El concejal de Hacienda, Personal y Modernización Administrativa del Ayuntamiento de Valladolid es también mayordomo de la Hermandad de la Dolorosa este año 2026.
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Francisco Blanco Alonso (37 años) es el concejal de Hacienda, Personal y Modernización Administrativa del Ayuntamiento de Valladolid desde que se celebraron las elecciones municipales del 2023 y PP y Vox formaron gobierno en la ciudad del Pisuerga.
Nació en Valladolid, pero lleva a Medina de Rioseco y a su Semana Santa muy dentro porque pasó su infancia en la Ciudad de los Almirantes.
Este año está ejerciendo de mayordomo dentro de la Hermandad de La Dolorosa, lo que para él supone un “enorme honor y una gran responsabilidad”.
“Vivo con fervor las dos semanas santas”, confiesa en declaraciones a EL ESPAÑOL de Castilla y León, en esta entrevista.
P.- ¿Quién es? ¿Cómo se define?
R.- Me considero una persona normal. De esas que disfrutan de los pequeños momentos como una buena charla, un paseo por Rioseco o un café con amigos. Intento tomármelo con responsabilidad, pero también con sentido del humor que es algo que nunca está de más.
P.- No nació en Medina de Rioseco.
R.- No, nací en Valladolid, pero se podría decir que en Rioseco me siento como en casa.
P.- ¿De dónde le viene ese amor por Medina de Rioseco?
R.- De mi niñez. Me crie allí hasta los 13 años. Cursé la guardería y hasta Segundo de la ESO. Así que mis primeras amistades, mis recuerdos de infancia y mis primeras aventuras están ligadas a Rioseco.
P.- ¿Cómo recuerda su infancia?
R.- Muy feliz. Rodeado de mis padres, hermanos y amigos. Como cualquier riosecano. Jugábamos en la calle, hacíamos deporte y ya practicábamos para ser cofrades y portar pasos a hombre que, por cierto, pesaban bastante. Ya apuntábamos maneras, aunque en aquellos pasos las imágenes que portábamos eran muñecos.
P.- Siempre quiso ser cofrade en Medina de Rioseco.
R.- Sí, sin duda. Lo vivía de cerca y era algo que me atraía muchísimo. La Semana Santa te envolvía y todos soñábamos con participar de una u otra forma.
P.- Es cofrade en la actualidad, claro.
R.- Soy cofrade de la Hermandad de La Dolorosa desde muy pequeño. Mis hermanos y yo nos inscribimos en la misma cofradía. No recuerdo, exactamente, la fecha. Sí la emoción de aquellos primeros Jueves Santos llevando el farol alumbrando a la Virgen. Después, siendo ya un poco más mayor, pidiendo a los que portaban el paso que nos dejaran un poso, para poder llevarlo.
Francisco Blanco, a la derecha, mayordomo en Medina de Rioseco.
Fotografía cedida a EL ESPAÑOL de Castilla y León.
P.- Este año, además, es mayordomo. ¿Qué supone y cómo lo está viviendo?
R.- Ser mayordomo es un honor enorme y una gran responsabilidad porque incide directamente en la unión con tus hermanos de cofradía y te lleva a vivir más profundamente el sentir de la Semana Santa. Es un cargo muy esperado por muchos hermanos que llega por orden de lista. Cuando llega, toca vivirlo con ilusión como estoy haciendo.
P.- ¿Qué labor está llevando a cabo como mayordomo?
R.- Estoy asistiendo y presidiendo los actos de la Hermandad. Porto la vara y la medalla. También tengo el privilegio de participar en la limpieza de la imagen y del tablero. He preparado el desayuno el Domingo de Ramos y el refresco del Jueves Santo. También la cena de la hermandad el día de la procesión. Por supuesto, estoy disponible para cualquier otro cometido que requiera la Junta Directiva. No me faltan tareas.
P.- Tiene que estar presente durante toda la Semana Santa de Rioseco.
R.- Claro que sí. Lo hago con mucho gusto. Es una experiencia que se vive una sola vez en la vida y quiero aprovecharla al máximo.
P.- ¿Cómo está viviendo la Semana Santa de Medina de Rioseco?
R.- Con un gran sentimiento de unión, fe y gratitud. La Semana Santa de Rioseco es la de mi infancia, la que imaginaba con mis amigos, en la que soñaba cargar y en la que ahora tengo la suerte de ser mayordomo. Es como cerrar un círculo personal muy bonito.
P.- ¿Qué significado tiene para usted la Semana Santa de Medina de Rioseco?
R.- Es parte de mi identidad. Es tradición, fe y emoción, pero también reencuentro, familia y memoria. Cada año tiene algo nuevo y volver es como estar en casa. Mis amigos de la infancia siguen formando parte de mi vida y es muy gratificante disfrutar de los amigos de siempre.
P.- ¿Cómo ha evolucionado la Semana Santa de Medina de Rioseco?
R.- Ha evolucionado muchísimo. Ha crecido en participación, en público y en repercusión. Sigue manteniendo esa sobriedad castellana que la hace tan especial. La Semana Santa de Valladolid, la de Castilla, tiene esa elegancia austera que nos representa a todos.
P.- Usted es, además, el concejal de Hacienda, Personal y Modernización Administrativa del Ayuntamiento de Valladolid.
R.- Sí. Esto hace que sienta aún más afortunado. Vivo con fervor las dos semanas santas. Disfruto de dos patrimonios únicos.
P.- ¿Cómo está compaginando ambas labores?
R.- Con ilusión. Cuando algo te apasiona, no pesa. Lo estoy viviendo con gusto y con todo el respeto que merece cada responsabilidad.
P.- En Valladolid contamos con un patrimonio muy grande, relacionado con la Semana Santa. Medina de Rioseco forma parte de ello.
R.- Exacto. Es parte esencial de nuestro patrimonio espiritual, cultural y humano. Son tradiciones que trascienden generaciones y que hay que cuidar como lo que son: auténticas joyas vivas.
P.- Algún ejemplo.
R.- Por ejemplo, la imagen de La Dolorosa. Para mí, quizás la que mejor representa la tragedia y la belleza plástica de la Semana Santa de Medina de Rioseco. Además, si hablamos de patrimonio, debemos hacerlo también de la música. La semana de pasión es el sonido de las bandas y cornetas que la acompañan. Mención especial para El Pardal y El Tapetán, que son sonidos distintivos y únicos de nuestra Semana Santa.
P.- El silencio también es muy importante en Semana Santa.
R.- No me quería olvidar de este punto. Para mí, los silencios de la Semana Santa castellana también son patrimonio. Decía Miguel Delibes que “lo importante de la Semana Santa vallisoletana es el silencio, un silencio espeso, sombrío y doliente que encubre y arropa una honda emoción popular”.
P.- En definitiva, que la provincia de Valladolid es una joya a disfrutar en Semana Santa.
R.- Sin duda. Cada pueblo aporta su manera de sentir y expresar la fe. Eso convierte a la provincia en un verdadero museo al aire libre durante estos días. Es una oportunidad única para disfrutar del arte, la devoción y el alma castellana en estado puro.
P.- Un regalo lo de ser mayordomo.
R.- Así es. Ser mayordomo y, al mismo tiempo, concejal, me permite vivir la Semana Santa desde dos prismas distintos pero complementarios. Desde el personal y el institucional. Es una experiencia única y enriquecedora.
P.- Está viviendo una Semana Santa única.
R.- Lo estoy haciendo con el corazón, con serenidad y con agradecimiento. Disfrutando. Espero que consigamos mantener viva la llama de nuestras semanas santas en Valladolid y Medina de Rioseco durante muchos años más.
El Español – Castilla y León
