Ana de Miguel, 33 años, empresaria: «Trabajaba 7 días a la semana. Donde mi gente veía éxito, yo veía una cárcel»

La CEO y cofundadora de Papaya Comunicación forma parte de una generación de directivas que ha cambiado la manera de entender el liderazgo.
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Las claves

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Ana de Miguel, fundadora de Papaya Comunicación, replanteó su concepto de éxito tras jornadas laborales excesivas, priorizando el bienestar y la solidez sobre la magnitud del negocio.

Criada en una familia de mujeres trabajadoras en Segovia, Ana aprendió la importancia del esfuerzo y la gestión prudente de las finanzas, pero ha evolucionado hacia una forma más equilibrada de entender el trabajo.

Papaya Comunicación nació de la unión de Ana con Anna Padilla, Paz Padilla y Álvaro Sánchez-Lozano, enfocándose en la autenticidad y el acompañamiento profesional de los creadores de contenido.

Ana destaca la importancia del liderazgo horizontal y de rodearse de un buen equipo, considerando que el emprendimiento puede ser solitario y que el acompañamiento es fundamental para el éxito empresarial.

Hay trayectorias que se construyen paso a paso, casi sin hacer ruido, pero con una determinación clara. Y la de Ana de Miguel (Segovia, 1993) es una de ellas.

CEO y cofundadora de Papaya Comunicación, una de las agencias especializadas más conocidas en representación, Ana de Miguel ha construido una trayectoria profesional que le ha llevado a consolidarse como una de las mujeres líderes en el sector.

Pero antes de los proyectos empresariales, hay una historia personal que explica buena parte de su forma de entender el trabajo: la de una mujer que aprendió desde muy joven que la independencia no se hereda, se construye.

Ana de Miguel.

Ana de Miguel.

Cedida.

Criada en una de las familias más conocidas de Segovia, Ana creció rodeada de mujeres que hicieron del esfuerzo una forma de vida.

Durante años pensó que esa era la principal lección que había heredado de ellas. Hoy, sin embargo, matiza esa idea.

«Hace años te hubiese dicho que lo que me han enseñado es a trabajar el número de horas que marcan los clientes, pero ahora diría que gracias a ellas he aprendido que las horas las marco yo«, explica.

Su madre y su abuela, recuerda, fueron mujeres de una enorme capacidad de trabajo, pero también de grandes sacrificios. De ellas aprendió la importancia del esfuerzo, pero también una filosofía más pausada de entender y gestionar las finanzas: «no te gastes lo que no tienes» e ir poco a poco pero con paso firme. «En casa lo llaman hacer negocios a la segoviana», añade.

Para mí siempre ha sido más importante estar bien acompañada que llegar

Ana de Miguel, fundadora de Papaya Comunicación

Esa mentalidad marcó también el inicio de su carrera. Con solo 18 años, mientras estudiaba Periodismo en la Universidad CEU San Pablo, decidió empezar a trabajar en política. Quería comprobar si aquel era realmente su camino profesional.

«Empecé la carrera convencidísima de que quería ser asesora política, pero cuando lo contaba la gente se reía», recuerda. Para despejar dudas, decidió buscar una oportunidad desde el primer día de universidad.

Durante los años de carrera compaginó cinco horas de clase con ocho de trabajo, una experiencia que, según explica, le permitió adquirir una perspectiva distinta a la de muchos de sus compañeros.

Su paso por la comunicación política se convirtió en una escuela clave. Allí aprendió a trabajar con estrategia, a construir relatos y a entender la importancia de los equipos. Sin embargo, tras varios años en el Parlamento Europeo en Bruselas, una circunstancia personal cambió el rumbo de su carrera y la llevó de regreso a España. «Pensé que a la política siempre podría volver, pero que era joven para probar otras cosas», explica.

Ana de Miguel.

Ana de Miguel.

Cedida.

Ese cambio le condujo al mundo de la comunicación y el entretenimiento y, posteriormente, al emprendimiento. Tras una primera etapa profesional en la que llegó a compaginar múltiples proyectos y jornadas de trabajo de más de 12 horas diarias los 7 días de la semana, decidió replantear su forma de trabajar. «Hubo un momento en el que donde todo el mundo veía éxito, yo veía una cárcel«, admite.

Ese aprendizaje fue determinante en la creación de Papaya Comunicación junto a su socio Álvaro Sánchez-Lozano, Anna Padilla y Paz Padilla.

El proyecto nació tras varios años de trabajo con Anna, con quien De Miguel había desarrollado una manera distinta de entender la representación de talento. Ambas coincidían en que el trabajo no debía limitarse a gestionar colaboraciones con marcas, sino en construir un relato auténtico.

En ese momento decidió reunir a las personas con las que había construido gran parte de su camino profesional y personal —Anna Padilla, Paz Padilla y su mejor amigo y hoy socio, Álvaro Sánchez-Lozano— para plantear un nuevo proyecto.»Nos sentamos todos y sin pretensiones ni planes estratosféricos decidimos embarcarnos en Papaya», añade.

Crear familia y largos plazos a los que dedicamos todo nuestro tiempo y recursos era y es nuestro único objetivo

Ana de Miguel, fundadora de Papaya Comunicación

Cinco años después de aquel encuentro, Papaya representa a 17 creadores de contenido y cuenta con un equipo de 9 profesionales.

Sin embargo, De Miguel insiste en que el crecimiento nunca se ha medido únicamente en datos. «Nunca ha sido un punto fijo para nosotros la facturación. No somos un modelo de negocio de magnitud, sino de solidez«, afirma.

En ese camino, reconoce que también ha trabajado de forma consciente su manera de liderar. Desde los primeros años buscó apoyo profesional para aprender a gestionar equipos y delegar responsabilidades sin trasladar su propio ritmo de trabajo al resto.

«Voy muy rápido y soy consciente de que no puedo exigir a los demás lo mismo«, explica. Su objetivo siempre ha sido construir una estructura horizontal donde las personas puedan crecer y sentirse parte del proyecto.

«Dicen que cuando alguien cambia de trabajo amando su profesión es porque ha tenido un mal jefe y yo no quería que le pasara eso a nadie por mi culpa«, añade.

Esa filosofía se extiende también a su forma de entender el emprendimiento. Para De Miguel, rodearse bien es una de las decisiones más importantes a la hora de construir un proyecto empresarial. «Emprender es muy solitario, por eso para mí siempre ha sido más importante estar bien acompañada que llegar», concluye.

 El Español – Sociedad

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