El trabajador explica cómo aprendió el oficio y qué diferencias encontró al incorporarse al sector de la construcción en España. Más información: Emilio, el joven de 18 años que factura más de 50.000 € al mes: «¿Para qué voy a hacer rica a otra persona si lo puedo hacer yo?» El trabajador explica cómo aprendió el oficio y qué diferencias encontró al incorporarse al sector de la construcción en España. Más información: Emilio, el joven de 18 años que factura más de 50.000 € al mes: «¿Para qué voy a hacer rica a otra persona si lo puedo hacer yo?»
Las claves
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La construcción española afronta un importante problema de relevo generacional. Así lo pone de manifiesto un estudio de BBVA Research, que constata el progresivo envejecimiento de la mano de obra del sector.
El informe revela que la presencia de jóvenes se ha desplomado en las últimas dos décadas. Mientras que en 2007 el 20% de los albañiles tenía menos de 30 años, hoy ese porcentaje ni siquiera alcanza el 5%.
Al mismo tiempo, el peso de los trabajadores de mayor edad no ha dejado de crecer. Los mayores de 45 años representan ya cerca del 65% del total, frente al 30% que suponían hace casi veinte años.
En paralelo, la presencia de trabajadores extranjeros se ha convertido en una pieza clave para sostener el sector. Según datos del Instituto Nacional de Estadística, aproximadamente el 25% de los albañiles en España son inmigrantes.
Uno de ellos es Albino, un trabajador boliviano que compartió su experiencia en el canal de Adrián G. Martín.
«Me dedico a la construcción y todo lo que hago es gestión de obra. Llevo en España unos seis años«, explica.
Sin embargo, su relación con este oficio comenzó mucho antes de emigrar: «En mi país empecé a los 25 años y ahora tengo 42. Llevo casi media vida dedicada a la albañilería».
Además, Albino cuenta que su entrada en el oficio llegó gracias a un familiar: «Me lo recomendó mi familia. Uno de mis primos era albañil y me llevó a trabajar«.
Sus primeros pasos no fueron sencillos, aunque terminó aprendiendo el oficio sobre el terreno. «Al principio no sabía poner un ladrillo del todo bien, pero luego mi primo me enseñó la técnica aquí«, señala.
Durante la entrevista también compara las condiciones de trabajo entre Bolivia y España, especialmente en lo relacionado con los materiales utilizados en obra. «La diferencia está en los materiales. Aquí son mejores», afirma.
Según explica, en Bolivia la variedad de productos es mucho menor: «En Bolivia solo hay una clase de yeso y aquí hay muchos tipos. Con el cemento es igual, y tampoco tenemos morteros».
Sin embargo, la principal diferencia está en el salario. «En España, un albañil gana entre 1.300 y 1.400 euros, mientras que en Bolivia puedes ganar unos 400. A nivel de horas, se trabaja lo mismo, 8 horas«, señala.
Pese a la dureza física del trabajo, Albino asegura sentirse satisfecho con la profesión a la que ha dedicado gran parte de su vida. «Me gusta casi todo, el yeso o el ladrillo sobre todo», comenta.
Sin embargo, hay un aspecto del oficio que destaca por encima del resto. «Lo que más me gusta es el hecho de construir algo con mis manos», concluye.
El Español – Sociedad
