre la reforma de la financiación autonómica llegó a asomar la posibilidad de incrementar los ingresos tributarios con Cataluña formalizando la cesión de la recaudación del impuesto a la banca a las comunidades autónomas dentro del sistema –actualmente ya reciben esos recursos en función de su peso en el PIB, un criterio que forzaron los partidos catalanes–. La posibilidad se descartó a las primeras de cambio ante la dificultad objetiva, asumida por ambas partes, de lograr el respaldo mayoritario del Congreso al mantenimiento de ese impuesto extraordinario en el ordenamiento fiscal.
El último pago
Este 2025, los bancos han pagado el primer año de vigencia del nuevo impuesto, correspondiente a los resultados de 2024. Las entidades han abonado 1.423 millones de euros por el gravamen, frente a los 1.695 millones de euros del año anterior, cuando estaba en vigor la figura temporal. Esto se debe a las deducciones que se contemplan, lo que por ejemplo ha provocado que Bankinter no tenga que pagarlo ya que lo compensa todo con la deducción de Sociedades.
Caixabank ha sido la entidad que más ha pagado, con 611 millones de euros. Le sigue el Banco Santander con 392 millones y en tercer lugar aparece BBVA con 318 millones. Sabadell, por su parte, ha pagado 123 millones.
[Antetítulo]
millones
Caixabank es el banco que más paga por el impuesto al ser la entidad de mayor tamaño en el país
Los bancos en estos momentos hacen menos ruido sobre la materia pero su posición de rechazo es férrea. Las entidades llevaron ante la Justicia el gravamen temporal y también han recurrido el actual impuesto. En su momento, insistieron las patronales «en sus graves efectos para la financiación de familias y empresas, su impacto negativo para la inversión y, en general, su perjuicio al conjunto de la economía». AEB y CECA recalcaron que la banca española es la única gravada por un impuesto de este tipo en Europa, «lo que supone una merma competitiva respecto al resto de entidades bancarias europeas», así como una discriminación.
Asimismo, el sector siempre ha destacado que un impuesto como este lo que hace es impedirles dar más crédito a la economía española, y que es una medida rechazada en múltiples ocasiones por el Banco Central Europeo, que ha emitido dos dictámenes en contra.
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