Cataluña se expone a pagar el doble que Madrid en intereses de la deuda si no hay quita

La condonación de deuda autonómica pactada entre ERC y el Gobierno, que este remitió al Congreso a finales del año pasado para una votación que parece tener ganada después de que en julio la cámara tumbara sendas enmiendas en contra de PP y Vox, tiene un sesgo a favor de Cataluña. No solo porque es la segunda comunidad autónoma (después de Andalucía) que va a ver desaparecer un volumen mayor de pasivo ( 17.100 millones ) -pese a no estar entre las peor tratadas por el sistema de financiación autonómica cuyos perjuicios el Ejecutivo dice querer compensar-, sino también por el efecto que esto tendrá sobre el pago de los intereses devengados por esos préstamos. La autonomía gobernada por Salvador Illa es de lejos la que se expone a pagar una cantidad mayor por intereses de la deuda en los próximos años, según acredita un informe difundido este miércoles por el think tank Fedea. Si el legislativo no aprueba la quita propuesta por el Gobierno, en 2029 la Generalitat tendrá que hacer frente al pago de 2.968 millones en intereses, según el informe, el doble de lo que pagará la Comunidad de Madrid (1.409 millones) y un 42% más que la Comunidad Valenciana, que es la segunda que más dinero tendrá que destinar a esta obligación. Los datos del informe de Fedea aportan contexto a un ‘perdón’ fiscal que el Gobierno comprometió en principio solo con sus socios catalanes, pero que en febrero del año pasado Hacienda extrapoló al resto de las comunidades de régimen común pese a la oposición unánime de los barones de los territorios gobernados por el PP; con todo, el montante de la asunción por parte del Estado de la deuda autonómica que ha llegado a la Cámara Baja para su votación asciende a 83.000 millones de euros entre las quince CC.AA. Más allá del caso concreto de la quita ‘a la catalana’, el estudio de Fedea advierte de que el creciente endeudamiento de las regiones amenaza con causar un efecto bola de nieve por la vía de los intereses. De tal magnitud que hasta podría anular el efecto positivo de la reducción del déficit y el crecimiento económico previstos en los próximos años, así como obligar a los gobiernos regionales a hacer ajustes y «redirigir recursos desde otras políticas públicas», señalan los redactores del informe. La clave está en el elevado volumen de pasivo existente, que sumaba 341.643 millones de euros en 2025 para las quince comunidades de régimen común tras aumentar en 24.000 millones en apenas tres años en un contexto de subida de tipos por la guerra de Ucrania y la pandemia de Covid-19; la única nota positiva es que la ratio sobre PIB se ha reducido en tres puntos desde 2022 (hasta el 20,2%) gracias al buen ritmo de la economía. Según la proyección de Fedea, en 2029 el endeudamiento bruto habrá escalado hasta los 347.012 millones, aunque la ratio seguirá reduciéndose hasta el 17,1%. Pero el crecimiento del PIB no hará desaparecer las obligaciones financieras de las CC.AA., menos aún en un contexto en el que los tipos apuntan a escalar hasta más allá del 3% de aquí a tres años (el triple que en 2022) por la guerra en Oriente Próximo, que ya obligó al Banco Central Europeo a aplicar una primera subida en el precio del dinero el pasado mes de julio. Desde Fedea advierten de que en el futuro cercano los tipos oficiales no volverán «ni mucho menos» a los valores cercanos al 0% en que estuvieron entre 2016 y 2022.Con estos datos en la mano, desde el ‘think tank’ estiman que el coste en intereses que tendrán que asumir los gobiernos regionales va a aumentar un 53% de aquí a 2029, hasta alcanzar los 11.528 millones de euros anuales (frente a los 7.487 millones que se dedicaron a esta partida en 2025). Si se toma 2022 como año de partida, a su vez, se obtiene que para 2029 el dispendio se habrá incrementado un sensacional 220%. Una previsión «optimista»Cataluña sería la más afectada por este círculo vicioso, entre otras cosas porque a cierre del año pasado era la región con un mayor volumen de deuda, con un total de 90.082 millones. Fedea calcula que al final del período 2022-2029 el gasto anual en intereses que tendrá que asumir la Generalitat habrá aumentado en 1.939 millones, muy por encima de la Comunidad Valenciana , que es la segunda en el ránking con 1.719 millones, o Madrid, que está en la cuarta posición con 648 millones. Cabe un matiz, y es que si el dato se toma en términos proporcionales al tamaño de cada región, las que más habrán visto aumentar sus gastos por este concepto al final del período 2022-2029 serán La Rioja (+804%) y la Comunidad Valenciana (+476%), mientras que el avance en Cataluña quedará en un 188%. Aviso a las CC.AA. Los expertos advierten de que los gobiernos regionales podrían tener que «redirigir recursos desde otras políticas públicas» para enfrentar su endeudamientoLos investigadores de Fedea advierten de que estos son cálculos «optimistas», ya que asumen las previsiones de PIB del Gobierno o que las CC.AA. cerrarán sus cuentas con un déficit del 0,1% del PIB en 2026, saldo equilibrado en 2027 y superávit del 0,1% en 2028 y 2029, en línea con lo que establece una senda de estabilidad que rara vez han cumplido. Fedea también descuenta que los gobiernos autonómicos utilizarán esos eventuales excedentes para la reducción de su pasivo en 3.968 millones y, no menos importante, que habrá una reforma del sistema de financiación autonómica, extremo que se promete difícil después de que durante la última ronda de negociaciones Hacienda se topara con el ‘no’ de todos los gobiernos autonómicos a excepción del catalán; de nuevo, porque la mayoría considera que la propuesta está hecha a medida de la Generalitat. Los expertos advierten de que en este escenario las CC.AA tendrán que reducir gastos, aumentar ingresos o redirigir al pago de intereses recursos que ahora se destinan a otras políticas públicas. Para completar la fotografía, hay que recordar que, además de los costes derivados de la financiación del déficit, el informe también cuenta como pasivo el pago pendiente de los 3.774 millones en liquidaciones negativas aplazadas de 2008 y 2009. Los expertos llevan tiempo avisando de que la propia naturaleza del sistema de liquidación de los tributos estatales cedidos genera más irresponsabilidad fiscal por parte de los gobiernos autonómicos, ya que el Estado adelanta las transferencias a las CC.AA. dos años antes de calcular exactamente si la diferencia entre lo recaudado y lo cobrado se ajusta a la realidad, de modo que las regiones elaboran sus presupuestos sin saber si se les van a reclamar deudas. La condonación de deuda autonómica pactada entre ERC y el Gobierno, que este remitió al Congreso a finales del año pasado para una votación que parece tener ganada después de que en julio la cámara tumbara sendas enmiendas en contra de PP y Vox, tiene un sesgo a favor de Cataluña. No solo porque es la segunda comunidad autónoma (después de Andalucía) que va a ver desaparecer un volumen mayor de pasivo ( 17.100 millones ) -pese a no estar entre las peor tratadas por el sistema de financiación autonómica cuyos perjuicios el Ejecutivo dice querer compensar-, sino también por el efecto que esto tendrá sobre el pago de los intereses devengados por esos préstamos. La autonomía gobernada por Salvador Illa es de lejos la que se expone a pagar una cantidad mayor por intereses de la deuda en los próximos años, según acredita un informe difundido este miércoles por el think tank Fedea. Si el legislativo no aprueba la quita propuesta por el Gobierno, en 2029 la Generalitat tendrá que hacer frente al pago de 2.968 millones en intereses, según el informe, el doble de lo que pagará la Comunidad de Madrid (1.409 millones) y un 42% más que la Comunidad Valenciana, que es la segunda que más dinero tendrá que destinar a esta obligación. Los datos del informe de Fedea aportan contexto a un ‘perdón’ fiscal que el Gobierno comprometió en principio solo con sus socios catalanes, pero que en febrero del año pasado Hacienda extrapoló al resto de las comunidades de régimen común pese a la oposición unánime de los barones de los territorios gobernados por el PP; con todo, el montante de la asunción por parte del Estado de la deuda autonómica que ha llegado a la Cámara Baja para su votación asciende a 83.000 millones de euros entre las quince CC.AA. Más allá del caso concreto de la quita ‘a la catalana’, el estudio de Fedea advierte de que el creciente endeudamiento de las regiones amenaza con causar un efecto bola de nieve por la vía de los intereses. De tal magnitud que hasta podría anular el efecto positivo de la reducción del déficit y el crecimiento económico previstos en los próximos años, así como obligar a los gobiernos regionales a hacer ajustes y «redirigir recursos desde otras políticas públicas», señalan los redactores del informe. La clave está en el elevado volumen de pasivo existente, que sumaba 341.643 millones de euros en 2025 para las quince comunidades de régimen común tras aumentar en 24.000 millones en apenas tres años en un contexto de subida de tipos por la guerra de Ucrania y la pandemia de Covid-19; la única nota positiva es que la ratio sobre PIB se ha reducido en tres puntos desde 2022 (hasta el 20,2%) gracias al buen ritmo de la economía. Según la proyección de Fedea, en 2029 el endeudamiento bruto habrá escalado hasta los 347.012 millones, aunque la ratio seguirá reduciéndose hasta el 17,1%. Pero el crecimiento del PIB no hará desaparecer las obligaciones financieras de las CC.AA., menos aún en un contexto en el que los tipos apuntan a escalar hasta más allá del 3% de aquí a tres años (el triple que en 2022) por la guerra en Oriente Próximo, que ya obligó al Banco Central Europeo a aplicar una primera subida en el precio del dinero el pasado mes de julio. Desde Fedea advierten de que en el futuro cercano los tipos oficiales no volverán «ni mucho menos» a los valores cercanos al 0% en que estuvieron entre 2016 y 2022.Con estos datos en la mano, desde el ‘think tank’ estiman que el coste en intereses que tendrán que asumir los gobiernos regionales va a aumentar un 53% de aquí a 2029, hasta alcanzar los 11.528 millones de euros anuales (frente a los 7.487 millones que se dedicaron a esta partida en 2025). Si se toma 2022 como año de partida, a su vez, se obtiene que para 2029 el dispendio se habrá incrementado un sensacional 220%. Una previsión «optimista»Cataluña sería la más afectada por este círculo vicioso, entre otras cosas porque a cierre del año pasado era la región con un mayor volumen de deuda, con un total de 90.082 millones. Fedea calcula que al final del período 2022-2029 el gasto anual en intereses que tendrá que asumir la Generalitat habrá aumentado en 1.939 millones, muy por encima de la Comunidad Valenciana , que es la segunda en el ránking con 1.719 millones, o Madrid, que está en la cuarta posición con 648 millones. Cabe un matiz, y es que si el dato se toma en términos proporcionales al tamaño de cada región, las que más habrán visto aumentar sus gastos por este concepto al final del período 2022-2029 serán La Rioja (+804%) y la Comunidad Valenciana (+476%), mientras que el avance en Cataluña quedará en un 188%. Aviso a las CC.AA. Los expertos advierten de que los gobiernos regionales podrían tener que «redirigir recursos desde otras políticas públicas» para enfrentar su endeudamientoLos investigadores de Fedea advierten de que estos son cálculos «optimistas», ya que asumen las previsiones de PIB del Gobierno o que las CC.AA. cerrarán sus cuentas con un déficit del 0,1% del PIB en 2026, saldo equilibrado en 2027 y superávit del 0,1% en 2028 y 2029, en línea con lo que establece una senda de estabilidad que rara vez han cumplido. Fedea también descuenta que los gobiernos autonómicos utilizarán esos eventuales excedentes para la reducción de su pasivo en 3.968 millones y, no menos importante, que habrá una reforma del sistema de financiación autonómica, extremo que se promete difícil después de que durante la última ronda de negociaciones Hacienda se topara con el ‘no’ de todos los gobiernos autonómicos a excepción del catalán; de nuevo, porque la mayoría considera que la propuesta está hecha a medida de la Generalitat. Los expertos advierten de que en este escenario las CC.AA tendrán que reducir gastos, aumentar ingresos o redirigir al pago de intereses recursos que ahora se destinan a otras políticas públicas. Para completar la fotografía, hay que recordar que, además de los costes derivados de la financiación del déficit, el informe también cuenta como pasivo el pago pendiente de los 3.774 millones en liquidaciones negativas aplazadas de 2008 y 2009. Los expertos llevan tiempo avisando de que la propia naturaleza del sistema de liquidación de los tributos estatales cedidos genera más irresponsabilidad fiscal por parte de los gobiernos autonómicos, ya que el Estado adelanta las transferencias a las CC.AA. dos años antes de calcular exactamente si la diferencia entre lo recaudado y lo cobrado se ajusta a la realidad, de modo que las regiones elaboran sus presupuestos sin saber si se les van a reclamar deudas.  

Cataluña se postula para ser la región más beneficiada por la condonación de deuda pública que el Gobierno remitió al Congreso a finales del año pasado para su votación, y cuya aprobación parece probable después de que la cámara tumbara sendas enmiendas en contra de … PP y Vox. Hay un sesgo a favor de la región presidida por Salvador Illa, y no solo porque es la segunda que va a ver desaparecer un volumen mayor de pasivo gracias al ‘perdón’ financiero (17.100 millones) -pese a no estar entre las más infrafinanciadas-, también por el efecto que esto tendrá en los intereses por la deuda, pues Cataluña es de lejos la que se expone a pagar una cantidad mayor por este concepto en los próximos años, hasta el punto de que, si no hay quita, en 2029 la Generalitat tendrá que satisfacer 2.968 millones en intereses, el doble que Madrid (1.409 millones) y un 42% más que la Comunidad Valenciana, que es la segunda comunidad que más tendrá que invertir en intereses en los próximos cuatro años.

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