Competencia sella las paces entre Vodafone y Telefónica con el sonido de fondo de su fusión

Telefónica y Vodafone se encuentran en un momento de inflexión. Los dos operadores de telefonía que siguen la estela de Masorange en el mercado, a nivel de clientes, también están atentos a los movimientos de la compañía de origen rumano Digi, que ahora tiene ciertas dudas sobre su futuro. Los tambores de consolidación cada vez suenan más fuerte, aunque la complejidad para potenciales operaciones sigue presente. Y en este escenario, el regulador resuelve una histórica disputa entre rojos y azules. ¿Servirá como palanca para un acercamiento?Empezando por la actualidad, hace unos días la Comisión Nacional de los Mercados y la Competencia (CNMC) decidió dar carpetazo y no incoar un expediente por una denuncia de Vodafone sobre Telefónica que se remontaba a 2020.En concreto, el operador rojo estimó que el acuerdo entre la compañía que presidía entonces José María Álvarez-Pallete y la plataforma de ‘streaming’ Disney+ era restrictivo de la competencia. En esos momentos, en plena guerra comercial donde las compañías vivían obsesionadas por robarse clientes los acuerdos con este tipo de empresas de contenidos eran esenciales para ofrecer valor dentro de los denominados paquetes convergentes (ofertas donde se incluyen diversos servicios de telefonía, internet y televisión).Noticia relacionada general No No Telefónica invertirá en el sector de la defensa y la ciberseguridad aprovechando su auge Raúl MasaEn Vodafone sentó muy mal puesto que, en principio, ellos también habían tenido contactos con la plataforma americana. Finalmente, fue Telefónica quien se llevó el gato al agua. La respuesta de uno de sus grandes rivales en este momento fue elevar la cuestión a la CNMC. Ahora, el organismo presidido por Cani Fernández ha resulto que no sigue adelante puesto que no ve indicios de restricción de la competencia.Pérdidas de 4.318 millones Telefónica registró unas pérdidas netas el año pasado de 4.318 millones al contabilizar el coste del ERE, gran parte de la salida de Iberoamérica y el deterioro de activosNo se trata de la única disputa en materia de competencia que han tenido los operadores de telefonía en los últimos años, pero sí configura una especie de «pipa de la paz» entre dos empresas que están obligadas a entenderse de alguna manera.¿Dónde está la fusión?Al margen de disputas pasadas, ahora mismo Telefónica y Vodafone están obligadas a entenderse de alguna manera. Así lo refleja el mercado, y el máximo responsable del operador azul, Marc Murtra, no deja de poner la cuestión sobre la mesa siempre que puede.La CNMC jugará un papel esencial para validar una potencial fusión, y por norma general suele ser muy estrictaLa última vez ha sido solo hace unos días en su discurso ante los accionistas en la junta general de la compañía. Murtra insistió en que Europa necesita «operadores fuertes», con capacidad de inversión, con escala suficiente, con visión estratégica. «En el creciente escenario de inestabilidad geopolítica en el que vivimos, defendemos con firmeza la consolidación del sector en Europa como condición necesaria para crear soberanía tecnológica europea. Compartimos con las autoridades europeas la apuesta por la consolidación para construir una Europa más fuerte. El momento es ahora», sentenció.Ingresos de 923 millones Vodafone España ha tenido un crecimiento de los ingresos del 1,1% en su tercer trimestre fiscal, respecto al mismo periodo de 2025El discurso del presidente de Telefónica no se ha movido ni un milímetro. Algo, por cierto, en lo que todavía no se ha mojado de manera tan clara la otra parte. Pero volviendo a las palabras de Murtra, la cara visible del operador azul ha vuelto a lanzar un mensaje encriptado en clave española. Desde la compañía son conscientes que las fusiones panaeuropeas son una quimera. Es decir, las uniones de grandes compañías de distintos países no aportan sinergias claras (solo se suman clientes e ingresos), técnicamente son complejas (por las gestiones de radiofrecuencia y licitaciones de espectro) y, por tanto, la única certeza son los acuerdos nacionales.Y ese es el mensaje que realmente manda Murtra al mercado, a la comisaria que tendría que dar el visto bueno, Teresa Ribera; así como al propio regulador español que también tendría mucho que decir.Teresa Ribera tendría que lidiar con su primera gran fusión y, encima, entre dos compañías españolasTelefónica no aspira a unirse con Deutsche Telekom. Además, no sería una fusión entre iguales. El operador azul quiere allanar el terreno para cuando llegue la tentativa con Vodafone, que llegará; o pruebe suerte con Digi, quien sabe. Será en ese momento cuando necesite de menos presión regulatoria y capacidad de comprender esa necesidad de tener empresas más fuertes.Las operaciones que superan los 5.000 millones en sinergias deben pasar por Bruselas. Y eso es un problema. Existe un ejemplo reciente en España. Orange y MásMóvil han tardado más de dos años en obtener el ‘ok’ de la Comisión Europea, y no ha salido gratis. Además, en el efecto dominó de lo que implica esta operación afecta a las demás compañías.Tope de 5.000 millones La Comisión Europea interviene en las operaciones que sobrepasan un umbral de sinergias, y ésta entraría en ese escenarioEs decir, una fusión entre Telefónica y Vodafone obliga a una serie de condiciones, los llamados ‘remedies’, que debe absorber el mercado; en concreto, su competencia. Las demás compañías deberían comprar su espectro de radio, las frecuencias… gastos que la mayoría de operador móviles virtuales (OMV) no pueden permitirse. Y quien se los puede permitir, Masorange, regulatoriamente no tendría el visto bueno. Por tanto, y sin que todavía haya empezado, la fusión será más compleja que una simple disputa por Disney+. Telefónica y Vodafone se encuentran en un momento de inflexión. Los dos operadores de telefonía que siguen la estela de Masorange en el mercado, a nivel de clientes, también están atentos a los movimientos de la compañía de origen rumano Digi, que ahora tiene ciertas dudas sobre su futuro. Los tambores de consolidación cada vez suenan más fuerte, aunque la complejidad para potenciales operaciones sigue presente. Y en este escenario, el regulador resuelve una histórica disputa entre rojos y azules. ¿Servirá como palanca para un acercamiento?Empezando por la actualidad, hace unos días la Comisión Nacional de los Mercados y la Competencia (CNMC) decidió dar carpetazo y no incoar un expediente por una denuncia de Vodafone sobre Telefónica que se remontaba a 2020.En concreto, el operador rojo estimó que el acuerdo entre la compañía que presidía entonces José María Álvarez-Pallete y la plataforma de ‘streaming’ Disney+ era restrictivo de la competencia. En esos momentos, en plena guerra comercial donde las compañías vivían obsesionadas por robarse clientes los acuerdos con este tipo de empresas de contenidos eran esenciales para ofrecer valor dentro de los denominados paquetes convergentes (ofertas donde se incluyen diversos servicios de telefonía, internet y televisión).Noticia relacionada general No No Telefónica invertirá en el sector de la defensa y la ciberseguridad aprovechando su auge Raúl MasaEn Vodafone sentó muy mal puesto que, en principio, ellos también habían tenido contactos con la plataforma americana. Finalmente, fue Telefónica quien se llevó el gato al agua. La respuesta de uno de sus grandes rivales en este momento fue elevar la cuestión a la CNMC. Ahora, el organismo presidido por Cani Fernández ha resulto que no sigue adelante puesto que no ve indicios de restricción de la competencia.Pérdidas de 4.318 millones Telefónica registró unas pérdidas netas el año pasado de 4.318 millones al contabilizar el coste del ERE, gran parte de la salida de Iberoamérica y el deterioro de activosNo se trata de la única disputa en materia de competencia que han tenido los operadores de telefonía en los últimos años, pero sí configura una especie de «pipa de la paz» entre dos empresas que están obligadas a entenderse de alguna manera.¿Dónde está la fusión?Al margen de disputas pasadas, ahora mismo Telefónica y Vodafone están obligadas a entenderse de alguna manera. Así lo refleja el mercado, y el máximo responsable del operador azul, Marc Murtra, no deja de poner la cuestión sobre la mesa siempre que puede.La CNMC jugará un papel esencial para validar una potencial fusión, y por norma general suele ser muy estrictaLa última vez ha sido solo hace unos días en su discurso ante los accionistas en la junta general de la compañía. Murtra insistió en que Europa necesita «operadores fuertes», con capacidad de inversión, con escala suficiente, con visión estratégica. «En el creciente escenario de inestabilidad geopolítica en el que vivimos, defendemos con firmeza la consolidación del sector en Europa como condición necesaria para crear soberanía tecnológica europea. Compartimos con las autoridades europeas la apuesta por la consolidación para construir una Europa más fuerte. El momento es ahora», sentenció.Ingresos de 923 millones Vodafone España ha tenido un crecimiento de los ingresos del 1,1% en su tercer trimestre fiscal, respecto al mismo periodo de 2025El discurso del presidente de Telefónica no se ha movido ni un milímetro. Algo, por cierto, en lo que todavía no se ha mojado de manera tan clara la otra parte. Pero volviendo a las palabras de Murtra, la cara visible del operador azul ha vuelto a lanzar un mensaje encriptado en clave española. Desde la compañía son conscientes que las fusiones panaeuropeas son una quimera. Es decir, las uniones de grandes compañías de distintos países no aportan sinergias claras (solo se suman clientes e ingresos), técnicamente son complejas (por las gestiones de radiofrecuencia y licitaciones de espectro) y, por tanto, la única certeza son los acuerdos nacionales.Y ese es el mensaje que realmente manda Murtra al mercado, a la comisaria que tendría que dar el visto bueno, Teresa Ribera; así como al propio regulador español que también tendría mucho que decir.Teresa Ribera tendría que lidiar con su primera gran fusión y, encima, entre dos compañías españolasTelefónica no aspira a unirse con Deutsche Telekom. Además, no sería una fusión entre iguales. El operador azul quiere allanar el terreno para cuando llegue la tentativa con Vodafone, que llegará; o pruebe suerte con Digi, quien sabe. Será en ese momento cuando necesite de menos presión regulatoria y capacidad de comprender esa necesidad de tener empresas más fuertes.Las operaciones que superan los 5.000 millones en sinergias deben pasar por Bruselas. Y eso es un problema. Existe un ejemplo reciente en España. Orange y MásMóvil han tardado más de dos años en obtener el ‘ok’ de la Comisión Europea, y no ha salido gratis. Además, en el efecto dominó de lo que implica esta operación afecta a las demás compañías.Tope de 5.000 millones La Comisión Europea interviene en las operaciones que sobrepasan un umbral de sinergias, y ésta entraría en ese escenarioEs decir, una fusión entre Telefónica y Vodafone obliga a una serie de condiciones, los llamados ‘remedies’, que debe absorber el mercado; en concreto, su competencia. Las demás compañías deberían comprar su espectro de radio, las frecuencias… gastos que la mayoría de operador móviles virtuales (OMV) no pueden permitirse. Y quien se los puede permitir, Masorange, regulatoriamente no tendría el visto bueno. Por tanto, y sin que todavía haya empezado, la fusión será más compleja que una simple disputa por Disney+.  

Telefónica y Vodafone se encuentran en un momento de inflexión. Los dos operadores de telefonía que siguen la estela de Masorange en el mercado, a nivel de clientes, también están atentos a los movimientos de la compañía de origen rumano Digi, que ahora tiene ciertas … dudas sobre su futuro. Los tambores de consolidación cada vez suenan más fuerte, aunque la complejidad para potenciales operaciones sigue presente. Y en este escenario, el regulador resuelve una histórica disputa entre rojos y azules. ¿Servirá como palanca para un acercamiento?

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