El 82% de los españoles se muestra de acuerdo con prohibir las redes sociales en menores de 14 años, y un 69% quiere una escuela libre de smartphones.
Más información: Villar, el sabio contra las pantallas: «Los niños ya no aprueban en España los exámenes de hace 5 años» El 82% de los españoles se muestra de acuerdo con prohibir las redes sociales en menores de 14 años, y un 69% quiere una escuela libre de smartphones.
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Siete de cada diez adultos españoles quiere prohibir el uso del smartphone en el aula y ocho de cada diez aboga por limitar el acceso a redes sociales en menores de 14 años, según una encuesta realizada por la consultora Ipsos en más de 30 países.
Estas cifras ponen a nuestro país a la cabeza del rechazo a lo digital en los menores. Es una cuestión en la que se muestran de acuerdo personas de ambos sexos y de todo el espectro político.
Solo países vecinos como Francia e Italia igualan a España en este rechazo frontal al uso de dispositivos digitales en los menores.
Los tres países puntúan de forma similar cuando la encuesta les pregunta por la prohibición de las redes sociales en menores de 14, tanto dentro como fuera del aula (España, 82%; Francia, 85%; Italia, 83%).
La media del rechazo en la treintena de países encuestados —de Europa, América y Asia: no hay países africanos— se sitúa en el 71% y en ninguno de ellos la cifra baja del 50%.
Si hablamos de no permitir el uso del smartphone en la escuela, el 69% de los españoles apoya la propuesta, por el 80% de los franceses y el 67% de los italianos.
En esta ocasión, la media global es notablemente inferior: del 55%, siendo Tailandia (35%), Japón (37%) y Hungría (38%) los que menos apoyan la propuesta.
El debate sobre el uso de los móviles y las redes sociales está candente en nuestra sociedad. A finales del año pasado, un informe de un grupo de expertos reunidos ad hoc por el Ministerio de Juventud e Infancia se mostraba contundente al respecto.
El documento, de 200 páginas y que reunía a juristas, educadores, psicólogos, médicos y activistas, entre otros, llamaba a no permitir el uso de dispositivos en el aula «salvo por razones excepcionales debidamente justificadas».
Con todo, hubo expertos que participaron en su elaboración que mostraron su desacuerdo con las conclusiones generales.
Casi al mismo tiempo, la Asociación Española de Pediatría actualizaba sus recomendaciones al respecto, y se mostraba igualmente tajante: cero pantallas hasta los seis años y solo una hora al día entre los 6 y los 12 años.
Por otra parte, diversas comunidades autónomas han impulsado medidas para prohibir los dispositivos inteligentes en las aulas, especialmente en Primaria e Infantil.
La Comunidad de Madrid anunció que aplicará una prohibición total del uso individual de móviles, ordenadores y tablets en colegios públicos a partir del próximo curso, que empieza en menos de dos semanas.
Esta normativa busca minimizar los riesgos asociados al uso temprano e intensivo de tecnología, limitando también la asignación de tareas que requieran pantallas fuera de horario escolar.
La tendencia se ha extendido por el territorio nacional: Baleares, Canarias, La Rioja y Aragón han adoptado restricciones similares durante el último año, principalmente orientadas a mejorar la convivencia escolar y disminuir casos de ciberacoso.
El uso compartido de dispositivos, bajo supervisión docente y en muy contados contextos pedagógicos, es permitido pero estrictamente acotado.
Una mayor concienciación
«Cada vez se acumula más evidencia sobre el impacto a nivel cognitivo, social y personal del uso de redes sociales y pantallas en nuestros chicos y chicas», apunta Patricia Gómez, investigadora de la Unidad de Psicología del Consumidor de la Universidad de Santiago de Compostela.
«Estamos cada vez más concienciados. De hecho, hay un anteproyecto de ley para elevar el acceso a redes sociales a los 16 años».
Sin embargo, advierte de que «no podemos pensar que con la prohibición ya nos salvamos. Puede ser una medida necearia, pero no suficiente».
«Sabemos que los padres y madres están preocupados, consideran que no tienen la formación necesaria para guiar a sus hijos y la escuela puede ser un lugar democratizador de esta enseñanza, sobre lo digital, la ética relacional, la privacidad, etc.»
A este respecto, recuerda que el papel de salvaguarda no debe recaer solo en los padres y las escuelas sino en las empresas que se lucran «de que los niños quieran estar en redes sociales cada vez más. Parece que toda la responsabilidad es de los niños y sus familias, pero no es así».
En un barómetro de SocioMétrica para EL ESPAÑOL, el 84,9% de los encuestados se mostró a favor de la prohibición de los móviles en clase, mientras que solo el 10,4% estaba en desacuerdo.
Por increíble que parezca, el rechazo a los dispositivos digitales en la escuela es algo que une a los españoles de todos los espectros políticos.
La encuesta de SocioMétrica reflejaba este consenso, con más del 90% de votantes de PP y Vox apoyando la medida. En el lado opuesto estaban los de Sumar pero, aún así, también había una gran mayoría a favor: el 67,6%.
En el caso de la megaencuesta mundial de Ipsos (han participado más de 20.000 adultos de 31 países, 12 de ellos europeos), nuevamente PP y Vox son los que más apoyan las medidas restrictivas.
En el caso de prohibir las redes sociales a menores de 14, se muestran de acuerdo el 86% y el 82% de quienes afirmaban haberles votado, respectivamente. Los del PSOE lo apoyaban el 83% y los de Sumar el 80%.
A la hora de sacar el smartphone de los centros educativos, el 77% de los votantes del PP y el 72% de los de Vox lo defendían, por el 68% de los del PSOE y el 60% de los de Sumar.
El debate sobre redes sociales y salud mental de adolescentes en España crece con las cifras más recientes: el 70% de los jóvenes pasa más de cuatro horas al día conectados a Internet, y los riesgos de adicción, desinformación y problemas emocionales preocupan cada vez más a autoridades educativas y sanitarias.
El informe de Ipsos reserva un hueco a la tecnología más disruptora de los últimos años, la inteligencia artificial. Y aquí las cosas no están tan claras. Un 27% cree que su impacto en la educación será positivo, pero un 33% opina lo contrario y el 28% prefiere no opinar.
Eso sí, un 39% optaría por prohibir su uso en el aula. La cifra alcanza el 50% en el caso de los votantes de Vox y del 48% en los del PP. La diferencia respecto a los votantes de PSOE y Sumar, en este caso, es más amplia: solo el 35% y el 28% de ellos, respectivamente, les seguiría en esta decisión.
elespanol – Salud