Con el ritmo acelerado de la vida diaria, la espiritualidad ha ido ganando terreno en los últimos años. Muchas personas comienzan a percibir un vacío difícil de llenar únicamente con logros materiales o reconocimiento externo, por lo que surge la necesidad de mirar hacia dentro y encontrar un sentido más profundo a lo que se vive cada día.No se presenta como una práctica religiosa ni una creencia concreta, sino como una experiencia íntima y personal . Una forma de vivir que te saca del ego y te conecta con algo más grande: un propósito, los demás y la vida misma.Entre otras cuestiones, ayuda a relativizar los problemas , a comprender mejor los fracasos y a no depender exclusivamente de los éxitos para construir la propia identidad.Por ello, cada vez más voces subrayan la importancia de cultivar esta dimensión interior. Entre ellas, destaca la del doctor Mario Alonso Puig , quien defiende una concepción de la espiritualidad centrada en la experiencia personal de unidad, propósito y conexión con lo trascendente.El ejemplo del gol de Ferran TorresComo Alonso Puig mismo explica en la ‘Cadena COPE’: «La espiritualidad aporta, desde mi punto de vista, dos cosas. Primero, aporta un propósito que va más allá de nuestros egos, es decir, la espiritualidad de alguna manera nos ayuda a entender que lo que hacemos tiene una trascendencia ». Esta idea sitúa la espiritualidad como un motor que impulsa a actuar no solo en beneficio propio, sino también pensando en el impacto que nuestras acciones tienen en los demás.El propio autor profundiza en esta idea al señalar: «Y esto es un sentido de la trascendencia, es decir, uno supera su propio ego, lo que a uno le conviene , lo que a uno le ilusiona solo por el beneficio que puede tener y está pensando de qué manera esto puede también llevar ilusión a otras personas». De este modo, la espiritualidad se convierte en una vía para salir del egocentrismo y abrirse a una dimensión más generosa y conectada con los demás.En este sentido, Mario Alonso Puig utiliza incluso el ejemplo del gol de Ferran Torres en la final del Mundial para ilustrar esta dimensión : «La selección española no solamente ha dado un ejemplo de lo que es un juego magnífico. Estaba pensando, y estoy convencido de ello, en la alegría, en la ilusión, en el entusiasmo que iban a generar en todos nosotros los que estamos orgullosos de ser españoles».Aquí se pone de manifiesto cómo una acción colectiva puede trascender lo individual y generar un sentimiento compartido que conecta a millones de personas. «Cuando Ferran fue entrevistado después del partido y le preguntaron sobre el gol, él hablaba de que ese gol era un gol que habían metido todos los aficionados, los 47 millones de españoles y todo el equipo. Entonces, esta es la espiritualidad».«Ferran hablaba de que ese gol lo habían metido todos los aficionados. Esa es la espiritualidad»Además, Alonso Puig añade una segunda clave fundamental: «La segunda dimensión de la espiritualidad, que es muy importante, es que cuando uno está conectado con la espiritualidad, lo importante no es lo que tienes, sino lo que tú eres, y tú no eres menos por tener un fracaso que si tienes un éxito ». Una reflexión con la que el doctor invita a redefinir el valor personal, alejándolo de los resultados externos y situándolo en la esencia de cada individuo, lo que aporta una estabilidad emocional mucho más profunda y duradera. Con el ritmo acelerado de la vida diaria, la espiritualidad ha ido ganando terreno en los últimos años. Muchas personas comienzan a percibir un vacío difícil de llenar únicamente con logros materiales o reconocimiento externo, por lo que surge la necesidad de mirar hacia dentro y encontrar un sentido más profundo a lo que se vive cada día.No se presenta como una práctica religiosa ni una creencia concreta, sino como una experiencia íntima y personal . Una forma de vivir que te saca del ego y te conecta con algo más grande: un propósito, los demás y la vida misma.Entre otras cuestiones, ayuda a relativizar los problemas , a comprender mejor los fracasos y a no depender exclusivamente de los éxitos para construir la propia identidad.Por ello, cada vez más voces subrayan la importancia de cultivar esta dimensión interior. Entre ellas, destaca la del doctor Mario Alonso Puig , quien defiende una concepción de la espiritualidad centrada en la experiencia personal de unidad, propósito y conexión con lo trascendente.El ejemplo del gol de Ferran TorresComo Alonso Puig mismo explica en la ‘Cadena COPE’: «La espiritualidad aporta, desde mi punto de vista, dos cosas. Primero, aporta un propósito que va más allá de nuestros egos, es decir, la espiritualidad de alguna manera nos ayuda a entender que lo que hacemos tiene una trascendencia ». Esta idea sitúa la espiritualidad como un motor que impulsa a actuar no solo en beneficio propio, sino también pensando en el impacto que nuestras acciones tienen en los demás.El propio autor profundiza en esta idea al señalar: «Y esto es un sentido de la trascendencia, es decir, uno supera su propio ego, lo que a uno le conviene , lo que a uno le ilusiona solo por el beneficio que puede tener y está pensando de qué manera esto puede también llevar ilusión a otras personas». De este modo, la espiritualidad se convierte en una vía para salir del egocentrismo y abrirse a una dimensión más generosa y conectada con los demás.En este sentido, Mario Alonso Puig utiliza incluso el ejemplo del gol de Ferran Torres en la final del Mundial para ilustrar esta dimensión : «La selección española no solamente ha dado un ejemplo de lo que es un juego magnífico. Estaba pensando, y estoy convencido de ello, en la alegría, en la ilusión, en el entusiasmo que iban a generar en todos nosotros los que estamos orgullosos de ser españoles».Aquí se pone de manifiesto cómo una acción colectiva puede trascender lo individual y generar un sentimiento compartido que conecta a millones de personas. «Cuando Ferran fue entrevistado después del partido y le preguntaron sobre el gol, él hablaba de que ese gol era un gol que habían metido todos los aficionados, los 47 millones de españoles y todo el equipo. Entonces, esta es la espiritualidad».«Ferran hablaba de que ese gol lo habían metido todos los aficionados. Esa es la espiritualidad»Además, Alonso Puig añade una segunda clave fundamental: «La segunda dimensión de la espiritualidad, que es muy importante, es que cuando uno está conectado con la espiritualidad, lo importante no es lo que tienes, sino lo que tú eres, y tú no eres menos por tener un fracaso que si tienes un éxito ». Una reflexión con la que el doctor invita a redefinir el valor personal, alejándolo de los resultados externos y situándolo en la esencia de cada individuo, lo que aporta una estabilidad emocional mucho más profunda y duradera. Con el ritmo acelerado de la vida diaria, la espiritualidad ha ido ganando terreno en los últimos años. Muchas personas comienzan a percibir un vacío difícil de llenar únicamente con logros materiales o reconocimiento externo, por lo que surge la necesidad de mirar hacia dentro y encontrar un sentido más profundo a lo que se vive cada día.No se presenta como una práctica religiosa ni una creencia concreta, sino como una experiencia íntima y personal . Una forma de vivir que te saca del ego y te conecta con algo más grande: un propósito, los demás y la vida misma.Entre otras cuestiones, ayuda a relativizar los problemas , a comprender mejor los fracasos y a no depender exclusivamente de los éxitos para construir la propia identidad.Por ello, cada vez más voces subrayan la importancia de cultivar esta dimensión interior. Entre ellas, destaca la del doctor Mario Alonso Puig , quien defiende una concepción de la espiritualidad centrada en la experiencia personal de unidad, propósito y conexión con lo trascendente.El ejemplo del gol de Ferran TorresComo Alonso Puig mismo explica en la ‘Cadena COPE’: «La espiritualidad aporta, desde mi punto de vista, dos cosas. Primero, aporta un propósito que va más allá de nuestros egos, es decir, la espiritualidad de alguna manera nos ayuda a entender que lo que hacemos tiene una trascendencia ». Esta idea sitúa la espiritualidad como un motor que impulsa a actuar no solo en beneficio propio, sino también pensando en el impacto que nuestras acciones tienen en los demás.El propio autor profundiza en esta idea al señalar: «Y esto es un sentido de la trascendencia, es decir, uno supera su propio ego, lo que a uno le conviene , lo que a uno le ilusiona solo por el beneficio que puede tener y está pensando de qué manera esto puede también llevar ilusión a otras personas». De este modo, la espiritualidad se convierte en una vía para salir del egocentrismo y abrirse a una dimensión más generosa y conectada con los demás.En este sentido, Mario Alonso Puig utiliza incluso el ejemplo del gol de Ferran Torres en la final del Mundial para ilustrar esta dimensión : «La selección española no solamente ha dado un ejemplo de lo que es un juego magnífico. Estaba pensando, y estoy convencido de ello, en la alegría, en la ilusión, en el entusiasmo que iban a generar en todos nosotros los que estamos orgullosos de ser españoles».Aquí se pone de manifiesto cómo una acción colectiva puede trascender lo individual y generar un sentimiento compartido que conecta a millones de personas. «Cuando Ferran fue entrevistado después del partido y le preguntaron sobre el gol, él hablaba de que ese gol era un gol que habían metido todos los aficionados, los 47 millones de españoles y todo el equipo. Entonces, esta es la espiritualidad».«Ferran hablaba de que ese gol lo habían metido todos los aficionados. Esa es la espiritualidad»Además, Alonso Puig añade una segunda clave fundamental: «La segunda dimensión de la espiritualidad, que es muy importante, es que cuando uno está conectado con la espiritualidad, lo importante no es lo que tienes, sino lo que tú eres, y tú no eres menos por tener un fracaso que si tienes un éxito ». Una reflexión con la que el doctor invita a redefinir el valor personal, alejándolo de los resultados externos y situándolo en la esencia de cada individuo, lo que aporta una estabilidad emocional mucho más profunda y duradera. RSS de noticias de bienestar
Mario Alonso Puig, doctor: «La espiritualidad aporta un propósito que va más allá de nuestros egos. Nos ayuda a entender que lo que hacemos tiene una trascendencia»
