<p>En 1959, <strong>Manuel Vázquez</strong>, el genial dibujante de <i>Anacleto </i>y <i>La familia Cebolleta</i>, tras ver los delicados figurines de moda realizados por la hermana de un conocido, pensó que aquel talento tendría sitio en los tebeos. Así que le dijo a la chica que se pasara por su editorial, <strong>Bruguera</strong>, y preguntara por él, que con gusto le presentaría a <strong>Víctor Mora</strong> (creador, a su vez, del <strong>Capitán Trueno</strong>), redactor jefe de la casa en aquellos momentos.</p>
Última entrega de nuestro particular juego veraniego: ¿cómo habrían sido cinco personajes clásicos del cómic español si se hubieran creado en 2025? Hoy, la chica más cool de nuestros tebeos
En 1959, Manuel Vázquez, el genial dibujante de Anacleto y La familia Cebolleta, tras ver los delicados figurines de moda realizados por la hermana de un conocido, pensó que aquel talento tendría sitio en los tebeos. Así que le dijo a la chica que se pasara por su editorial, Bruguera, y preguntara por él, que con gusto le presentaría a Víctor Mora (creador, a su vez, del Capitán Trueno), redactor jefe de la casa en aquellos momentos.
Animada por las palabras del maestro, aquella joven de apenas 21 años se personó en Bruguera y, por supuesto, el díscolo Vázquez no se encontraba por allí, pero a Mora le bastó con echar un vistazo a su carpeta para ofrecerle trabajo. Así comenzaba la carrera de la única dibujante de tebeos que ha sido galardonada con la Medalla de Oro al Mérito en las Bellas Artes, Purificación Campos Sánchez (Barcelona, 1937-Madrid, 2019), más conocida por su nombre de guerra, Purita Campos, la autora del tebeo que llegó a superar en ventas al todopoderoso Mortadelo: Esther y su mundo.
Campos realiza ilustraciones para las revistas femeninas de Bruguera, y muy pronto dibuja sus primeros tebeos, en la serie La historia de May Dunning, que aparecía en el magazine Blanca. Durante la década de los 60 compagina profesionalmente los tebeos y la moda, mientras pasa temporadas en Europa y se empapa del refulgente pop que invadía el viejo continente. El cómic termina por ser su principal ocupación, puesto que su popularidad no para de crecer.
En 1971, gracias a la agencia Creaciones Editoriales, utilizada por Bruguera para colocar a sus dibujantes en el mercado internacional, Campos trabaja para Inglaterra. Junto al guionista Philip Douglas, crea una serie sobre las aventuras amorosas de una preadolescente llamada Patty titulada Patty’s World. Douglas le otorga a Campos absoluta libertad gráfica, y la barcelonesa despliega todos sus recursos adquiridos desde su debut en Bruguera.
Campos es una dibujante muy inteligente, que domina el lenguaje de los tebeos, pero donde brilla como nadie es en el dibujo de sus estilosos, guapísimos, encantadores y excepcionalmente bien vestidos personajes. Patty’s World es un éxito total y se publica en Holanda, Grecia, Alemania, Canadá y, por supuesto, también en España, donde se le cambia el nombre y se conocerá como Esther y su mundo. Había nacido una estrella.
Los requiebros amorosos de Esther, su adorado Juanito y la malvada Doreen se ganarían el corazón de las lectoras y lectores de nuestro país. La revista Lily será la cabecera encargada de acoger a los personajes de Campos desde 1974: en su momento álgido, Lily llegaría a tener una tirada de 400.000 ejemplares semanales. Unas cifras mareantes que, junto a su distribución internacional, convirtieron a Campos en la autora de cómics española más leída durante buena parte de las décadas de los 70 y 80.
Pero Bruguera, clave en la popularidad de toda una generación de dibujantes, fue un verdadero tormento para sus colaboradores. No pagaba royalties, la tarifa por página había que pelearla hasta la extenuación y se quedaba con los originales. La quiebra de la editorial, un verdadero terremoto en el precario ecosistema de los tebeos, obligó a reinventarse a muchos artistas. Esther pasó a publicarse en la editorial MC, pero el proyecto no tuvo continuidad.
Campos se dedicó a impartir clases de dibujo en su propio taller y continuó, junto a su marido, dedicándose al cómic, probando suerte con nuevos personajes. No fue hasta 2006 cuando Esther, ya adulta, volvió por todo lo alto gracias a la editorial Glènat con el álbum Las nuevas aventuras de Esther, con guiones de Carlos Portela y con una Campos que se mantenía en plena forma. Durante la última etapa de su vida, la dibujante gozó del reconocimiento institucional que merecía toda una vida dedicada a los tebeos.
Portela ha escrito también dos novelas sobre el personaje y, junto a la dibujante Aneke, ha culminado su saga en un álbum publicado en 2024 por la editorial Dolmen titulado, descriptivamente, La boda. Aneke se ciñe al trabajo de Campos con solvencia, y Portela intenta atar todos los cabos sueltos que habían quedado durante la turbulenta vida editorial de Esther.
Así que el personaje se ha mantenido vivo hasta hoy, pero el juego propuesto en esta sección es imaginar cómo hubiera sido Esther si empezara a publicarse en 2025. Para empezar, sería Esther, no Patty. Nacida en Barcelona, ha terminado la carrera de enfermería y se ha ido a Londres a probar suerte… también en el amor, porque de allí es Johnny, un atractivo londinense que conoció en las fiestas de la Mercè y con el que ha mantenido una relación intermitente durante un par de años. Así que, decidida a continuar con su vida en Inglaterra y aclarar su situación sentimental, Esther sufrirá la precariedad laboral y el desprecio de una sociedad brexitizada; de postre, también conocerá a Doreen, la novia de Johnny. El folletín está servido.
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