Irán y EE.UU. negocian el fin de la guerra mientras Ormuz sigue (casi) cerrado

Después de haber resistido a los 40 días de la guerra lanzada por sorpresa por Benjamín Netanyahu y Donald Trump, Irán quiere negociar desde una posición de fuerza con Ormuz como principal baza de presión. La desconfianza es máxima en la república islámica y antes de comenzar el diálogo en Islamabad exigieron extender el alto el fuego a Líbano, a lo que se opone Israel, y liberar sus activos congelados, unos 6.000 millones de euros, según los medios iraníes. El presidente del Parlamento, Mohamad Baqer Galibaf, defendió que sin estas dos condiciones previas no estaban dispuestos a negociar y mantuvo durante toda la jornada la incertidumbre sobre la participación en la cumbre. Ante la enorme tensión previa al encuentro, las autoridades paquistaníes se marcaron un objetivo «realista, aunque modesto: lograr que ambas partes encuentren un mínimo terreno común que permita mantener abierto el canal de diálogo», según revelaron a la cadena Al Yasira. Junto a Galibaf, el ministro de Exteriores, Abbas Araghchi, es el segundo de los nombres del equipo negociador iraní y afirmó que, si Estados Unidos está dispuesto a «hundir su economía» al seguir permitiendo que el primer ministro israelí «mate a la diplomacia» al no respetar el alto el fuego, esa sería una «decisión» de Washington. «Creemos que sería una estupidez, pero estamos preparados para ello», lamentó el jefe de la diplomacia.Noticia relacionada general No No Líbano despide a cientos de muertos a la espera del alto el fuego Mikel AyestaranAnte la ausencia de un alto el fuego en el frente libanés, los medios oficiales trataron de ofrecer al menos una victoria simbólica e informaron de que «la fuerte presión y la amenaza de retirarse de las conversaciones obligaron al régimen sionista a detener sus ataques militares contra Beirut», según una fuente de seguridad de alto nivel citada por Press TV. Guerra asimétricaEsta es una negociación con el dedo en el gatillo, un diálogo entre dos partes dispuestas a volver a pelear en cualquier momento, por eso Trump mantiene a sus fuerzas en la región y por eso Irán no puede abandonar a Hizbolá. Si lo hace supondría todo un golpe para la moral de la milicia libanesa y el resto de grupos del llamado ‘Eje de la resistencia’, como las milicias de Irán o los hutíes de Yemen. En estos 40 días estos grupos han demostrado su importancia en el modelo de guerra asimétrica planteado por los iraníes ante la superioridad del arsenal enemigo.Los iraníes, como Pakistán y Egipto, principales mediadores, aseguraron desde el primer instante que Líbano formaba parte del acuerdo de alto el fuego al que accedieron los estadounidenses. Tras la masacre del miércoles, con más de 300 muertos, el ejército israelí bajó la intensidad de las operaciones y Netanyahu anunció el inicio de «conversaciones directas» con las autoridades de Beirut, pero durante toda la jornada no cesaron los bombardeos al sur del país. El plan de Israel pasa por establecer aquí una «zona de seguridad» como la que han establecido en Gaza y para ello dinamitan las casas de las poblaciones cercanas a la frontera una por una. El jefe del ejército israelí, general Eyal Zamir, visitó a las tropas desplegadas en territorio libanés y les recordó que el «principal escenario de combate está en Líbano. La misión es seguir debilitando a Hizbolá». El secretario general de Hizbolá, Naim Qassem , prometió que la «resistencia continuará mientras haya aliento». En un comunicado difundido por el grupo libanés aseguró que «el enemigo israelí fue derrotado sobre el terreno y no fue capaz de llevar a cabo una invasión terrestre. Cualquier negociación entre Israel y Líbano afronta un obstáculo enorme porque el Gobierno de Beirut no tiene control directo sobre Hizbolá, que se resiste a desarmarse. El Partido de Dios solo obedece órdenes de Teherán. Traiciones recientesLos precedentes diplomáticos recientes con Estados Unidos son preocupantes para Irán y el sector más radical del régimen es contrario a la negociación, lo que supone una fuerte presión para la parte del régimen que apuesta por el alto el fuego. Trump traicionó a los iraníes en 2018, cuando rompió el pacto nuclear que habían firmado tres años antes con Barack Obama . La república islámica aceptó limitar el enriquecimiento de uranio a cambio del levantamiento de sanciones y cumplía lo pactado, según todos los informes de la Agencia Internacional de Energía Atómica, pero Trump, aconsejado por Netanyahu, abandonó el acuerdo de forma unilateral y reimpuso castigos al régimen. En junio y febrero, los iraníes sufrieron dos nuevas traiciones y les atacaron cuando negociaban un nuevo acuerdo atómico. Mientras Irán mantenía la incertidumbre sobre su participación en el diálogo de Islamabad, el vicepresidente de Estados Unidos, J. D. Vance, volaba camino Pakistán. Antes de subirse al avión declaró a los medios que «si los iraníes están dispuestos a negociar de buena fe, nosotros estamos dispuestos a tender la mano. Si intentan jugárnosla, descubrirán que el equipo negociador no será tan receptivo». Vance añadió que Trump le dio «directrices bastante claras» sobre cómo abordar las negociaciones, algo importante en medio de tanta confusión.«Si los iraníes están dispuestos a negociar de buena fe, nosotros estamos dispuestos a tender la mano. Si intentan jugárnosla, descubrirán que el equipo negociador no será tan receptivo» J. D. Vance Vicepresidente de EE.UU.Casi inmediatamente después de que la Casa Blanca e Irán anunciaran el alto el fuego temporal el martes por la noche, surgieron desacuerdos sobre los términos de la tregua. La república islámica aceptó la tregua porque el enemigo aceptó su plan de 10 puntos como base de las negociaciones, según dio a entender Trump en su red social, pero poco después la Casa Blanca dio marcha atrás y dijo que se oponía al enriquecimiento de uranio o a que Irán conserve el control de Ormuz. Pese al alto el fuego, el estrecho permanece casi cerrado y en Teherán trabajan en un plan para establecer un peaje para los barcos que quieran cruzar de forma segura. Después de haber resistido a los 40 días de la guerra lanzada por sorpresa por Benjamín Netanyahu y Donald Trump, Irán quiere negociar desde una posición de fuerza con Ormuz como principal baza de presión. La desconfianza es máxima en la república islámica y antes de comenzar el diálogo en Islamabad exigieron extender el alto el fuego a Líbano, a lo que se opone Israel, y liberar sus activos congelados, unos 6.000 millones de euros, según los medios iraníes. El presidente del Parlamento, Mohamad Baqer Galibaf, defendió que sin estas dos condiciones previas no estaban dispuestos a negociar y mantuvo durante toda la jornada la incertidumbre sobre la participación en la cumbre. Ante la enorme tensión previa al encuentro, las autoridades paquistaníes se marcaron un objetivo «realista, aunque modesto: lograr que ambas partes encuentren un mínimo terreno común que permita mantener abierto el canal de diálogo», según revelaron a la cadena Al Yasira. Junto a Galibaf, el ministro de Exteriores, Abbas Araghchi, es el segundo de los nombres del equipo negociador iraní y afirmó que, si Estados Unidos está dispuesto a «hundir su economía» al seguir permitiendo que el primer ministro israelí «mate a la diplomacia» al no respetar el alto el fuego, esa sería una «decisión» de Washington. «Creemos que sería una estupidez, pero estamos preparados para ello», lamentó el jefe de la diplomacia.Noticia relacionada general No No Líbano despide a cientos de muertos a la espera del alto el fuego Mikel AyestaranAnte la ausencia de un alto el fuego en el frente libanés, los medios oficiales trataron de ofrecer al menos una victoria simbólica e informaron de que «la fuerte presión y la amenaza de retirarse de las conversaciones obligaron al régimen sionista a detener sus ataques militares contra Beirut», según una fuente de seguridad de alto nivel citada por Press TV. Guerra asimétricaEsta es una negociación con el dedo en el gatillo, un diálogo entre dos partes dispuestas a volver a pelear en cualquier momento, por eso Trump mantiene a sus fuerzas en la región y por eso Irán no puede abandonar a Hizbolá. Si lo hace supondría todo un golpe para la moral de la milicia libanesa y el resto de grupos del llamado ‘Eje de la resistencia’, como las milicias de Irán o los hutíes de Yemen. En estos 40 días estos grupos han demostrado su importancia en el modelo de guerra asimétrica planteado por los iraníes ante la superioridad del arsenal enemigo.Los iraníes, como Pakistán y Egipto, principales mediadores, aseguraron desde el primer instante que Líbano formaba parte del acuerdo de alto el fuego al que accedieron los estadounidenses. Tras la masacre del miércoles, con más de 300 muertos, el ejército israelí bajó la intensidad de las operaciones y Netanyahu anunció el inicio de «conversaciones directas» con las autoridades de Beirut, pero durante toda la jornada no cesaron los bombardeos al sur del país. El plan de Israel pasa por establecer aquí una «zona de seguridad» como la que han establecido en Gaza y para ello dinamitan las casas de las poblaciones cercanas a la frontera una por una. El jefe del ejército israelí, general Eyal Zamir, visitó a las tropas desplegadas en territorio libanés y les recordó que el «principal escenario de combate está en Líbano. La misión es seguir debilitando a Hizbolá». El secretario general de Hizbolá, Naim Qassem , prometió que la «resistencia continuará mientras haya aliento». En un comunicado difundido por el grupo libanés aseguró que «el enemigo israelí fue derrotado sobre el terreno y no fue capaz de llevar a cabo una invasión terrestre. Cualquier negociación entre Israel y Líbano afronta un obstáculo enorme porque el Gobierno de Beirut no tiene control directo sobre Hizbolá, que se resiste a desarmarse. El Partido de Dios solo obedece órdenes de Teherán. Traiciones recientesLos precedentes diplomáticos recientes con Estados Unidos son preocupantes para Irán y el sector más radical del régimen es contrario a la negociación, lo que supone una fuerte presión para la parte del régimen que apuesta por el alto el fuego. Trump traicionó a los iraníes en 2018, cuando rompió el pacto nuclear que habían firmado tres años antes con Barack Obama . La república islámica aceptó limitar el enriquecimiento de uranio a cambio del levantamiento de sanciones y cumplía lo pactado, según todos los informes de la Agencia Internacional de Energía Atómica, pero Trump, aconsejado por Netanyahu, abandonó el acuerdo de forma unilateral y reimpuso castigos al régimen. En junio y febrero, los iraníes sufrieron dos nuevas traiciones y les atacaron cuando negociaban un nuevo acuerdo atómico. Mientras Irán mantenía la incertidumbre sobre su participación en el diálogo de Islamabad, el vicepresidente de Estados Unidos, J. D. Vance, volaba camino Pakistán. Antes de subirse al avión declaró a los medios que «si los iraníes están dispuestos a negociar de buena fe, nosotros estamos dispuestos a tender la mano. Si intentan jugárnosla, descubrirán que el equipo negociador no será tan receptivo». Vance añadió que Trump le dio «directrices bastante claras» sobre cómo abordar las negociaciones, algo importante en medio de tanta confusión.«Si los iraníes están dispuestos a negociar de buena fe, nosotros estamos dispuestos a tender la mano. Si intentan jugárnosla, descubrirán que el equipo negociador no será tan receptivo» J. D. Vance Vicepresidente de EE.UU.Casi inmediatamente después de que la Casa Blanca e Irán anunciaran el alto el fuego temporal el martes por la noche, surgieron desacuerdos sobre los términos de la tregua. La república islámica aceptó la tregua porque el enemigo aceptó su plan de 10 puntos como base de las negociaciones, según dio a entender Trump en su red social, pero poco después la Casa Blanca dio marcha atrás y dijo que se oponía al enriquecimiento de uranio o a que Irán conserve el control de Ormuz. Pese al alto el fuego, el estrecho permanece casi cerrado y en Teherán trabajan en un plan para establecer un peaje para los barcos que quieran cruzar de forma segura.  

Después de haber resistido a los 40 días de la guerra lanzada por sorpresa por Benjamín Netanyahu y Donald Trump, Irán quiere negociar desde una posición de fuerza con Ormuz como principal baza de presión. La desconfianza es máxima en la república islámica y antes … de comenzar el diálogo en Islamabad exigieron extender el alto el fuego a Líbano, a lo que se opone Israel, y liberar sus activos congelados, unos 6.000 millones de euros, según los medios iraníes.

 RSS de noticias de internacional

Noticias Relacionadas