
Angelita García (Granada, 94 años) tiene la nevera llena de comida y la casa salpicada de muñecos y recuerdos de sus nietos. Es una típica casa de abuela, con años de historia de la familia colgados por todas las paredes. La levantó ella misma, junto a su marido, ladrillo a ladrillo y durante muchas noches, cuando Torre Baró crecía con las manos de migrantes andaluces que habían llegado hasta las laderas de Barcelona buscando un lugar donde vivir. Allí crió a sus hijos, envejeció y se convirtió en una de las vecinas que todavía conservan en la memoria del barrio que retrató la premiada película El 47. De esa casa no piensa marcharse nunca. “Si me ofrecen un piso en el centro de Barcelona, no me voy jamás”.
Los vecinos de las dos calles evacuadas en la sierra de Collserola denuncian que no recibieron el Es-Alert de emergencias 
Angelita García (Granada, 94 años) tiene la nevera llena de comida y la casa salpicada de muñecos y recuerdos de sus nietos. Es una típica casa de abuela, con años de historia de la familia colgados por todas las paredes. La levantó ella misma, junto a su marido, ladrillo a ladrillo y durante muchas noches, cuando Torre Baró crecía con las manos de migrantes andaluces que habían llegado hasta las laderas de Barcelona buscando un lugar donde vivir. Allí crió a sus hijos, envejeció y se convirtió en una de las vecinas que todavía conservan en la memoria del barrio que retrató la premiada película El 47. De esa casa no piensa marcharse nunca. “Si me ofrecen un piso en el centro de Barcelona, no me voy jamás”.
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