Las arcas públicas se beneficiaron de la subida del precio de los combustibles durante las tres primeras semanas de conflicto al obtener una recaudación extraordinaria de más de 68 millones de euros en concepto del IVA (Impuesto de Valor Añadido) con el que se gravaba el diésel y la gasolina. Estos ingresos tributarios inesperados fueron incrementándose a medida que pasaban los días sin que el Gobierno aprobase el decreto anticrisis. Lo hicieron a lo largo de 21 jornadas, del 1 al 21 de marzo, cuando el coste de los combustibles alcanzó el récord de esta crisis energética. El gravamen del IVA sobre los combustibles que estuvo en vigor durante esas tres semanas fue de un 21%, el tipo general que se aplicaba hasta entonces. Durante ese tiempo, Hacienda recaudó 603 millones de euros por este tributo, frente a los 535 millones que ingresó el fisco en el mismo periodo del año anterior, según cálculos elaborados por ABC con estimaciones del sector energético basados en los registros del Geoportal del Ministerio para la Transición Ecológica comparados con el mismo periodo del año pasado. Esta comparativa se puede realizar sin distorsiones, ya que se trata de días en los que no mediaron festivos distintos entre 2026 y 2025, ni tampoco las vacaciones de Semana Santa, que habrían modificado sustancialmente los datos. INGRESOS EXTRA A medida que pasaban los días, la recaudación tributaria se incrementaba al gravar el IVA un 21% del precio base, que iba aumentandoLos precios de los combustibles partieron de los 1,44 euros por litro en el caso del diésel en cuanto comenzó la intervención militar de Estados Unidos en Irán; y de los 1,49 euros, en el caso de la gasolina 95. A partir de ese momento, los incrementos de precio fueron exponenciales, sobre todo en los primeros días del mes, alcanzando su máximo por encima de los 1,94 euros en el caso del gasóleo , y los 1,81 en la gasolina. Es decir, llenar un depósito pasó a suponer casi 100 euros en muchos casos, frente a los 60 o 70 euros que costaba hasta antes de que comenzara la guerra. No fue hasta el viernes 20 de marzo cuando se reunió el Consejo de Ministros de forma extraordinaria para aprobar el paquete de medidas con las que el Ejecutivo quería amortiguar los efectos de la guerra. Sin embargo, en otros muchos países europeos apenas tardaron unos días para comenzar a rebajar el precio de los combustibles con diversos tipos de medidas fiscales, desde Portugal , el más cercano, hasta Grecia . España, esta espera legislativa fue mejorando los ingresos tributarios porque, en el caso del IVA, al gravarse la base con un tipo proporcional, a medida que subían los costes de la materia prima, se incrementaba también la recaudación fiscal por este concepto. La mitad, a impuestosA partir del 22 de marzo comenzaron a regir ya los nuevos tipos del IVA para los combustibles, con un gravamen que bajó del 21% al 10% y la consiguiente rebaja en el importe de los recibos. Al día siguiente de aplicarse por primera vez esta medida, el precio medio del diésel descendió en 15 céntimos de euro, de media; mientras que el de la gasolina bajó casi 20 céntimos de euro. El peso de los impuestos sobre los combustibles es una de las cuestiones que más polémica genera entre los conductores al percatarse de que una buena parte de lo que pagan cada vez que van al surtidor va a parar a las arcas públicas. En el caso de España, hasta antes del decreto, prácticamente la mitad de cada euro que se paga en las estaciones de servicio al repostar va a parar a Hacienda. Aunque no todo se lo queda el Estado. En el caso del IVA, este impuesto está cedido en un 50% a las comunidades autónomas, que reciben la parte correspondiente de estos pagos por parte de la Administración central. Precisamente ahora, el departamento dirigido por María Jesús Montero quiere incrementar esa cesión hasta el 56,5% con la nueva fórmula de la financiación autonómica. En su caso, la parte de Hidrocarburos que se transfiere a los gobiernos regionales se encuentra fijada por ley en el 58% de la recaudación. Las arcas públicas se beneficiaron de la subida del precio de los combustibles durante las tres primeras semanas de conflicto al obtener una recaudación extraordinaria de más de 68 millones de euros en concepto del IVA (Impuesto de Valor Añadido) con el que se gravaba el diésel y la gasolina. Estos ingresos tributarios inesperados fueron incrementándose a medida que pasaban los días sin que el Gobierno aprobase el decreto anticrisis. Lo hicieron a lo largo de 21 jornadas, del 1 al 21 de marzo, cuando el coste de los combustibles alcanzó el récord de esta crisis energética. El gravamen del IVA sobre los combustibles que estuvo en vigor durante esas tres semanas fue de un 21%, el tipo general que se aplicaba hasta entonces. Durante ese tiempo, Hacienda recaudó 603 millones de euros por este tributo, frente a los 535 millones que ingresó el fisco en el mismo periodo del año anterior, según cálculos elaborados por ABC con estimaciones del sector energético basados en los registros del Geoportal del Ministerio para la Transición Ecológica comparados con el mismo periodo del año pasado. Esta comparativa se puede realizar sin distorsiones, ya que se trata de días en los que no mediaron festivos distintos entre 2026 y 2025, ni tampoco las vacaciones de Semana Santa, que habrían modificado sustancialmente los datos. INGRESOS EXTRA A medida que pasaban los días, la recaudación tributaria se incrementaba al gravar el IVA un 21% del precio base, que iba aumentandoLos precios de los combustibles partieron de los 1,44 euros por litro en el caso del diésel en cuanto comenzó la intervención militar de Estados Unidos en Irán; y de los 1,49 euros, en el caso de la gasolina 95. A partir de ese momento, los incrementos de precio fueron exponenciales, sobre todo en los primeros días del mes, alcanzando su máximo por encima de los 1,94 euros en el caso del gasóleo , y los 1,81 en la gasolina. Es decir, llenar un depósito pasó a suponer casi 100 euros en muchos casos, frente a los 60 o 70 euros que costaba hasta antes de que comenzara la guerra. No fue hasta el viernes 20 de marzo cuando se reunió el Consejo de Ministros de forma extraordinaria para aprobar el paquete de medidas con las que el Ejecutivo quería amortiguar los efectos de la guerra. Sin embargo, en otros muchos países europeos apenas tardaron unos días para comenzar a rebajar el precio de los combustibles con diversos tipos de medidas fiscales, desde Portugal , el más cercano, hasta Grecia . España, esta espera legislativa fue mejorando los ingresos tributarios porque, en el caso del IVA, al gravarse la base con un tipo proporcional, a medida que subían los costes de la materia prima, se incrementaba también la recaudación fiscal por este concepto. La mitad, a impuestosA partir del 22 de marzo comenzaron a regir ya los nuevos tipos del IVA para los combustibles, con un gravamen que bajó del 21% al 10% y la consiguiente rebaja en el importe de los recibos. Al día siguiente de aplicarse por primera vez esta medida, el precio medio del diésel descendió en 15 céntimos de euro, de media; mientras que el de la gasolina bajó casi 20 céntimos de euro. El peso de los impuestos sobre los combustibles es una de las cuestiones que más polémica genera entre los conductores al percatarse de que una buena parte de lo que pagan cada vez que van al surtidor va a parar a las arcas públicas. En el caso de España, hasta antes del decreto, prácticamente la mitad de cada euro que se paga en las estaciones de servicio al repostar va a parar a Hacienda. Aunque no todo se lo queda el Estado. En el caso del IVA, este impuesto está cedido en un 50% a las comunidades autónomas, que reciben la parte correspondiente de estos pagos por parte de la Administración central. Precisamente ahora, el departamento dirigido por María Jesús Montero quiere incrementar esa cesión hasta el 56,5% con la nueva fórmula de la financiación autonómica. En su caso, la parte de Hidrocarburos que se transfiere a los gobiernos regionales se encuentra fijada por ley en el 58% de la recaudación.
Las arcas públicas se beneficiaron de la subida del precio de los combustibles durante las tres primeras semanas de conflicto al obtener una recaudación extraordinaria de más de 68 millones de euros en concepto del IVA (Impuesto de Valor Añadido) con el que … se gravaba el diésel y la gasolina. Estos ingresos tributarios inesperados fueron incrementándose a medida que pasaban los días sin que el Gobierno aprobase el decreto anticrisis. Lo hicieron a lo largo de 21 jornadas, del 1 al 21 de marzo, cuando el coste de los combustibles alcanzó el récord de esta crisis energética.
El gravamen del IVA sobre los combustibles que estuvo en vigor durante esas tres semanas fue de un 21%, el tipo general que se aplicaba hasta entonces. Durante ese tiempo, Hacienda recaudó 603 millones de euros por este tributo, frente a los 535 millones que ingresó el fisco en el mismo periodo del año anterior, según cálculos elaborados por ABC con estimaciones del sector energético basados en los registros del Geoportal del Ministerio para la Transición Ecológica comparados con el mismo periodo del año pasado. Esta comparativa se puede realizar sin distorsiones, ya que se trata de días en los que no mediaron festivos distintos entre 2026 y 2025, ni tampoco las vacaciones de Semana Santa, que habrían modificado sustancialmente los datos.
INGRESOS EXTRA
A medida que pasaban los días, la recaudación tributaria se incrementaba al gravar el IVA un 21% del precio base, que iba aumentando
Los precios de los combustibles partieron de los 1,44 euros por litro en el caso del diésel en cuanto comenzó la intervención militar de Estados Unidos en Irán; y de los 1,49 euros, en el caso de la gasolina 95. A partir de ese momento, los incrementos de precio fueron exponenciales, sobre todo en los primeros días del mes, alcanzando su máximo por encima de los 1,94 euros en el caso del gasóleo, y los 1,81 en la gasolina. Es decir, llenar un depósito pasó a suponer casi 100 euros en muchos casos, frente a los 60 o 70 euros que costaba hasta antes de que comenzara la guerra.
No fue hasta el viernes 20 de marzo cuando se reunió el Consejo de Ministros de forma extraordinaria para aprobar el paquete de medidas con las que el Ejecutivo quería amortiguar los efectos de la guerra. Sin embargo, en otros muchos países europeos apenas tardaron unos días para comenzar a rebajar el precio de los combustibles con diversos tipos de medidas fiscales, desde Portugal, el más cercano, hasta Grecia. España, esta espera legislativa fue mejorando los ingresos tributarios porque, en el caso del IVA, al gravarse la base con un tipo proporcional, a medida que subían los costes de la materia prima, se incrementaba también la recaudación fiscal por este concepto.
La mitad, a impuestos
A partir del 22 de marzo comenzaron a regir ya los nuevos tipos del IVA para los combustibles, con un gravamen que bajó del 21% al 10% y la consiguiente rebaja en el importe de los recibos. Al día siguiente de aplicarse por primera vez esta medida, el precio medio del diésel descendió en 15 céntimos de euro, de media; mientras que el de la gasolina bajó casi 20 céntimos de euro.
El peso de los impuestos sobre los combustibles es una de las cuestiones que más polémica genera entre los conductores al percatarse de que una buena parte de lo que pagan cada vez que van al surtidor va a parar a las arcas públicas. En el caso de España, hasta antes del decreto, prácticamente la mitad de cada euro que se paga en las estaciones de servicio al repostar va a parar a Hacienda. Aunque no todo se lo queda el Estado. En el caso del IVA, este impuesto está cedido en un 50% a las comunidades autónomas, que reciben la parte correspondiente de estos pagos por parte de la Administración central. Precisamente ahora, el departamento dirigido por María Jesús Montero quiere incrementar esa cesión hasta el 56,5% con la nueva fórmula de la financiación autonómica. En su caso, la parte de Hidrocarburos que se transfiere a los gobiernos regionales se encuentra fijada por ley en el 58% de la recaudación.
RSS de noticias de economia
