Un nuevo análisis con decenas de miles de participantes desvincula el consumo prolongado de este fármaco con el riesgo de cáncer.
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«Una vez se ajustan factores determinantes como la infección por la bacteria Helicobacter pylori, el tabaquismo, la obesidad y la diabetes, la supuesta asociación desaparece«, valora Iago Rodríguez-Lago, gastroenterólogo del servicio de Aparato Digestivo del Hospital Universitario de Galdakao (Bizkaia), en declaraciones para Science Media Centre.
Históricamente, recuerda el especialista, se ha sospechado que los fármacos inhibidores de la bomba de protones (omeprazol, esomeprazol, rabeprazol) «pudieran aumentar el riesgo cáncer gástrico a través del aumento de la gastrina«.
“Tanto para todo el personal sanitario como pacientes, este hallazgo es de gran valor e interés», celebra Rodríguez-Lago. «Aporta tranquilidad y reafirma la seguridad de los inhibidores de la bomba de protones a largo plazo, unos de los fármacos más prescritos en España».
Luis Bujanda, especialista en Aparato Digestivo del Hospital Universitario Donostia y catedrático de Medicina de la Universidad del País Vasco (UPV/EHU), también celebra la calidad del estudio. Pero al igual que Rodríguez-Lago, señala su principal debilidad: es un trabajo «observacional y sobre registros, donde la información está sesgada«.
«Tampoco habla de tipo ni dosis de IBP y define largo plazo como más de un año», apunta Bujanda. «El estudio menciona que el 3,1% de los casos erradica el H. pylori pero no habla del porcentaje de infección de esa población, que generalmente es superior al 25-30%».
Por último, el especialista subraya que solo se analiza un tipo de cáncer gástrico, el adenocarcinoma. «¿Y los tumores neuroendocrinos gástricos? Son muy infrecuentes, pero podría haber una relación con la utilización de los IBP».
«A modo de conclusión, este trabajo demuestra que, cuando se controlan adecuadamente los sesgos y otros factores distorsionantes, la asociación previamente descrita con el cáncer gástrico parece no sostenerse», valora un tercer experto, Francisco López-Muñoz, catedrático de Farmacología y vicerrector de Investigación y Ciencia de la UCJC (Madrid).
Sin embargo, señala que se requiere información detallada sobre algunos factores potencialmente relevantes, «como la dieta (por ejemplo, consumo de sal), antecedentes genéticos familiares u otras variables clínicas relacionadas con la gravedad de la patología gástrica».
«Asimismo, hay que mencionar que el estudio se basa en poblaciones nórdicas, lo que podría limitar parcialmente su extrapolación a regiones con perfiles epidemiológicos distintos para el cáncer gástrico», concluye.
El Español – Salud
