En 2023, tras el batacazo, se volvió a presentar a la oposición de bombero especialista del Ayuntamiento de Madrid y quedó tercero de 4.100 inscritos.
Más información:Thomas (53), funcionario: “Con 47 años no encontraba empleo, no tenía ingresos ni futuro, opositar era la única salida” En 2023, tras el batacazo, se volvió a presentar a la oposición de bombero especialista del Ayuntamiento de Madrid y quedó tercero de 4.100 inscritos.
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Las claves
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«Me llamaron y me puse a llorar, pero me prometí a mí mismo que iba a aprobar la siguiente vez». Esta fue la reacción de Daniel Arroyo, bombero del Ayuntamiento de Madrid, cuando hace cuatro años se quedó fuera del cuerpo por un fallo en el trámite de su carné de conducir a pesar de haber aprobado las pruebas físicas y teóricas de la oposición.
EL ESPAÑOL ha podido hablar con este joven madrileño que, con sólo 19 de años, en 2022, quedó el número 70 de 85 plazas totales en la oposición para bombero especialista de la ciudad de Madrid. Un hito que le convertía en el apaga fuegos más joven de su promoción y uno de los más precoces de la historia.
Sin embargo, como se sacó el carné de conducir un mes después de la inscripción de la oposición (que se remonta a mediados de 2021), cuando ya sólo faltaban tres días para ser oficialmente bombero en la capital, le llamaron para confirmarle que su candidatura había sido anulada y que tenía que presentarse de nuevo.
Tercer puesto de 4.100 inscritos
«Tardaron mucho en echarme, lo pasaba fatal con la incertidumbre, pero estaba a sólo tres días de que me dieran la ropa. Yo sabía que ese fallo con el carné de conducir existía, pero como el tiempo iba pasando tenía esperanza. Al final, como los que quedaron detrás de mí en el examen denunciaron, me quedé fuera», rememora a este periódico.
Hoy, cuatro años después de aquel fatídico episodio, es oficialmente bombero especialista. Tras el golpe, reaccionó con coraje y arrojo y se volvió a presentar a la misma convocatoria de 2023, quedando el tercero de 4.100 inscritos. ¿Su truco? Esforzarse más que sus rivales por la plaza. Trabajó todos los días durante años para lograr su objetivo.
«El mismo día que me llamaron para avisarme de que me tumbaban, me puse a estudiar como un loco. Yo estudiaba y entrenaba todos los días, de lunes a domingo. Durante el año sólo me cogía cinco días libres en verano para hacer un viaje con mis amigos«, revela Daniel.
No nos puede cuantificar cuántas horas dedicaba al día, pero calcula que entre 10 y 12. No obstante, para él todo lo que hacía estaba enfocado a aprobar la oposición. «Me echaba la siesta pensando en el examen, sabía que era bueno para mi rendimiento; sólo quedaba con mis amigos si me cundía mucho y como pronto a partir de las 19:30 horas, pero era raro que pudiera».
Daniel Arroyo.
Tras cinco meses de prácticas en los que ha ensayado todos los escenarios posibles a los que se enfrentará en el futuro, firma como funcionario de carrera a finales de este mes de marzo -si una lesión en el pie finalmente se lo permite- en el parque de bomberos número 2 de Manuel Becerra.
Eso sí, hace hincapié en el hecho de que aún no se ha enfrentado a un incendio real, que todo lo que ha hecho hasta ahora han sido simulacros. Nos confirma que tiene muchas ganas de verse en acción en los rascacielos de la capital, aunque también es cierto que, tal y como él aclara, ser bombero no fue su sueño de niño.
Gran historia de superación
«Cuando acabé Selectividad en 2021 no entré a la carrera de Física y, como tenía que esperar un año, me apunté a la academia con un amigo por probar y en el primer mes ya estaba súper motivado con conseguir la plaza«, señala Dani.
Ahora, ve factible sacarse una carrera universitaria poco a poco para ir escalando en el cuerpo de bomberos. Le interesa seguir estudiando y, como hizo tras quedarse fuera de la primera oposición, liberar todo su amor propio para conseguir un nuevo objetivo: sacarse otra ‘espinita’ y ser bombero universitario.
El Español – Sociedad
