Otros siete pueblos están siendo desalojados en la mañana de este sábado de forma «preventiva» por la «posible velocidad y situación tan cambiante» que presenta el incendio declarado sobre las 13.00 horas del miércoles en Burgohondo (Ávila) y que todavía sigue fuera de control, y no se descartan más envíos de mensajes EsAlert a otros puntos. Los últimos, por ahora, han llegado a los residentes en Piedralaves, La Adrada, Casillas, Sotillo de la Adrada, Santa María del Tietar, Navahondilla y Casavieja. Su evacuación se une a la de las más de 9.000 personas que tenido que ver amanecer este sábado lejos de sus casas y con la densa nube en el horizonte y que, por ahora, tampoco pueden volver. Aunque había gente que ya se había marchado de manera anticipada y también es un entorno con una importante población flotante que hace complicados los cálculos , la cifra de evacuados ya se eleva a unos 30.000 en esta zona del Alto Tiétar en el que es uno de los «incendios más graves que hemos podido tener en los últimos tiempos», según reconocía desde el puesto de mando el delegado de Gobierno en Castilla y León, Nicanor Sen.Entre los evacuados también, 601 mayores de doce residencias, de los que diez de ellos han necesitado atención hospitalaria, aunque ha sido básicamente por garantizar la oxigenoterapia, según los datos facilitados por la Gerencia de Servicios Sociales.La proximidad del fuego que también arde con virulencia en San Martín de Valdeiglesias (Madrid), fusionado ya con el de Almorox (Toledo) y que llevaba al Ministerio del Interior a declarar a primera hora de este viernes la situación operativa 3 de emergencia en la Comunidad madrileña y la provincia abulense, está condicionando sobremanera los trabajos. Hasta el punto, como reconocía Sen, de que la ventana abierta por la mejora de las condiciones meteorológicas durante la noche sí permitió «hacer los trabajos» previstos en algunos casos -caso de la zona norte, por ejemplo, el sector de Navaluenga, donde ya no presenta llama, o el de El Barraco, con evolución también «favorable» y en fase de perimetración-, pero en otros «no». La noche había sido «complicada» por esa meteorología «cambiante» que «no nos ha permitido avanzar todo lo que queríamos», lamentaba también la consejera de Medio Ambiente y Energía de la Junta de Castilla y León, María González Corral, ante un incendio ya de copas que se propaga a más velocidad y con mayor voracidad.Son muy «cambiantes», coincidían ambos, lo que obligaba a «adaptar» las previsiones y también enviar esos mensajes EsAlert de evacuación y aviso de posibles desalojos en una zona en la que, además, no son muchas las carreteras para salir fuera de la zona afectada.También la proximidad del incendio de San Martín de Valdeiglesias, aunque no se han llegado a unir, sí está «afectando a los trabajos» que se llevan a cabo en la provincia de Ávila, especialmente en la zona más sur, en El Tiemblo. Incluso eso hace que se «modifiquen» las condiciones meteorológicas y es lo que «más nos preocupa», reconocía el delegado. Hacia el este, dirección Cebreros, hay fotos diseminados y con «poco avance» durante la noche. Es la zona sureste y sur la que mayores complicaciones presenta. Así, en el entorno de La Atalaya los trabajos se han centrado en la «defensa» de las casas, viviendo momentos de un descuelgue de las llamas «con cierta virulencia». Peor en la zona más sur -entre ambas suman unos 15 kilómetros-, donde también esas llamas que se precipitan en un terreno con complicada orografía en la zona del Puerto de las Casillas, han entrado en la zona de bosque por Piedralaves y hay temor a que pueda afectar al Alto Tiétar.Además, hay otras 8.000 personas que están confinadas en sus domicilios también por la densa nube de humo provocado por un incendio que todavía sigue sin darse por controlado, según cifraba este sábado la secretaria general de Protección Civil, Virginia Barcones, en una entrevista en TVE recogida por Ical. Si inicialmente eran desalojados los vecinos de la zona de Puentes Nuevas, al complicarse la situación en la tarde del jueves que marcó el negro devenir de las llamas se procedía también al desaolojo de entre 1.200 y 1.3000 personas en la urbanización La Atalaya. Ya el viernes, la precipitación de más llamadas a salir de las casas. Los últimos en recibir el mensaje instando al desalojo, los vecinos de Villanueva de Ávila. Se sumaban a los de Hoyo de Pinares y Burgohondo, así como los de varias zonas de casas rurales en Navaluenga y El Tiemblo, así como la zona periurbana de Cebreros. Tres localidades en las que el resto deben seguir confinados.Zona con una importante población flotante de forma habitual tanto por su proximidad a la Comunidad de Madrid -con la que limita- como por la riqueza natural que atesora, cuando se declaraba el incendio había muchas más personas en la zona que los propios residentes habituales. Entre los desalojados, algunos han optado por irse a casa de familiares o amigos. Para todos los que lo necesiten se han habilitado diferentes emplazamientos, sobre todo en la propia capital amurallada, donde se han habilitado el Centro de Usos múltiples Municipal Carlos Sastre, el Centro de Exposiciones y Congresos Lienzo Norte y la Escuela Nacional de Policía de Ávila, que finalmente está centralizando la acogida. También en el polideportivo de Burgohondo, Arenas de San Pedro y Candeleda, también en la provincia abulense, e incluso a la cercana localidad toledana de Talavera de la Reina. Por su parte, los 601 mayores evacuados por la Gerencia de Servicios Sociales desde doce residencias de El Tiemblo, Cebreros, Burgohondo, Hoyo de Pinares, Fresnilla, La Higuera, Navahondilla, Sotillo, Piedralaves y Casavieja han sido derivados a otros centros de Ávila capital, aunque ya los 418 que tenían que salir este sábado suponen el grueso y «serán derivados a centros de otras provincias de Castilla y León al no haber más espacio disponible en la capital abulense».El operativo de la Consejería de Sanidad y Bienestar Social (más de 250 profesionales de Servicios Sociales en la provincia de Ávila, más los que sean necesarios de otras provincias) permanecerá activo el tiempo que sea necesario hasta que todas las personas evacuadas puedan volver a sus lugares de origen, garantizando ante todo la salvaguarda de su salud y su bienestar emocional.Los agentes de la Guardia Civil e incluso de la Policía Nacional recorrían esta pasada noche el terreno en un paisaje tomado por las llamas para comprobar que nadie quedaba en su interior, ante el riesgo que supone. De hecho, las autoridades han incidido especialmente en esa llamada a «obedecer» las instrucciones en este sentido. Mensaje en el que incidían y coincidían el presidente de la Junta de Castilla y León, Alfonso Fernández Mañueco, y el delegado del Gobierno en la Comunidad, Nicanor Sen, quienes recalcaban que en estos «complicados» momentos lo importante es «salvar vidas», tanto de los vecinos como del propio amplio dispositivo que por tierra y aire trabaja para poner coto a las llamas.«Nuestro objetivo es garantizar la seguridad de las personas y del operativo», así como «salvar todos estos núcleos de población», destacaba Corral. «Por eso es muy importante que todos los ciudadanos atiendan las orientaciones que llegan», recalcaba la consejera.Por el momento, los trabajos de extinción no han logrado frenar el avance de las llamas, después de que al mediodía de ayer ya se cifrasen en unas 9.000 las hectáreas afectadas y un perímetro de 71 kilómetros por un incendio que, al parecer, comenzó por unas chispas desprendidas por una máquina que estaba trabajando en la zona y por lo que ha sido detenida una persona y otra está investigada . De cara a este sábado, tras una noche en la que las condiciones meteorológicas han sido favorables y han permitido a los equipos de extinción trabajar en las zonas afectadas, se aguarda un escenario «especialmente complejo», pues se esperan «cambios bruscos» en la dirección del viendo y rachas de hasta 60 kilómetros por hora, apuntaba Barcones.Además, el incendio mantiene cortadas las carreteras AV-502, AV-503, AV-504, AV-512 y AV-562, en Cebreros; AV-901, y AV-902, en Burgohondo; AV-904, en Guisando; y N-403, en El Barraco.El de Murias, mejor pero son riesgosPor otra parte, el incendio de Murias de Ponjos (León), también en índice de gravedad de riesgo 2 (en una escala de 0 a 3) mantiene desalojados a los vecinos de Ponjos (17), Rosales (20), Folloso (2), Andarraso (15), Trascastro (60) e Inicio (60). En total son 174 vecinos, para quienes está habilitado el albergue en las escuelas de Riello, si bien únicamente seis personas han pernoctado allí, según ha dado conocer el delegado territorial de la Junta en esta provincia, Eduardo Diego. El fuego, tras una jornada del viernes en la que los trabajos del operativo no surtieron el efecto deseado, la noche ha abierto esa ansiada ventana y ha «permitido llevar a cabo la estrategia de fuego técnico para impedir el avance del incendio». Si bien, advertía, la previsión es de viento fuerte del norte «y eso puede modificar el avance del fuego». Otros siete pueblos están siendo desalojados en la mañana de este sábado de forma «preventiva» por la «posible velocidad y situación tan cambiante» que presenta el incendio declarado sobre las 13.00 horas del miércoles en Burgohondo (Ávila) y que todavía sigue fuera de control, y no se descartan más envíos de mensajes EsAlert a otros puntos. Los últimos, por ahora, han llegado a los residentes en Piedralaves, La Adrada, Casillas, Sotillo de la Adrada, Santa María del Tietar, Navahondilla y Casavieja. Su evacuación se une a la de las más de 9.000 personas que tenido que ver amanecer este sábado lejos de sus casas y con la densa nube en el horizonte y que, por ahora, tampoco pueden volver. Aunque había gente que ya se había marchado de manera anticipada y también es un entorno con una importante población flotante que hace complicados los cálculos , la cifra de evacuados ya se eleva a unos 30.000 en esta zona del Alto Tiétar en el que es uno de los «incendios más graves que hemos podido tener en los últimos tiempos», según reconocía desde el puesto de mando el delegado de Gobierno en Castilla y León, Nicanor Sen.Entre los evacuados también, 601 mayores de doce residencias, de los que diez de ellos han necesitado atención hospitalaria, aunque ha sido básicamente por garantizar la oxigenoterapia, según los datos facilitados por la Gerencia de Servicios Sociales.La proximidad del fuego que también arde con virulencia en San Martín de Valdeiglesias (Madrid), fusionado ya con el de Almorox (Toledo) y que llevaba al Ministerio del Interior a declarar a primera hora de este viernes la situación operativa 3 de emergencia en la Comunidad madrileña y la provincia abulense, está condicionando sobremanera los trabajos. Hasta el punto, como reconocía Sen, de que la ventana abierta por la mejora de las condiciones meteorológicas durante la noche sí permitió «hacer los trabajos» previstos en algunos casos -caso de la zona norte, por ejemplo, el sector de Navaluenga, donde ya no presenta llama, o el de El Barraco, con evolución también «favorable» y en fase de perimetración-, pero en otros «no». La noche había sido «complicada» por esa meteorología «cambiante» que «no nos ha permitido avanzar todo lo que queríamos», lamentaba también la consejera de Medio Ambiente y Energía de la Junta de Castilla y León, María González Corral, ante un incendio ya de copas que se propaga a más velocidad y con mayor voracidad.Son muy «cambiantes», coincidían ambos, lo que obligaba a «adaptar» las previsiones y también enviar esos mensajes EsAlert de evacuación y aviso de posibles desalojos en una zona en la que, además, no son muchas las carreteras para salir fuera de la zona afectada.También la proximidad del incendio de San Martín de Valdeiglesias, aunque no se han llegado a unir, sí está «afectando a los trabajos» que se llevan a cabo en la provincia de Ávila, especialmente en la zona más sur, en El Tiemblo. Incluso eso hace que se «modifiquen» las condiciones meteorológicas y es lo que «más nos preocupa», reconocía el delegado. Hacia el este, dirección Cebreros, hay fotos diseminados y con «poco avance» durante la noche. Es la zona sureste y sur la que mayores complicaciones presenta. Así, en el entorno de La Atalaya los trabajos se han centrado en la «defensa» de las casas, viviendo momentos de un descuelgue de las llamas «con cierta virulencia». Peor en la zona más sur -entre ambas suman unos 15 kilómetros-, donde también esas llamas que se precipitan en un terreno con complicada orografía en la zona del Puerto de las Casillas, han entrado en la zona de bosque por Piedralaves y hay temor a que pueda afectar al Alto Tiétar.Además, hay otras 8.000 personas que están confinadas en sus domicilios también por la densa nube de humo provocado por un incendio que todavía sigue sin darse por controlado, según cifraba este sábado la secretaria general de Protección Civil, Virginia Barcones, en una entrevista en TVE recogida por Ical. Si inicialmente eran desalojados los vecinos de la zona de Puentes Nuevas, al complicarse la situación en la tarde del jueves que marcó el negro devenir de las llamas se procedía también al desaolojo de entre 1.200 y 1.3000 personas en la urbanización La Atalaya. Ya el viernes, la precipitación de más llamadas a salir de las casas. Los últimos en recibir el mensaje instando al desalojo, los vecinos de Villanueva de Ávila. Se sumaban a los de Hoyo de Pinares y Burgohondo, así como los de varias zonas de casas rurales en Navaluenga y El Tiemblo, así como la zona periurbana de Cebreros. Tres localidades en las que el resto deben seguir confinados.Zona con una importante población flotante de forma habitual tanto por su proximidad a la Comunidad de Madrid -con la que limita- como por la riqueza natural que atesora, cuando se declaraba el incendio había muchas más personas en la zona que los propios residentes habituales. Entre los desalojados, algunos han optado por irse a casa de familiares o amigos. Para todos los que lo necesiten se han habilitado diferentes emplazamientos, sobre todo en la propia capital amurallada, donde se han habilitado el Centro de Usos múltiples Municipal Carlos Sastre, el Centro de Exposiciones y Congresos Lienzo Norte y la Escuela Nacional de Policía de Ávila, que finalmente está centralizando la acogida. También en el polideportivo de Burgohondo, Arenas de San Pedro y Candeleda, también en la provincia abulense, e incluso a la cercana localidad toledana de Talavera de la Reina. Por su parte, los 601 mayores evacuados por la Gerencia de Servicios Sociales desde doce residencias de El Tiemblo, Cebreros, Burgohondo, Hoyo de Pinares, Fresnilla, La Higuera, Navahondilla, Sotillo, Piedralaves y Casavieja han sido derivados a otros centros de Ávila capital, aunque ya los 418 que tenían que salir este sábado suponen el grueso y «serán derivados a centros de otras provincias de Castilla y León al no haber más espacio disponible en la capital abulense».El operativo de la Consejería de Sanidad y Bienestar Social (más de 250 profesionales de Servicios Sociales en la provincia de Ávila, más los que sean necesarios de otras provincias) permanecerá activo el tiempo que sea necesario hasta que todas las personas evacuadas puedan volver a sus lugares de origen, garantizando ante todo la salvaguarda de su salud y su bienestar emocional.Los agentes de la Guardia Civil e incluso de la Policía Nacional recorrían esta pasada noche el terreno en un paisaje tomado por las llamas para comprobar que nadie quedaba en su interior, ante el riesgo que supone. De hecho, las autoridades han incidido especialmente en esa llamada a «obedecer» las instrucciones en este sentido. Mensaje en el que incidían y coincidían el presidente de la Junta de Castilla y León, Alfonso Fernández Mañueco, y el delegado del Gobierno en la Comunidad, Nicanor Sen, quienes recalcaban que en estos «complicados» momentos lo importante es «salvar vidas», tanto de los vecinos como del propio amplio dispositivo que por tierra y aire trabaja para poner coto a las llamas.«Nuestro objetivo es garantizar la seguridad de las personas y del operativo», así como «salvar todos estos núcleos de población», destacaba Corral. «Por eso es muy importante que todos los ciudadanos atiendan las orientaciones que llegan», recalcaba la consejera.Por el momento, los trabajos de extinción no han logrado frenar el avance de las llamas, después de que al mediodía de ayer ya se cifrasen en unas 9.000 las hectáreas afectadas y un perímetro de 71 kilómetros por un incendio que, al parecer, comenzó por unas chispas desprendidas por una máquina que estaba trabajando en la zona y por lo que ha sido detenida una persona y otra está investigada . De cara a este sábado, tras una noche en la que las condiciones meteorológicas han sido favorables y han permitido a los equipos de extinción trabajar en las zonas afectadas, se aguarda un escenario «especialmente complejo», pues se esperan «cambios bruscos» en la dirección del viendo y rachas de hasta 60 kilómetros por hora, apuntaba Barcones.Además, el incendio mantiene cortadas las carreteras AV-502, AV-503, AV-504, AV-512 y AV-562, en Cebreros; AV-901, y AV-902, en Burgohondo; AV-904, en Guisando; y N-403, en El Barraco.El de Murias, mejor pero son riesgosPor otra parte, el incendio de Murias de Ponjos (León), también en índice de gravedad de riesgo 2 (en una escala de 0 a 3) mantiene desalojados a los vecinos de Ponjos (17), Rosales (20), Folloso (2), Andarraso (15), Trascastro (60) e Inicio (60). En total son 174 vecinos, para quienes está habilitado el albergue en las escuelas de Riello, si bien únicamente seis personas han pernoctado allí, según ha dado conocer el delegado territorial de la Junta en esta provincia, Eduardo Diego. El fuego, tras una jornada del viernes en la que los trabajos del operativo no surtieron el efecto deseado, la noche ha abierto esa ansiada ventana y ha «permitido llevar a cabo la estrategia de fuego técnico para impedir el avance del incendio». Si bien, advertía, la previsión es de viento fuerte del norte «y eso puede modificar el avance del fuego». Otros siete pueblos están siendo desalojados en la mañana de este sábado de forma «preventiva» por la «posible velocidad y situación tan cambiante» que presenta el incendio declarado sobre las 13.00 horas del miércoles en Burgohondo (Ávila) y que todavía sigue fuera de control, y no se descartan más envíos de mensajes EsAlert a otros puntos. Los últimos, por ahora, han llegado a los residentes en Piedralaves, La Adrada, Casillas, Sotillo de la Adrada, Santa María del Tietar, Navahondilla y Casavieja. Su evacuación se une a la de las más de 9.000 personas que tenido que ver amanecer este sábado lejos de sus casas y con la densa nube en el horizonte y que, por ahora, tampoco pueden volver. Aunque había gente que ya se había marchado de manera anticipada y también es un entorno con una importante población flotante que hace complicados los cálculos , la cifra de evacuados ya se eleva a unos 30.000 en esta zona del Alto Tiétar en el que es uno de los «incendios más graves que hemos podido tener en los últimos tiempos», según reconocía desde el puesto de mando el delegado de Gobierno en Castilla y León, Nicanor Sen.Entre los evacuados también, 601 mayores de doce residencias, de los que diez de ellos han necesitado atención hospitalaria, aunque ha sido básicamente por garantizar la oxigenoterapia, según los datos facilitados por la Gerencia de Servicios Sociales.La proximidad del fuego que también arde con virulencia en San Martín de Valdeiglesias (Madrid), fusionado ya con el de Almorox (Toledo) y que llevaba al Ministerio del Interior a declarar a primera hora de este viernes la situación operativa 3 de emergencia en la Comunidad madrileña y la provincia abulense, está condicionando sobremanera los trabajos. Hasta el punto, como reconocía Sen, de que la ventana abierta por la mejora de las condiciones meteorológicas durante la noche sí permitió «hacer los trabajos» previstos en algunos casos -caso de la zona norte, por ejemplo, el sector de Navaluenga, donde ya no presenta llama, o el de El Barraco, con evolución también «favorable» y en fase de perimetración-, pero en otros «no». La noche había sido «complicada» por esa meteorología «cambiante» que «no nos ha permitido avanzar todo lo que queríamos», lamentaba también la consejera de Medio Ambiente y Energía de la Junta de Castilla y León, María González Corral, ante un incendio ya de copas que se propaga a más velocidad y con mayor voracidad.Son muy «cambiantes», coincidían ambos, lo que obligaba a «adaptar» las previsiones y también enviar esos mensajes EsAlert de evacuación y aviso de posibles desalojos en una zona en la que, además, no son muchas las carreteras para salir fuera de la zona afectada.También la proximidad del incendio de San Martín de Valdeiglesias, aunque no se han llegado a unir, sí está «afectando a los trabajos» que se llevan a cabo en la provincia de Ávila, especialmente en la zona más sur, en El Tiemblo. Incluso eso hace que se «modifiquen» las condiciones meteorológicas y es lo que «más nos preocupa», reconocía el delegado. Hacia el este, dirección Cebreros, hay fotos diseminados y con «poco avance» durante la noche. Es la zona sureste y sur la que mayores complicaciones presenta. Así, en el entorno de La Atalaya los trabajos se han centrado en la «defensa» de las casas, viviendo momentos de un descuelgue de las llamas «con cierta virulencia». Peor en la zona más sur -entre ambas suman unos 15 kilómetros-, donde también esas llamas que se precipitan en un terreno con complicada orografía en la zona del Puerto de las Casillas, han entrado en la zona de bosque por Piedralaves y hay temor a que pueda afectar al Alto Tiétar.Además, hay otras 8.000 personas que están confinadas en sus domicilios también por la densa nube de humo provocado por un incendio que todavía sigue sin darse por controlado, según cifraba este sábado la secretaria general de Protección Civil, Virginia Barcones, en una entrevista en TVE recogida por Ical. Si inicialmente eran desalojados los vecinos de la zona de Puentes Nuevas, al complicarse la situación en la tarde del jueves que marcó el negro devenir de las llamas se procedía también al desaolojo de entre 1.200 y 1.3000 personas en la urbanización La Atalaya. Ya el viernes, la precipitación de más llamadas a salir de las casas. Los últimos en recibir el mensaje instando al desalojo, los vecinos de Villanueva de Ávila. Se sumaban a los de Hoyo de Pinares y Burgohondo, así como los de varias zonas de casas rurales en Navaluenga y El Tiemblo, así como la zona periurbana de Cebreros. Tres localidades en las que el resto deben seguir confinados.Zona con una importante población flotante de forma habitual tanto por su proximidad a la Comunidad de Madrid -con la que limita- como por la riqueza natural que atesora, cuando se declaraba el incendio había muchas más personas en la zona que los propios residentes habituales. Entre los desalojados, algunos han optado por irse a casa de familiares o amigos. Para todos los que lo necesiten se han habilitado diferentes emplazamientos, sobre todo en la propia capital amurallada, donde se han habilitado el Centro de Usos múltiples Municipal Carlos Sastre, el Centro de Exposiciones y Congresos Lienzo Norte y la Escuela Nacional de Policía de Ávila, que finalmente está centralizando la acogida. También en el polideportivo de Burgohondo, Arenas de San Pedro y Candeleda, también en la provincia abulense, e incluso a la cercana localidad toledana de Talavera de la Reina. Por su parte, los 601 mayores evacuados por la Gerencia de Servicios Sociales desde doce residencias de El Tiemblo, Cebreros, Burgohondo, Hoyo de Pinares, Fresnilla, La Higuera, Navahondilla, Sotillo, Piedralaves y Casavieja han sido derivados a otros centros de Ávila capital, aunque ya los 418 que tenían que salir este sábado suponen el grueso y «serán derivados a centros de otras provincias de Castilla y León al no haber más espacio disponible en la capital abulense».El operativo de la Consejería de Sanidad y Bienestar Social (más de 250 profesionales de Servicios Sociales en la provincia de Ávila, más los que sean necesarios de otras provincias) permanecerá activo el tiempo que sea necesario hasta que todas las personas evacuadas puedan volver a sus lugares de origen, garantizando ante todo la salvaguarda de su salud y su bienestar emocional.Los agentes de la Guardia Civil e incluso de la Policía Nacional recorrían esta pasada noche el terreno en un paisaje tomado por las llamas para comprobar que nadie quedaba en su interior, ante el riesgo que supone. De hecho, las autoridades han incidido especialmente en esa llamada a «obedecer» las instrucciones en este sentido. Mensaje en el que incidían y coincidían el presidente de la Junta de Castilla y León, Alfonso Fernández Mañueco, y el delegado del Gobierno en la Comunidad, Nicanor Sen, quienes recalcaban que en estos «complicados» momentos lo importante es «salvar vidas», tanto de los vecinos como del propio amplio dispositivo que por tierra y aire trabaja para poner coto a las llamas.«Nuestro objetivo es garantizar la seguridad de las personas y del operativo», así como «salvar todos estos núcleos de población», destacaba Corral. «Por eso es muy importante que todos los ciudadanos atiendan las orientaciones que llegan», recalcaba la consejera.Por el momento, los trabajos de extinción no han logrado frenar el avance de las llamas, después de que al mediodía de ayer ya se cifrasen en unas 9.000 las hectáreas afectadas y un perímetro de 71 kilómetros por un incendio que, al parecer, comenzó por unas chispas desprendidas por una máquina que estaba trabajando en la zona y por lo que ha sido detenida una persona y otra está investigada . De cara a este sábado, tras una noche en la que las condiciones meteorológicas han sido favorables y han permitido a los equipos de extinción trabajar en las zonas afectadas, se aguarda un escenario «especialmente complejo», pues se esperan «cambios bruscos» en la dirección del viendo y rachas de hasta 60 kilómetros por hora, apuntaba Barcones.Además, el incendio mantiene cortadas las carreteras AV-502, AV-503, AV-504, AV-512 y AV-562, en Cebreros; AV-901, y AV-902, en Burgohondo; AV-904, en Guisando; y N-403, en El Barraco.El de Murias, mejor pero son riesgosPor otra parte, el incendio de Murias de Ponjos (León), también en índice de gravedad de riesgo 2 (en una escala de 0 a 3) mantiene desalojados a los vecinos de Ponjos (17), Rosales (20), Folloso (2), Andarraso (15), Trascastro (60) e Inicio (60). En total son 174 vecinos, para quienes está habilitado el albergue en las escuelas de Riello, si bien únicamente seis personas han pernoctado allí, según ha dado conocer el delegado territorial de la Junta en esta provincia, Eduardo Diego. El fuego, tras una jornada del viernes en la que los trabajos del operativo no surtieron el efecto deseado, la noche ha abierto esa ansiada ventana y ha «permitido llevar a cabo la estrategia de fuego técnico para impedir el avance del incendio». Si bien, advertía, la previsión es de viento fuerte del norte «y eso puede modificar el avance del fuego». RSS de noticias de espana/castilla-leon
El incendio de Burgohondo obliga a desalojar otros siete pueblos y las evacuaciones ya afectan a unas 30.000 personas
