La Comunidad cerró 2025 con un pasivo de 14.261 millones de euros, una cifra que representa el 18,2% de su PIB.
Más información: El Banco de España lo confirma: la deuda de Castilla y León baja al 18,7% del PIB y refuerza su solvencia económica La Comunidad cerró 2025 con un pasivo de 14.261 millones de euros, una cifra que representa el 18,2% de su PIB.
Más información: El Banco de España lo confirma: la deuda de Castilla y León baja al 18,7% del PIB y refuerza su solvencia económica
Castilla y León consolida su estabilidad financiera al cerrar el año 2025 con una deuda de 14.261 millones de euros.
Según los últimos datos facilitados esta mañana por el Banco de España, esta cifra equivale al 18,2 % de su Producto Interior Bruto (PIB), lo que supone el porcentaje más bajo registrado por la Comunidad desde el año 2014.
Este balance sitúa a la región en una posición de ventaja competitiva, ya que su ratio de endeudamiento se mantiene dos puntos porcentuales por debajo de la media del conjunto de las autonomías, que se sitúa en el 20,2 %.
El comportamiento de la deuda castellana y leonesa destaca especialmente en la comparativa interanual.
Mientras que el incremento medio del pasivo en las comunidades autónomas fue del 1,7 %, Castilla y León apenas registró una variación del 0,15 %.
Esta contención refleja una gestión presupuestaria y financiera que ha permitido controlar el nivel de deuda sin menoscabo de la calidad de los servicios públicos. De hecho, la aportación de la Comunidad al endeudamiento global autonómico es muy reducida: sus 14.261 millones de euros apenas representan el 4,17 % del total nacional, contabilizado en 341.642 millones de euros.
Estructura y solvencia de la cartera
En el desglose de este pasivo, el organismo regulador incluye conceptos como los créditos reintegrables concedidos a empresas (202,5 millones), el llamado ‘factoring sin recurso’ (12,5 millones) y el endeudamiento asociado a proyectos de colaboración público-privada (223,7 millones).
En cuanto a los prestamistas, el mayor importe corresponde a las emisiones de deuda pública, que representan el 23,8 % (3.400 millones), seguidas de entidades multilaterales como el Banco Europeo de Inversiones y el Banco de Desarrollo del Consejo de Europa (11,8 %) y el Fondo de Facilidad Financiera (9,7 %).
La salud financiera de la región se apoya también en una estrategia de bajo riesgo: el 99,6 % de la deuda viva está formalizada a largo plazo, lo que minimiza los riesgos de refinanciación.
Además, el 65,9 % se mantiene a tipo fijo para mitigar las subidas del euríbor, y la totalidad del pasivo está suscrita en euros. Casi la totalidad de esta deuda (96,6 %) se concentra en la Administración General, frente al 3,4 % de organismos autónomos y empresas públicas.
Este escenario de moderación, junto a déficits contenidos y una buena accesibilidad a los mercados, fue determinante para que la agencia Moody’s elevara el pasado mes de septiembre la calificación de solvencia de Castilla y León hasta A3.
Se trata de la máxima nota posible para una comunidad de régimen común, idéntica al rating del Reino de España.
Finalmente, cabe destacar que Castilla y León no presenta deuda adicional en empresas públicas no incluidas en el perímetro del Sistema Europeo de Cuentas (SEC 2010), un apartado donde el Banco de España contabiliza 4.306 millones en otras autonomías.
Si se tiene en cuenta el sector público global, la ratio de deuda media nacional subiría al 20,5 %, acentuando la solvencia de Castilla y León con su 18,2 %.
El Español – Castilla y León
