El debate sobre la corrupción y los escándalos que rodean ahora al PSOE lo inunda todo y acaparó, al final, el debate político en la comparecencia anual del Defensor del Pueblo ante el Congreso para exponer su informe de su gestión de 2025. El Defensor del Pueblo, Ángel Gabilondo, ha aprovechado su exposición para alertar de que “la mala administración, o el abuso de poder, o la corrupción desalientan a los ciudadanos” y también “la desconsideración para con las decisiones judiciales o la anticipación ante ellas”. Luego ha explicado que quería abrir el foco sobre todos los casos de corrupción de todos los partidos. El PP no se ha dado por aludido. Su portavoz, María Eugenia Carballedo, no ha ido con rodeos y ha retratado un “país gobernado por la codicia” de Pedro Sánchez, con una “corrupción sistémica” y ha exigido a Gabilondo que “no se quede impasible ante tanta podredumbre”.
Ángel Gabilondo amplía en el Congreso el foco de su denuncia contra “la mala administración o el abuso de poder”
El debate sobre la corrupción y los escándalos que rodean ahora al PSOE lo inunda todo y acaparó, al final, el debate político en la comparecencia anual del Defensor del Pueblo ante el Congreso para exponer su informe de su gestión de 2025. El Defensor del Pueblo, Ángel Gabilondo, ha aprovechado su exposición para alertar de que “la mala administración, o el abuso de poder, o la corrupción desalientan a los ciudadanos” y también “la desconsideración para con las decisiones judiciales o la anticipación ante ellas”. Luego ha explicado que quería abrir el foco sobre todos los casos de corrupción de todos los partidos. El PP no se ha dado por aludido. Su portavoz, María Eugenia Carballedo, no ha ido con rodeos y ha retratado un “país gobernado por la codicia” de Pedro Sánchez, con una “corrupción sistémica” y ha exigido a Gabilondo que “no se quede impasible ante tanta podredumbre”.
Durante algo más de una hora, el Defensor del Pueblo ha desgranado ante el pleno del Congreso todos los datos pormenorizados que había avanzado la semana pasada ante la comisión específica de la Cámara sobre las miles de denuncias que recibió y tramitó durante el ejercicio de 2025. En resumen, Gabilondo ha enumerado así que la institución que preside tramitó el año pasado 38.762 expedientes, de los que 38.144fueron quejas, 253 actuaciones de oficio y 365 solicitudes de interposición de recurso de inconstitucionalidad y de amparo ante el Tribunal Constitucional. También que atendieron personalmente a 44.278 ciudadanos: 42.785 de ellos a través de llamadas telefónicas y 1.493 de una forma presencial. Y que formularon 2.059 resoluciones dirigidas a las administraciones estatal, autonómica y local: 721 fueron recomendaciones, 788 sugerencias y 550 recordatorios de deberes legales.
En ese tono monótono e institucional, Gabilondo ha repasado por áreas, desde la justicia, la vivienda, la inmigración, la violencia de género, la educación, la sanidad, los menores inmigrantes, todas las carencias y agujeros del sistema que llegan a ese organismo, para acabar con un párrafo de más actualidad: “Vivimos tiempos complejos geopolíticamente, con efectos directos en nuestra vida cotidiana, que además ponen a prueba nuestras convicciones y unos principios y valores que creíamos a salvo. La mala administración, o el abuso de poder, o la corrupción desalientan a los ciudadanos. Así como la desconsideración para con las decisiones judiciales o la anticipación ante ellas”.
El Defensor ha intentado así aludir a una queja sobre su inhibición que ya le había planteado la semana pasada la misma portavoz del PP en la comisión sobre el clima de corrupción del país: “Este informe no es aséptico, está imbuido de la coyuntura actual reflejada a través de las quejas de aquellos ciudadanos que, a pesar del desasosiego y de situaciones difíciles, confían en las instituciones, y en este caso en el Defensor del Pueblo, para hallar respuestas con las que paliar situaciones injustas o inapropiadas”.
El portavoz de Vox, Ignacio Hoces, que tras el debate ha departido en el patio muy amigablemente con Gabilondo, ha lanzado desde la tribuna todo tipo de reproches sobre su actuación como Defensor y muy particularmente sobre su preocupación por la situación de la inmigración y los menores inmigrantes para concluir con su defensa a ultranza de la prioridad nacional.
El debate ha descarrilado entonces hacia la corrupción más actual con la exposición sin contemplaciones de ningún tipo de la popular María Eugenia Carballedo, exdiputada y expresidenta de la Asamblea de Madrid, que ha recordado para empezar que hace un año, ante la misma comparecencia anual del Defensor, el aún entonces secretario de Organización del PSOE, Santos Cerdán, la “amenazó” desde su escaño con que no se atrevería a repetirle los ataques que le propinó aquel día fuera del hemiciclo y aquella misma tarde se conoció el autor con su imputación. Carballedo ha repetido con distintas fórmulas que todo lo que hace el Gobierno actual y el PSOE relacionado con diversos casos de corrupción investigados es “por mandato del presidente del Gobierno” y reiteró ahí la idea con la que machaca el PP de que los socialistas son “una trama criminal” estructurada por Sánchez “para corromper el Estado de derecho”.
Ante ese panorama de “corrupción sistémica” y de “un país gobernado por la codicia” de los dirigentes socialistas y de Sánchez, la diputada del PP ha interpelado al Defensor del Pueblo: “No se quede ahí usted impasible ante tanta podredumbre”. Y le ha recriminado que con su inacción se permite “el deterioro de la democracia” y que se lleve al país “a una crisis institucional de la que no se vuelve”. Carballedo ha querido dejar para el final una frase que abunda en las teorías que le reprochan desde el PSOE al PP de que dispone de demasiada información privilegiada ante estos casos judiciales ahora en investigación: “El golpe redefinitivo, y mañana habrá otro, se lo da que en este país se ha intentado corromper, por mandato del presidente, al Estado de derecho”. El Defensor del Pueblo ha escuchado todo esto ya desde la tribuna de invitados del Congreso y se ha quedado con las ganas de emitir una réplica, pero con su tono habitual, ya desde el patio, ha explicado que la corrupción no es un mal únicamente de un partido y tras departir amablemente hasta con los diputados de Vox.
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