El país nórdico diseñó su sistema de multas proporcional a la renta para que el castigo fuese mayor para sus ciudadanos independientemente de su riqueza.
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Las claves
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Finlandia sigue siendo un referente europeo en materia de seguridad vial gracias a su sistema de multas proporcionales a los ingresos del infractor, una medida que busca equilibrar la justicia económica con la disuasión efectiva.
Mientras en muchos países las sanciones por exceso de velocidad son fijas, en Finlandia, un millonario y un trabajador promedio podrían recibir multas muy distintas por la misma infracción, garantizando que todos perciban el castigo como significativo.
El caso de Anders Wiklöf, empresario multimillonario de Åland, ilustra cómo funciona este sistema.
Wiklöf fue sorprendido conduciendo a 59 km/h en una zona urbana limitada a 30 km/h, lo que se tradujo en una multa de 120.000 euros.
El empresario reconoció el exceso de velocidad y decidió pagar la sanción sin recurrirla, señalando su respeto por la decisión policial.
Si la infracción hubiera sido solo un kilómetro por hora superior, se habría clasificado como «muy grave», implicando además la retirada temporal del permiso de conducir.
El mecanismo de cálculo de las multas finlandesas se basa en los llamados «días de multa», que combinan la gravedad de la infracción con los ingresos del infractor.
Cada día de multa equivale a aproximadamente la mitad del ingreso diario disponible, y el número de días aumenta con la magnitud de la infracción.
Este sistema ha producido multas históricas: en 2002, un exdirectivo de Nokia pagó 116.000 euros por superar en 25 km/h el límite; en 2015, otro empresario finlandés fue sancionado con 54.000 euros por rebasar el límite en 22 km/h.
Wiklöf, a lo largo de trece años, ha pagado cerca de 400.000 euros en multas de tráfico, lo que refleja que ni la riqueza garantiza impunidad.
Finlandia no está sola en Europa en aplicar castigos proporcionales. Suiza tiene un sistema similar y ostenta el récord mundial: un conductor sueco fue multado con más de un millón de francos suizos por alcanzar 290 km/h en autopista.
El Reino Unido ajusta las sanciones hasta un 175% del salario semanal, aunque con un tope monetario, combinando proporcionalidad con límites prácticos.
Más allá de las sanciones económicas, los países europeos avanzan en estrategias integrales para proteger a usuarios vulnerables: peatones, ciclistas y motoristas.
Suecia, por ejemplo, ha reducido cruces peligrosos, construido más rotondas y separado carriles bici del tráfico motorizado, en un esfuerzo por lograr cero muertes en la carretera.
En el Reino Unido, algunas aseguradoras aplican telemática para premiar la conducción responsable, ofreciendo descuentos a quienes instalan cajas negras en sus vehículos.
El ejemplo finlandés plantea un sistema interesante para la UE en el que la seguridad vial combina equidad y efectividad.
Ajustar las sanciones al nivel económico del infractor provoca que la multa tenga un impacto real y disuasorio, evitando que muchos ricos perciban la norma como irrelevante y protegiendo a todos los ciudadanos por igual.
El Español – Sociedad
