Desenmascarando a la enfermedad silenciosa que afecta a más españoles que el desempleo

Un estudio en el que ha participado el Instituto de Investigación Sanitaria Fundación Jiménez Díaz apunta que las muertes por enfermedad renal crónica aumentarán un 30% en las próximas décadas. Un estudio en el que ha participado el Instituto de Investigación Sanitaria Fundación Jiménez Díaz apunta que las muertes por enfermedad renal crónica aumentarán un 30% en las próximas décadas.  

Las claves

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La enfermedad renal crónica será la tercera causa de muerte en Europa Occidental en 2050, según un estudio internacional.

En España, ya hay más personas con enfermedad renal crónica que desempleados, lo que refleja la magnitud del problema.

El daño renal avanza sin síntomas hasta fases avanzadas, dificultando el diagnóstico precoz y aumentando el riesgo de mortalidad prematura.

La detección de la albuminuria es clave para identificar la enfermedad en fases iniciales y permitir intervenciones que retrasen la diálisis.

En 2050, la enfermedad renal crónica será la tercera causa de muerte en Europa Occidental.

Así lo advierte un estudio internacional con participación del Instituto de Investigación Sanitaria Fundación Jiménez Díaz, que alerta de una tendencia preocupante: las muertes por causas renales aumentarán más de un 30% en las próximas décadas.

El trabajo, publicado en la revista Nephrology Dialysis Transplantation, apunta además a un cambio relevante en el mapa de la mortalidad: mientras infartos e ictus disminuirán gracias a la prevención, la enfermedad renal escalará posiciones.

La patología se está consolidando como una epidemia silenciosa que avanza sin apenas síntomas en sus primeras fases.

«A diferencia de otras, esta enfermedad no da señales hasta que el fallo renal es casi total», explica el doctor Alberto Ortiz, jefe de Nefrología de la Fundación Jiménez Díaz y autor principal del estudio.

Este retraso en el diagnóstico tiene consecuencias críticas, ya que millones de personas conviven con daño renal sin saberlo, perdiendo la oportunidad de frenar su progresión mediante tratamientos precoces y cambios en el estilo de vida.

Regulador del envejecimiento

En España, la dimensión del problema es especialmente llamativa: ya hay más personas con enfermedad renal crónica que desempleados, según el propio Ortiz, lo que evidencia su magnitud como desafío sanitario.

Uno de los hallazgos clave del estudio es el papel del riñón como regulador del envejecimiento biológico, una función poco conocida pero determinante para la salud general del organismo humano.

Los riñones sanos producen moléculas como la proteína klotho, que actúa como un escudo antienvejecimiento. Cuando esta función se pierde, el deterioro del organismo se acelera de forma significativa.

Alberto Ortiz.

Alberto Ortiz.

Este fenómeno ayuda a explicar por qué pacientes jóvenes en diálisis pueden tener una esperanza de vida hasta 40 años inferior a la de personas sanas de su misma edad, según los investigadores.

«La diálisis salva vidas, pero también refleja que hemos llegado tarde», señala Ortiz, quien insiste en que el objetivo debe ser evitar ese punto mediante un diagnóstico precoz que preserve la función renal.

Detectar la albuminuria

En este cambio de enfoque, la detección de la albuminuria —la presencia de proteínas en la orina— se ha convertido en una herramienta clave para identificar el daño renal en fases iniciales.

Este marcador permite detectar la enfermedad incluso cuando los análisis de sangre todavía parecen normales, lo que abre la puerta a intervenciones tempranas que pueden retrasar la diálisis durante décadas.

Sin embargo, el desconocimiento sigue siendo generalizado. «Quien no conoce su nivel de albuminuria podría estar en riesgo sin saberlo», advierte el especialista, subrayando la necesidad de ampliar el cribado poblacional.

Para responder a este desafío, la Fundación Jiménez Díaz ha impulsado el programa PreveRenal, que integra la detección de enfermedad renal en estrategias preventivas ya existentes dentro del sistema público madrileño.

La iniciativa ofrece pruebas de albuminuria a personas de entre 50 y 69 años que participan en el cribado de cáncer de colon, aprovechando infraestructuras ya consolidadas para mejorar la detección precoz.

Además, los expertos recomiendan estas pruebas en grupos de riesgo como mayores de 60 años, pacientes con hipertensión o diabetes, colectivos especialmente vulnerables al deterioro progresivo de la función renal.

El objetivo final es cambiar el paradigma: pasar de un diagnóstico tardío en urgencias a una detección sencilla mediante análisis de orina, capaz de evitar tanto el fallo renal como la mortalidad prematura asociada.

 El Español – Salud

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