«Socios, no rivales» . Así ha definido Xi Jinping la relación entre China e India durante su encuentro esta tarde con Narendra Modi. El saludo de los mandatarios escenifica tanto el repentino acercamiento de ambas potencias como el arranque de una fastuosa semana, en la que el régimen pretende demostrar su alcance geopolítico. Primero, con la cumbre de la Organización de Cooperación de Shanghái (OCS) en Tianjin del domingo a lunes; y después, el miércoles, con el desfile militar en conmemoración del 80º aniversario del final de la II Guerra Mundial.Modi, complaciente, ha correspondido al tono cortés, ofreciendo su «compromiso con el progreso de la relación basada en el respeto mutuo, la confianza y las sensibilidades». Siete años hacía que no pisaba China, después de que en 2020 unas escaramuzas en la disputada frontera dejaran decenas de soldados muertos y dispararan la tensión bilateral. Por eso, el primer ministro indio ha destacado la «atmósfera de paz y estabilidad» en el Himalaya. «No debemos […] dejar que la cuestión fronteriza defina toda la relación», ha coincidido Xi. «Ambas partes debemos enfocar y manejar nuestra relación con altura estratégica y perspectiva a largo plazo», pues «ser amigos es la elección correcta». La danza del dragón y el elefante, como gusta de caracterizar la diplomacia china, debe pues ser «cooperativa».Tras un lustro de animosidad, estas precipitadas paces que reconfiguran el orden regional vienen motivadas por la presión del presidente estadounidense Donald Trump contra India por su importación de petróleo ruso, en forma de punzantes aranceles del 50%. De ahí que Modi haya asegurado que China e India no buscan más que fomentar su respetiva «autonomía estratégica», por lo que «sus lazos no deben verse a través del prisma de un tercer país». De momento, ambos países empezarán por retomar los vuelos comerciales directos.Noticia Relacionada estandar No Kallas confiesa que la división reina entre los Veintisiete Jaime Michavila Kaja Kallas denuncia que la parálisis interna de la UE debilita su voz en el mundo mientras miles de civiles en Gaza sufren y crece la presión sobre los activos rusos congeladoAmigo PutinSin embargo, y parafraseando a Camilo José Cela, no es lo mismo estar amigando que amigado, por eso Modi ha acudido a la cumbre de la SCO pero no al desfile militar. Otros, en cambio, redoblarán camaradería, como Vladímir Putin. El líder ruso ha tomado tierra esta tarde en Tianjin, donde ha sido recibido con arreglos florales y verbales. La relación entre China y Rusia está «en su mejor momento de la historia», convertida en «la más estable, madura y estratégicamente significativa entre los grande países», proclamaba la televisión estatal CCTV en su cobertura del aterrizaje.Putin saluda a Xi en su visita a China este domingo reutersLos «viejos amigos», el tratamiento que Xi y Putin comparten tras haber coincidido en más de cuarenta ocasiones, han vuelto a hacerlo esta tarde para comentar la reunión que el ruso mantuvo con Trump en Alaska a principios de mes, según han revelado fuentes de su comitiva.Entretanto, el líder chino se afana en dar la bienvenida a la veintena de mandatarios internacionales. Entre ellos el presidente turco R ecep Tayyip Erdogan, el líder bielorruso Alexander Lukashenko o el primer ministro vietnamita Pham Minh Chinh. También otros como el primer ministro armenio Nikol Pashinyan, con quien ya ha firmado un acuerdo para establecer una asociación estratégica, o el secretario de Naciones Unidas Antonio Guterres, quien ha elogiado el papel «fundamental» de China en la defensa del multilateralismo. Falta, no obstante, el presidente indonesio Prabowo Subianto, quien ha tenido que cancelar su viaje ante el recrudecimiento de las protestas en Jakarta y otras ciudades del país.Poder diplomáticoLa SCO se creó en 2001 y constituye en realidad una organización vacía de contenido real, más allá de su pretensión de limitar la influencia de las alianzas occidentales como la OTAN y fortalecer a cambio un bloque euroasiático liderado por China y Rusia. Una agrupación cuya cultura democrática y consiguiente transparencia brilla por su ausencia, manifestada por ejemplo en la falta de programa, horario o cualquier otra información práctica para la prensa internacional asistente.«La OCS está asumiendo mayores responsabilidades para salvaguardar la paz y la estabilidad regionales, así como para impulsar el desarrollo de diversos países en un mundo de crecientes incertidumbres y cambios acelerados», ha encomiado Xi durante el banquete de bienvenida a los mandatarios extranjeros, presidido junto a su esposa Peng Liyuan. «La cumbre de la OCS en Tianjin no mostrará un bloque unido ni una confianza estratégica entre los dos países más poblados del mundo; sin embargo, sí subrayará dos tendencias geopolíticas clave con implicaciones más allá de Asia. Primero, el espacio de la política exterior de China ha crecido significativamente desde el ‘Día de la Liberación’. Segundo, el impulso de las relaciones entre Estados Unidos e India –y, por tanto, la viabilidad del Quad– está en entredicho», explica Ali Wyne, investigador de la consultora Crisis Group. «El mayor desafío de política exterior de Estados Unidos no es una China en ascenso ni un ‘eje de autoritarios’, sino, de manera menos dramática, una erosión continua de su peso diplomático: aliados, socios, adversarios y competidores por igual buscan cada vez más reducir su dependencia». Y, de fondo, la ciudad portuaria de Tianjin. «Socios, no rivales» . Así ha definido Xi Jinping la relación entre China e India durante su encuentro esta tarde con Narendra Modi. El saludo de los mandatarios escenifica tanto el repentino acercamiento de ambas potencias como el arranque de una fastuosa semana, en la que el régimen pretende demostrar su alcance geopolítico. Primero, con la cumbre de la Organización de Cooperación de Shanghái (OCS) en Tianjin del domingo a lunes; y después, el miércoles, con el desfile militar en conmemoración del 80º aniversario del final de la II Guerra Mundial.Modi, complaciente, ha correspondido al tono cortés, ofreciendo su «compromiso con el progreso de la relación basada en el respeto mutuo, la confianza y las sensibilidades». Siete años hacía que no pisaba China, después de que en 2020 unas escaramuzas en la disputada frontera dejaran decenas de soldados muertos y dispararan la tensión bilateral. Por eso, el primer ministro indio ha destacado la «atmósfera de paz y estabilidad» en el Himalaya. «No debemos dejar que la cuestión fronteriza defina toda la relación», ha coincidido Xi. «Ambas partes debemos enfocar y manejar nuestra relación con altura estratégica y perspectiva a largo plazo», pues «ser amigos es la elección correcta». La danza del dragón y el elefante, como gusta de caracterizar la diplomacia china, debe pues ser «cooperativa».Tras un lustro de animosidad, estas precipitadas paces que reconfiguran el orden regional vienen motivadas por la presión del presidente estadounidense Donald Trump contra India por su importación de petróleo ruso, en forma de punzantes aranceles del 50%. De ahí que Modi haya asegurado que China e India no buscan más que fomentar su respetiva «autonomía estratégica», por lo que «sus lazos no deben verse a través del prisma de un tercer país». De momento, ambos países empezarán por retomar los vuelos comerciales directos.Noticia Relacionada estandar No Kallas confiesa que la división reina entre los Veintisiete Jaime Michavila Kaja Kallas denuncia que la parálisis interna de la UE debilita su voz en el mundo mientras miles de civiles en Gaza sufren y crece la presión sobre los activos rusos congeladoAmigo PutinSin embargo, y parafraseando a Camilo José Cela, no es lo mismo estar amigando que amigado, por eso Modi ha acudido a la cumbre de la SCO pero no al desfile militar. Otros, en cambio, redoblarán camaradería, como Vladímir Putin. El líder ruso ha tomado tierra esta tarde en Tianjin, donde ha sido recibido con arreglos florales y verbales. La relación entre China y Rusia está «en su mejor momento de la historia», convertida en «la más estable, madura y estratégicamente significativa entre los grande países», proclamaba la televisión estatal CCTV en su cobertura del aterrizaje.Putin saluda a Xi en su visita a China este domingo reutersLos «viejos amigos», el tratamiento que Xi y Putin comparten tras haber coincidido en más de cuarenta ocasiones, han vuelto a hacerlo esta tarde para comentar la reunión que el ruso mantuvo con Trump en Alaska a principios de mes, según han revelado fuentes de su comitiva.Entretanto, el líder chino se afana en dar la bienvenida a la veintena de mandatarios internacionales. Entre ellos el presidente turco R ecep Tayyip Erdogan, el líder bielorruso Alexander Lukashenko o el primer ministro vietnamita Pham Minh Chinh. También otros como el primer ministro armenio Nikol Pashinyan, con quien ya ha firmado un acuerdo para establecer una asociación estratégica, o el secretario de Naciones Unidas Antonio Guterres, quien ha elogiado el papel «fundamental» de China en la defensa del multilateralismo. Falta, no obstante, el presidente indonesio Prabowo Subianto, quien ha tenido que cancelar su viaje ante el recrudecimiento de las protestas en Jakarta y otras ciudades del país.Poder diplomáticoLa SCO se creó en 2001 y constituye en realidad una organización vacía de contenido real, más allá de su pretensión de limitar la influencia de las alianzas occidentales como la OTAN y fortalecer a cambio un bloque euroasiático liderado por China y Rusia. Una agrupación cuya cultura democrática y consiguiente transparencia brilla por su ausencia, manifestada por ejemplo en la falta de programa, horario o cualquier otra información práctica para la prensa internacional asistente.«La OCS está asumiendo mayores responsabilidades para salvaguardar la paz y la estabilidad regionales, así como para impulsar el desarrollo de diversos países en un mundo de crecientes incertidumbres y cambios acelerados», ha encomiado Xi durante el banquete de bienvenida a los mandatarios extranjeros, presidido junto a su esposa Peng Liyuan. «La cumbre de la OCS en Tianjin no mostrará un bloque unido ni una confianza estratégica entre los dos países más poblados del mundo; sin embargo, sí subrayará dos tendencias geopolíticas clave con implicaciones más allá de Asia. Primero, el espacio de la política exterior de China ha crecido significativamente desde el ‘Día de la Liberación’. Segundo, el impulso de las relaciones entre Estados Unidos e India –y, por tanto, la viabilidad del Quad– está en entredicho», explica Ali Wyne, investigador de la consultora Crisis Group. «El mayor desafío de política exterior de Estados Unidos no es una China en ascenso ni un ‘eje de autoritarios’, sino, de manera menos dramática, una erosión continua de su peso diplomático: aliados, socios, adversarios y competidores por igual buscan cada vez más reducir su dependencia». Y, de fondo, la ciudad portuaria de Tianjin.
«Socios, no rivales». Así ha definido Xi Jinping la relación entre China e India durante su encuentro esta tarde con Narendra Modi. El saludo de los mandatarios escenifica tanto el repentino acercamiento de ambas potencias como el arranque de una … fastuosa semana, en la que el régimen pretende demostrar su alcance geopolítico. Primero, con la cumbre de la Organización de Cooperación de Shanghái (OCS) en Tianjín del domingo a lunes; y después, el miércoles, con el desfile militar en conmemoración del 80º aniversario del final de la II Guerra Mundial.
Modi, complaciente, ha correspondido al tono cortés, ofreciendo su «compromiso con el progreso de la relación basada en el respeto mutuo, la confianza y las sensibilidades». Siete años hacía que no pisaba China, después de que en 2020 unas escaramuzas en la disputada frontera dejaran decenas de soldados muertos y dispararan la tensión bilateral. Por eso, el primer ministro indio ha destacado la «atmósfera de paz y estabilidad» en el Himalaya.
«No debemos […] dejar que la cuestión fronteriza defina toda la relación», ha coincidido Xi. «Ambas partes debemos enfocar y manejar nuestra relación con altura estratégica y perspectiva a largo plazo», pues «ser amigos es la elección correcta». La danza del dragón y el elefante, como gusta de caracterizar la diplomacia china, debe pues ser «cooperativa».
Tras un lustro de animosidad, estas precipitadas paces que reconfiguran el orden regional vienen motivadas por la presión del presidente estadounidense Donald Trump contra India por su importación de petróleo ruso, en forma de punzantes aranceles del 50%. De ahí que Modi haya asegurado que China e India no buscan más que fomentar su respetiva «autonomía estratégica», por lo que «sus lazos no deben verse a través del prisma de un tercer país». De momento, ambos países empezarán por retomar los vuelos comerciales directos.
Amigo Putin
Sin embargo, y parafraseando a Camilo José Cela, no es lo mismo estar amigando que amigado, por eso Modi ha acudido a la cumbre de la SCO pero no al desfile militar. Otros, en cambio, redoblarán camaradería, como Vladímir Putin. El líder ruso ha tomado tierra esta tarde en Tianjin, donde ha sido recibido con arreglos florales y verbales. La relación entre China y Rusia está «en su mejor momento de la historia», convertida en «la más estable, madura y estratégicamente significativa entre los grande países», proclamaba la televisión estatal CCTV en su cobertura del aterrizaje. El encuentro entre los «viejos amigos», el tratamiento que Xi y Putin comparten tras haber coincidido en más de cuarenta ocasiones, no se producirá hasta el martes, ya en Pekín.
Entretanto, el líder chino se afana en dar la bienvenida a la veintena de mandatarios internacionales. Entre ellos el primer ministro armenio Nikol Pashinyan, con quien ya ha firmado un acuerdo para establecer una asociación estratégica, o el secretario de Naciones Unidas Antonio Guterres, quien ha elogiado el papel «fundamental» de China en la defensa del multilateralismo. Falta, no obstante, el presidente indonesio Prabowo Subianto, quien ha tenido que cancelar su viaje ante el recrudecimiento de las protestas en Jakarta y otras ciudades del país.
Erosión diplomática
La SCO se creó en 2001 y constituye en realidad una organización vacía de contenido real, más allá de su pretensión de limitar la influencia de las alianzas occidentales como la OTAN y fortalecer a cambio un bloque euroasiático liderado por China y Rusia. Una agrupación cuya cultura democrática y consiguiente transparencia brilla por su ausencia, manifestada por ejemplo en la falta de programa, horario o cualquier otra información práctica para los periodistas asistentes.
«La cumbre de la OCS en Tianjín no mostrará un bloque unido ni una confianza estratégica entre los dos países más poblados del mundo; sin embargo, sí subrayará dos tendencias geopolíticas clave con implicaciones más allá de Asia. Primero, el espacio de la política exterior de China ha crecido significativamente desde el ‘Día de la Liberación’. Segundo, el impulso de las relaciones entre Estados Unidos e India, y, por tanto, la viabilidad del Quad, está en entredicho», explica Ali Wyne, investigador de la consultora Crisis Group.
«El mayor desafío de política exterior de Estados Unidos no es una China en ascenso ni un ‘eje de autoritarios’, sino, de manera menos dramática, una erosión continua de su peso diplomático: aliados, socios, adversarios y competidores por igual buscan cada vez más reducir su d ependencia». Y, de fondo, la ciudad portuaria de Tianjín.
Límite de sesiones alcanzadas
- El acceso al contenido Premium está abierto por cortesía del establecimiento donde te encuentras, pero ahora mismo hay demasiados usuarios conectados a la vez. Por favor, inténtalo pasados unos minutos.
Volver a intentar
Has superado el límite de sesiones
- Sólo puedes tener tres sesiones iniciadas a la vez. Hemos cerrado la sesión más antigua para que sigas navegando sin límites en el resto.
Sigue navegando
Artículo solo para suscriptores
RSS de noticias de internacional