Alex Saab ha vuelto este martes a un tribunal federal de Miami. Pero esta vez ya no para proclamar su inocencia. El empresario colombiano, durante años uno de los principales operadores financieros de Nicolás Maduro , ha cambiado la declaración de no culpabilidad que presentó en julio y se ha declarado culpable en el nuevo proceso por blanqueo de capitales abierto contra él en Estados Unidos.La audiencia ha tenido lugar este martes ante la juez federal Kathleen M. Williams en Florida. Hay pocas dudas sobre hacia dónde se dirige el procedimiento. La magistrada ha cancelado el juicio con jurado que debía celebrarse en noviembre y también una audiencia preparatoria. Lo que no se conoce todavía es qué ha pactado Saab con el Departamento de Justicia . Y ahí está la verdadera importancia de su cambio de declaración.Saab conoce como pocos las finanzas del chavismo. Durante años se movió entre contratos públicos, sociedades internacionales, intermediarios y operaciones petroleras. Acabó integrado incluso formalmente en el Gobierno venezolano. Por eso, más allá de la pena que pueda negociar, existe una pregunta mucho más delicada: si ha aceptado colaborar con los fiscales estadounidenses y aportar información sobre Maduro y su antiguo entorno. Ahora, los fiscales pueden preguntarle por sociedades, cuentas, intermediarios, destinatarios y circuitos financieros relacionados con sus negocios venezolanos.Una declaración de culpabilidad no significa por sí sola cooperación. Pero la posibilidad tiene especial relevancia ahora que Maduro espera juicio en Nueva York . Los detalles del acuerdo serán, por tanto, decisivos.Saab, de 55 años, está acusado en Miami de un delito de conspiración para blanquear dinero , que puede acarrear hasta veinte años de prisión. La nueva causa es distinta de aquella por la que fue extraditado a Estados Unidos en 2021 y posteriormente indultado por Joe Biden.La acusación arranca en octubre de 2015 y coloca en el centro uno de los programas más conocidos de la era chavista: los Comités Locales de Abastecimiento y Producción, llamados CLAP, creados para distribuir alimentos subvencionados entre una población golpeada por la escasez y la crisis económica. Según los fiscales, detrás de aquel programa humanitario funcionaba una enorme maquinaria para enriquecerse .La acusación sostiene que Saab y sus socios pagaban sobornos a funcionarios venezolanos para obtener contratos de importación de alimentos. Después, siempre según el escrito presentado por la Fiscalía, utilizaban empresas pantalla, facturas falsas, documentos de transporte manipulados y otras operaciones fraudulentas para desviar cientos de millones de dólares que debían utilizarse para comprar comida. Parte del dinero terminó circulando por cuentas bancarias de Estados Unidos.A partir de 2019, con las sanciones estadounidenses golpeando las exportaciones y especialmente el petróleo, el Gobierno de Maduro tuvo cada vez más dificultades para pagar sus obligaciones. Entre ellas, según la Fiscalía, las cantidades que debía a las empresas vinculadas al suministro de alimentos. La solución habría sido el petróleo.Los fiscales sostienen que Saab y sus asociados utilizaron entonces su acceso privilegiado al poder venezolano para hacerse con miles de millones de dólares en crudo perteneciente a PDVSA . Ese petróleo habría sido vendido bajo falsos pretextos y parte de los ingresos pasó de nuevo por el sistema financiero estadounidense. La Fiscalía considera que aquellas operaciones servían para mantener y ocultar la misma trama que había comenzado con los CLAP.Hay una diferencia relevante entre el volumen del dinero que la Fiscalía atribuyó a la trama y la cantidad que Saab acepta devolver en su acuerdo ante el juez. La Fiscalía federal sostuvo que Saab y Álvaro Pulido participaron en una trama por la que se movieron aproximadamente 350 millones de dólares (303 millones de euros) desde Venezuela, a través del sistema financiero estadounidense, hacia cuentas en el extranjero. Esa cifra corresponde al volumen de fondos que, según los fiscales, fueron canalizados dentro de la trama. En su acuerdo de culpabilidad, Saab acepta devolver 195 millones de dólares (169 millones de euros). Son unos 155 millones de dólares (134 millones de euros) menos que los mencionados en la acusación. Enriquecerse con la ayuda humanitaria y el petróleo venezolano, los cargos que se le imputan a Alex Saab Es una acusación especialmente amplia porque une dos de los grandes negocios que rodearon al chavismo durante los años de crisis: la importación de alimentos y la comercialización opaca del petróleo cuando PDVSA quedó cada vez más aislada de los mercados internacionales. Y es también el segundo capítulo de una historia que parecía cerrada en este caso, una nueva causa para el presunto testaferro chavista .En diciembre de 2023, tras su liberación por EE.UU., Saab fue recibido como un héroe por Maduro en Caracas. ReutersSaab fue detenido en Cabo Verde en junio de 2020 cuando su avión hizo escala camino de Irán. Después de una larga batalla judicial, fue extraditado a Miami en octubre de 2021. Maduro aseguró que era un diplomático venezolano y convirtió su encarcelamiento en una causa de Estado. Saab pasó casi dos años detenido en Estados Unidos. No llegó a ser juzgado. En diciembre de 2023, Biden le concedió clemencia y lo envió de vuelta a Venezuela dentro de un intercambio que permitió la liberación de diez estadounidenses. Maduro lo recibió como un héroe.Vuelve a estar bajo custodia estadounidenseMenos de tres años después, Saab está otra vez en manos de la Justicia estadounidense. El cambio político en Caracas dio la vuelta a su situación. Tras la caída de Maduro, Delcy Rodríguez lo apartó del Ministerio de Industria. El pasado 16 de mayo, las autoridades venezolanas lo entregaron a Estados Unidos. Dos días después, estaba de nuevo ante un juez de Miami.Esta vez, además, la Fiscalía sostiene que la conspiración investigada continuó hasta la presentación de la nueva acusación en enero de 2026. El gran jurado acusa expresamente a Saab de conspirar para realizar operaciones destinadas a ocultar el origen y el control de fondos procedentes de actividades ilícitas y de mover dinero entre Estados Unidos y otros países. Alex Saab ha vuelto este martes a un tribunal federal de Miami. Pero esta vez ya no para proclamar su inocencia. El empresario colombiano, durante años uno de los principales operadores financieros de Nicolás Maduro , ha cambiado la declaración de no culpabilidad que presentó en julio y se ha declarado culpable en el nuevo proceso por blanqueo de capitales abierto contra él en Estados Unidos.La audiencia ha tenido lugar este martes ante la juez federal Kathleen M. Williams en Florida. Hay pocas dudas sobre hacia dónde se dirige el procedimiento. La magistrada ha cancelado el juicio con jurado que debía celebrarse en noviembre y también una audiencia preparatoria. Lo que no se conoce todavía es qué ha pactado Saab con el Departamento de Justicia . Y ahí está la verdadera importancia de su cambio de declaración.Saab conoce como pocos las finanzas del chavismo. Durante años se movió entre contratos públicos, sociedades internacionales, intermediarios y operaciones petroleras. Acabó integrado incluso formalmente en el Gobierno venezolano. Por eso, más allá de la pena que pueda negociar, existe una pregunta mucho más delicada: si ha aceptado colaborar con los fiscales estadounidenses y aportar información sobre Maduro y su antiguo entorno. Ahora, los fiscales pueden preguntarle por sociedades, cuentas, intermediarios, destinatarios y circuitos financieros relacionados con sus negocios venezolanos.Una declaración de culpabilidad no significa por sí sola cooperación. Pero la posibilidad tiene especial relevancia ahora que Maduro espera juicio en Nueva York . Los detalles del acuerdo serán, por tanto, decisivos.Saab, de 55 años, está acusado en Miami de un delito de conspiración para blanquear dinero , que puede acarrear hasta veinte años de prisión. La nueva causa es distinta de aquella por la que fue extraditado a Estados Unidos en 2021 y posteriormente indultado por Joe Biden.La acusación arranca en octubre de 2015 y coloca en el centro uno de los programas más conocidos de la era chavista: los Comités Locales de Abastecimiento y Producción, llamados CLAP, creados para distribuir alimentos subvencionados entre una población golpeada por la escasez y la crisis económica. Según los fiscales, detrás de aquel programa humanitario funcionaba una enorme maquinaria para enriquecerse .La acusación sostiene que Saab y sus socios pagaban sobornos a funcionarios venezolanos para obtener contratos de importación de alimentos. Después, siempre según el escrito presentado por la Fiscalía, utilizaban empresas pantalla, facturas falsas, documentos de transporte manipulados y otras operaciones fraudulentas para desviar cientos de millones de dólares que debían utilizarse para comprar comida. Parte del dinero terminó circulando por cuentas bancarias de Estados Unidos.A partir de 2019, con las sanciones estadounidenses golpeando las exportaciones y especialmente el petróleo, el Gobierno de Maduro tuvo cada vez más dificultades para pagar sus obligaciones. Entre ellas, según la Fiscalía, las cantidades que debía a las empresas vinculadas al suministro de alimentos. La solución habría sido el petróleo.Los fiscales sostienen que Saab y sus asociados utilizaron entonces su acceso privilegiado al poder venezolano para hacerse con miles de millones de dólares en crudo perteneciente a PDVSA . Ese petróleo habría sido vendido bajo falsos pretextos y parte de los ingresos pasó de nuevo por el sistema financiero estadounidense. La Fiscalía considera que aquellas operaciones servían para mantener y ocultar la misma trama que había comenzado con los CLAP.Hay una diferencia relevante entre el volumen del dinero que la Fiscalía atribuyó a la trama y la cantidad que Saab acepta devolver en su acuerdo ante el juez. La Fiscalía federal sostuvo que Saab y Álvaro Pulido participaron en una trama por la que se movieron aproximadamente 350 millones de dólares (303 millones de euros) desde Venezuela, a través del sistema financiero estadounidense, hacia cuentas en el extranjero. Esa cifra corresponde al volumen de fondos que, según los fiscales, fueron canalizados dentro de la trama. En su acuerdo de culpabilidad, Saab acepta devolver 195 millones de dólares (169 millones de euros). Son unos 155 millones de dólares (134 millones de euros) menos que los mencionados en la acusación. Enriquecerse con la ayuda humanitaria y el petróleo venezolano, los cargos que se le imputan a Alex Saab Es una acusación especialmente amplia porque une dos de los grandes negocios que rodearon al chavismo durante los años de crisis: la importación de alimentos y la comercialización opaca del petróleo cuando PDVSA quedó cada vez más aislada de los mercados internacionales. Y es también el segundo capítulo de una historia que parecía cerrada en este caso, una nueva causa para el presunto testaferro chavista .En diciembre de 2023, tras su liberación por EE.UU., Saab fue recibido como un héroe por Maduro en Caracas. ReutersSaab fue detenido en Cabo Verde en junio de 2020 cuando su avión hizo escala camino de Irán. Después de una larga batalla judicial, fue extraditado a Miami en octubre de 2021. Maduro aseguró que era un diplomático venezolano y convirtió su encarcelamiento en una causa de Estado. Saab pasó casi dos años detenido en Estados Unidos. No llegó a ser juzgado. En diciembre de 2023, Biden le concedió clemencia y lo envió de vuelta a Venezuela dentro de un intercambio que permitió la liberación de diez estadounidenses. Maduro lo recibió como un héroe.Vuelve a estar bajo custodia estadounidenseMenos de tres años después, Saab está otra vez en manos de la Justicia estadounidense. El cambio político en Caracas dio la vuelta a su situación. Tras la caída de Maduro, Delcy Rodríguez lo apartó del Ministerio de Industria. El pasado 16 de mayo, las autoridades venezolanas lo entregaron a Estados Unidos. Dos días después, estaba de nuevo ante un juez de Miami.Esta vez, además, la Fiscalía sostiene que la conspiración investigada continuó hasta la presentación de la nueva acusación en enero de 2026. El gran jurado acusa expresamente a Saab de conspirar para realizar operaciones destinadas a ocultar el origen y el control de fondos procedentes de actividades ilícitas y de mover dinero entre Estados Unidos y otros países.
Alex Saab vuelve este martes a un tribunal federal de Miami. Pero esta vez ya no para proclamar su inocencia. El empresario colombiano, durante años uno de los principales operadores financieros de Nicolás Maduro, tiene previsto cambiar la declaración de no culpabilidad que presentó … en julio y declararse culpable en el nuevo proceso por blanqueo de capitales abierto contra él en Estados Unidos.
La audiencia está fijada para este martes, 15 de septiembre, ante la juez federal Kathleen M. Williams en Florida. Hay pocas dudas sobre hacia dónde se dirige el procedimiento. La magistrada ha cancelado el juicio con jurado que debía celebrarse en noviembre y también una audiencia preparatoria. Lo que no se conoce todavía es qué ha pactado Saab con el Departamento de Justicia. Y ahí está la verdadera importancia de lo que suceda hoy.
Saab conoce como pocos las finanzas del chavismo. Durante años se movió entre contratos públicos, sociedades internacionales, intermediarios y operaciones petroleras. Acabó integrado incluso formalmente en el Gobierno venezolano. Por eso, más allá de la pena que pueda negociar, existe una pregunta mucho más delicada: si ha aceptado colaborar con los fiscales estadounidenses y aportar información sobre Maduro y su antiguo entorno.
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Ludmila Vinogradoff
Una declaración de culpabilidad no significa por sí sola cooperación. Pero la posibilidad tiene especial relevancia ahora que Maduro espera juicio en Nueva York. Los detalles del acuerdo, si finalmente se formaliza hoy, serán por tanto decisivos.
Saab, de 55 años, está acusado en Miami de un delito de conspiración para blanquear dinero, que puede acarrear hasta veinte años de prisión. La nueva causa es distinta de aquella por la que fue extraditado a Estados Unidos en 2021 y posteriormente indultado por Joe Biden.
La acusación arranca en octubre de 2015 y coloca en el centro uno de los programas más conocidos de la era chavista: los Comités Locales de Abastecimiento y Producción, llamados CLAP, creados para distribuir alimentos subvencionados entre una población golpeada por la escasez y la crisis económica. Según los fiscales, detrás de aquel programa humanitario funcionaba una enorme maquinaria para enriquecerse.
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La acusación sostiene que Saab y sus socios pagaban sobornos a funcionarios venezolanos para obtener contratos de importación de alimentos. Después, siempre según el escrito presentado por la Fiscalía, utilizaban empresas pantalla, facturas falsas, documentos de transporte manipulados y otras operaciones fraudulentas para desviar cientos de millones de dólares que debían utilizarse para comprar comida. Parte del dinero terminó circulando por cuentas bancarias de Estados Unidos.
A partir de 2019, con las sanciones estadounidenses golpeando las exportaciones y especialmente el petróleo, el Gobierno de Maduro tuvo cada vez más dificultades para pagar sus obligaciones. Entre ellas, según la Fiscalía, las cantidades que debía a las empresas vinculadas al suministro de alimentos. La solución habría sido el petróleo.
Los fiscales sostienen que Saab y sus asociados utilizaron entonces su acceso privilegiado al poder venezolano para hacerse con miles de millones de dólares en crudo perteneciente a PDVSA. Ese petróleo habría sido vendido bajo falsos pretextos y parte de los ingresos pasó de nuevo por el sistema financiero estadounidense. La Fiscalía considera que aquellas operaciones servían para mantener y ocultar la misma trama que había comenzado con los CLAP.
Enriquecerse con la ayuda humanitaria y el petróleo venezolano, los cargos de los que se acusan a Alex Saab
Es una acusación especialmente amplia porque une dos de los grandes negocios que rodearon al chavismo durante los años de crisis: la importación de alimentos y la comercialización opaca del petróleo cuando PDVSA quedó cada vez más aislada de los mercados internacionales. Y es también el segundo capítulo de una historia que parecía cerrada en este caso, una nueva causa para el presunto testaferro chavista.
Saab fue detenido en Cabo Verde en junio de 2020 cuando su avión hizo escala camino de Irán. Después de una larga batalla judicial fue extraditado a Miami en octubre de 2021. Maduro aseguró que era un diplomático venezolano y convirtió su encarcelamiento en una causa de Estado.
Saab pasó casi dos años detenido en Estados Unidos. No llegó a ser juzgado. En diciembre de 2023, Biden le concedió clemencia y lo envió de vuelta a Venezuela dentro de un intercambio que permitió la liberación de diez estadounidenses. Maduro lo recibió como un héroe.
Vuelve a estar bajo custodia estadounidense
Menos de tres años después, Saab está otra vez en manos de la Justicia norteamericana. El cambio político en Caracas dio la vuelta a su situación. Tras la caída de Maduro, Delcy Rodríguez lo apartó del Ministerio de Industria. El pasado 16 de mayo las autoridades venezolanas lo entregaron a Estados Unidos. Dos días después estaba de nuevo ante un juez de Miami.
Esta vez, además, la Fiscalía sostiene que la conspiración investigada continuó hasta la presentación de la nueva acusación en enero de 2026. El gran jurado acusa expresamente a Saab de conspirar para realizar operaciones destinadas a ocultar el origen y el control de fondos procedentes de actividades ilícitas y de mover dinero entre Estados Unidos y otros países.
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