Hugo, Daniel y Belén, los agricultores que desmontan el relato de Abascal y votarán al PP: «El campo no es de Vox»

A falta de un día para las elecciones del 15-M en Castilla y León, los dos partidos de derechas se juegan la supremacía en un nicho de mercado con muchos votos y que podría dar un giro a todo.
Más información: Adiós al mito de la juventud de izquierdas en Castilla y León: “Soy joven, mujer y voto a Vox A falta de un día para las elecciones del 15-M en Castilla y León, los dos partidos de derechas se juegan la supremacía en un nicho de mercado con muchos votos y que podría dar un giro a todo.
Más información: Adiós al mito de la juventud de izquierdas en Castilla y León: “Soy joven, mujer y voto a Vox  

Castilla y León no se entiende sin sus campos. De ellos siempre han hablado todos los famosos escritores. Un sector vital para la economía de la Comunidad pero también un nicho fundamental a la hora de encontrar votos en este 15-M.

Tras el volante de cada tractor hay un productor de alimentos, pero también un gestor enfrentado a una carrera de obstáculos. Por ejemplo, una PAC cada vez más rígida, una burocracia que les obliga a cambiar el arado por la hoja de excel y unos costes de producción (gasóleo, fertilizantes) que se han disparado tras la inestabilidad internacional por culpa de las guerras.

A las puertas de las elecciones del 15 de marzo, el relato político intenta colonizar el campo. Todos los partidos intentan colocarse la camiseta del campo, aunque la gran batalla es la que enfrenta a PP y Vox.

Mientras la formación de Abascal ha intentado la exclusividad de la «bandera agraria», los profesionales recuerdan que la política se demuestra con boletines oficiales y gobernando, algo que la formación dejó de hacer en Castilla y León cuando abandonó el gobierno compartido.

En este sentido, la gestión de Alfonso Fernández Mañueco en los últimos años en la Junta y las políticas históricas del Partido Popular en esta tierra son citadas como el referente de compromiso real para el PP, frente al abandono de responsabilidades que supuso la salida de Vox de la Consejería de Agricultura a mitad de legislatura por intereses electorales.

El voto del campo, tan disputado en esta campaña, parece decantarse por la gestión probada y la estabilidad frente a quienes, tras intentar patrimonializar el sector, abandonaron las instituciones de gestión cuando más se les necesitaba.

En esta campaña electoral, los principales líderes de la derecha han intensificado su presencia en el medio rural de Castilla y León. Tanto Santiago Abascal como Alberto Núñez Feijóo han recorrido en las últimas semanas numerosos pueblos y comarcas de la comunidad, desde la meseta cerealista hasta zonas de montaña, con el objetivo de consolidar el llamado “voto rural” y del campo.

Los actos, reuniones con agricultores y ganaderos y visitas a pequeñas localidades han buscado ese voto que pueda cambiarlo todo.

La disputa por el campo

El capítulo dedicado a Agricultura, Ganadería y Mundo Rural es uno de los pilares del programa del PP y para ello también se ha rodeado de mujeres agriculturas en sus listas.

«En defensa de nuestras raíces y el futuro de nuestra tierra», proclama el texto. Se defiende la Política Agraria Común (PAC) como «base de nuestro sector agrario y agroalimentario», se anuncian nuevas infraestructuras de regadío, un impulso al cooperativismo, una digitalización intensiva del campo e investigación aplicada.

Pero el golpe más directo a Vox llega con la promesa estrella: impuestos cero para el medio rural, junto con reducciones fiscales en la transmisión de explotaciones agrarias y fincas rústicas. Mañueco no se limita a prometer; presume de haber cumplido.

El programa recuerda que Castilla y León lidera España en energías renovables instaladas, ha desplegado el plan ‘Cero aguas sin depurar’ con más de 1.000 nuevas depuradoras y 250 millones de euros invertidos y mantiene un plan integral de gestión forestal.

El mensaje es contundente y el PP trata de dejar claro que no solo entiende el campo; sino que lo vive, lo protege y lo hace rentable mientras que, a juicio de los populares, Vox ya no puede reclamar en exclusiva el título de defensor del rural.

EL ESPAÑOL Castilla y León habla con tres generaciones y perfiles distintos de la provincia de Valladolid que ponen voz a la realidad del sector.

Hugo Salvador (Aguilar de Campos)

Uno de los rostros de este relevo es Hugo Salvador. A sus 22 años, este joven de Aguilar de Campos (Valladolid) estudia Ingeniería Agrícola mientras se prepara para heredar la explotación familiar.

Ronda las 200 hectáreas y combina agricultura con ganadería de cebo. Una diversificación que, según explica, es cada vez más habitual para poder mantener la rentabilidad.

“El problema es que cada vez es más difícil empezar”, reconoce. Los costes han subido mucho en los últimos años, desde el gasóleo hasta los fertilizantes, y a eso se suma la carga administrativa. “El agricultor, como cualquier autónomo, está asfixiado entre impuestos y papeleo”.

Hugo tiene claro que el sector es el dique de contención contra el olvido rural: «Somos los que dejamos puestos de empleo y dinero en los núcleos rurales. Se hinchan tanto la boca de decir despoblación, despoblación, pero hay que apoyar al agricultor, porque es el primero que está ahí al pie contra ella».

Para él, las promesas deben traducirse en hechos, como la reducción de impuestos en las sucesiones que propone Mañueco en su programa electoral, en concreto la de incrementar la bonificación para los jóvenes en los seguros agrarios, de forma que pasen del diez al 25 por ciento, y otras más.

«Como joven que me voy a incorporar, me gusta una medida de su programa: una reducción del impuesto a las transiciones de padres a hijos. Es un apoyo que, en mi caso y en el de mucha gente en mi situación, es un punto a favor muy a tener en cuenta», explica.

Sobre la representatividad de Vox, su opinión es tajante: «Se han apropiado tanto de tantas cosas y de tanto que… bueno, no te digo nada y te lo digo todo. Hay otras medidas dentro de los programas electorales que no solo son ellos».

También pide una Política Agraria Común más flexible. “La PAC es muy rígida y los ecorregímenes son un lío. Hacen falta normas más adaptadas a la realidad del campo”.

Daniel Rodríguez (Villasexmir)

En Villasexmir, Daniel Rodríguez, ingeniero agrónomo, aporta una visión profesionalizada del sector. “Hoy el campo exige cada vez más profesionalización”, explica. “La maquinaria es más precisa, usamos GPS, hacemos siembra directa… todo para reducir costes porque los márgenes son muy ajustados”.

Rodríguez reconoce que muchas de las mejoras que ha podido realizar en su explotación han sido gracias a programas de apoyo público de la Junta. “Me incorporé con ayudas para jóvenes agricultores y después he podido modernizar la explotación con planes de mejora y ayudas para maquinaria”.

 Daniel defiende que el verdadero partido del campo es el que gestiona con rigor. «No puedo estar de acuerdo con que Vox sea el partido del campo. Realmente ha sido el Partido Popular; así lo ha demostrado desde la época de Aznar con ministras como Loyola de Palacio o Isabel García Tejerina, que fueron los que realmente dieron la cara», afirma con rotundidad.

Para él, la espantada de Vox de la Consejería de Agricultura y Ganadería hace dos años fue reveladora: «Vox tuvo la Consejería de Agricultura y, por motivos o estrategias electorales, a mitad de legislatura lo dejó. Eso dice mucho de lo que ellos dependen del campo».

Daniel valora que la Junta haya sabido estar al lado del profesional en momentos de crisis: «La administración en los últimos años facilita las cosas con flexibilización en el cumplimiento de los ecorregímenes, como este año con el tema de las lluvias o el año pasado con la plaga de topillos».

Y por supuesto mira a Europa, en concreto a Bruselas: “Si a los agricultores europeos nos exigen unas normas medioambientales y sanitarias muy estrictas, los productos que llegan de fuera deberían cumplir las mismas reglas”, defiende. “No se puede jugar un partido con reglas distintas en cada mitad del campo”.

Belén Espeso (Villamuriel de Campos)

La perspectiva de la gestión diaria la ofrece Belén Espeso, que desde 2021 dirige su explotación en Villamuriel de Campos (Valladolid). Belén destaca la importancia de tener una administración que conozca el terreno.

«Yo veo a la consejera en concreto una persona muy cercana y muy preocupada por lo que ocurre en cada zona. El otro día lo pude comprobar; mucha gente le preguntó de zonas muy distintas y se ve que la Consejería está preocupada por lo que pasa en el campo», relata

Ella desde 2021 gestiona en solitario la explotación agrícola familiar, tras el fallecimiento de su padre. En sus tierras cultiva cereal, girasol y otros cultivos de secano en función de la rotación. “El principio fue complicado”, admite. “Sobre todo la parte de gestión, porque mi padre se ocupaba de muchas cosas”.

Al igual que Daniel, Belén observa con extrañeza el papel de Vox en el gobierno regional: «Tomó las riendas de la Consejería de Agricultura y a año y pico la dejó. No sé la razón, pero me llama la atención, me extraña un poco».

Para ella, el futuro del sector pasa por el apoyo real ante la subida de costes: «Los insumos están carísimos. Con la guerra se ha subido el gasóleo en una semana 70 céntimos, es increíble. Noté inmediatamente que era el doble de caro». Belén concluye que, aunque el trabajo es bonito, la carga de gestión es inmensa: «Ahora el tema de gestión lleva un montón. Entre el seguro, la PAC, solicitar ayuda… es verdad que hay mucha gestión».

“Los partidos influyen, claro, porque gobiernan y toman decisiones”, dice. “Pero el campo es de quienes trabajan en él cada día”, concluye.

De esta manera, la agricultura y la ganadería llegan a la cita electoral de este domingo reivindicando su papel como motor contra la despoblación. Ahora serán las urnas las que decidan quién es el partido del campo.

 El Español – Castilla y León

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