El jurado en candelero por Begoña Gómez

«Es llamativa la osadía de la ministra portavoz, o lo que es lo mismo, del Gobierno, que demuestra además de su parcialidad el total desconocimiento de la materia que tanto les obnubila». «Es llamativa la osadía de la ministra portavoz, o lo que es lo mismo, del Gobierno, que demuestra además de su parcialidad el total desconocimiento de la materia que tanto les obnubila».  

El Tribunal del Jurado se está poniendo de rabiosa actualidad con motivo del enjuiciamiento por el mismo de Begoña Gómez, esposa del presidente Pedro Sánchez y una de sus colaboradoras.

Y digo que se está poniendo en candelero por cuanto el Gobierno a través de su portavoz en la Moncloa, ha manifestado que lo que tiene que hacer es absolver a Begoña Gómez.

Esta afirmación tan solemne roza no solo la imprudencia sino la pura ilegalidad, pues constituye una presión para dicho Tribunal, prohibida por la propia ley del tribunal.

Y no solo eso, se confía por la portavoz gubernamental en que sea imparcial, o sea se presume a sensu contrario que pueda no serlo lo que, a su vez, es un juicio de valor negativo para los componentes del Tribunal olvidando, o lo que es peor desconociendo su funcionamiento y sobre todo su origen y razón de ser.

En efecto, debe recordarse que el Jurado fue creado por nuestra Constitución de 1978 en su artículo 125, como forma de participación de la ciudadanía en la justicia. Pero, sin embargo, no fue hasta 1995 cuando un gobierno, precisamente socialista, lo puso en marcha gracias al ministro de justicia Juan Alberto Belloch, que se atrevió a tomar la iniciativa después de años de pasividad.

Ya desde su comienzo ha habido y sigue habiendo detractores de la institución juradista, olvidando que, para juzgar, como dijo un recordado fiscal del Tribunal Supremo, más que saber derecho, ya que sus miembros son legos, lo importante es ser justo. Y este sentido de la justicia para decidir sobre la culpabilidad o no del acusado, es innato en cualquier persona normal.

Además de ello, está presidido por un magistrado profesional que acota las preguntas a responder y orienta en lo necesario aclarando las dudas que puedan tener los ciudadanos miembros del Jurado.

Se han escrito ríos de tinta sobre la materia y la experiencia ha demostrado el acierto de dicha institución, como sucede en tantos países. Precisamente, en USA, donde está generalizado, constituye, como es sabido, un pilar de la democracia.

Por todo ello, es llamativa la osadía de la ministra portavoz, o lo que es lo mismo, del Gobierno, que demuestra además de su parcialidad el total desconocimiento de la materia que tanto les obnubila.

 El Español – Castilla y León

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