Islamabad se prepara para la negociación entre Estados Unidos e Irán y las autoridades de Pakistán confían en que el frágil alto el fuego de dos semanas acordado entre las partes se fortalezca tras las conversaciones. Todas las treguas son delicadas, más aún con los antecedentes de Estados Unidos, que por dos veces traicionó a Teherán y le atacó en pleno proceso negociador en junio y febrero. El encuentro de Islamabad llega tras 40 días de guerra en los que los iraníes han encontrado en Ormuz su arma más valiosa para presionar a Washington y a la economía mundial. Desde Teherán advirtieron que el acuerdo no será posible sin incluir al Líbano. Los iraníes cerraron filas en torno a su aliado Hizbolá y el presidente del Parlamento, Mohamed Ghalibaf, indicó que «Líbano y todo el Eje de la Resistencia, como aliados de Irán, forman parte inseparable del alto el fuego. El primer ministro Sharif subrayó pública y claramente la cuestión del Líbano; no hay margen para negarlo ni para dar marcha atrás». Ghalibaf advirtió que «las violaciones del alto el fuego conllevan costes explícitos y respuestas contundentes».Benjamín Netanyahu parece decidido a echar a la república islámica de la mesa de negociación a base de muertos en el frente libanés. Tras la masacre del miércoles , con más de 300 muertos y 1.200 heridos , el primer ministro israelí insistió en que seguirán adelante con las operaciones contra Hizbolá. Netanyahu anunció también que «tan pronto como sea posible» iniciarán negociaciones directas con el Gobierno libanés «para desarmar a la milicia chií y establecer relaciones de pacíficas», una solicitud que puso el primer ministro libanés Nawaf Salam sobre la mesa hace tiempo, pero Netanyahu rechazaba.Noticia relacionada general No No Líbano despide a cientos de muertos a la espera del alto el fuego Mikel AyestaranLas largas avenidas de Islamabad que desembocan en la Zona Roja, donde se encuentran los principales edificios gubernamentales y embajadas, están blindadas por un gran dispositivo de las fuerzas de seguridad. Está previsto que las delegaciones lleguen el viernes y las reuniones arranquen el sábado. Los paquistaníes, con la ayuda de Egipto, Turquía y Arabia Saudí, quieren que las armas callen y Ormuz se reabra para el paso del petróleo y gas lo antes posible.El primer ministro Shehbaz Sharif y el jefe del ejército, general Asim Munir, serán los anfitriones de estadounidenses, liderados por el vicepresidente J. D. Vance, e iraníes, con el ministro de Exteriores, Abbas Aragchi, y Ghalibaf a la cabeza. La delicada situación en Ormuz, por donde Irán apenas ha permitido el paso de media docena de barcos desde la entrada en vigor del alto el fuego, y Líbano son los temas que centran las grandes diferencias entre las partes.Presión de WashingtonLos medios israelíes recogieron que Estados Unidos deberá elegir entre seguir apoyando a Netanyahu en el frente libanés o pedirle moderación para que las conversaciones puedan avanzar. Los analistas del Canal 12 señalaron que el primer ministro exigirá la presión máxima de Washington al Gobierno de Beirut para desarmar a Hizbolá a cambio de moderar sus operaciones, nunca abandonarlas. El cambio de Netanyahu sobre la negociación directa con Beirut parece formar parte de esta estrategia.Los medios israelíes recogieron que Estados Unidos deberá elegir entre seguir apoyando a Netanyahu en el frente libanés o pedirle moderación para que las conversaciones puedan avanzarPese a que los medios de Irán tratan de enviar al mundo imágenes de felicidad en las calles por lo que consideran una «victoria heroica» en la guerra, existen fuertes diferencias entre los sectores más leales al régimen. A las puertas del encuentro en Islamabad con Estados Unidos, la república islámica conmemoró los 40 días del asesinato de Jamenei y las redes sociales se llenaron de mensajes en contra de negociar con el enemigo con lemas que se hicieron virales como «muerte al traidor». El sentimiento de esta parte de la población es que el enemigo volverá a atacar por sorpresa y echan en cara a los dirigentes políticos su decisión de frenar la guerra. Analistas de medios oficiales como Daud Modaresian, expresaron en X su malestar porque «mientras se viola el alto el fuego y la portavoz de la Casa Blanca arroja a la basura las condiciones de Irán, nosotros tampoco deberíamos cumplir, ni participar en las negociaciones». En referencia a las palabras de Karoline Leavitt que calificó el plan iraní de 10 puntos de «ridículo, inaceptable y completamente descartado». Cruce de propuestasLos iraníes insisten en que acuden a este encuentro porque el enemigo aceptó su propuesta de 10 puntos para acabar con la guerra. El propio Trump aseguró en redes sociales que se trataba de una «una base viable sobre la cual negociar», aunque después se echó atrás e insistió en que, por ejemplo, Irán no podrá enriquecer uranio. Los iraníes hicieron público el texto con 10 puntos que incluye las garantías de no recibir nuevas agresiones, mantener el control iraní sobre Ormuz, aceptar el enriquecimiento de uranio, eliminar las sanciones, el pago de compensaciones por los daños sufridos, la retirada de tropas estadounidenses de la región, el final de la guerra en todos los frentes o poner fin a la guerra en todos los frentes, incluido Líbano.Los iraníes insisten en que acuden a este encuentro porque el enemigo aceptó su propuesta de 10 puntos para acabar con la guerraEsta «base viable» es la antítesis de la propuesta de 15 puntos presentada por Estados Unidos con anterioridad y que los iraníes rechazaron como punto de partida para una negociación. El texto nunca se hizo público, pero funcionarios que hablaron con ‘The New York Times’, dijeron que abordaba el final de los programas nuclear y de misiles balísticos de Irán, la libertad del tráfico por Ormuz y el corte de las ayudas a grupos aliados de Teherán en la región como Hizbolá, en Líbano, o los hutíes, en Yemen.El enriquecimiento de uranio, los misiles y los proxies regionales son auténticas líneas rojas para unos iraníes que sienten que negocian desde una posición de fuerza tras haber resistido a 40 días de duros bombardeos y al asesinato de gran parte de la cúpula política y de seguridad, incluido el Líder Supremo. Islamabad se prepara para la negociación entre Estados Unidos e Irán y las autoridades de Pakistán confían en que el frágil alto el fuego de dos semanas acordado entre las partes se fortalezca tras las conversaciones. Todas las treguas son delicadas, más aún con los antecedentes de Estados Unidos, que por dos veces traicionó a Teherán y le atacó en pleno proceso negociador en junio y febrero. El encuentro de Islamabad llega tras 40 días de guerra en los que los iraníes han encontrado en Ormuz su arma más valiosa para presionar a Washington y a la economía mundial. Desde Teherán advirtieron que el acuerdo no será posible sin incluir al Líbano. Los iraníes cerraron filas en torno a su aliado Hizbolá y el presidente del Parlamento, Mohamed Ghalibaf, indicó que «Líbano y todo el Eje de la Resistencia, como aliados de Irán, forman parte inseparable del alto el fuego. El primer ministro Sharif subrayó pública y claramente la cuestión del Líbano; no hay margen para negarlo ni para dar marcha atrás». Ghalibaf advirtió que «las violaciones del alto el fuego conllevan costes explícitos y respuestas contundentes».Benjamín Netanyahu parece decidido a echar a la república islámica de la mesa de negociación a base de muertos en el frente libanés. Tras la masacre del miércoles , con más de 300 muertos y 1.200 heridos , el primer ministro israelí insistió en que seguirán adelante con las operaciones contra Hizbolá. Netanyahu anunció también que «tan pronto como sea posible» iniciarán negociaciones directas con el Gobierno libanés «para desarmar a la milicia chií y establecer relaciones de pacíficas», una solicitud que puso el primer ministro libanés Nawaf Salam sobre la mesa hace tiempo, pero Netanyahu rechazaba.Noticia relacionada general No No Líbano despide a cientos de muertos a la espera del alto el fuego Mikel AyestaranLas largas avenidas de Islamabad que desembocan en la Zona Roja, donde se encuentran los principales edificios gubernamentales y embajadas, están blindadas por un gran dispositivo de las fuerzas de seguridad. Está previsto que las delegaciones lleguen el viernes y las reuniones arranquen el sábado. Los paquistaníes, con la ayuda de Egipto, Turquía y Arabia Saudí, quieren que las armas callen y Ormuz se reabra para el paso del petróleo y gas lo antes posible.El primer ministro Shehbaz Sharif y el jefe del ejército, general Asim Munir, serán los anfitriones de estadounidenses, liderados por el vicepresidente J. D. Vance, e iraníes, con el ministro de Exteriores, Abbas Aragchi, y Ghalibaf a la cabeza. La delicada situación en Ormuz, por donde Irán apenas ha permitido el paso de media docena de barcos desde la entrada en vigor del alto el fuego, y Líbano son los temas que centran las grandes diferencias entre las partes.Presión de WashingtonLos medios israelíes recogieron que Estados Unidos deberá elegir entre seguir apoyando a Netanyahu en el frente libanés o pedirle moderación para que las conversaciones puedan avanzar. Los analistas del Canal 12 señalaron que el primer ministro exigirá la presión máxima de Washington al Gobierno de Beirut para desarmar a Hizbolá a cambio de moderar sus operaciones, nunca abandonarlas. El cambio de Netanyahu sobre la negociación directa con Beirut parece formar parte de esta estrategia.Los medios israelíes recogieron que Estados Unidos deberá elegir entre seguir apoyando a Netanyahu en el frente libanés o pedirle moderación para que las conversaciones puedan avanzarPese a que los medios de Irán tratan de enviar al mundo imágenes de felicidad en las calles por lo que consideran una «victoria heroica» en la guerra, existen fuertes diferencias entre los sectores más leales al régimen. A las puertas del encuentro en Islamabad con Estados Unidos, la república islámica conmemoró los 40 días del asesinato de Jamenei y las redes sociales se llenaron de mensajes en contra de negociar con el enemigo con lemas que se hicieron virales como «muerte al traidor». El sentimiento de esta parte de la población es que el enemigo volverá a atacar por sorpresa y echan en cara a los dirigentes políticos su decisión de frenar la guerra. Analistas de medios oficiales como Daud Modaresian, expresaron en X su malestar porque «mientras se viola el alto el fuego y la portavoz de la Casa Blanca arroja a la basura las condiciones de Irán, nosotros tampoco deberíamos cumplir, ni participar en las negociaciones». En referencia a las palabras de Karoline Leavitt que calificó el plan iraní de 10 puntos de «ridículo, inaceptable y completamente descartado». Cruce de propuestasLos iraníes insisten en que acuden a este encuentro porque el enemigo aceptó su propuesta de 10 puntos para acabar con la guerra. El propio Trump aseguró en redes sociales que se trataba de una «una base viable sobre la cual negociar», aunque después se echó atrás e insistió en que, por ejemplo, Irán no podrá enriquecer uranio. Los iraníes hicieron público el texto con 10 puntos que incluye las garantías de no recibir nuevas agresiones, mantener el control iraní sobre Ormuz, aceptar el enriquecimiento de uranio, eliminar las sanciones, el pago de compensaciones por los daños sufridos, la retirada de tropas estadounidenses de la región, el final de la guerra en todos los frentes o poner fin a la guerra en todos los frentes, incluido Líbano.Los iraníes insisten en que acuden a este encuentro porque el enemigo aceptó su propuesta de 10 puntos para acabar con la guerraEsta «base viable» es la antítesis de la propuesta de 15 puntos presentada por Estados Unidos con anterioridad y que los iraníes rechazaron como punto de partida para una negociación. El texto nunca se hizo público, pero funcionarios que hablaron con ‘The New York Times’, dijeron que abordaba el final de los programas nuclear y de misiles balísticos de Irán, la libertad del tráfico por Ormuz y el corte de las ayudas a grupos aliados de Teherán en la región como Hizbolá, en Líbano, o los hutíes, en Yemen.El enriquecimiento de uranio, los misiles y los proxies regionales son auténticas líneas rojas para unos iraníes que sienten que negocian desde una posición de fuerza tras haber resistido a 40 días de duros bombardeos y al asesinato de gran parte de la cúpula política y de seguridad, incluido el Líder Supremo.
Islamabad se prepara para la negociación entre Estados Unidos e Irán y las autoridades de Pakistán confían en que el frágil alto el fuego de dos semanas acordado entre las partes se fortalezca tras las conversaciones. Todas las treguas son delicadas, más aún con los … antecedentes de Estados Unidos, que por dos veces traicionó a Teherán y le atacó en pleno proceso negociador en junio y febrero. El encuentro de Islamabad llega tras 40 días de guerra en los que los iraníes han encontrado en Ormuz su arma más valiosa para presionar a Washington y a la economía mundial. Desde Teherán advirtieron que el acuerdo no será posible sin incluir al Líbano.
Los iraníes cerraron filas en torno a su aliado Hizbolá y el presidente del Parlamento, Mohamed Ghalibaf, indicó que «Líbano y todo el Eje de la Resistencia, como aliados de Irán, forman parte inseparable del alto el fuego. El primer ministro Sharif subrayó pública y claramente la cuestión del Líbano; no hay margen para negarlo ni para dar marcha atrás». Ghalibaf advirtió que «las violaciones del alto el fuego conllevan costes explícitos y respuestas contundentes».
Benjamín Netanyahu parece decidido a echar a la república islámica de la mesa de negociación a base de muertos en el frente libanés. Tras la masacre del miércoles, con más de 300 muertos y 1.200 heridos, el primer ministro israelí insistió en que seguirán adelante con las operaciones contra Hizbolá. Netanyahu anunció también que «tan pronto como sea posible» iniciarán negociaciones directas con el Gobierno libanés «para desarmar a la milicia chií y establecer relaciones de pacíficas», una solicitud que puso el primer ministro libanés Nawaf Salam sobre la mesa hace tiempo, pero Netanyahu rechazaba.
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Las largas avenidas de Islamabad que desembocan en la Zona Roja, donde se encuentran los principales edificios gubernamentales y embajadas, están blindadas por un gran dispositivo de las fuerzas de seguridad. Está previsto que las delegaciones lleguen el viernes y las reuniones arranquen el sábado. Los paquistaníes, con la ayuda de Egipto, Turquía y Arabia Saudí, quieren que las armas callen y Ormuz se reabra para el paso del petróleo y gas lo antes posible.
El primer ministro Shehbaz Sharif y el jefe del ejército, general Asim Munir, serán los anfitriones de estadounidenses, liderados por el vicepresidente J. D. Vance, e iraníes, con el ministro de Exteriores, Abbas Aragchi, y Ghalibaf a la cabeza. La delicada situación en Ormuz, por donde Irán apenas ha permitido el paso de media docena de barcos desde la entrada en vigor del alto el fuego, y Líbano son los temas que centran las grandes diferencias entre las partes.
Presión de Washington
Los medios israelíes recogieron que Estados Unidos deberá elegir entre seguir apoyando a Netanyahu en el frente libanés o pedirle moderación para que las conversaciones puedan avanzar. Los analistas del Canal 12 señalaron que el primer ministro exigirá la presión máxima de Washington al Gobierno de Beirut para desarmar a Hizbolá a cambio de moderar sus operaciones, nunca abandonarlas. El cambio de Netanyahu sobre la negociación directa con Beirut parece formar parte de esta estrategia.
Los medios israelíes recogieron que Estados Unidos deberá elegir entre seguir apoyando a Netanyahu en el frente libanés o pedirle moderación para que las conversaciones puedan avanzar
Pese a que los medios de Irán tratan de enviar al mundo imágenes de felicidad en las calles por lo que consideran una «victoria heroica» en la guerra, existen fuertes diferencias entre los sectores más leales al régimen. A las puertas del encuentro en Islamabad con Estados Unidos, la república islámica conmemoró los 40 días del asesinato de Jamenei y las redes sociales se llenaron de mensajes en contra de negociar con el enemigo con lemas que se hicieron virales como «muerte al traidor». El sentimiento de esta parte de la población es que el enemigo volverá a atacar por sorpresa y echan en cara a los dirigentes políticos su decisión de frenar la guerra.
Analistas de medios oficiales como Daud Modaresian, expresaron en X su malestar porque «mientras se viola el alto el fuego y la portavoz de la Casa Blanca arroja a la basura las condiciones de Irán, nosotros tampoco deberíamos cumplir, ni participar en las negociaciones». En referencia a las palabras de Karoline Leavitt que calificó el plan iraní de 10 puntos de «ridículo, inaceptable y completamente descartado».
Cruce de propuestas
Los iraníes insisten en que acuden a este encuentro porque el enemigo aceptó su propuesta de 10 puntos para acabar con la guerra. El propio Trump aseguró en redes sociales que se trataba de una «una base viable sobre la cual negociar», aunque después se echó atrás e insistió en que, por ejemplo, Irán no podrá enriquecer uranio. Los iraníes hicieron público el texto con 10 puntos que incluye las garantías de no recibir nuevas agresiones, mantener el control iraní sobre Ormuz, aceptar el enriquecimiento de uranio, eliminar las sanciones, el pago de compensaciones por los daños sufridos, la retirada de tropas estadounidenses de la región, el final de la guerra en todos los frentes o poner fin a la guerra en todos los frentes, incluido Líbano.
Los iraníes insisten en que acuden a este encuentro porque el enemigo aceptó su propuesta de 10 puntos para acabar con la guerra
Esta «base viable» es la antítesis de la propuesta de 15 puntos presentada por Estados Unidos con anterioridad y que los iraníes rechazaron como punto de partida para una negociación. El texto nunca se hizo público, pero funcionarios que hablaron con ‘The New York Times’, dijeron que abordaba el final de los programas nuclear y de misiles balísticos de Irán, la libertad del tráfico por Ormuz y el corte de las ayudas a grupos aliados de Teherán en la región como Hizbolá, en Líbano, o los hutíes, en Yemen.
El enriquecimiento de uranio, los misiles y los proxies regionales son auténticas líneas rojas para unos iraníes que sienten que negocian desde una posición de fuerza tras haber resistido a 40 días de duros bombardeos y al asesinato de gran parte de la cúpula política y de seguridad, incluido el Líder Supremo.
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