El Gobierno aprueba la subida del SMI sin aclarar cómo quedan los complementos de la nómina

El Consejo de Ministros ha aprobado definitivamente el incremento del Salario Mínimo Interprofesional (SMI) sin incluir el decreto con el que se había comprometido con los sindicatos para cambiar la aplicación de los complementos de la nómina cuando suba el SMI. Es decir, los trabajadores a tiempo completo cobrarán los 1.221 euros brutos al mes, pero sus empresas desconocen cómo quedarán todos los conceptos que, más allá del sueldo base, condicionan el pago mensual. A pesar de que la cuestión de los complementos era una de las líneas rojas de UGT y CC.OO. para refrendar el alza del SMI para 2026, el Gobierno ha dado luz verde al decreto del salario, mientras espera la tramitación de la norma que iba a regular la nómina. Se trata de un real decreto mucho más complejo y cuya tramitación requiere más tiempo, tal y como indican distintas fuentes gubernamentales y del diálogo social. 43% SE LIBRA DE TRIBUTAR La subida del SMI en 37 euros al mes podría quedarse en la mitad si tuviera que pagar el IRPF, como pretendía Hacienda hasta el año pasado El cambio digerido por el Ministerio de Trabajo para lograr el aval de los sindicatos en esta subida del SMI requiere de tanto hilo fino que su aprobación ha quedado, por ahora, al margen de la subida. En primer lugar, es necesario sacar a consulta pública un nuevo texto con el real decreto, con sus correspondientes plazos. «Es la primera vez que se hace» un cambio de este calado, apuntan diversas fuentes. Además, tiene que superar el filtro del Ministerio de Economía, cuyo titular, Carlos Cuerpo, es quien preside la Comisión Delegada de Asuntos Económicos, una especie de Consejo de Ministros con los asuntos de economía, sin cuya autorización las medidas de la vicepresidenta Yolanda Díaz no pasan a La Moncloa. Y ahí está el quid de la cuestión. Porque la patronal ya ha anticipado que el Ejecutivo no puede modificar la norma que regula los complementos de la nómina (el Estatuto de los Trabajadores) a través de un real decreto que no pase por el Congreso, como pretende Yolanda Díaz. De hecho, la CEOE ha anticipado que si así lo hace la ministra de Trabajo, acudirán a la Justicia para frenar esta iniciativa que, consideran, debe tener rango de ley. Por su parte, los sindicatos insisten en que es posible modificar la cuestión de los complementos sin necesitar el aval de las Cortes. «Ya lo dice claramente el Estatuto de los Trabajadores», apuntan las organizaciones sindicales de mayor representación. No pretenden cambiar todos los complementos, para que la subida del SMI no sea absorbida en la nómina, sino solo aquellos conceptos que están vinculados a un puesto de trabajo, como el de nocturnidad, peligrosidad, etc. Hacienda y los costes salarialesEn la presentación de la norma tras el Consejo de Ministros, Yolanda Díaz ha vuelto a pedir «responsabilidad» al presidente de la CEOE, Antonio Garamendi , porque «hay margen para mejorar los salarios en nuestro país». La vicepresidenta segunda ha apuntado que el líder de la patronal «gana 23 veces el SMI» ante lo que le ha pedido «prudencia». Lo ha hecho en respuesta a Garamendi, quien «no da crédito» a las críticas lanzadas contra su organización por parte del presidente del Gobierno, Pedro Sánchez por desligarse del acuerdo para elevar el SMI. «Creo que todo el mundo tiene muy claro qué está pasando, parece que aquí hay que seguir buscando enemigos, para tapar, no sé, alguna miseria», ha insinuado en referencia a la situación política que atraviesa el Ejecutivo.Por su parte, la titular de Hacienda, María Jesús Montero, ha llegado a indicar que el Ejecutivo «ya contribuye económicamente a que la subida del SMI no tenga costes laborales para la empresa» por no aplicar la tributación del IRPF en la subida aprobada. Aunque realmente esta medida no tiene impacto en esos costes laborales, ya que cada empresa abona el sueldo bruto -independientemente de los impuestos que se apliquen sobre esa cuantía-, además de las cotizaciones sociales que, en el caso de los 1.221 euros al mes, supone un gasto completo superior a los 1.900 euros brutos. El Consejo de Ministros ha aprobado definitivamente el incremento del Salario Mínimo Interprofesional (SMI) sin incluir el decreto con el que se había comprometido con los sindicatos para cambiar la aplicación de los complementos de la nómina cuando suba el SMI. Es decir, los trabajadores a tiempo completo cobrarán los 1.221 euros brutos al mes, pero sus empresas desconocen cómo quedarán todos los conceptos que, más allá del sueldo base, condicionan el pago mensual. A pesar de que la cuestión de los complementos era una de las líneas rojas de UGT y CC.OO. para refrendar el alza del SMI para 2026, el Gobierno ha dado luz verde al decreto del salario, mientras espera la tramitación de la norma que iba a regular la nómina. Se trata de un real decreto mucho más complejo y cuya tramitación requiere más tiempo, tal y como indican distintas fuentes gubernamentales y del diálogo social. 43% SE LIBRA DE TRIBUTAR La subida del SMI en 37 euros al mes podría quedarse en la mitad si tuviera que pagar el IRPF, como pretendía Hacienda hasta el año pasado El cambio digerido por el Ministerio de Trabajo para lograr el aval de los sindicatos en esta subida del SMI requiere de tanto hilo fino que su aprobación ha quedado, por ahora, al margen de la subida. En primer lugar, es necesario sacar a consulta pública un nuevo texto con el real decreto, con sus correspondientes plazos. «Es la primera vez que se hace» un cambio de este calado, apuntan diversas fuentes. Además, tiene que superar el filtro del Ministerio de Economía, cuyo titular, Carlos Cuerpo, es quien preside la Comisión Delegada de Asuntos Económicos, una especie de Consejo de Ministros con los asuntos de economía, sin cuya autorización las medidas de la vicepresidenta Yolanda Díaz no pasan a La Moncloa. Y ahí está el quid de la cuestión. Porque la patronal ya ha anticipado que el Ejecutivo no puede modificar la norma que regula los complementos de la nómina (el Estatuto de los Trabajadores) a través de un real decreto que no pase por el Congreso, como pretende Yolanda Díaz. De hecho, la CEOE ha anticipado que si así lo hace la ministra de Trabajo, acudirán a la Justicia para frenar esta iniciativa que, consideran, debe tener rango de ley. Por su parte, los sindicatos insisten en que es posible modificar la cuestión de los complementos sin necesitar el aval de las Cortes. «Ya lo dice claramente el Estatuto de los Trabajadores», apuntan las organizaciones sindicales de mayor representación. No pretenden cambiar todos los complementos, para que la subida del SMI no sea absorbida en la nómina, sino solo aquellos conceptos que están vinculados a un puesto de trabajo, como el de nocturnidad, peligrosidad, etc. Hacienda y los costes salarialesEn la presentación de la norma tras el Consejo de Ministros, Yolanda Díaz ha vuelto a pedir «responsabilidad» al presidente de la CEOE, Antonio Garamendi , porque «hay margen para mejorar los salarios en nuestro país». La vicepresidenta segunda ha apuntado que el líder de la patronal «gana 23 veces el SMI» ante lo que le ha pedido «prudencia». Lo ha hecho en respuesta a Garamendi, quien «no da crédito» a las críticas lanzadas contra su organización por parte del presidente del Gobierno, Pedro Sánchez por desligarse del acuerdo para elevar el SMI. «Creo que todo el mundo tiene muy claro qué está pasando, parece que aquí hay que seguir buscando enemigos, para tapar, no sé, alguna miseria», ha insinuado en referencia a la situación política que atraviesa el Ejecutivo.Por su parte, la titular de Hacienda, María Jesús Montero, ha llegado a indicar que el Ejecutivo «ya contribuye económicamente a que la subida del SMI no tenga costes laborales para la empresa» por no aplicar la tributación del IRPF en la subida aprobada. Aunque realmente esta medida no tiene impacto en esos costes laborales, ya que cada empresa abona el sueldo bruto -independientemente de los impuestos que se apliquen sobre esa cuantía-, además de las cotizaciones sociales que, en el caso de los 1.221 euros al mes, supone un gasto completo superior a los 1.900 euros brutos.  

El Consejo de Ministros ha aprobado definitivamente el incremento del salario mínimo interprofesional (SMI) sin incluir el decreto con el que se había comprometido con los sindicatos para cambiar la aplicación de los complementos de la nómina cuando suba el SMI. Es decir, los trabajadores … a tiempo completo cobrarán los 1.221 euros brutos al mes, pero sus empresas desconocen cómo quedarán todos los conceptos que, más allá del sueldo base, condicionan el pago mensual.

A pesar de que la cuestión de los complementos era una de las líneas rojas de UGT y CC.OO. para refrendar el alza del SMI para 2026, el Gobierno ha dado luz verde al decreto del salario, mientras espera la tramitación de la norma que iba a regular la nómina. Se trata de un real decreto mucho más complejo y cuya tramitación requiere más tiempo, tal y como indican distintas fuentes gubernamentales y del diálogo social.

43%
SE LIBRA DE TRIBUTAR

La subida del SMI en 37 euros al mes podría quedarse en la mitad si tuviera que pagar el IRPF, como pretendía Hacienda hasta el año pasado

El cambio digerido por el Ministerio de Trabajo para lograr el aval de los sindicatos en esta subida del SMI requiere de tanto hilo fino que su aprobación ha quedado, por ahora, en el aire. En primer lugar, es necesario sacar a consulta pública un nuevo texto con el real decreto, con sus correspondientes plazos. «Es la primera vez que se hace» un cambio de este calado, apuntan diversas fuentes. Además, tiene que superar el filtro del Ministerio de Economía, cuyo titular, Carlos Cuerpo, es quien preside la Comisión Delegada de Asuntos Económicos, una especie de consejo de ministros con los asuntos de economía, sin cuya autorización las medidas de la vicepresidenta Yolanda Díaz no pasan a La Moncloa.

Y ahí está el quid de la cuestión. Porque la patronal ya ha anticipado que el Ejecutivo no puede modificar la norma que regula los complementos de la nómina (el Estatuto de los Trabajadores) a través de un real decreto que no pase por el Congreso, como pretende Yolanda Díaz. De hecho, la CEOE ha anticipado que si así lo hace la ministra de Trabajo, acudirán a la Justicia para frenar esta iniciativa que, consideran, debe tener rango de ley.

Por su parte, los sindicatos insisten en que es posible modificar la cuestión de los complementos sin necesitar el aval de las Cortes. «Ya lo dice claramente el Estatuto de los Trabajadores», apuntan las organizaciones sindicales de mayor representación. No pretenden cambiar todos los complementos, para que la subida del SMI no sea absorbida en la nómina, sino solo aquellos conceptos que están vinculados a un puesto de trabajo, como el de nocturnidad, peligrosidad, etc.

Por ahora, las empresas se quedan en el limbo sin saber a qué atenerse a falta de esta otra norma que había sido publicitada en las últimas semanas, pero que finalmente no ha pasado aún por la mesa del Consejo de Ministros. Pueden darse varias situaciones: que se apruebe y sea recurrida, en cuyo caso no sería posible aplicarla si los jueces adoptan medidas cautelares; que se aplique y después se revoque, provocando una compleja situación de inseguridad jurídica y de rentas para los empresarios y los propios trabajadores.

Hacienda y los costes salariales

En la presentación de la norma tras el Consejo de Ministros, Yolanda Díaz ha vuelto a pedir «responsabilidad» al presidente de la CEOE, Antonio Garamendi, porque «hay margen para mejorar los salarios en nuestro país». La vicepresidenta segunda ha apuntado que el líder de la patronal «gana 23 veces el SMI» ante lo que le ha pedido «prudencia».

Por su parte, la titular de Hacienda, María Jesús Montero, ha llegado a indicar que el Ejecutivo «ya contribuye económicamente a que la subida del SMI no tenga costes laborales para la empresa» por no aplicar la tributación del IRPF en la subida aprobada. Aunque realmente esta medida no tiene impacto en esos costes laborales, ya que cada empresa abona el sueldo bruto -independientemente de los impuestos que se apliquen sobre esa cuantía-, además de las cotizaciones sociales que, en el caso de los 1.221 euros al mes, supone un gasto completo superior a los 1.900 euros brutos.

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