Quique Escrivá compra chalets, locales o viviendas y las reforma para convertirlos en mini pisos de entre 25 y 40 metros cuadrados.Más información: Rafa, propietario de 9 pisos en alquiler: «Estoy cobrando 6.000 € al mes, y los que me costaron 40.000 € valen 75.000 €» Quique Escrivá compra chalets, locales o viviendas y las reforma para convertirlos en mini pisos de entre 25 y 40 metros cuadrados.Más información: Rafa, propietario de 9 pisos en alquiler: «Estoy cobrando 6.000 € al mes, y los que me costaron 40.000 € valen 75.000 €»
Las claves
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La crisis de vivienda que atraviesa España está obligando a buscar fórmulas alternativas para acceder a un hogar. Los precios del alquiler y de la compra han aumentado con fuerza durante los últimos años, mientras la oferta continúa siendo insuficiente en muchas ciudades.
En este escenario han ganado protagonismo los mini pisos, viviendas de reducido tamaño que buscan ofrecer una alternativa más económica.
Uno de los inversores que ha convertido este modelo en su especialidad es Quique Escrivá, propietario de 20 mini pisos y con otros nueve en construcción. Su estrategia pasa por adquirir propiedades, reformarlas y dividirlas en viviendas independientes de entre 25 y 40 metros cuadrados.
«Antes era policía, llevo unos años en excedencia y mi hobby era la inversión inmobiliaria hasta que ese hobby ha pasado a ser mi profesión principal», explica Escrivá en el canal de YouTube de Diego Revuelta.
Para el inversor, este modelo no solo responde a una oportunidad de negocio, sino también a una demanda concreta del mercado.
Inversión inmobiliaria con los mini pisos
Los precios dependen de las dimensiones y características de cada inmueble. En algunos casos, Quique calcula alquileres de unos 400 o 450 euros, mientras que las viviendas más grandes pueden alcanzar los 500 euros mensuales.
Durante una de sus visitas a una promoción en construcción, mostró uno de los espacios más pequeños. «Este medirá sobre 25 o 26 metros cuadrados», explicó. Su previsión era alquilarlo por unos 400-450 euros. «Sería el precio, por ejemplo, de una habitación en el centro de Valencia», señalaba.
En otro de los pisos, de unos 40 metros cuadrados, la previsión de alquiler asciende a unos 500 euros. La diferencia respecto a una habitación compartida es precisamente uno de los argumentos que usa el inversor para defender el formato,
«No es ni alquiler por habitaciones ni un alquiler de una vivienda grande, cubrimos ese nicho que hay para los que no pueden o no quieren ninguna de esas opciones», indicaba.
El negocio también resulta atractivo desde el punto de vista inversor. En uno de sus proyectos, Escrivá está convirtiendo un antiguo chalet en nueve mini pisos.
La operación completa ronda los 500.000 euros y su objetivo es conseguir entre 5.000 y 6.000 euros mensuales mediante los alquileres.
«Aquí se van a sacar nueve mini pisos», afirmaba. «Todo cuesta alrededor de 500.000 euros y ahí vamos a sacar una rentabilidad, vamos a alquilar en torno a 5.000 o 6.000 euros al mes». Sus cálculos sitúan la rentabilidad aproximadamente entre el 12 % y el 14 %.
Escrivá también calcula el plazo necesario para recuperar el capital invertido. «Aproximadamente siete u ocho años. Y a partir de siete u ocho años, ya todo son beneficios», asegura.
Su estrategia no se limita a los chalets. El inversor también aprovecha locales que han quedado en desuso para convertirlos en viviendas, siempre que puedan cumplir los requisitos necesarios para realizar el cambio de uso.
«Como hay mucha necesidad de vivienda, este tipo de propiedades que ya no se usan y no van a tener una actividad económica y nos dan los metros y la altura, podemos hacer un cambio de uso de local a vivienda», explica.
El modelo también contempla las llamadas habitaciones premium, equipadas con cocina, baño y otros servicios. Según sus cálculos, una propiedad que podría alquilarse completa por unos 700 euros puede generar alrededor de 1.600 euros si se divide en unidades independientes.
La fórmula, sin embargo, también genera debate. Los mini pisos pueden ofrecer alquileres más bajos, pero su reducida superficie plantea interrogantes sobre calidad de vida y condiciones de habitabilidad.
Para Escrivá, la clave está en cubrir un nicho concreto del mercado: personas que necesitan una vivienda independiente y no pueden asumir el precio de un piso convencional.
El Español – Sociedad
