El avance ucraniano en Zaporiyia y un nuevo ataque masivo ruso marcan la cumbre de Ginebra

Rusia volvió a golpear el sector energético ucraniano horas antes de que se iniciara la tercera ronda de negociaciones, esta vez en la ciudad suiza de Ginebra. Un patrón repetitivo de castigo nacional a los civiles ucranianos. El ministro de Energía, Denis Shmygal, informó de que la infraestructura energética fue blanco de un ataque que alcanzó a 12 regiones. Las consecuencias fueron especialmente significativas en la provincia sureña de Odesa. Las fuerzas del Kremlin descargaron sobre el país vecino casi 400 drones y 29 misiles de crucero y balísticos. «En Odesa, decenas de miles de personas se quedaron sin calefacción ni agua tras el ataque con drones», destacó el mandatario ucraniano. La presión a Rusia y el apoyo constante a la Ejército ucraniano son clave para forzar la diplomacia, apunta Zelenski en su mensaje de condena.En cambio, desde el frente llegan noticias positivas para Kiev por primera vez desde hace meses. Aprovechando el apagón del sistema de comunicaciones Starlink, las fuerzas defensoras lograron avances en la provincia de Zaporiyia. El contraataque logró liberar 201 kilómetros cuadrados de territorio en cinco días durante la semana pasada, según los analistas del Instituto para el Estudio de la Guerra.Noticia Relacionada estandar Si Ucrania se vacía: por cada nacimiento hay tres muertos Miriam González La caída de la población y la salida de millones de refugiados se convierten en uno de los principales problemas del Gobierno de Zelenski, en el cuarto aniversario de la invasión rusaA pocos días de que se cumpla el cuarto aniversario de la invasión rusa a gran escala, muy pocos en Ucrania esperan grandes resultados de la nueva trilateral entre Ucrania, Rusia y EE.UU. El jefe de la delegación Ucrania, Rustem Umerov, prometió abordar las negociaciones de «forma constructiva, centrada y sin expectativas excesivas». Estados Unidos pretende cerrar el acuerdo de paz antes de verano y no está falto de presiones hacia el agredido por parte del Kremlin. Umerov avanza que las cuestiones de seguridad y humanitarias serán parte de la agenda de este martes. La cumbre se alargará durante dos días. Pero ni Rusia ni Ucrania esperan grandes avances durante esta primera jornada.A diferencia de las conversaciones en Abu Dabi, esta previsto que la agenta sea más extensa. «Esta vez pretendemos discutir un abanico más amplio de temas, incluyendo, de hecho, los principales temas que conciernen tanto a los territorios como a todo lo relacionado con nuestras reivindicaciones«, manifestó el portavoz del Kremlin, Dmitri Peskov, el pasado lunes.Una de las novedades de la cita en Ginebra es el retorno del asesor presidencial ruso, el ultraconservador Vladímir Medinsky. «Fue una sorpresa que Rusia cambiara al jefe de la delegación», dijo Zelenski el pasado 14 de febrero. El jefe de estado de Ucrania cree que el cambio obedece a un deseo de Rusia «posponer» un acuerdo de paz. «Quizás soy un poco pesimista«, sentencia el mandatario. El jefe de la delegación Moscú estuvo ausente en las dos citas de Abu Dabi. Allí se abordaron los detalles técnicos y de verificación de un eventual alto el fuego. Funcionarios ucranianos observaron entonces «un patrón de acción diferente» en los emisarios militares del Kremlin. Unas conversaciones que fueron «productivas», dijeron entonces. Los comunicados oficiales de Kiev y Washington pronosticaron avances en un futuro no muy lejano. Pero concretar los parámetros de un cese de las hostilidades es empezar la casa por el tejado. Moscú propone un orden inverso. Primero han de resolverse las cuestiones territoriales. Es decir, Ucrania debe retirarse de su territorio soberano en Donetsk. Y solo después se podría encauzar un cese de las hostilidades. Se espera que el documento base de las negociones sea el acuerdo de 20 puntos confeccionado por Kiev y Washington. Moscú afirma no haber recibido dicho plan y mantiene sus demandas maximalistas. Rusia quiere que Ucrania se reitere de 20% de la provincia oriental de Donetsk. El Kremlin insiste en la «fórmula de Anchorage» como puto clave para resolver en conflicto. Un supuesto entendimiento al que llegaron Trump y Putin en la cumbre de Alaska de 2025 por el que Ucrania debería entregar su territorio a cambio de para la guerra. Washington mantiene su presión, sobre todo a Ucrania, para que se firme una paz antes de verano. El jefe de la diplomacia estadounidense, Marco Rubio, afirma que no quiere imponer nada a ninguna de las partes. «No estamos tratando de obligar a nadie a aceptar un acuerdo que no quiera aceptar», dijo desde Hungría. Unas declaraciones que contrastan con los últimos comentarios del presidente norteamericano, donde volvió a poner a Zelenski en el punto de mira. «Rusia quiere llegar a un acuerdo», destacó Trump el pasado fin de semana, mientras urge a Zelenski a «actuar de lo contrario perderá una gran oportunidad». En la víspera de las conversaciones el republicano volvió a repetir que «Ucrania haría bien en sentarse rápidamente a la mesa de negociaciones». Rusia volvió a golpear el sector energético ucraniano horas antes de que se iniciara la tercera ronda de negociaciones, esta vez en la ciudad suiza de Ginebra. Un patrón repetitivo de castigo nacional a los civiles ucranianos. El ministro de Energía, Denis Shmygal, informó de que la infraestructura energética fue blanco de un ataque que alcanzó a 12 regiones. Las consecuencias fueron especialmente significativas en la provincia sureña de Odesa. Las fuerzas del Kremlin descargaron sobre el país vecino casi 400 drones y 29 misiles de crucero y balísticos. «En Odesa, decenas de miles de personas se quedaron sin calefacción ni agua tras el ataque con drones», destacó el mandatario ucraniano. La presión a Rusia y el apoyo constante a la Ejército ucraniano son clave para forzar la diplomacia, apunta Zelenski en su mensaje de condena.En cambio, desde el frente llegan noticias positivas para Kiev por primera vez desde hace meses. Aprovechando el apagón del sistema de comunicaciones Starlink, las fuerzas defensoras lograron avances en la provincia de Zaporiyia. El contraataque logró liberar 201 kilómetros cuadrados de territorio en cinco días durante la semana pasada, según los analistas del Instituto para el Estudio de la Guerra.Noticia Relacionada estandar Si Ucrania se vacía: por cada nacimiento hay tres muertos Miriam González La caída de la población y la salida de millones de refugiados se convierten en uno de los principales problemas del Gobierno de Zelenski, en el cuarto aniversario de la invasión rusaA pocos días de que se cumpla el cuarto aniversario de la invasión rusa a gran escala, muy pocos en Ucrania esperan grandes resultados de la nueva trilateral entre Ucrania, Rusia y EE.UU. El jefe de la delegación Ucrania, Rustem Umerov, prometió abordar las negociaciones de «forma constructiva, centrada y sin expectativas excesivas». Estados Unidos pretende cerrar el acuerdo de paz antes de verano y no está falto de presiones hacia el agredido por parte del Kremlin. Umerov avanza que las cuestiones de seguridad y humanitarias serán parte de la agenda de este martes. La cumbre se alargará durante dos días. Pero ni Rusia ni Ucrania esperan grandes avances durante esta primera jornada.A diferencia de las conversaciones en Abu Dabi, esta previsto que la agenta sea más extensa. «Esta vez pretendemos discutir un abanico más amplio de temas, incluyendo, de hecho, los principales temas que conciernen tanto a los territorios como a todo lo relacionado con nuestras reivindicaciones«, manifestó el portavoz del Kremlin, Dmitri Peskov, el pasado lunes.Una de las novedades de la cita en Ginebra es el retorno del asesor presidencial ruso, el ultraconservador Vladímir Medinsky. «Fue una sorpresa que Rusia cambiara al jefe de la delegación», dijo Zelenski el pasado 14 de febrero. El jefe de estado de Ucrania cree que el cambio obedece a un deseo de Rusia «posponer» un acuerdo de paz. «Quizás soy un poco pesimista«, sentencia el mandatario. El jefe de la delegación Moscú estuvo ausente en las dos citas de Abu Dabi. Allí se abordaron los detalles técnicos y de verificación de un eventual alto el fuego. Funcionarios ucranianos observaron entonces «un patrón de acción diferente» en los emisarios militares del Kremlin. Unas conversaciones que fueron «productivas», dijeron entonces. Los comunicados oficiales de Kiev y Washington pronosticaron avances en un futuro no muy lejano. Pero concretar los parámetros de un cese de las hostilidades es empezar la casa por el tejado. Moscú propone un orden inverso. Primero han de resolverse las cuestiones territoriales. Es decir, Ucrania debe retirarse de su territorio soberano en Donetsk. Y solo después se podría encauzar un cese de las hostilidades. Se espera que el documento base de las negociones sea el acuerdo de 20 puntos confeccionado por Kiev y Washington. Moscú afirma no haber recibido dicho plan y mantiene sus demandas maximalistas. Rusia quiere que Ucrania se reitere de 20% de la provincia oriental de Donetsk. El Kremlin insiste en la «fórmula de Anchorage» como puto clave para resolver en conflicto. Un supuesto entendimiento al que llegaron Trump y Putin en la cumbre de Alaska de 2025 por el que Ucrania debería entregar su territorio a cambio de para la guerra. Washington mantiene su presión, sobre todo a Ucrania, para que se firme una paz antes de verano. El jefe de la diplomacia estadounidense, Marco Rubio, afirma que no quiere imponer nada a ninguna de las partes. «No estamos tratando de obligar a nadie a aceptar un acuerdo que no quiera aceptar», dijo desde Hungría. Unas declaraciones que contrastan con los últimos comentarios del presidente norteamericano, donde volvió a poner a Zelenski en el punto de mira. «Rusia quiere llegar a un acuerdo», destacó Trump el pasado fin de semana, mientras urge a Zelenski a «actuar de lo contrario perderá una gran oportunidad». En la víspera de las conversaciones el republicano volvió a repetir que «Ucrania haría bien en sentarse rápidamente a la mesa de negociaciones».  

Rusia volvió a golpear el sector energético ucraniano horas antes de que se iniciara la tercera ronda de negociaciones, esta vez en la ciudad suiza de Ginebra. Un patrón repetitivo de castigo nacional a los civiles ucranianos. El ministro de Energía, Denis Shmygal, informó … de que la infraestructura energética fue blanco de un ataque que alcanzó a 12 regiones. Las consecuencias fueron especialmente significativas en la provincia sureña de Odesa.

Las fuerzas del Kremlin descargaron sobre el país vecino casi 400 drones y 29 misiles de crucero y balísticos. «En Odesa, decenas de miles de personas se quedaron sin calefacción ni agua tras el ataque con drones», destacó el mandatario ucraniano. La presión a Rusia y el apoyo constante a la Ejército ucraniano son clave para forzar la diplomacia, apunta Zelenski en su mensaje de condena.

En cambio, desde el frente llegan noticias positivas para Kiev por primera vez desde hace meses. Aprovechando el apagón del sistema de comunicaciones Starlink, las fuerzas defensoras lograron avances en la provincia de Zaporiyia. El contraataque logró liberar 201 kilómetros cuadrados de territorio en cinco días durante la semana pasada, según los analistas del Instituto para el Estudio de la Guerra.

A pocos días de que se cumpla el cuarto aniversario de la invasión rusa a gran escala, muy pocos en Ucrania esperan grandes resultados de la nueva trilateral entre Ucrania, Rusia y EE.UU. El jefe de la delegación Ucrania, Rustem Umerov, prometió abordar las negociaciones de «forma constructiva, centrada y sin expectativas excesivas». Estados Unidos pretende cerrar el acuerdo de paz antes de verano y no está falto de presiones hacia el agredido por parte del Kremlin. Umerov avanza que las cuestiones de seguridad y humanitarias serán parte de la agenda de este martes. La cumbre se alargará durante dos días. Pero ni Rusia ni Ucrania esperan grandes avances durante esta primera jornada.

A diferencia de las conversaciones en Abu Dabi, esta previsto que la agenta sea más extensa. «Esta vez pretendemos discutir un abanico más amplio de temas, incluyendo, de hecho, los principales temas que conciernen tanto a los territorios como a todo lo relacionado con nuestras reivindicaciones«, manifestó el portavoz del Kremlin, Dmitri Peskov, el pasado lunes.

«Ucrania haría bien en sentarse rápidamente a la mesa de negociaciones»

Donald Trump

Presidente de EE.UU.

Una de las novedades de la cita en Ginebra es el retorno del asesor presidencial ruso, el ultraconservador Vladímir Medinsky. «Fue una sorpresa que Rusia cambiara al jefe de la delegación», dijo Zelenski el pasado 14 de febrero. El jefe de estado de Ucrania cree que el cambio obedece a un deseo de Rusia «posponer» un acuerdo de paz. «Quizás soy un poco pesimista», sentencia el mandatario.

El jefe de la delegación Moscú estuvo ausente en las dos citas de Abu Dabi. Allí se abordaron los detalles técnicos y de verificación de un eventual alto el fuego. Funcionarios ucranianos observaron entonces «un patrón de acción diferente» en los emisarios militares del Kremlin. Unas conversaciones que fueron «productivas», dijeron entonces. Los comunicados oficiales de Kiev y Washington pronosticaron avances en un futuro no muy lejano. Pero concretar los parámetros de un cese de las hostilidades es empezar la casa por el tejado.

Orden inverso

Moscú propone un orden inverso. Primero han de resolverse las cuestiones territoriales. Es decir, Ucrania debe retirarse de su territorio soberano en Donetsk. Y solo después se podría encauzar un cese de las hostilidades.

Se espera que el documento base de las negociones sea el acuerdo de 20 puntos confeccionado por Kiev y Washington. Moscú afirma no haber recibido dicho plan y mantiene sus demandas maximalistas. Rusia quiere que Ucrania se reitere de 20% de la provincia oriental de Donetsk. El Kremlin insiste en la «fórmula de Anchorage» como puto clave para resolver en conflicto. Un supuesto entendimiento al que llegaron Trump y Putin en la cumbre de Alaska de 2025 por el que Ucrania debería entregar su territorio a cambio de para la guerra.

Washington mantiene su presión, sobre todo a Ucrania, para que se firme una paz antes de verano. El jefe de la diplomacia estadounidense, Marco Rubio, afirma que no quiere imponer nada a ninguna de las partes. «No estamos tratando de obligar a nadie a aceptar un acuerdo que no quiera aceptar», dijo desde Hungría.

Unas declaraciones que contrastan con los últimos comentarios del presidente norteamericano, donde volvió a poner a Zelenski en el punto de mira. «Rusia quiere llegar a un acuerdo», destacó Trump el pasado fin de semana, mientras urge a Zelenski a «actuar de lo contrario perderá una gran oportunidad». En la víspera de las conversaciones el republicano volvió a repetir que «Ucrania haría bien en sentarse rápidamente a la mesa de negociaciones».

ABC Premium

Límite de sesiones alcanzadas

  • El acceso al contenido Premium está abierto por cortesía del establecimiento donde te encuentras, pero ahora mismo hay demasiados usuarios conectados a la vez. Por favor, inténtalo pasados unos minutos.

Volver a intentarABC Premium

Has superado el límite de sesiones

  • Sólo puedes tener tres sesiones iniciadas a la vez. Hemos cerrado la sesión más antigua para que sigas navegando sin límites en el resto.

Sigue navegando

Artículo solo para suscriptores

 RSS de noticias de internacional

Noticias Relacionadas