El último vuelco sobre el omeprazol: un nuevo estudio desvincula su uso prolongado del riesgo de cáncer

Un nuevo análisis con decenas de miles de participantes desvincula el consumo prolongado de este fármaco con el riesgo de cáncer.
Más información: El primer medicamento que edita directamente el ADN: podría curar el colesterol con una dosis Un nuevo análisis con decenas de miles de participantes desvincula el consumo prolongado de este fármaco con el riesgo de cáncer.
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El consumo prolongado de los fármacos inhibidores de la bomba de protones, con el célebre omeprazol a la cabeza, lleva siendo motivo de controversia desde hace años. Recientemente, el Consejo General de Colegios Oficiales de Farmacéuticos recordaba que no se trata de «protectores de estómago» que puedan usarse para las digestiones pesadas.
Uno de los riesgos asociados a estos medicamentos tenía que ver con el aumento del riesgo de cáncer gástrico. Varias investigaciones -las primeras de ellas publicadas en los años 80- habían relacionado su uso prolongado con un incremento que incluso duplicaría el riesgo de sufrir adenocarcinoma gástrico.
Un estudio publicado enThe BMJ vira ahora la opinión sobre el omeprazol en dirección contraria. La investigación ha empleado datos prospectivos de más de 17.000 pacientes obtenidos de registros de Dinamarca, Finlandia, Islandia, Noruega y Suecia entre 1994 y 2020.
Todos ellos padecían adenocarcinoma gástrico, excluyendo el cáncer de cardias. A continuación compararon los datos con los de más de 172.000 personas sanas

Las claves

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Un nuevo estudio publicado en The BMJ desvincula el uso prolongado de omeprazol y otros inhibidores de la bomba de protones del riesgo de cáncer gástrico.

El análisis incluyó datos de más de 17.000 pacientes con adenocarcinoma gástrico y 172.000 personas sanas de registros nórdicos entre 1994 y 2020.

Al ajustar factores como la infección por Helicobacter pylori, tabaquismo, obesidad y diabetes, la supuesta asociación entre omeprazol y cáncer gástrico desaparece.

Expertos valoran el hallazgo como tranquilizador, aunque señalan limitaciones del estudio, como su carácter observacional y que solo analiza un tipo de cáncer gástrico.

«Una vez se ajustan factores determinantes como la infección por la bacteria Helicobacter pylori, el tabaquismo, la obesidad y la diabetes, la supuesta asociación desaparece«, valora Iago Rodríguez-Lago, gastroenterólogo del servicio de Aparato Digestivo del Hospital Universitario de Galdakao (Bizkaia), en declaraciones para Science Media Centre.

Históricamente, recuerda el especialista, se ha sospechado que los fármacos inhibidores de la bomba de protones (omeprazol, esomeprazol, rabeprazol) «pudieran aumentar el riesgo cáncer gástrico a través del aumento de la gastrina«.

“Tanto para todo el personal sanitario como pacientes, este hallazgo es de gran valor e interés», celebra Rodríguez-Lago. «Aporta tranquilidad y reafirma la seguridad de los inhibidores de la bomba de protones a largo plazo, unos de los fármacos más prescritos en España».

Luis Bujanda, especialista en Aparato Digestivo del Hospital Universitario Donostia y catedrático de Medicina de la Universidad del País Vasco (UPV/EHU), también celebra la calidad del estudio. Pero al igual que Rodríguez-Lago, señala su principal debilidad: es un trabajo «observacional y sobre registros, donde la información está sesgada«.

«Tampoco habla de tipo ni dosis de IBP y define largo plazo como más de un año», apunta Bujanda. «El estudio menciona que el 3,1% de los casos erradica el H. pylori pero no habla del porcentaje de infección de esa población, que generalmente es superior al 25-30%».

Por último, el especialista subraya que solo se analiza un tipo de cáncer gástrico, el adenocarcinoma. «¿Y los tumores neuroendocrinos gástricos? Son muy infrecuentes, pero podría haber una relación con la utilización de los IBP».

«A modo de conclusión, este trabajo demuestra que, cuando se controlan adecuadamente los sesgos y otros factores distorsionantes, la asociación previamente descrita con el cáncer gástrico parece no sostenerse», valora un tercer experto, Francisco López-Muñoz, catedrático de Farmacología y vicerrector de Investigación y Ciencia de la UCJC (Madrid).

Sin embargo, señala que se requiere información detallada sobre algunos factores potencialmente relevantes, «como la dieta (por ejemplo, consumo de sal), antecedentes genéticos familiares u otras variables clínicas relacionadas con la gravedad de la patología gástrica».

«Asimismo, hay que mencionar que el estudio se basa en poblaciones nórdicas, lo que podría limitar parcialmente su extrapolación a regiones con perfiles epidemiológicos distintos para el cáncer gástrico», concluye.

 El Español – Salud

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