A pesar del Gobierno

Apuntaba ayer Ángel Ubide en el suplemento económico de El País que hay razones para el optimismo. Su tesis —que algunos compartimos— es que últimamente no somos capaces de tener una visión de conjunto porque nos centramos solo en «el ruido pesimista» . Merece la pena analizar la evolución de la economía española con una visión más amplia, dejando de lado los prejuicios que tanto abundan cuando toca analizar la macroeconomía.Las cifras son las que son —y yo desde luego me las creo—. Empezando por el mercado laboral, la tasa de paro en 2025 cae al 9,9%, la más baja en 17 años. Importa recordar que España sólo ha tenido una tasa por debajo del 10% en tres de los últimos 45 años, y todos ellos durante la burbuja inmobiliaria. Además, en 2025 se crearon más de 600.000 empleos . La mayoría fueron nuevas incorporaciones al mercado laboral, lo que también es una buena noticia. El envés de esa moneda es que la tasa de reducción del desempleo es muy inferior, lo que indica que va a ser difícil situarnos muy por debajo de estos niveles. Esto se debe a que se necesitan extranjeros para cubrir las vacantes: los parados españoles no quieren el empleo ofertado —esto debería también servirnos para abrir el debate sobre cómo se fijan los incentivos y el peso de la economía sumergida—. En cualquier caso, el 9% parece ser un suelo en la tasa de desempleo en España. Hay que destacar que el empleo creado es mayoritariamente privado , lo que desmonta otro de los mitos que acompañan la narrativa sobre la economía española.La gran pregunta es si está o no mejorando la calidad del empleo creado. De momento no hay señales claras. Hay señales esperanzadoras, pero todavía poco concluyentes. El sector manufacturero es el que más aporta en 2025, mientras que la hostelería es el segundo que más destruye.Además, hemos conocido los datos de crecimiento del último trimestre del año: la economía española sigue creciendo más del doble que el resto de socios europeos. Y son el consumo privado y la inversión los que han tomado el relevo del consumo público, que fue lo que lideró el crecimiento en los primeros compases de este ciclo. Lo más destacable es que la economía se ha diversificado —sorprende el dinamismo de las exportaciones de servicios no turísticos—, lo que se traduce en una menor dependencia del ladrillo y del turismo. Por último, con este dato y anticipando un mejor comportamiento del resto de nuestros socios europeos, con Alemania a la cabeza, podemos vaticinar que la economía española va a volver a sorprender este año creciendo muy por encima de lo estimado, un año más.Estos datos sirven, hasta cierto punto, para desmontar algunos de los relatos que campan a sus anchas cuando se analiza la evolución de la economía. En cualquier caso, para lo que no sirven es de coartada al Gobierno. Nada de lo anterior es consecuencia de las políticas económicas del Ejecutivo porque, sencillamente, estos últimos siete años no ha existido tal cosa. La forma correcta de leer esta circunstancia es la que venimos repitiendo prácticamente todas las semanas desde esta página: si a estos vientos de cola les sumáramos una política fiscal sensata, tendríamos por delante un superciclo económico. Apuntaba ayer Ángel Ubide en el suplemento económico de El País que hay razones para el optimismo. Su tesis —que algunos compartimos— es que últimamente no somos capaces de tener una visión de conjunto porque nos centramos solo en «el ruido pesimista» . Merece la pena analizar la evolución de la economía española con una visión más amplia, dejando de lado los prejuicios que tanto abundan cuando toca analizar la macroeconomía.Las cifras son las que son —y yo desde luego me las creo—. Empezando por el mercado laboral, la tasa de paro en 2025 cae al 9,9%, la más baja en 17 años. Importa recordar que España sólo ha tenido una tasa por debajo del 10% en tres de los últimos 45 años, y todos ellos durante la burbuja inmobiliaria. Además, en 2025 se crearon más de 600.000 empleos . La mayoría fueron nuevas incorporaciones al mercado laboral, lo que también es una buena noticia. El envés de esa moneda es que la tasa de reducción del desempleo es muy inferior, lo que indica que va a ser difícil situarnos muy por debajo de estos niveles. Esto se debe a que se necesitan extranjeros para cubrir las vacantes: los parados españoles no quieren el empleo ofertado —esto debería también servirnos para abrir el debate sobre cómo se fijan los incentivos y el peso de la economía sumergida—. En cualquier caso, el 9% parece ser un suelo en la tasa de desempleo en España. Hay que destacar que el empleo creado es mayoritariamente privado , lo que desmonta otro de los mitos que acompañan la narrativa sobre la economía española.La gran pregunta es si está o no mejorando la calidad del empleo creado. De momento no hay señales claras. Hay señales esperanzadoras, pero todavía poco concluyentes. El sector manufacturero es el que más aporta en 2025, mientras que la hostelería es el segundo que más destruye.Además, hemos conocido los datos de crecimiento del último trimestre del año: la economía española sigue creciendo más del doble que el resto de socios europeos. Y son el consumo privado y la inversión los que han tomado el relevo del consumo público, que fue lo que lideró el crecimiento en los primeros compases de este ciclo. Lo más destacable es que la economía se ha diversificado —sorprende el dinamismo de las exportaciones de servicios no turísticos—, lo que se traduce en una menor dependencia del ladrillo y del turismo. Por último, con este dato y anticipando un mejor comportamiento del resto de nuestros socios europeos, con Alemania a la cabeza, podemos vaticinar que la economía española va a volver a sorprender este año creciendo muy por encima de lo estimado, un año más.Estos datos sirven, hasta cierto punto, para desmontar algunos de los relatos que campan a sus anchas cuando se analiza la evolución de la economía. En cualquier caso, para lo que no sirven es de coartada al Gobierno. Nada de lo anterior es consecuencia de las políticas económicas del Ejecutivo porque, sencillamente, estos últimos siete años no ha existido tal cosa. La forma correcta de leer esta circunstancia es la que venimos repitiendo prácticamente todas las semanas desde esta página: si a estos vientos de cola les sumáramos una política fiscal sensata, tendríamos por delante un superciclo económico.  

el quinto en discordia

la tasa de paro en 2025 cae al 9,9%, la más baja en 17 años. Importa recordar que España sólo ha tenido una tasa por debajo del 10% en tres de los últimos 45 años

Una oficina del paro en Madrid ABC

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