«Hoy es como volver a viajar por primera vez»: crónica desde el primer tren que pasa por Adamuz

Casi un mes después del accidente de Adamuz, por la megafonía de los trenes que parten este martes de la estación de Madrid – Puerta de Atocha Almudena Grandes se volvía a escuchar «con destino Sevilla – Santa Justa». La voz que verbalizaba este trayecto, paralizado durante cuatro semanas para realizar la renovación de la vía en el lugar del siniestro, era la de Virginia, jefa del equipo de tripulación. Ella misma, mientras saludaba a los viajeros con la misma sonrisa que lo ha hecho durante las últimas tres décadas, el tiempo que lleva como tripulante del AVE, nos daba el titular: «Hoy es como volver a viajar por primera vez». Esa es la sensación para muchos.El 2070, un Alstom ‘sevillano’ de la serie 100, de los primeros que operaron el servicio de la Alta Velocidad en nuestro país, ha partido de la estación madrileña con un ligero retraso de cinco minutos, no achacable a las obras de rehabilitación de la infraestructura. En las últimas semanas viene siendo habitual, incluso a primera hora de la mañana, que los trenes salgan con una ligera demora. Según fuentes del Ministerio de Transportes y Movilidad Sostenible fue de madrugada cuando los técnicos de Adif acabaron de realizar las pruebas necesarias para garantizar la seguridad para los trenes que empiezan a circular de nuevo a partir de hoy. No obstante, ya ayer lunes, el departamento que dirige Óscar Puente anunció que se restauraría el servicio esta mañana.Con 255 pasajeros y cinco tripulantes -el maquinista, el interventor y tres azafatas-, lo que equivale a aproximadamente un 80% de la capacidad del tren, el 2070 ha hecho parada en Ciudad Real, Puertollano, Córdoba – Julio Anguita y Sevilla – Santa Justa. A la misma hora partía desde la vía adyacente, la número 12, otro tren con destino a Cádiz con un recorrido similar. Los únicos viajeros que tendrán que esperar para poder realizar todo el viaje en tren son los que tienen origen o destino en Málaga, ya que otro incidente en las vías en ese tramo concreto ha impedido restablecer la circulación. La previsión de Adif es que se pueda solucionar a lo largo de las próximas semanas. Un equipo de ABC ha formado parte del pasaje de este ‘tren reinaugural’ entre Madrid – Puerta de Atocha Almudena Grandes y Sevilla – Santa Justa.Falta de información e incertidumbreLa mayoría de los viajeros de este primer tren decían a los micrófonos de este periódico viajar «seguros». Algunos ni tan siquiera sabían que iban a ser los primeros en circular por el mismo lugar en el que murieron 46 personas el pasado 18 de enero. A diferencia de lo que suele ser habitual con el primer tren de la mañana, cargado de ejecutivos que se desplazan entre capitales por negocios, en esta expedición concreta destacaba la gran presencia de turistas, principalmente asiáticos, ajenos a completamente todo. Desde el día del siniestro los viajeros frecuentes, que son muchos y Renfe espera recuperar en la mayor brevedad posible, se pasaron a un avión que para este martes seguía sin disponibilidad de plazas entre la capital hispalense y la del país.Con limitaciones temporales de velocidad en muchos tramos del trayecto, cobrando especial relevancia los 60 km/h a los que el maquinista debe reducir a su paso por el punto exacto del accidente, la principal preocupación de los usuarios es la hora de llegada. Saber si llegarán a su destino con poco o con mucho retraso. A su paso por Córdoba, el tren 2070 acumulaba ya 26 minutos de demora. Para los pocos viajeros habituales que han cogido este primer servicio, hay «incertidumbre por los retrasos, no sabemos lo que puede ocurrir». Otros más casuales, que viajan a Sevilla por turismo, con viajes comprados en Navidad, lamentan que «no nos han dado ninguna información, hemos llegado aquí un poco a la suerte, sin saber si el tren salía o no salía».Reclaman más personal de a bordo El personal de a bordo de los AVE reclama más efectivos. En la actualidad, según explican, viajan tres personas -además del maquinista y el interventor, ambos de Renfe- para más de 350 personas. Lamentan la falta de normativa que regule el número de asistentes que deben circular por cada cierto número de pasajeros, como sí ocurre en los aviones, donde debe haber un tripulante por cada 50 viajeros. En el caso del tren, a día de hoy, hay un azafato por alrededor de cada 100 usuarios. Defienden, además, que con años de experiencia conocen a la perfección el funcionamiento de las máquinas, por lo que son de gran ayuda para el maquinista y el interventor.La zona ceroEl tren reduce drásticamente la velocidad a su paso por el apeadero de Adamuz J.G. El silencio es sepulcral durante todo el viaje. Pero al paso del tren por el apeadero de Adamuz, el lugar del trágico siniestro, lo es más si cabe. La drástica reducción de la velocidad hace que todos los pasajeros claven los ojos en los ventanales para ver el paisaje. Con las obras ya finalizadas, la maquinaria que ha acabado de hacer las pruebas esta pasada noche sigue presente en este punto. También se ven a la perfección los coches 7 y 8 del Iryo, los dos que descarrilaron, en un camino que da acceso a las instalaciones de Adif. El resto del tren, desde la cabina hasta el coche 6, está en una vía muerta de la estación de Villanueva de Córdoba – Los Pedroches. Son los recuerdos físicos, todavía, de un domingo negro para la historia del ferrocarril español.En Adamuz, donde centenares de personas han trabajado a contrarreloj a lo largo de las últimas cuatro semanas, siguen decenas de operarios pendientes de cualquier contratiempo. Como ocurre en la red de Rodalies, en Cataluña, varios de ellos están apostados en un lateral de las vías observando como pasa un tren tras otro y el comportamiento de las mismas tras la rodadura. Se sitúan principalmente en el lugar exacto en el que descarriló el Alvia, el sitio, según los testigos presenciales, en el que se detectaron más vías completamente rotas. Casi un mes después del accidente de Adamuz, por la megafonía de los trenes que parten este martes de la estación de Madrid – Puerta de Atocha Almudena Grandes se volvía a escuchar «con destino Sevilla – Santa Justa». La voz que verbalizaba este trayecto, paralizado durante cuatro semanas para realizar la renovación de la vía en el lugar del siniestro, era la de Virginia, jefa del equipo de tripulación. Ella misma, mientras saludaba a los viajeros con la misma sonrisa que lo ha hecho durante las últimas tres décadas, el tiempo que lleva como tripulante del AVE, nos daba el titular: «Hoy es como volver a viajar por primera vez». Esa es la sensación para muchos.El 2070, un Alstom ‘sevillano’ de la serie 100, de los primeros que operaron el servicio de la Alta Velocidad en nuestro país, ha partido de la estación madrileña con un ligero retraso de cinco minutos, no achacable a las obras de rehabilitación de la infraestructura. En las últimas semanas viene siendo habitual, incluso a primera hora de la mañana, que los trenes salgan con una ligera demora. Según fuentes del Ministerio de Transportes y Movilidad Sostenible fue de madrugada cuando los técnicos de Adif acabaron de realizar las pruebas necesarias para garantizar la seguridad para los trenes que empiezan a circular de nuevo a partir de hoy. No obstante, ya ayer lunes, el departamento que dirige Óscar Puente anunció que se restauraría el servicio esta mañana.Con 255 pasajeros y cinco tripulantes -el maquinista, el interventor y tres azafatas-, lo que equivale a aproximadamente un 80% de la capacidad del tren, el 2070 ha hecho parada en Ciudad Real, Puertollano, Córdoba – Julio Anguita y Sevilla – Santa Justa. A la misma hora partía desde la vía adyacente, la número 12, otro tren con destino a Cádiz con un recorrido similar. Los únicos viajeros que tendrán que esperar para poder realizar todo el viaje en tren son los que tienen origen o destino en Málaga, ya que otro incidente en las vías en ese tramo concreto ha impedido restablecer la circulación. La previsión de Adif es que se pueda solucionar a lo largo de las próximas semanas. Un equipo de ABC ha formado parte del pasaje de este ‘tren reinaugural’ entre Madrid – Puerta de Atocha Almudena Grandes y Sevilla – Santa Justa.Falta de información e incertidumbreLa mayoría de los viajeros de este primer tren decían a los micrófonos de este periódico viajar «seguros». Algunos ni tan siquiera sabían que iban a ser los primeros en circular por el mismo lugar en el que murieron 46 personas el pasado 18 de enero. A diferencia de lo que suele ser habitual con el primer tren de la mañana, cargado de ejecutivos que se desplazan entre capitales por negocios, en esta expedición concreta destacaba la gran presencia de turistas, principalmente asiáticos, ajenos a completamente todo. Desde el día del siniestro los viajeros frecuentes, que son muchos y Renfe espera recuperar en la mayor brevedad posible, se pasaron a un avión que para este martes seguía sin disponibilidad de plazas entre la capital hispalense y la del país.Con limitaciones temporales de velocidad en muchos tramos del trayecto, cobrando especial relevancia los 60 km/h a los que el maquinista debe reducir a su paso por el punto exacto del accidente, la principal preocupación de los usuarios es la hora de llegada. Saber si llegarán a su destino con poco o con mucho retraso. A su paso por Córdoba, el tren 2070 acumulaba ya 26 minutos de demora. Para los pocos viajeros habituales que han cogido este primer servicio, hay «incertidumbre por los retrasos, no sabemos lo que puede ocurrir». Otros más casuales, que viajan a Sevilla por turismo, con viajes comprados en Navidad, lamentan que «no nos han dado ninguna información, hemos llegado aquí un poco a la suerte, sin saber si el tren salía o no salía».Reclaman más personal de a bordo El personal de a bordo de los AVE reclama más efectivos. En la actualidad, según explican, viajan tres personas -además del maquinista y el interventor, ambos de Renfe- para más de 350 personas. Lamentan la falta de normativa que regule el número de asistentes que deben circular por cada cierto número de pasajeros, como sí ocurre en los aviones, donde debe haber un tripulante por cada 50 viajeros. En el caso del tren, a día de hoy, hay un azafato por alrededor de cada 100 usuarios. Defienden, además, que con años de experiencia conocen a la perfección el funcionamiento de las máquinas, por lo que son de gran ayuda para el maquinista y el interventor.La zona ceroEl tren reduce drásticamente la velocidad a su paso por el apeadero de Adamuz J.G. El silencio es sepulcral durante todo el viaje. Pero al paso del tren por el apeadero de Adamuz, el lugar del trágico siniestro, lo es más si cabe. La drástica reducción de la velocidad hace que todos los pasajeros claven los ojos en los ventanales para ver el paisaje. Con las obras ya finalizadas, la maquinaria que ha acabado de hacer las pruebas esta pasada noche sigue presente en este punto. También se ven a la perfección los coches 7 y 8 del Iryo, los dos que descarrilaron, en un camino que da acceso a las instalaciones de Adif. El resto del tren, desde la cabina hasta el coche 6, está en una vía muerta de la estación de Villanueva de Córdoba – Los Pedroches. Son los recuerdos físicos, todavía, de un domingo negro para la historia del ferrocarril español.En Adamuz, donde centenares de personas han trabajado a contrarreloj a lo largo de las últimas cuatro semanas, siguen decenas de operarios pendientes de cualquier contratiempo. Como ocurre en la red de Rodalies, en Cataluña, varios de ellos están apostados en un lateral de las vías observando como pasa un tren tras otro y el comportamiento de las mismas tras la rodadura. Se sitúan principalmente en el lugar exacto en el que descarriló el Alvia, el sitio, según los testigos presenciales, en el que se detectaron más vías completamente rotas.  

Casi un mes después del accidente de Adamuz, por la megafonía de los trenes que parten este martes de la estación de Madrid – Puerta de Atocha Almudena Grandes se volvía a escuchar «con destino Sevilla – Santa Justa». La voz que verbalizaba este trayecto, paralizado durante … cuatro semanas para realizar la renovación de la vía en el lugar del siniestro, era la de Virginia, jefa del equipo de tripulación. Ella misma, mientras saludaba a los viajeros con la misma sonrisa que lo ha hecho durante las últimas tres décadas, el tiempo que lleva como tripulante del AVE, nos daba el titular: «Hoy es como volver a viajar por primera vez». Esa es la sensación para muchos.

El 2070, un Alstom ‘sevillano’ de la serie 100, de los primeros que operaron el servicio de la Alta Velocidad en nuestro país, ha partido de la estación madrileña con un ligero retraso de cinco minutos, no achacable a las obras de rehabilitación de la infraestructura. En las últimas semanas viene siendo habitual, incluso a primera hora de la mañana, que los trenes salgan con una ligera demora. Según fuentes del Ministerio de Transportes y Movilidad Sostenible fue de madrugada cuando los técnicos de Adif acabaron de realizar las pruebas necesarias para garantizar la seguridad para los trenes que empiezan a circular de nuevo a partir de hoy. No obstante, ya ayer lunes, el departamento que dirige Óscar Puente anunció que se restauraría el servicio esta mañana.

Con 255 pasajeros y cinco tripulantes -el maquinista, el interventor y tres azafatas-, lo que equivale a aproximadamente un 80% de la capacidad del tren, el 2070 ha hecho parada en Ciudad Real, Puertollano, Córdoba – Julio Anguita y Sevilla – Santa Justa. A la misma hora partía desde la vía adyacente, la número 12, otro tren con destino a Cádiz con un recorrido similar. Los únicos viajeros que tendrán que esperar para poder realizar todo el viaje en tren son los que tienen origen o destino en Málaga, ya que otro incidente en las vías en ese tramo concreto ha impedido restablecer la circulación. La previsión de Adif es que se pueda solucionar a lo largo de las próximas semanas. Un equipo de ABC ha formado parte del pasaje de este ‘tren reinaugural’ entre Madrid – Puerta de Atocha Almudena Grandes y Sevilla – Santa Justa.

Falta de información e incertidumbre

La mayoría de los viajeros de este primer tren decían a los micrófonos de este periódico viajar «seguros». Algunos ni tan siquiera sabían que iban a ser los primeros en circular por el mismo lugar en el que murieron 46 personas el pasado 18 de enero. A diferencia de lo que suele ser habitual con el primer tren de la mañana, cargado de ejecutivos que se desplazan entre capitales por negocios, en esta expedición concreta destacaba la gran presencia de turistas, principalmente asiáticos, ajenos a completamente todo. Desde el día del siniestro los viajeros frecuentes, que son muchos y Renfe espera recuperar en la mayor brevedad posible, se pasaron a un avión que para este martes seguía sin disponibilidad de plazas entre la capital hispalense y la del país.

Con limitaciones temporales de velocidad en muchos tramos del trayecto, cobrando especial relevancia los 60 km/h a los que el maquinista debe reducir a su paso por el punto exacto del accidente, la principal preocupación de los usuarios es la hora de llegada. Saber si llegarán a su destino con poco o con mucho retraso. A su paso por Córdoba, el tren 2070 acumulaba ya 26 minutos de demora. Para los pocos viajeros habituales que han cogido este primer servicio, hay «incertidumbre por los retrasos, no sabemos lo que puede ocurrir». Otros más casuales, que viajan a Sevilla por turismo, con viajes comprados en Navidad, lamentan que «no nos han dado ninguna información, hemos llegado aquí un poco a la suerte, sin saber si el tren salía o no salía».

La zona cero

El silencio es sepulcral durante todo el viaje. Pero al paso del tren por el apeadero de Adamuz, el lugar del trágico siniestro, lo es más si cabe. La drástica reducción de la velocidad hace que todos los pasajeros claven los ojos en los ventanales para ver el paisaje. Con las obras ya finalizadas, la maquinaria que ha acabado de hacer las pruebas esta pasada noche sigue presente en este punto. También se ven a la perfección los coches 7 y 8 del Iryo, los dos que descarrilaron, en un camino que da acceso a las instalaciones de Adif. El resto del tren, desde la cabina hasta el coche 6, está en una vía muerta de la estación de Villanueva de Córdoba – Los Pedroches. Son los recuerdos físicos, todavía, de un domingo negro para la historia del ferrocarril español.

En Adamuz, donde centenares de personas han trabajado a contrarreloj a lo largo de las últimas cuatro semanas, siguen decenas de operarios pendientes de cualquier contratiempo. Como ocurre en la red de Rodalies, en Cataluña, varios de ellos están apostados en un lateral de las vías observando como pasa un tren tras otro y el comportamiento de las mismas tras la rodadura. Se sitúan principalmente en el lugar exacto en el que descarriló el Alvia, el sitio, según los testigos presenciales, en el que se detectaron más vías completamente rotas.

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