El Gobierno socialista de Salvador Illa en la Generalitat y sus socios de investidura de ERC han querido observar una buena noticia en la llegada de Arcadi España al frente del Ministerio de Hacienda en sustitución de María Jesús Montero para desencallar la cesión de la gestión del IRPF que permita cumplir el compromiso adquirido de una financiación singular para Cataluña. España, en principio partidario del sistema presentado por Montero, se ha fijado como un reto sacarlo adelante pese a la oposición de todas las autonomías del PP y de las socialistas que entrarían en ese nuevo método. Euskadi y Navarra tienen su propio concierto pero sus presidentes sí han alertado a Illa, en privado y bilateralmente, de que responsabilizarse de una hacienda propia y recaudar los impuestos no es ninguna bicoca.
Los presidentes del País Vasco y Navarra transmitieron sus consejos bilateralmente y los de Castilla-La Mancha y Asturias se oponen en público
El Gobierno socialista de Salvador Illa en la Generalitat y sus socios de investidura de ERC han querido observar una buena noticia en la llegada de Arcadi España al frente del Ministerio de Hacienda en sustitución de María Jesús Montero para desencallar la cesión de la gestión del IRPF que permita cumplir el compromiso adquirido de una financiación singular para Cataluña. España, en principio partidario del sistema presentado por Montero, se ha fijado como un reto sacarlo adelante pese a la oposición de todas las autonomías del PP y de las socialistas que entrarían en ese nuevo método. Euskadi y Navarra tienen su propio concierto pero sus presidentes sí han alertado a Illa, en privado y bilateralmente, de que responsabilizarse de una hacienda propia y recaudar los impuestos no es ninguna bicoca.
El presidente vasco, Imanol Pradales, estuvo justo antes de Semana Santa en La Moncloa con Pedro Sánchez para cerrar la cesión de algunas competencias pendientes para Euskadi pero en su comparecencia posterior, con suma prudencia para no entrometerse en “casas ajenas”, sí repitió lo que ha manifestado en numerosas ocasiones desde que se abrió el debate sobre la posibilidad de una financiación singular para Cataluña. No fue una novedad. Lo ha comentado en otras ocasiones.
“Si Cataluña necesita que le ayudemos en conocer cómo se gestionan las haciendas desde el punto de vista bajo, estamos dispuestos a colaborar. Hay algo que siempre se olvida cuando se habla de financiación autonómica o financiación singular, o del régimen del concierto, y es que nosotros asumimos el riesgo unilateral, es decir, que los territorios vascos recaudan los impuestos, gestionamos lo que recaudamos una vez descontado el cupo, pero que, si lo hacemos mal, que si no cumplimos con las reglas de gasto, de estabilidad, si incurrimos en déficits o en endeudamientos que se van más allá del marco pactado, el riesgo es de carácter unilateral”.
Imanol Pradales fue más preciso aún y aclaró qué entiende por ese riesgo unilateral: “Cuando tuvimos la crisis financiera tan brutal en los años 2009, 2010, 2011, 2012, etcétera, nadie vino a rescatar a Euskadi. Primero, porque no lo necesitábamos, porque habíamos hecho una muy saneada política presupuestaria y financiera, y segundo, que nadie podría haber venido a rescatar a Euskadi porque el régimen del concierto exige riesgo unilateral, es decir, que o lo hacemos bien en casa o no va a venir ama, ni aita, papá o mamá Estado a rescatar a Euskadi”.
Los consejos de Pradales no han sido los únicos que ha recibido Illa sobre la pretensión de disponer en Cataluña de una hacienda que gestione todos los impuestos de sus ciudadanos, empezando por el IRPF. Algo que demandan sus socios de ERC y que ha paralizado hasta verano la negociación de los presupuestos catalanes, pero que en su día también bendijo el Comité Federal del PSOE y la Comisión Bilateral Estado Generalitat del año pasado. Esas advertencias se las ofreció también en privado la presidenta de Navarra, María Chivite, cuando Illa acudió a Pamplona el 16 de mayo del año pasado en su ronda de contactos con mandatarios autonómicos para explicarles su polémica posición.
La propia Chivite lo reveló hace un par de semanas, en Los Desayunos del Ateneo, en Madrid: “Le trasladé a Salvador que nuestro modelo no es la alegría. La recaudación depende de ti mismo y una buena Hacienda no se hace de un día para otro. Tienes que tener un cuerpo de técnicos de Hacienda muy bien preparado, muy bien formado, porque la recaudación depende ti mismo, y si no haces una buena recaudación, no puedes tener una buena educación, una buena sanidad, unas buenas infraestructuras, etcétera. La hacienda Navarra es la joya de la corona”. Fuentes del ejecutivo socialista navarro indicaron, en ese sentido, que durante la pandemia les cayó la recaudación en 900 millones de euros que nadie suplió con ningún fondo estatal, como sí sucedió en otros territorios. Y apuntaron que conformar un cuadro de técnicos bien preparados lleva años.
Los consejos de Pradales y Chivite, que disfrutan de sus propios conciertos en Euskadi y Navarra al margen del sistema general, se tornan rechazo claro por parte de otros barones autonómicos socialistas, como los de Castilla-La Mancha o Asturias.
Fuentes del máximo nivel de la Junta de Castilla-La Mancha niegan haber mantenido la mínima interlocución con la Generalitat sobre este asunto, ni en el nivel de presidentes, entre Emiliano García-Page e Illa, pese a que el presidente catalán no renuncia a continuar su ronda de explicaciones por el resto de España, ni tampoco en niveles inferiores. Page, en cualquier caso, ha sido tajante en su rechazo. “Ninguna comunidad va a tener como base el documento entre PSC y ERC, tiene que ser una propuesta distinta. Yo no doy por válido el documento pactado con los independentistas, con aval o sin él. Eso no puede ser ni siquiera como documento de estudio”, le dijo el presidente castellano-manchego a Pedro Sánchez en La Moncloa en octubre de 2024. Una línea roja que desde entonces ha recordado una y otra vez.
Asturias, la otra comunidad socialista de régimen común, tampoco ha abordado con la Generalitat la financiación singular, según fuentes del Principado, y mucho menos su aplicación. Su presidente, Adrián Barbón, ha sido más suave en las formas, pero igual de intransigente que Page en su oposición sin matices tanto a la financiación singular como al modelo de financiación autonómica que el Gobierno ha negociado previamente con ERC y que el PSC suscribe. Barbón ya rechazó en agosto de 2025 “claramente y sin ningún género de duda” la propuesta de financiación singular planteada para Cataluña.
Pero no es el único frente de La Moncloa con una de las pocas comunidades gobernadas por los socialistas. La vicepresidenta asturiana, Gimena Llamedo, también ha advertido que el Principado no aceptará “un plato precocinado” en la negociación del nuevo modelo de financiación autonómica y ha reclamado la apertura de un diálogo “en pie de igualdad” con todas las comunidades. “No nos ha gustado que nos pidan adherirnos a un contrato que ya existe”, dejó claro antes de la celebración del Consejo de Política Fiscal y Financiera en el que tan solo Cataluña fue la única comunidad que respaldó al Gobierno.
“No apoyaremos nada que vaya contra los intereses de Asturias” es una de las frases más repetidas por Barbón. La federación asturiana, que dirige desde 2017, dos años antes de ser presidente, ha instado al Ejecutivo a cambiar su propuesta de reforma de financiación autonómica debido a que el modelo presentado “no atiende a los intereses y las necesidades de Asturias”, pese a que, según los cálculos del Gobierno, ingresaría 248 millones de euros adicionales y le beneficia la actualización del criterio de población ajustada. Barbón exige que se introduzcan cambios sustanciales para “garantizar un modelo de financiación que asegure la prestación de los servicios públicos en condiciones de equidad e igualdad”.
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