Druzhkivka, la zona de la muerte en el frente de Ucrania

Jojol no puede ver crecer a sus nietos porque está defendiendo Druzhkivka. «Es difícil», confiesa con cansancio, «pero seguimos para que los nuestros no tengan que pasar por esto ». Esta es la consigna emocional en el quinto año de guerra. Amarrado a su fusil y mirando de reojo al cielo , nombra de memoria el catálogo de aparatos que el enemigo lanza para liquidarlos. El Shahed, tan afamado ahora por el conflicto del Golfo, no es ninguna novedad para los ucranianos. Aquí mandan los drones con fibra óptica FPV (Vista en Primera Persona), los interceptores, los Lancet y los Molniya –que vigilan y golpean–. También las destructoras bombas aéreas guiadas KAB y FAB, algunas de varias toneladas. El combate se instaló en las alturas hace tiempo. Y en tierra, agazapados, los defensores de la Cuarta Brigada Mecanizada Pesada Independiente están resueltos a sostener Druzhkivka, un eslabón oriental en el cinturón de fortalezas del Dombás libre.Los renglones de trincheras fueron absorbidos por posiciones clandestinas. No hay grandes movimientos de tropas. Y los fusiles persiguen drones la mayoría del tiempo. El campo de batalla se fragmenta cuando la logística debe lidiar con una suerte de Gran Hermano alado y letal. Es una guerra de desgaste. Los asaltos mecanizados a gran escala adolecen de estrechos márgenes de éxito. Pero Moscú vuelve a apostar por ellos, con adaptaciones.La última intentona rusa de gran envergadura se produjo el 19 de marzo. Los militares ucranianos informaron sobre una ofensiva que involucró a más de 500 hombres, decenas de blindados, un centenar de motocicletas, además de todoterrenos y ‘buggies’. Sucedió en la dirección de Limán y estuvo acompañada de intensos ataques aéreos. Limán es un enclave ubicado al norte y noroeste del corazón defensivo de Donetsk –el núcleo conformado por Sloviansk y Kramatorsk–. El asalto enemigo no tuvo éxito.Noticia relacionada general No No La OTAN viaja a Ucrania para aprender de sus tácticas de guerra Miriam GonzálezLos soldados ucranianos no observaron esta vez las columnas mecanizadas, sino vehículos dispersos en varias líneas de ataque. Un método similar al que ha estado ejecutando la infantería del Kremlin desde hace varios meses.La primavera ha avivado la presión del invasor en varios puntos de la línea de contacto. Mientras Ucrania araña terreno en sectores de Dniepropetrovsk y Zaporiyia, Rusia aprieta en Donetsk. Al sur de la última muralla defensiva del Dombás está Druzhkivka, una ciudad donde crecen las ruinas y faltan los vecinos. Para llegar, hay que recorrer un camino corto y hostil.Nemo y Super mantienen el equilibrio en el maletero de la camioneta sin soltar sus fusiles. Son la defensa aérea imprescindible para el viaje. Las mañanas del Dombás no son cálidas en marzo. Y la sensación de frío aumenta con la velocidad que el conductor de la Cuarta Brigada está obligado a conducir. Dentro del vehículo, a veces, pita el detector de drones. Toda precaución es poca para evitar que un dron FPV enfile el coche.El Rubicón rusoCuando el vehículo está a salvo, Jojol y los suyos asoman. El perímetro que vigilan parece solitario a simple vista. Ese es el truco. Según el diagnóstico de quienes han estado aquí desde hace varios meses, la situación ha mejorado, aunque les toca capear los aparatos operados por el Rubicón ruso: la unidad militar de vanguardia del Kremlin, especializada en la guerra con drones.—Mira ahí —señala Jojol mientras avanza unos cuantos pasos—. Este es un FPV de fibra óptica del Rubicón. Lo derribamos ayer . No puedes ver el nombre porque con la lluvia se ha borrado la tinta de la etiqueta.—¿Es cierto que sus operadores son muy efectivos?—Bueno, creo que nosotros somos mejores —zanja con una sonrisa.El militar ucraniano calcula que en estos momentos vuelan «menos drones, pero lo hacen más alto. Solo se pueden abatir con una ametralladora». Su diagnóstico expone el importante contratiempo al que se enfrentan los invasores sin su acceso a los satélites Starlink desde febrero.«Creo que la OTAN debería ser más humilde y aprender de la experiencia ucraniana» Gulag Soldado británico en UcraniaEn el transcurso de la conversación suena el terrorífico zumbido. Por suerte, es un dron ucraniano que, con su visita, recuerda la urgencia de resguardarse. A este grupo de soldados los asiste, si es necesario, una médica de combate. Svetlana hace evacuaciones, se encarga de los primeros auxilios «y, si hace falta, también disparo contra los drones». Ella se enroló como voluntaria en el Ejército hace un año. «¿Quién si no yo?», afirma la mujer. «Mi hijo está luchando, mis dos hermanos están luchando, mi sobrino está luchando…». No hay mucho más que decir.Cuatro extranjeros en Druzhkivka«Come here, guys! (¡Venid aquí, chicos!)», grita Jojol chapurreando el inglés que esta guerra le ha obligado a aprender. Cuatro soldados acuden sonrientes: Haji –un tejano que habla español–, Gulag, un británico; y completan el grupo Tim y Coin, llegados desde Estados Unidos y los Países Bajos. Sus edades van desde los 18 a los 25 años. Se arriman a un árbol para ser retratados. Parecen una cuadrilla citada para jugar al ‘airsoft’ un fin de semana cualquiera. Pero sus armas son reales y el enemigo los quiere muertos .Entre edificios agujereados por las bombas, militares de la Cuarta Brigada Mecanizada Pesada Independiente inspeccionan el centro de Druzhkivka (primera foto). Para defenderse de los drones rusos, Cigán (segunda foto) instala redes de pesca en las que quedan atrapados estos artefactos letales cuando bajan a tierra para atacar (tercera foto). Miriam González«Llegamos hace tres días. Hubo mucha acción al principio. Creo que lo esperaba. Pero ocurrió justo después de mi llegada. Llevábamos aquí dos o tres horas, y todo sucedió de golpe: explosiones y drones», describe Haji.En esa ocasión, lograron defenderse. Los aliados de sus países en Oriente Próximo no. Los análisis de la guerra contra Irán también se hacen en el frente ucraniano. «Creo que la OTAN debería ser más humilde y aprender de la experiencia ucraniana», afirma Gulag.No siempre se trata del dinero, defiende el soldado inglés. «Estados Unidos y el Ejército británico han empezado a usar más drones de reconocimiento. Aun así, siguen gastando más de 5.000 dólares (4.300 euros) en cada uno y no siempre funcionan bien. Aquí los podemos fabricar por un precio mucho menor». De repente la conversación se corta. Sus oídos entrenados detectaron antes que nadie a otro dron acercándose.Salvar la logísticaLas redes sobre las carreteras están mimetizadas en el paisaje cotidiano. En la zona de la muerte del frente, las normas de tráfico se pulverizan. Así se denomina el área que supera ya los 20 kilómetros desde las posiciones militares más avanzadas hacia el interior de ambos lados. El resultado: una retaguardia menguante e insegura en la región que más ansía el Kremlin. Lo importante al pasar es saber cubrirse, evitar espacios abiertos y que la suerte acompañe.«Siempre hay bombas guiadas sobrevolando la zona, además de la artillería y los drones FPV. Probablemente alguno de ellos nos estará grabando ahora» Cigán Militar ucranianoLas rutas que recorren el Dombás son las arterias de la defensa de Ucrania. En Druzhkivka, Cigán y sus hombres trabajan al aire libre para cubrir otro camino más. A paso lento y con temple se adentra bajo las redes, parece un vaquero sin caballo rondando por sus dominios.«Vamos a cerrar la carretera. Ya sabes que tenemos unos vecinos poco amigables… esos rusos imbéciles», espeta el militar. Es una labor tan arriesgada como esencial. «Estamos bajo fuego constante. Pero esto salvará la vida de alguien», subraya. «Siempre hay bombas guiadas sobrevolando la zona, tanto pequeñas como grandes, además de la artillería y los drones FPV. Probablemente alguno de ellos nos estará grabando ahora», desliza Cigán. A los pocos segundos de nombrarlo, uno de los aparatos asoma. El soldado lo mira, acciona el cerrojo del fusil y tira plomo contra el FPV enemigo. Uno menos.No muy lejos de esta localización, los rusos se conjuran para ocupar más kilómetros esta primavera. Los defensores no se lo pondrán fácil. Cigán está convencido de ello. «Vamos a darles otra patada en el trasero. No van a llegar a ninguna parte. Todo saldrá bien». Jojol no puede ver crecer a sus nietos porque está defendiendo Druzhkivka. «Es difícil», confiesa con cansancio, «pero seguimos para que los nuestros no tengan que pasar por esto ». Esta es la consigna emocional en el quinto año de guerra. Amarrado a su fusil y mirando de reojo al cielo , nombra de memoria el catálogo de aparatos que el enemigo lanza para liquidarlos. El Shahed, tan afamado ahora por el conflicto del Golfo, no es ninguna novedad para los ucranianos. Aquí mandan los drones con fibra óptica FPV (Vista en Primera Persona), los interceptores, los Lancet y los Molniya –que vigilan y golpean–. También las destructoras bombas aéreas guiadas KAB y FAB, algunas de varias toneladas. El combate se instaló en las alturas hace tiempo. Y en tierra, agazapados, los defensores de la Cuarta Brigada Mecanizada Pesada Independiente están resueltos a sostener Druzhkivka, un eslabón oriental en el cinturón de fortalezas del Dombás libre.Los renglones de trincheras fueron absorbidos por posiciones clandestinas. No hay grandes movimientos de tropas. Y los fusiles persiguen drones la mayoría del tiempo. El campo de batalla se fragmenta cuando la logística debe lidiar con una suerte de Gran Hermano alado y letal. Es una guerra de desgaste. Los asaltos mecanizados a gran escala adolecen de estrechos márgenes de éxito. Pero Moscú vuelve a apostar por ellos, con adaptaciones.La última intentona rusa de gran envergadura se produjo el 19 de marzo. Los militares ucranianos informaron sobre una ofensiva que involucró a más de 500 hombres, decenas de blindados, un centenar de motocicletas, además de todoterrenos y ‘buggies’. Sucedió en la dirección de Limán y estuvo acompañada de intensos ataques aéreos. Limán es un enclave ubicado al norte y noroeste del corazón defensivo de Donetsk –el núcleo conformado por Sloviansk y Kramatorsk–. El asalto enemigo no tuvo éxito.Noticia relacionada general No No La OTAN viaja a Ucrania para aprender de sus tácticas de guerra Miriam GonzálezLos soldados ucranianos no observaron esta vez las columnas mecanizadas, sino vehículos dispersos en varias líneas de ataque. Un método similar al que ha estado ejecutando la infantería del Kremlin desde hace varios meses.La primavera ha avivado la presión del invasor en varios puntos de la línea de contacto. Mientras Ucrania araña terreno en sectores de Dniepropetrovsk y Zaporiyia, Rusia aprieta en Donetsk. Al sur de la última muralla defensiva del Dombás está Druzhkivka, una ciudad donde crecen las ruinas y faltan los vecinos. Para llegar, hay que recorrer un camino corto y hostil.Nemo y Super mantienen el equilibrio en el maletero de la camioneta sin soltar sus fusiles. Son la defensa aérea imprescindible para el viaje. Las mañanas del Dombás no son cálidas en marzo. Y la sensación de frío aumenta con la velocidad que el conductor de la Cuarta Brigada está obligado a conducir. Dentro del vehículo, a veces, pita el detector de drones. Toda precaución es poca para evitar que un dron FPV enfile el coche.El Rubicón rusoCuando el vehículo está a salvo, Jojol y los suyos asoman. El perímetro que vigilan parece solitario a simple vista. Ese es el truco. Según el diagnóstico de quienes han estado aquí desde hace varios meses, la situación ha mejorado, aunque les toca capear los aparatos operados por el Rubicón ruso: la unidad militar de vanguardia del Kremlin, especializada en la guerra con drones.—Mira ahí —señala Jojol mientras avanza unos cuantos pasos—. Este es un FPV de fibra óptica del Rubicón. Lo derribamos ayer . No puedes ver el nombre porque con la lluvia se ha borrado la tinta de la etiqueta.—¿Es cierto que sus operadores son muy efectivos?—Bueno, creo que nosotros somos mejores —zanja con una sonrisa.El militar ucraniano calcula que en estos momentos vuelan «menos drones, pero lo hacen más alto. Solo se pueden abatir con una ametralladora». Su diagnóstico expone el importante contratiempo al que se enfrentan los invasores sin su acceso a los satélites Starlink desde febrero.«Creo que la OTAN debería ser más humilde y aprender de la experiencia ucraniana» Gulag Soldado británico en UcraniaEn el transcurso de la conversación suena el terrorífico zumbido. Por suerte, es un dron ucraniano que, con su visita, recuerda la urgencia de resguardarse. A este grupo de soldados los asiste, si es necesario, una médica de combate. Svetlana hace evacuaciones, se encarga de los primeros auxilios «y, si hace falta, también disparo contra los drones». Ella se enroló como voluntaria en el Ejército hace un año. «¿Quién si no yo?», afirma la mujer. «Mi hijo está luchando, mis dos hermanos están luchando, mi sobrino está luchando…». No hay mucho más que decir.Cuatro extranjeros en Druzhkivka«Come here, guys! (¡Venid aquí, chicos!)», grita Jojol chapurreando el inglés que esta guerra le ha obligado a aprender. Cuatro soldados acuden sonrientes: Haji –un tejano que habla español–, Gulag, un británico; y completan el grupo Tim y Coin, llegados desde Estados Unidos y los Países Bajos. Sus edades van desde los 18 a los 25 años. Se arriman a un árbol para ser retratados. Parecen una cuadrilla citada para jugar al ‘airsoft’ un fin de semana cualquiera. Pero sus armas son reales y el enemigo los quiere muertos .Entre edificios agujereados por las bombas, militares de la Cuarta Brigada Mecanizada Pesada Independiente inspeccionan el centro de Druzhkivka (primera foto). Para defenderse de los drones rusos, Cigán (segunda foto) instala redes de pesca en las que quedan atrapados estos artefactos letales cuando bajan a tierra para atacar (tercera foto). Miriam González«Llegamos hace tres días. Hubo mucha acción al principio. Creo que lo esperaba. Pero ocurrió justo después de mi llegada. Llevábamos aquí dos o tres horas, y todo sucedió de golpe: explosiones y drones», describe Haji.En esa ocasión, lograron defenderse. Los aliados de sus países en Oriente Próximo no. Los análisis de la guerra contra Irán también se hacen en el frente ucraniano. «Creo que la OTAN debería ser más humilde y aprender de la experiencia ucraniana», afirma Gulag.No siempre se trata del dinero, defiende el soldado inglés. «Estados Unidos y el Ejército británico han empezado a usar más drones de reconocimiento. Aun así, siguen gastando más de 5.000 dólares (4.300 euros) en cada uno y no siempre funcionan bien. Aquí los podemos fabricar por un precio mucho menor». De repente la conversación se corta. Sus oídos entrenados detectaron antes que nadie a otro dron acercándose.Salvar la logísticaLas redes sobre las carreteras están mimetizadas en el paisaje cotidiano. En la zona de la muerte del frente, las normas de tráfico se pulverizan. Así se denomina el área que supera ya los 20 kilómetros desde las posiciones militares más avanzadas hacia el interior de ambos lados. El resultado: una retaguardia menguante e insegura en la región que más ansía el Kremlin. Lo importante al pasar es saber cubrirse, evitar espacios abiertos y que la suerte acompañe.«Siempre hay bombas guiadas sobrevolando la zona, además de la artillería y los drones FPV. Probablemente alguno de ellos nos estará grabando ahora» Cigán Militar ucranianoLas rutas que recorren el Dombás son las arterias de la defensa de Ucrania. En Druzhkivka, Cigán y sus hombres trabajan al aire libre para cubrir otro camino más. A paso lento y con temple se adentra bajo las redes, parece un vaquero sin caballo rondando por sus dominios.«Vamos a cerrar la carretera. Ya sabes que tenemos unos vecinos poco amigables… esos rusos imbéciles», espeta el militar. Es una labor tan arriesgada como esencial. «Estamos bajo fuego constante. Pero esto salvará la vida de alguien», subraya. «Siempre hay bombas guiadas sobrevolando la zona, tanto pequeñas como grandes, además de la artillería y los drones FPV. Probablemente alguno de ellos nos estará grabando ahora», desliza Cigán. A los pocos segundos de nombrarlo, uno de los aparatos asoma. El soldado lo mira, acciona el cerrojo del fusil y tira plomo contra el FPV enemigo. Uno menos.No muy lejos de esta localización, los rusos se conjuran para ocupar más kilómetros esta primavera. Los defensores no se lo pondrán fácil. Cigán está convencido de ello. «Vamos a darles otra patada en el trasero. No van a llegar a ninguna parte. Todo saldrá bien».  

Jojol no puede ver crecer a sus nietos porque está defendiendo Druzhkivka. «Es difícil», confiesa con cansancio, «pero seguimos para que los nuestros no tengan que pasar por esto». Esta es la consigna emocional en el quinto año de guerra. Amarrado a su fusil … y mirando de reojo al cielo, nombra de memoria el catálogo de aparatos que el enemigo lanza para liquidarlos. El Shahed, tan afamado ahora por el conflicto del Golfo, no es ninguna novedad para los ucranianos. Aquí mandan los drones con fibra óptica FPV (Vista en Primera Persona), los interceptores, los Lancet y los Molniya –que vigilan y golpean–. También las destructoras bombas aéreas guiadas KAB y FAB, algunas de varias toneladas. El combate se instaló en las alturas hace tiempo. Y en tierra, agazapados, los defensores de la Cuarta Brigada Mecanizada Pesada Independiente están resueltos a sostener Druzhkivka, un eslabón oriental en el cinturón de fortalezas del Dombás libre.

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