Morante de la Puebla protagonizará a partir de este sábado un acontecimiento excepcional en la plaza de toros de El Puerto de Santa María: hará el paseíllo las cuatro corridas de la feria. Una cita inédita por su dimensión que ha despertado una expectación sin precedentes y que está a punto de traducirse en otro hito para el coso gaditano, con la venta de todas las localidades para sus cuatro actuaciones.
El empresario afronta una feria histórica con el póker de actuaciones del genio y su esperado reencuentro con Roca Rey, un año después de su sonado episodio en el mismo escenario
Morante de la Puebla protagonizará a partir de este sábado un acontecimiento excepcional en la plaza de toros de El Puerto de Santa María: hará el paseíllo las cuatro corridas de la feria. Una cita inédita por su dimensión que ha despertado una expectación sin precedentes y que está a punto de traducirse en otro hito para el coso gaditano, con la venta de todas las localidades para sus cuatro actuaciones.
Detrás de ese fenómeno se encuentra el trabajo desarrollado por el empresario Carlos Zúñiga para devolver a El Puerto el protagonismo que históricamente ha ocupado en el calendario taurino. Una gestión que este año también se ha visto respaldada por un dato revelador: el número de abonados se ha triplicado respecto a la pasada edición.
Conversamos con él sobre las claves de este éxito, el momento que vive la plaza y la forma de gestionar cosos con realidades tan diferentes como Gijón, Aranjuez, Colmenar Viejo o Palencia.
- Está a punto de conseguir el lleno total en las cuatro corridas de Morante en una plaza como El Puerto que hace no mucho parecía desahuciada. ¿Es su mayor éxito empresarial?
- Cuando llegué a El Puerto lo hice con la mayor ilusión del mundo porque para mí, que había visto toros aquí desde pequeño, era una plaza estandarte del verano taurino en España. Creía que tenía un potencial enorme, solamente había que encontrar la tecla adecuada. Además, he tenido la suerte de vivir la época de Morante, que es un Dios en esta zona. Creo que lo que buscaba, que era recuperar la dimensión empresarial de la plaza, lo estoy logrando con creces.
- Ha sido capaz de triplicar el abono, de 1.150 a superar los 3.500…
- Mi mejor apuesta siempre fue intentar doblarlo como objetivo. Pero cuando vi cómo arrancaba la venta online y la respuesta en taquilla, me ilusioné y empecé a pensar en algo más grande. Al principio la meta eran 3.000 abonados y hemos superado ampliamente esa cifra.
- Para el primer «no hay billetes», ya consolidado, de este domingo, las entradas duraron 50 minutos. Las otras tres corridas están a punto…
- Sí, para dos de ellas quedan muy pocas entradas y para la otra estamos ya casi al 90%. Yo recuerdo algo parecido solamente en la época de José Tomás. Pero José Tomás actuaba una tarde, no cuatro. Nadie sabe qué hubiera podido ocurrir si hubiera toreado cuatro tardes. Esto ha sido un boom espectacular. Creo que un artista de este nivel, con 30 años de alternativa, es difícil que nuestros ojos lo vuelvan a ver.
- Morante dijo hace poco que usted supo «tocarle la fibra». ¿Qué le dijo?
- Desde que Morante anunció su vuelta a los ruedos en Sevilla volví a ponerme en contacto con él y con su apoderado. Después de dos o tres conversaciones busqué una reunión cara a cara porque la idea que tenía en la cabeza no era para explicarla por teléfono. Era demasiado importante. Viajé a Lisboa para reunirme con ellos y les expuse mi visión empresarial y lo que El Puerto supone para el toreo. Gracias a Dios, en pocos días recibí una respuesta positiva y nos pusimos manos a la obra.
- ¿Le evocó a Joselito el Gallo?
- Una de las cosas que le dije es que no sabía si era el momento indicado para torear, porque no sabía si iba a hacerlo mucho o poco, y cualquiera de las dos circunstancias podía influir positiva o negativamente. Pero tenía claro que tenía las ganaderías, tenía el dinero que yo pensaba que podía pedir y, sobre todo, tenía la plaza. El Puerto tiene muchas connotaciones, pero una de las principales es que Joselito el Gallo la convirtió en una de sus plazas fetiche.
- El año pasado El Puerto fue escenario de una de las corridas con más repercusión del genio por lo realizado con los toros de El Freixo y por el enganchón con Roca Rey. Otro mérito empresarial es volverlos a juntar, en el mismo sitio, a la misma hora…
- Estaba claro que en un abono tan largo como el de El Puerto había que contar con otra figura del toreo como Roca Rey. Estuvimos dando vueltas al acople de carteles y fechas y al final se han dado las circunstancias para que vuelvan a encontrarse en esta plaza. Creo que El Puerto es una plaza muy especial para todos los toreros, también para Roca Rey, y eso es un aliciente más para que salgan con una motivación especial.
- Los llenos suponen un fuerte impacto económico en la ciudad esos días, que todo el toreo mire a El Puerto. ¿Cuál es el porcentaje de felicidad y responsabilidad?
- Por lo menos está al 50%, si no es bastante más de responsabilidad. Llegar a este momento es algo soñado, pero que el día 9 por la noche hayamos visto faenas memorables es algo que escapa incluso a la realidad. Creo que todo está preparado y minuciosamente trabajado para que salga el toro y ponga a cada uno en su sitio. Ojalá que embista mucho y que ponga a los toreros en lo más alto.
- Con lo que era el Puerto hace unos pocos años cuando usted llegó en 2021… ¿Qué significa para usted lograr un lleno absoluto durante toda la temporada?
- Como te decía antes, yo veía en El Puerto y era una plaza que podía ser el trampolín definitivo que me faltaba. Llevo 25 años en Gijón, muchos años en Aranjuez, en Colmenar, en Palencia y en otras muchas plazas. Pero creo que por el momento de la temporada, porque prácticamente no hay muchos toros en agosto durante esos fines de semana, el mundo taurino mira hacia El Puerto. La visibilidad y la repercusión que tiene ahora mismo son infinitas.
- Pero no sólo El Puerto. En Aranjuez ha conseguido otro milagro…
- Sí. Aranjuez tenía una fecha mejor, San Fernando, y otra peor, el Motín, pero estamos consiguiendo que la gente acuda en masa. Creo que mi carrera empresarial va muy ligada a dos figuras de referencia, Morante y El Juli. He tenido en ellos un respaldo enorme y he crecido junto a ellos. Tanto Aranjuez como El Puerto, Gijón, Valencia e incluso Colmenar han contado con el respaldo de ellos en estos últimos años.
- Después de El Puerto llega Gijón, donde usted ha mantenido viva la actividad frente a los vetos políticos.
- Seguimos luchando. Creo que muchas veces se confunden las ideologías con los pensamientos de cada uno. Me siento muy arropado por la afición y por un Ayuntamiento completamente volcado con la feria taurina. La alcaldesa, Carmen Moriyón, ha dado la cara, y hay un equipo pendiente día tras día del buen funcionamiento de todo. Estoy muy contento. La venta de abonos va viento en popa y hay una demanda brutal para las corridas del 15 y 16 de agosto.
- Y después Colmenar Viejo y Palencia, coincidentes en fechas. ¿Colmenar es la plaza más complicada de las que usted gestiona?
- Sí, sin duda: me quita el sueño. Tiene varias connotaciones: unos reconocimientos veterinarios muy exigentes, un público que a veces puede ser complicado y una elaboración de carteles que, por desgracia, no siempre es fácil. Pero creo que este año hemos hecho una feria muy bonita, muy variada y novedosa. Además siempre he encontrado un apoyo institucional enorme, un Ayuntamiento donde me he sentido muy arropado y querido.
- Y a la vez, Palencia.
- Palencia es prácticamente la antítesis de Colmenar. Es una feria que se hace en un ambiente muy distinto. Es una feria amable, agradable, con una Diputación volcada con los toros, una afición tremendamente fiel y uno de los abonos más importantes de España.
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