El Papa León XIV advierte del riesgo de una humanidad convertida en «un paraíso de las máquinas»

León XIV llegó este viernes a Francia con la voluntad de dar una repercusión global a su viaje de cuatro días por el territorio galo. El Papa pronunció dos discursos en París (en el Elíseo y la Unesco) con un tono ofensivo y claramente político, antes de darse un baño de masas por las calles de la ‘rive gauche’ y con su visita a la catedral de Notre Dame. Esta tarde se convirtió en el primer pontífice en entrar en el monumental templo gótico, después de que renaciera de las cenizas del gigantesco incendio de 2019 y reabriera las puertas a finales de 2024.«He querido venir a este lugar simbólico», ha asegurado el Santo Padre durante la oración vespertina que ha encabezado en la iglesia del siglo XIV. «Han pasado siete años desde esa noche en que el mundo entero aguantó la respiración (…). Entonces, fuimos conscientes de que Notre Dame es mucho más que un monumento», ha añadido. Unas 8.000 personas, la mayoría de ellas reunidas en la explanada de la catedral, han participado en este acto emotivo y con una evidente dimensión simbólica. Su predecesor, Francisco, había preferido no asistir al acto de reapertura hace casi dos años.Además de homenajear esta joya arquitectónica del cristianismo, León XIV aprovechó su primer día en Francia para sentar cátedra sobre dos de sus principales preocupaciones: la paz y la IA, que puede convertir la humanidad en un «paraíso de las máquinas», según alertó parafraseando al escritor Georges Bernanos. Durante su comparecencia con el presidente francés, Emmanuel Macron, el Santo Padre recordó «las raíces cristianas» del país que lo acoge en este desplazamiento apostólico. Pero también reivindicó los valores humanistas de la religión cristiana y las declaraciones de derechos humanos, que tuvieron un rol clave durante la Revolución Francesa de 1789 y en los consensos globales tras la Segunda Guerra Mundial. «La justicia, la sabiduría y el sentido de la humanidad nos exigen que detengamos la carrera del armamento», aseguró en el Elíseo. Aunque elogió la buena cooperación entre las autoridades galas, la Iglesia de ese país y el Vaticano, el pontífice no dudó en marcar sus distancias con el mandatario galo. Por ejemplo, criticó la legalización de la eutanasia, aprobada por la Asamblea Nacional a finales de julio, y la voluntad de París de aumentar su arsenal atómico. «No para de crecer la convicción equivocada de que la posesión de un arma nuclear es una garantía de seguridad», afirmó.«La justicia, la sabiduría y el sentido de la humanidad nos exigen que detengamos la carrera del armamento» Papa León XIVAl tanto de la situación en CeutaPrevost y Macron comparecieron al mediodía tras una reunión, de poco más de media hora, en el palacio presidencial. Ha sido la primera vez que un Papa se adentraba en el Elíseo desde Benedicto XVI en 2008. Todas las iglesias de Francia habían celebrado por la mañana con un repicar de campanas la llegada del Santo Padre al aeropuerto parisino de Orly. Luego, el presidente francés lo recibió con solemnidad. «Para la República francesa es un gran honor y una gran satisfacción acogeros en nuestro territorio», ha dicho. También compartió el mensaje pacifista del pontífice: «La búsqueda de la paz en todos los frentes es una necesidad existencial. No hay ningún católico que no apoye este mensaje. Y diría más, lo comparten todos los judíos, protestantes, musulmanes, budistas…».Prevost marcó una tonalidad social y humanista desde el inicio del desplazamiento. Durante una conversación con periodistas en el avión papal, había alertado de la «crisis humanitaria» en Ceuta, todavía marcada por la llegada masiva de 80.000 personas migrantes a finales de julio, la gran mayoría de las cuales fueron expulsadas. «Lo he seguido desde el primer día, es una crisis que tiene causas de distintos tipos ahí detrás, hay que buscar cómo responder para evitar ese tipo de emergencia. Fue realmente una crisis humanitaria», declaró. De hecho, el Papa se reunirá este sábado con refugiados e inmigrantes en la Maison Bakhita, una institución católica que apoya y ayuda a estas personas pobres.Alerta sobre los progresos tecnológicosAdemás de reivindicar la paz como un objetivo esencial, León XIV ha avisado de los riesgos de que el ser humano se olvide del sentido de su existencia en medio de los progresos tecnológicos. «No debemos perder nuestra humanidad en medio del paraíso de las máquinas que nos invaden y condicionan nuestra vida diaria», dijo en el Elíseo. Sobre este mismo tema, el Papa ya había dedicado su primera encíclica, ‘Magnifica humanitas’.«No debemos perder nuestra humanidad en medio del paraíso de las máquinas que nos invaden y condicionan nuestra vida diaria» Papa León XIVEsta misma cuestión ha estado muy presente durante su discurso por la tarde en la Unesco. Ha sido la primera comparecencia de un pontífice en esa institución de la ONU desde Juan Pablo II en 1980. «La paradoja resulta cada vez más evidente: mientras se atribuye ‘inteligencia’ a los sistemas computacionales, nos cuesta reconocer la dignidad inalienable de las personas», ha declarado Prevost, quien ha pedido, asimismo, proteger a los más jóvenes de la adicción a las pantallas. Además, ha exigido que «las nuevas tecnologías sigan estando al servicio de la persona humana, en lugar de convertirse en un instrumento más de dominación e injusticia».Aunque el Papa no lo ha mencionado específicamente, probablemente le habrán silbado los oídos al presidente estadounidense, Donald Trump. El Vaticano ha bautizado oficialmente este viaje, que también lo llevará a Lourdes y Metz, como «viaje a Francia y la Unesco». Es decir, ha querido darle una relevancia particular a esta institución de la ONU, que Estados Unidos abandonó el año pasado.Baño de masas con los jóvenesAunque ha reconocido la «crisis de eficacia» que atraviesan Naciones Unidas y otras organizaciones internacionales, ha reivindicado su «confianza» en esos organismos. También ha avisado del riesgo de que las grandes potencias intenten imponer su criterio a través de la fuerza y vulnerando el derecho internacional: «La tentación (de la Torre) de Babel reaparece en una globalización perseguida sin fraternidad, en formas rapaces de neocolonialismo».Tras exponer su visión del mundo, se ha paseado por las calles de la orilla izquierda del Sena, donde unos 300.000 fieles o curiosos se congregaron a lo largo del recorrido del papamóvil, según el Vaticano. Prevost, quien pudo felicitar al mediodía a algunos de los bomberos que salvaron la catedral y a los artesanos que la restauraron, ha celebrado unas vísperas en Notre Dame. Esta noche encabeza una misa multitudinaria con unos 85.000 jóvenes en el Estadio de Francia en Saint-Denis (periferia norte de París). Será el aperitivo antes de otro baño de masas más imponente: la Iglesia gala prevé unas 600.000 personas en los Campos Elíseos el sábado por la tarde durante otra misa presidida por el Santo Padre. Tras décadas de pérdida de influencia, la religión católica ha recuperado cierta vitalidad en el país vecino estos últimos años, aunque no dispone del peso de antaño. La Iglesia francesa ve en el entusiasmo que ha suscitado la visita del Papa una prueba de ello. León XIV no solo ha venido a París como un líder espiritual, sino también moral en un mundo en crisis.. León XIV llegó este viernes a Francia con la voluntad de dar una repercusión global a su viaje de cuatro días por el territorio galo. El Papa pronunció dos discursos en París (en el Elíseo y la Unesco) con un tono ofensivo y claramente político, antes de darse un baño de masas por las calles de la ‘rive gauche’ y con su visita a la catedral de Notre Dame. Esta tarde se convirtió en el primer pontífice en entrar en el monumental templo gótico, después de que renaciera de las cenizas del gigantesco incendio de 2019 y reabriera las puertas a finales de 2024.«He querido venir a este lugar simbólico», ha asegurado el Santo Padre durante la oración vespertina que ha encabezado en la iglesia del siglo XIV. «Han pasado siete años desde esa noche en que el mundo entero aguantó la respiración (…). Entonces, fuimos conscientes de que Notre Dame es mucho más que un monumento», ha añadido. Unas 8.000 personas, la mayoría de ellas reunidas en la explanada de la catedral, han participado en este acto emotivo y con una evidente dimensión simbólica. Su predecesor, Francisco, había preferido no asistir al acto de reapertura hace casi dos años.Además de homenajear esta joya arquitectónica del cristianismo, León XIV aprovechó su primer día en Francia para sentar cátedra sobre dos de sus principales preocupaciones: la paz y la IA, que puede convertir la humanidad en un «paraíso de las máquinas», según alertó parafraseando al escritor Georges Bernanos. Durante su comparecencia con el presidente francés, Emmanuel Macron, el Santo Padre recordó «las raíces cristianas» del país que lo acoge en este desplazamiento apostólico. Pero también reivindicó los valores humanistas de la religión cristiana y las declaraciones de derechos humanos, que tuvieron un rol clave durante la Revolución Francesa de 1789 y en los consensos globales tras la Segunda Guerra Mundial. «La justicia, la sabiduría y el sentido de la humanidad nos exigen que detengamos la carrera del armamento», aseguró en el Elíseo. Aunque elogió la buena cooperación entre las autoridades galas, la Iglesia de ese país y el Vaticano, el pontífice no dudó en marcar sus distancias con el mandatario galo. Por ejemplo, criticó la legalización de la eutanasia, aprobada por la Asamblea Nacional a finales de julio, y la voluntad de París de aumentar su arsenal atómico. «No para de crecer la convicción equivocada de que la posesión de un arma nuclear es una garantía de seguridad», afirmó.«La justicia, la sabiduría y el sentido de la humanidad nos exigen que detengamos la carrera del armamento» Papa León XIVAl tanto de la situación en CeutaPrevost y Macron comparecieron al mediodía tras una reunión, de poco más de media hora, en el palacio presidencial. Ha sido la primera vez que un Papa se adentraba en el Elíseo desde Benedicto XVI en 2008. Todas las iglesias de Francia habían celebrado por la mañana con un repicar de campanas la llegada del Santo Padre al aeropuerto parisino de Orly. Luego, el presidente francés lo recibió con solemnidad. «Para la República francesa es un gran honor y una gran satisfacción acogeros en nuestro territorio», ha dicho. También compartió el mensaje pacifista del pontífice: «La búsqueda de la paz en todos los frentes es una necesidad existencial. No hay ningún católico que no apoye este mensaje. Y diría más, lo comparten todos los judíos, protestantes, musulmanes, budistas…».Prevost marcó una tonalidad social y humanista desde el inicio del desplazamiento. Durante una conversación con periodistas en el avión papal, había alertado de la «crisis humanitaria» en Ceuta, todavía marcada por la llegada masiva de 80.000 personas migrantes a finales de julio, la gran mayoría de las cuales fueron expulsadas. «Lo he seguido desde el primer día, es una crisis que tiene causas de distintos tipos ahí detrás, hay que buscar cómo responder para evitar ese tipo de emergencia. Fue realmente una crisis humanitaria», declaró. De hecho, el Papa se reunirá este sábado con refugiados e inmigrantes en la Maison Bakhita, una institución católica que apoya y ayuda a estas personas pobres.Alerta sobre los progresos tecnológicosAdemás de reivindicar la paz como un objetivo esencial, León XIV ha avisado de los riesgos de que el ser humano se olvide del sentido de su existencia en medio de los progresos tecnológicos. «No debemos perder nuestra humanidad en medio del paraíso de las máquinas que nos invaden y condicionan nuestra vida diaria», dijo en el Elíseo. Sobre este mismo tema, el Papa ya había dedicado su primera encíclica, ‘Magnifica humanitas’.«No debemos perder nuestra humanidad en medio del paraíso de las máquinas que nos invaden y condicionan nuestra vida diaria» Papa León XIVEsta misma cuestión ha estado muy presente durante su discurso por la tarde en la Unesco. Ha sido la primera comparecencia de un pontífice en esa institución de la ONU desde Juan Pablo II en 1980. «La paradoja resulta cada vez más evidente: mientras se atribuye ‘inteligencia’ a los sistemas computacionales, nos cuesta reconocer la dignidad inalienable de las personas», ha declarado Prevost, quien ha pedido, asimismo, proteger a los más jóvenes de la adicción a las pantallas. Además, ha exigido que «las nuevas tecnologías sigan estando al servicio de la persona humana, en lugar de convertirse en un instrumento más de dominación e injusticia».Aunque el Papa no lo ha mencionado específicamente, probablemente le habrán silbado los oídos al presidente estadounidense, Donald Trump. El Vaticano ha bautizado oficialmente este viaje, que también lo llevará a Lourdes y Metz, como «viaje a Francia y la Unesco». Es decir, ha querido darle una relevancia particular a esta institución de la ONU, que Estados Unidos abandonó el año pasado.Baño de masas con los jóvenesAunque ha reconocido la «crisis de eficacia» que atraviesan Naciones Unidas y otras organizaciones internacionales, ha reivindicado su «confianza» en esos organismos. También ha avisado del riesgo de que las grandes potencias intenten imponer su criterio a través de la fuerza y vulnerando el derecho internacional: «La tentación (de la Torre) de Babel reaparece en una globalización perseguida sin fraternidad, en formas rapaces de neocolonialismo».Tras exponer su visión del mundo, se ha paseado por las calles de la orilla izquierda del Sena, donde unos 300.000 fieles o curiosos se congregaron a lo largo del recorrido del papamóvil, según el Vaticano. Prevost, quien pudo felicitar al mediodía a algunos de los bomberos que salvaron la catedral y a los artesanos que la restauraron, ha celebrado unas vísperas en Notre Dame. Esta noche encabeza una misa multitudinaria con unos 85.000 jóvenes en el Estadio de Francia en Saint-Denis (periferia norte de París). Será el aperitivo antes de otro baño de masas más imponente: la Iglesia gala prevé unas 600.000 personas en los Campos Elíseos el sábado por la tarde durante otra misa presidida por el Santo Padre. Tras décadas de pérdida de influencia, la religión católica ha recuperado cierta vitalidad en el país vecino estos últimos años, aunque no dispone del peso de antaño. La Iglesia francesa ve en el entusiasmo que ha suscitado la visita del Papa una prueba de ello. León XIV no solo ha venido a París como un líder espiritual, sino también moral en un mundo en crisis..  

León XIV llegó este viernes a Francia con la voluntad de dar una repercusión global a su viaje de cuatro días por el territorio galo. El Papa ha pronunciado dos discursos en París (en el Elíseo y la Unesco) con un claro tono político, antes … de darse un baño de masas por las calles de la ‘rive gauche’ y con su visita a la catedral de Notre Dame. Esta tarde se ha convertido en el primer pontífice en entrar en el monumental templo gótico, después de que renaciera de las cenizas del gigantesco incendio de 2019 y reabriera las puertas a finales de 2024.

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