Antes de salir de vacaciones, había que pasar por el taller para ponerlo apunto de cara a los centenares de kilómetros que podíamos realizar en verano. Ahora, cuando muchos españoles concluyen su descanso estival, también es momento de regresar al mecánico para solucionar algunas de las incidencias vinculadas al uso del vehículo propio en la playa, la montaña o durante la estancia en el pueblo. Y ese paso por chapa y pintura tiene un elevado coste, a las puertas de la cuesta de septiembre, que no siempre es fácil de digerir para las economías domésticas. Independientemente del coste de la avería, el roce o la reparación que corresponda, la gran duda que se cierne sobre algunos conductores está vinculada a la obligación de realizar un pago del presupuesto para que valoren la posible reparación. En España es legal que el taller pueda cobrar por elaborar un presupuesto, pero debe indicarlo claramente con anterioridad, sin que implique sorpresa de ningún tipo para el cliente. Este cobro corresponde al tiempo de trabajo y desmontaje necesario para detectar la avería. Si finalmente aceptas el arreglo en ese mismo taller, el presupuesto debe ser completamente gratuito. Si finalmente se acepta la reparación, no te pueden cobrar nada por el presupuesto detallado por escrito. Y en el caso de que se rechace la reparación, tienen derecho a cobrarte las horas de mano de obra empleadas en el diagnóstico o desmontaje de piezas para localizar el fallo, siempre que te hayan avisado previamente de este coste. En cualquier caso, el documento oficial de presupuesto tiene una validez mínima de 12 días hábiles.Por otra parte, la garantía de una reparación en un taller mecánico en España es de 3 meses o 2.000 kilómetros (lo que suceda antes), y es totalmente gratuita e incluye piezas, mano de obra y otros gastos derivados. Además, las piezas nuevas de repuesto cuentan con una garantía de 3 años, y si el plazo del fabricante es mayor, se aplicará el de mayor duración.Algunos hábitos peligrososCada verano se repiten los mismos gestos al volante: bajar la ventanilla antes de encender el aire acondicionado, aparcar donde haya hueco sin tener en cuenta el sol, dar por hecho que la batería solo falla con el frío o pensar que un trayecto corto no pasa factura al motor. Son hábitos que se transmiten de generación en generación y que casi nadie cuestiona, aunque no siempre responden a la realidad mecánica del vehículo.Ante la repetición de estas creencias, es necesario evitar averías innecesarias y a alargar la vida útil de componentes clave del vehículo. «Todos los años vemos entrar en el taller vehículos con problemas que se podrían haber evitado si el conductor hubiera conocido mejor su coche. No se trata de mala fe, sino de costumbres muy arraigadas que nunca se han puesto en duda. Nuestro trabajo también consiste en explicar el porqué de cada recomendación, no solo en repararlas cuando ya es tarde», explica Francisco Javier Fuentes, formador de Midas España.Existen seis creencias muy extendidas que los conductores repiten cada verano. Por ejemplo, antes de subirse al coche, conviene revisar también algunas ideas que se dan por buenas sin cuestionarlas. Los expertos de Midas analizan seis de los mitos más comunes del verano al volante y explican qué hay detrás de cada uno.Bajar la ventanilla enfría el coche antes que el aire acondicionado: es cierto solo durante los primeros segundos. En un vehículo que ha permanecido al sol, el habitáculo puede superar los 60ºC, y abrir las ventanillas ayuda a expulsar ese aire acumulado con rapidez. Pero pasado ese primer momento, mantenerlas abiertas en marcha aumenta la resistencia aerodinámica del vehículo, lo que obliga al motor a hacer más esfuerzo y eleva el consumo de combustible, especialmente a partir de los 80 km/h. La recomendación de los expertos es ventilar unos segundos con las puertas abiertas antes de arrancar y, una vez en marcha, cerrar las ventanillas y activar el aire acondicionado.El aire acondicionado dispara el consumo de combustible: el sistema sí exige un sobreesfuerzo al motor, pero su impacto real en el consumo es mucho menor de lo que se suele pensar, sobre todo en trayectos por carretera, donde el efecto de la resistencia del aire con las ventanillas bajadas puede llegar a ser más determinante. Además, un aire acondicionado en buen estado, con el filtro de habitáculo limpio y la carga de gas correcta, trabaja de forma más eficiente y reduce ese sobreconsumo. Los expertos de Midas recomiendan revisarlo antes del verano, no solo por confort, sino también por eficiencia.La batería solo da problemas en invierno: el frío es su enemigo más conocido, pero el calor también acelera su desgaste. Las altas temperaturas incrementan la evaporación del electrolito interno y aceleran la corrosión de los componentes de la batería, lo que reduce su vida útil de forma silenciosa durante los meses de más calor. Muchos conductores no detectan el problema hasta que, ya en otoño, al coche le empieza a costar más arrancar. La recomendación de Midas es comprobar el estado de carga y los bornes antes de la temporada estival, no solo antes de la invernal.Si apenas se usa el coche, no necesita revisión: muchos conductores reducen sus desplazamientos en verano, ya sea porque están de vacaciones o porque el calor invita a moverse menos, y asumen que un coche parado o poco usado sufre menos. En realidad, los trayectos cortos e intermitentes no permiten que el motor alcance su temperatura óptima de funcionamiento, lo que favorece la acumulación de residuos de combustión y puede afectar a componentes como la batería o los neumáticos, que se deforman con la inactividad prolongada. Los expertos aconsejan mantener cierta regularidad de uso, aunque sean trayectos cortos.Aparcar al sol solo afecta a la pintura: la carrocería es lo más visible, pero no lo único expuesto. Las altas temperaturas prolongadas también aceleran el envejecimiento de las gomas y plásticos del motor, resecan las juntas y pueden afectar a la presión de los neumáticos, que aumenta con el calor del asfalto. Buscar sombra o utilizar un parasol no es solo una cuestión estética: ayuda a preservar el estado general del vehículo.Circular con el depósito casi vacío no tiene consecuencias: en la mayoría de coches actuales, la bomba de combustible se refrigera y lubrica con el propio carburante que la rodea. Circular de forma habitual casi en reserva la obliga a trabajar con menos margen y puede acelerar su desgaste, un efecto que se agrava en verano, cuando las altas temperaturas someten a todo el sistema a un estrés añadido. Los expertos recomiendan no dejar que el depósito baje de forma sistemática de un cuarto de su capacidad, especialmente antes de viajes largos.Dar por hecho que no ocurre nada por circular unas semanas con la ITV caducada. Es una idea muy extendida cuando la fecha de la inspección coincide con las vacaciones y se aplaza «hasta la vuelta». La realidad es que no existe periodo de gracia: desde el día siguiente al vencimiento, circular con la ITV caducada es una infracción grave sancionada con 200 euros, cuantía que se eleva hasta los 500 euros cuando la inspección ha resultado negativa por defectos muy graves.Tener cita previa tampoco exime de la sanción, y las consecuencias van más allá de la multa: el vehículo puede quedar inmovilizado hasta regularizar la situación y, en caso de siniestro, la aseguradora puede reclamar después determinadas cantidades si se demuestra que el vehículo no cumplía las condiciones técnicas exigidas. A ello se suma un matiz que muchos conductores pasan por alto: superar la ITV certifica que el vehículo cumple unos mínimos, no que su mantenimiento esté al día. Antes de salir de vacaciones, había que pasar por el taller para ponerlo apunto de cara a los centenares de kilómetros que podíamos realizar en verano. Ahora, cuando muchos españoles concluyen su descanso estival, también es momento de regresar al mecánico para solucionar algunas de las incidencias vinculadas al uso del vehículo propio en la playa, la montaña o durante la estancia en el pueblo. Y ese paso por chapa y pintura tiene un elevado coste, a las puertas de la cuesta de septiembre, que no siempre es fácil de digerir para las economías domésticas. Independientemente del coste de la avería, el roce o la reparación que corresponda, la gran duda que se cierne sobre algunos conductores está vinculada a la obligación de realizar un pago del presupuesto para que valoren la posible reparación. En España es legal que el taller pueda cobrar por elaborar un presupuesto, pero debe indicarlo claramente con anterioridad, sin que implique sorpresa de ningún tipo para el cliente. Este cobro corresponde al tiempo de trabajo y desmontaje necesario para detectar la avería. Si finalmente aceptas el arreglo en ese mismo taller, el presupuesto debe ser completamente gratuito. Si finalmente se acepta la reparación, no te pueden cobrar nada por el presupuesto detallado por escrito. Y en el caso de que se rechace la reparación, tienen derecho a cobrarte las horas de mano de obra empleadas en el diagnóstico o desmontaje de piezas para localizar el fallo, siempre que te hayan avisado previamente de este coste. En cualquier caso, el documento oficial de presupuesto tiene una validez mínima de 12 días hábiles.Por otra parte, la garantía de una reparación en un taller mecánico en España es de 3 meses o 2.000 kilómetros (lo que suceda antes), y es totalmente gratuita e incluye piezas, mano de obra y otros gastos derivados. Además, las piezas nuevas de repuesto cuentan con una garantía de 3 años, y si el plazo del fabricante es mayor, se aplicará el de mayor duración.Algunos hábitos peligrososCada verano se repiten los mismos gestos al volante: bajar la ventanilla antes de encender el aire acondicionado, aparcar donde haya hueco sin tener en cuenta el sol, dar por hecho que la batería solo falla con el frío o pensar que un trayecto corto no pasa factura al motor. Son hábitos que se transmiten de generación en generación y que casi nadie cuestiona, aunque no siempre responden a la realidad mecánica del vehículo.Ante la repetición de estas creencias, es necesario evitar averías innecesarias y a alargar la vida útil de componentes clave del vehículo. «Todos los años vemos entrar en el taller vehículos con problemas que se podrían haber evitado si el conductor hubiera conocido mejor su coche. No se trata de mala fe, sino de costumbres muy arraigadas que nunca se han puesto en duda. Nuestro trabajo también consiste en explicar el porqué de cada recomendación, no solo en repararlas cuando ya es tarde», explica Francisco Javier Fuentes, formador de Midas España.Existen seis creencias muy extendidas que los conductores repiten cada verano. Por ejemplo, antes de subirse al coche, conviene revisar también algunas ideas que se dan por buenas sin cuestionarlas. Los expertos de Midas analizan seis de los mitos más comunes del verano al volante y explican qué hay detrás de cada uno.Bajar la ventanilla enfría el coche antes que el aire acondicionado: es cierto solo durante los primeros segundos. En un vehículo que ha permanecido al sol, el habitáculo puede superar los 60ºC, y abrir las ventanillas ayuda a expulsar ese aire acumulado con rapidez. Pero pasado ese primer momento, mantenerlas abiertas en marcha aumenta la resistencia aerodinámica del vehículo, lo que obliga al motor a hacer más esfuerzo y eleva el consumo de combustible, especialmente a partir de los 80 km/h. La recomendación de los expertos es ventilar unos segundos con las puertas abiertas antes de arrancar y, una vez en marcha, cerrar las ventanillas y activar el aire acondicionado.El aire acondicionado dispara el consumo de combustible: el sistema sí exige un sobreesfuerzo al motor, pero su impacto real en el consumo es mucho menor de lo que se suele pensar, sobre todo en trayectos por carretera, donde el efecto de la resistencia del aire con las ventanillas bajadas puede llegar a ser más determinante. Además, un aire acondicionado en buen estado, con el filtro de habitáculo limpio y la carga de gas correcta, trabaja de forma más eficiente y reduce ese sobreconsumo. Los expertos de Midas recomiendan revisarlo antes del verano, no solo por confort, sino también por eficiencia.La batería solo da problemas en invierno: el frío es su enemigo más conocido, pero el calor también acelera su desgaste. Las altas temperaturas incrementan la evaporación del electrolito interno y aceleran la corrosión de los componentes de la batería, lo que reduce su vida útil de forma silenciosa durante los meses de más calor. Muchos conductores no detectan el problema hasta que, ya en otoño, al coche le empieza a costar más arrancar. La recomendación de Midas es comprobar el estado de carga y los bornes antes de la temporada estival, no solo antes de la invernal.Si apenas se usa el coche, no necesita revisión: muchos conductores reducen sus desplazamientos en verano, ya sea porque están de vacaciones o porque el calor invita a moverse menos, y asumen que un coche parado o poco usado sufre menos. En realidad, los trayectos cortos e intermitentes no permiten que el motor alcance su temperatura óptima de funcionamiento, lo que favorece la acumulación de residuos de combustión y puede afectar a componentes como la batería o los neumáticos, que se deforman con la inactividad prolongada. Los expertos aconsejan mantener cierta regularidad de uso, aunque sean trayectos cortos.Aparcar al sol solo afecta a la pintura: la carrocería es lo más visible, pero no lo único expuesto. Las altas temperaturas prolongadas también aceleran el envejecimiento de las gomas y plásticos del motor, resecan las juntas y pueden afectar a la presión de los neumáticos, que aumenta con el calor del asfalto. Buscar sombra o utilizar un parasol no es solo una cuestión estética: ayuda a preservar el estado general del vehículo.Circular con el depósito casi vacío no tiene consecuencias: en la mayoría de coches actuales, la bomba de combustible se refrigera y lubrica con el propio carburante que la rodea. Circular de forma habitual casi en reserva la obliga a trabajar con menos margen y puede acelerar su desgaste, un efecto que se agrava en verano, cuando las altas temperaturas someten a todo el sistema a un estrés añadido. Los expertos recomiendan no dejar que el depósito baje de forma sistemática de un cuarto de su capacidad, especialmente antes de viajes largos.Dar por hecho que no ocurre nada por circular unas semanas con la ITV caducada. Es una idea muy extendida cuando la fecha de la inspección coincide con las vacaciones y se aplaza «hasta la vuelta». La realidad es que no existe periodo de gracia: desde el día siguiente al vencimiento, circular con la ITV caducada es una infracción grave sancionada con 200 euros, cuantía que se eleva hasta los 500 euros cuando la inspección ha resultado negativa por defectos muy graves.Tener cita previa tampoco exime de la sanción, y las consecuencias van más allá de la multa: el vehículo puede quedar inmovilizado hasta regularizar la situación y, en caso de siniestro, la aseguradora puede reclamar después determinadas cantidades si se demuestra que el vehículo no cumplía las condiciones técnicas exigidas. A ello se suma un matiz que muchos conductores pasan por alto: superar la ITV certifica que el vehículo cumple unos mínimos, no que su mantenimiento esté al día.
Antes de salir de vacaciones, había que pasar por el taller para ponerlo apunto de cara a los centenares de kilómetros que podíamos realizar en verano. Ahora, cuando muchos españoles concluyen su descanso estival, también es momento de regresar al mecánico para solucionar algunas … de las incidencias vinculadas al uso del vehículo propio en la playa, la montaña o durante la estancia en el pueblo. Y ese paso por chapa y pintura tiene un elevado coste, a las puertas de la cuesta de septiembre, que no siempre es fácil de digerir para las economías domésticas.
Independientemente del coste de la avería, el roce o la reparación que corresponda, la gran duda que se cierne sobre algunos conductores está vinculada a la obligación de realizar un pago del presupuesto para que valoren la posible reparación. En España es legal que el taller pueda cobrar por elaborar un presupuesto, pero debe indicarlo claramente con anterioridad, sin que implique sorpresa de ningún tipo para el cliente.
Este cobro corresponde al tiempo de trabajo y desmontaje necesario para detectar la avería. Si finalmente aceptas el arreglo en ese mismo taller, el presupuesto debe ser completamente gratuito. Si finalmente se acepta la reparación, no te pueden cobrar nada por el presupuesto detallado por escrito. Y en el caso de que se rechace la reparación, tienen derecho a cobrarte las horas de mano de obra empleadas en el diagnóstico o desmontaje de piezas para localizar el fallo, siempre que te hayan avisado previamente de este coste. En cualquier caso, el documento oficial de presupuesto tiene una validez mínima de 12 días hábiles.
Por otra parte, la garantía de una reparación en un taller mecánico en España es de 3 meses o 2.000 kilómetros (lo que suceda antes), y es totalmente gratuita e incluye piezas, mano de obra y otros gastos derivados. Además, las piezas nuevas de repuesto cuentan con una garantía de 3 años, y si el plazo del fabricante es mayor, se aplicará el de mayor duración.
Algunos hábitos peligrosos
Cada verano se repiten los mismos gestos al volante: bajar la ventanilla antes de encender el aire acondicionado, aparcar donde haya hueco sin tener en cuenta el sol, dar por hecho que la batería solo falla con el frío o pensar que un trayecto corto no pasa factura al motor. Son hábitos que se transmiten de generación en generación y que casi nadie cuestiona, aunque no siempre responden a la realidad mecánica del vehículo.
Ante la repetición de estas creencias, es necesario evitar averías innecesarias y a alargar la vida útil de componentes clave del vehículo. «Todos los años vemos entrar en el taller vehículos con problemas que se podrían haber evitado si el conductor hubiera conocido mejor su coche. No se trata de mala fe, sino de costumbres muy arraigadas que nunca se han puesto en duda. Nuestro trabajo también consiste en explicar el porqué de cada recomendación, no solo en repararlas cuando ya es tarde», explica Francisco Javier Fuentes, formador de Midas España.
Existen seis creencias muy extendidas que los conductores repiten cada verano. Por ejemplo, antes de subirse al coche, conviene revisar también algunas ideas que se dan por buenas sin cuestionarlas. Los expertos de Midas analizan seis de los mitos más comunes del verano al volante y explican qué hay detrás de cada uno.
Bajar la ventanilla enfría el coche antes que el aire acondicionado: es cierto solo durante los primeros segundos. En un vehículo que ha permanecido al sol, el habitáculo puede superar los 60ºC, y abrir las ventanillas ayuda a expulsar ese aire acumulado con rapidez. Pero pasado ese primer momento, mantenerlas abiertas en marcha aumenta la resistencia aerodinámica del vehículo, lo que obliga al motor a hacer más esfuerzo y eleva el consumo de combustible, especialmente a partir de los 80 km/h. La recomendación de los expertos es ventilar unos segundos con las puertas abiertas antes de arrancar y, una vez en marcha, cerrar las ventanillas y activar el aire acondicionado.
El aire acondicionado dispara el consumo de combustible: el sistema sí exige un sobreesfuerzo al motor, pero su impacto real en el consumo es mucho menor de lo que se suele pensar, sobre todo en trayectos por carretera, donde el efecto de la resistencia del aire con las ventanillas bajadas puede llegar a ser más determinante. Además, un aire acondicionado en buen estado, con el filtro de habitáculo limpio y la carga de gas correcta, trabaja de forma más eficiente y reduce ese sobreconsumo. Los expertos de Midas recomiendan revisarlo antes del verano, no solo por confort, sino también por eficiencia.
La batería solo da problemas en invierno: el frío es su enemigo más conocido, pero el calor también acelera su desgaste. Las altas temperaturas incrementan la evaporación del electrolito interno y aceleran la corrosión de los componentes de la batería, lo que reduce su vida útil de forma silenciosa durante los meses de más calor. Muchos conductores no detectan el problema hasta que, ya en otoño, al coche le empieza a costar más arrancar. La recomendación de Midas es comprobar el estado de carga y los bornes antes de la temporada estival, no solo antes de la invernal.
Si apenas se usa el coche, no necesita revisión: muchos conductores reducen sus desplazamientos en verano, ya sea porque están de vacaciones o porque el calor invita a moverse menos, y asumen que un coche parado o poco usado sufre menos. En realidad, los trayectos cortos e intermitentes no permiten que el motor alcance su temperatura óptima de funcionamiento, lo que favorece la acumulación de residuos de combustión y puede afectar a componentes como la batería o los neumáticos, que se deforman con la inactividad prolongada. Los expertos aconsejan mantener cierta regularidad de uso, aunque sean trayectos cortos.
Aparcar al sol solo afecta a la pintura: la carrocería es lo más visible, pero no lo único expuesto. Las altas temperaturas prolongadas también aceleran el envejecimiento de las gomas y plásticos del motor, resecan las juntas y pueden afectar a la presión de los neumáticos, que aumenta con el calor del asfalto. Buscar sombra o utilizar un parasol no es solo una cuestión estética: ayuda a preservar el estado general del vehículo.
Circular con el depósito casi vacío no tiene consecuencias: en la mayoría de coches actuales, la bomba de combustible se refrigera y lubrica con el propio carburante que la rodea. Circular de forma habitual casi en reserva la obliga a trabajar con menos margen y puede acelerar su desgaste, un efecto que se agrava en verano, cuando las altas temperaturas someten a todo el sistema a un estrés añadido. Los expertos recomiendan no dejar que el depósito baje de forma sistemática de un cuarto de su capacidad, especialmente antes de viajes largos.
Dar por hecho que no ocurre nada por circular unas semanas con la ITV caducada. Es una idea muy extendida cuando la fecha de la inspección coincide con las vacaciones y se aplaza «hasta la vuelta». La realidad es que no existe periodo de gracia: desde el día siguiente al vencimiento, circular con la ITV caducada es una infracción grave sancionada con 200 euros, cuantía que se eleva hasta los 500 euros cuando la inspección ha resultado negativa por defectos muy graves.
Tener cita previa tampoco exime de la sanción, y las consecuencias van más allá de la multa: el vehículo puede quedar inmovilizado hasta regularizar la situación y, en caso de siniestro, la aseguradora puede reclamar después determinadas cantidades si se demuestra que el vehículo no cumplía las condiciones técnicas exigidas. A ello se suma un matiz que muchos conductores pasan por alto: superar la ITV certifica que el vehículo cumple unos mínimos, no que su mantenimiento esté al día.
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