Tras la muerte del ayatolá Jamenei, su hijo Mojtaba ha sido designado como su sucesor. La diana que portaba su padre , ahora la carga el nuevo líder supremo, que no cuenta con el beneplácito de Donald Trump. Javier Gil Guerrero, investigador del ICS, Universidad de Navarra y autor de ‘La sombra del Ayatolá: una historia de la República Islámica de Irán’ (Ciudadela Libros), analiza en ABC esta nueva figura en el tablero regional.—¿Le ha sorprendido la designación del hijo de Jamenei?—Era una figura que venía años rumoreándose que iba a ser el posible sucesor: Jamenei padre, la Guardia Revolucionaria y los principistas, la facción más radical dentro del régimen, estaban empujando para ello. El antiguo presidente Ebrahim Raisi , se contemplaba para el cargo, pero murió en un accidente de helicóptero. Mojtaba Jamenei no es una figura de consenso ni unificadora, sino que es continuista con el legado de su padre y profundamente escorada hacia una política de línea dura y de confrontación, tanto a nivel doméstico como a nivel exterior.Noticia relacionada No No DOCTOR EN RELACIONES INTERNACIONALES José Ángel López: «Trump ha herido de muerte al derecho internacional» José Ignacio de la Torre—¿En qué medida su designación supone una traición a los principios de la república islámica?—Este es uno de los puntos débiles del nuevo líder supremo. La república islámica se constituyó como una alternativa frente a la idea de monarquía. Lo que estamos viendo ahora es el surgimiento de una dinastía alternativa y una corrupción de la institución del líder supremo, una que en su origen estaba pensada para que la ocupara el clérigo más cualificado y respetado. Lo que vemos son maniobras políticas, favoritismo y conexiones familiares que reemplazan la idea de que debería ser un jurista, un clérigo de renombre nacional y de tacha incuestionable.—¿Qué fricción podría generar entonces con los sectores más ortodoxos del clero?—Es un líder supremo que cuenta con el respaldo de los sectores más duros del régimen, de la Guardia Revolucionaria y de los clérigos más ultraconservadores. El nuevo líder supremo está asociado al partido Paydari, el más radical y extremista en Irán, representado con casi 80 parlamentarios. Es una plataforma política que se opone a la negociación con Estados Unidos y a una distensión con Occidente. Aboga por una línea de resistencia sin conceder nada con respecto al programa nuclear. Aboga por una política de mano dura contra los sectores más moderados y reformistas dentro de Irán y por imponer el velo. También pretende restar poder e influencia a las instituciones electas del país, como son el Parlamento y el presidente, y reforzar el poder de las instituciones no electas del país, como es el Consejo de los Guardianes o el líder supremo.Sobre Mojtaba Jamenei «Es una figura amarrada a la trinidad imperante en Irán de muerte a América, muerte a Israel y el velo para la mujer» Javier Gil Analista político—¿Puede haber algún choque entre el nuevo líder supremo y el presidente Pezeshkian, que es reformista?—No, porque Pezeshkian no tiene la talla como para enfrentarse al líder supremo. Es una figura sin peso político al que permitieron que concurriera a las elecciones porque no suponía ninguna amenaza. Sería un suicidio político enfrentarse al líder supremo y es improbable que lo haga. El nuevo líder supremo está muy curtido, también en lo relativo a la represión interna. Se habla de que Mojtaba Jamenei fue uno de los arquitectos de la represión de las protestas de 2009 del Movimiento Verde –que dejó decenas de muertos–. Además, el líder supremo cuenta con importantes conexiones con la Guardia Revolucionaria. Luchó con ellos como voluntario en la guerra contra Irak en los años 80. Es alguien que conoce todos los entresijos del sistema porque lleva operando dentro desde hace años, a la sombra de su padre.—Entonces, ¿cree que Mojtaba Jamenei está bien atado al poder?—Es un ‘apparátchik’ del sistema, estos hijos de los líderes de la URSS que habían crecido toda su vida dentro de los pasillos del poder en el Kremlin y conocían la forma de operar y de comportarse. Pero Mojtaba Jamenei tiene potenciales debilidades. Con su nombramiento se rebaja todavía más el prestigio de la institución del líder supremo. Otra fuente de debilidad es el nepotismo. También le persiguen las acusaciones de corrupción. Mojtaba ha estado metido en muchos negocios de la Guardia Revolucionaria y de otras instituciones y se ha enriquecido con ellas. Se rumorea que tiene importantes propiedades en varios países. Para una sociedad que lo está pasando tan mal con las sanciones económicas, donde los índices de vida se han desplomado y la inflación está disparada, encuentran ahí otra vía de ataque.El investigador del ICS de la Universidad de Navarra, Javier Gil Guerrero J.Gil—Tras las protestas de diciembre y enero, ¿el nuevo líder supremo va a incrementar la represión?—Para esta mayoría social que hay en Irán que se opone a la República Islámica, que está frustrada con sus políticas, la elección de Mojtaba Jamenei es una bofetada en la cara. No viene a tender puentes, es una figura para la bunkerización del régimen. Esta mayoría social que salió a las calles en diciembre lo volverá a hacer porque los problemas que les llevan a protestar siguen latentes y Mojtaba Jamenei no está dispuesto a resolverlos. Es una figura totalmente amarrada a esta trinidad negativa imperante en Irán de ‘muerte a América, muerte a Israel y el velo para la mujer’. También hay otra posible interpretación: Mojtaba Jamenei sería la única figura capaz de llegar a un acuerdo con Estados Unidos y evitar un golpe de mano de la Guardia Revolucionaria o los sectores ultraconservadores, porque viene de ellos, es una figura de la que nunca sospecharían. Es la única figura que podría hacer eso sin que se le acuse de traidor. Pero esto ya son carambolas del futuro que no sé si ocurrirán.—Trump ha dicho que no le considera como candidato. ¿Es su elección una provocación? —No, la elección busca cerrar filas. Si hubieran elegido al nieto de Jomeini, un candidato más moderado, se hubiera creado una gran confusión entre la Guardia Revolucionaria y los sectores que están ahora mismo librando esta guerra contra Israel y Estados Unidos . Su designación es una señal de continuidad. Tras la muerte del ayatolá Jamenei, su hijo Mojtaba ha sido designado como su sucesor. La diana que portaba su padre , ahora la carga el nuevo líder supremo, que no cuenta con el beneplácito de Donald Trump. Javier Gil Guerrero, investigador del ICS, Universidad de Navarra y autor de ‘La sombra del Ayatolá: una historia de la República Islámica de Irán’ (Ciudadela Libros), analiza en ABC esta nueva figura en el tablero regional.—¿Le ha sorprendido la designación del hijo de Jamenei?—Era una figura que venía años rumoreándose que iba a ser el posible sucesor: Jamenei padre, la Guardia Revolucionaria y los principistas, la facción más radical dentro del régimen, estaban empujando para ello. El antiguo presidente Ebrahim Raisi , se contemplaba para el cargo, pero murió en un accidente de helicóptero. Mojtaba Jamenei no es una figura de consenso ni unificadora, sino que es continuista con el legado de su padre y profundamente escorada hacia una política de línea dura y de confrontación, tanto a nivel doméstico como a nivel exterior.Noticia relacionada No No DOCTOR EN RELACIONES INTERNACIONALES José Ángel López: «Trump ha herido de muerte al derecho internacional» José Ignacio de la Torre—¿En qué medida su designación supone una traición a los principios de la república islámica?—Este es uno de los puntos débiles del nuevo líder supremo. La república islámica se constituyó como una alternativa frente a la idea de monarquía. Lo que estamos viendo ahora es el surgimiento de una dinastía alternativa y una corrupción de la institución del líder supremo, una que en su origen estaba pensada para que la ocupara el clérigo más cualificado y respetado. Lo que vemos son maniobras políticas, favoritismo y conexiones familiares que reemplazan la idea de que debería ser un jurista, un clérigo de renombre nacional y de tacha incuestionable.—¿Qué fricción podría generar entonces con los sectores más ortodoxos del clero?—Es un líder supremo que cuenta con el respaldo de los sectores más duros del régimen, de la Guardia Revolucionaria y de los clérigos más ultraconservadores. El nuevo líder supremo está asociado al partido Paydari, el más radical y extremista en Irán, representado con casi 80 parlamentarios. Es una plataforma política que se opone a la negociación con Estados Unidos y a una distensión con Occidente. Aboga por una línea de resistencia sin conceder nada con respecto al programa nuclear. Aboga por una política de mano dura contra los sectores más moderados y reformistas dentro de Irán y por imponer el velo. También pretende restar poder e influencia a las instituciones electas del país, como son el Parlamento y el presidente, y reforzar el poder de las instituciones no electas del país, como es el Consejo de los Guardianes o el líder supremo.Sobre Mojtaba Jamenei «Es una figura amarrada a la trinidad imperante en Irán de muerte a América, muerte a Israel y el velo para la mujer» Javier Gil Analista político—¿Puede haber algún choque entre el nuevo líder supremo y el presidente Pezeshkian, que es reformista?—No, porque Pezeshkian no tiene la talla como para enfrentarse al líder supremo. Es una figura sin peso político al que permitieron que concurriera a las elecciones porque no suponía ninguna amenaza. Sería un suicidio político enfrentarse al líder supremo y es improbable que lo haga. El nuevo líder supremo está muy curtido, también en lo relativo a la represión interna. Se habla de que Mojtaba Jamenei fue uno de los arquitectos de la represión de las protestas de 2009 del Movimiento Verde –que dejó decenas de muertos–. Además, el líder supremo cuenta con importantes conexiones con la Guardia Revolucionaria. Luchó con ellos como voluntario en la guerra contra Irak en los años 80. Es alguien que conoce todos los entresijos del sistema porque lleva operando dentro desde hace años, a la sombra de su padre.—Entonces, ¿cree que Mojtaba Jamenei está bien atado al poder?—Es un ‘apparátchik’ del sistema, estos hijos de los líderes de la URSS que habían crecido toda su vida dentro de los pasillos del poder en el Kremlin y conocían la forma de operar y de comportarse. Pero Mojtaba Jamenei tiene potenciales debilidades. Con su nombramiento se rebaja todavía más el prestigio de la institución del líder supremo. Otra fuente de debilidad es el nepotismo. También le persiguen las acusaciones de corrupción. Mojtaba ha estado metido en muchos negocios de la Guardia Revolucionaria y de otras instituciones y se ha enriquecido con ellas. Se rumorea que tiene importantes propiedades en varios países. Para una sociedad que lo está pasando tan mal con las sanciones económicas, donde los índices de vida se han desplomado y la inflación está disparada, encuentran ahí otra vía de ataque.El investigador del ICS de la Universidad de Navarra, Javier Gil Guerrero J.Gil—Tras las protestas de diciembre y enero, ¿el nuevo líder supremo va a incrementar la represión?—Para esta mayoría social que hay en Irán que se opone a la República Islámica, que está frustrada con sus políticas, la elección de Mojtaba Jamenei es una bofetada en la cara. No viene a tender puentes, es una figura para la bunkerización del régimen. Esta mayoría social que salió a las calles en diciembre lo volverá a hacer porque los problemas que les llevan a protestar siguen latentes y Mojtaba Jamenei no está dispuesto a resolverlos. Es una figura totalmente amarrada a esta trinidad negativa imperante en Irán de ‘muerte a América, muerte a Israel y el velo para la mujer’. También hay otra posible interpretación: Mojtaba Jamenei sería la única figura capaz de llegar a un acuerdo con Estados Unidos y evitar un golpe de mano de la Guardia Revolucionaria o los sectores ultraconservadores, porque viene de ellos, es una figura de la que nunca sospecharían. Es la única figura que podría hacer eso sin que se le acuse de traidor. Pero esto ya son carambolas del futuro que no sé si ocurrirán.—Trump ha dicho que no le considera como candidato. ¿Es su elección una provocación? —No, la elección busca cerrar filas. Si hubieran elegido al nieto de Jomeini, un candidato más moderado, se hubiera creado una gran confusión entre la Guardia Revolucionaria y los sectores que están ahora mismo librando esta guerra contra Israel y Estados Unidos . Su designación es una señal de continuidad.
Tras la muerte del ayatolá Jamenei, su hijo Mojtaba ha sido designado como su sucesor. La diana que portaba su padre, ahora la carga el nuevo líder supremo, que no cuenta con el beneplácito de Donald Trump. Javier Gil Guerrero, investigador del ICS, Universidad … de Navarra y autor de ‘La sombra del Ayatolá: una historia de la República Islámica de Irán’ (Ciudadela Libros), analiza en ABC esta nueva figura en el tablero regional.
—¿Le ha sorprendido la designación del hijo de Jamenei?
—Era una figura que venía años rumoreándose que iba a ser el posible sucesor: Jamenei padre, la Guardia Revolucionaria y los principistas, la facción más radical dentro del régimen, estaban empujando para ello. El antiguo presidente Ebrahim Raisi, se contemplaba para el cargo, pero murió en un accidente de helicóptero. Mojtaba Jamenei no es una figura de consenso ni unificadora, sino que es continuista con el legado de su padre y profundamente escorada hacia una política de línea dura y de confrontación, tanto a nivel doméstico como a nivel exterior.
—¿En qué medida su designación supone una traición a los principios de la república islámica?
—Este es uno de los puntos débiles del nuevo líder supremo. La república islámica se constituyó como una alternativa frente a la idea de monarquía. Lo que estamos viendo ahora es el surgimiento de una dinastía alternativa y una corrupción de la institución del líder supremo, una que en su origen estaba pensada para que la ocupara el clérigo más cualificado y respetado. Lo que vemos son maniobras políticas, favoritismo y conexiones familiares que reemplazan la idea de que debería ser un jurista, un clérigo de renombre nacional y de tacha incuestionable.
—¿Qué fricción podría generar entonces con los sectores más ortodoxos del clero?
—Es un líder supremo que cuenta con el respaldo de los sectores más duros del régimen, de la Guardia Revolucionaria y de los clérigos más ultraconservadores. El nuevo líder supremo está asociado al partido Paydari, el más radical y extremista en Irán, representado con casi 80 parlamentarios. Es una plataforma política que se opone a la negociación con Estados Unidos y a una distensión con Occidente. Aboga por una línea de resistencia sin conceder nada con respecto al programa nuclear. Aboga por una política de mano dura contra los sectores más moderados y reformistas dentro de Irán y por imponer el velo. También pretende restar poder e influencia a las instituciones electas del país, como son el Parlamento y el presidente, y reforzar el poder de las instituciones no electas del país, como es el Consejo de los Guardianes o el líder supremo.
Sobre Mojtaba Jamenei
«Es una figura amarrada a la trinidad imperante en Irán de muerte a América, muerte a Israel y el velo para la mujer»
Javier Gil
Analista político
—¿Puede haber algún choque entre el nuevo líder supremo y el presidente Pezeshkian, que es reformista?
—No, porque Pezeshkian no tiene la talla como para enfrentarse al líder supremo. Es una figura sin peso político al que permitieron que concurriera a las elecciones porque no suponía ninguna amenaza. Sería un suicidio político enfrentarse al líder supremo y es improbable que lo haga. El nuevo líder supremo está muy curtido, también en lo relativo a la represión interna. Se habla de que Mojtaba Jamenei fue uno de los arquitectos de la represión de las protestas de 2009 del Movimiento Verde –que dejó decenas de muertos–. Además, el líder supremo cuenta con importantes conexiones con la Guardia Revolucionaria. Luchó con ellos como voluntario en la guerra contra Irak en los años 80. Es alguien que conoce todos los entresijos del sistema porque lleva operando dentro desde hace años, a la sombra de su padre.
—Entonces, ¿cree que Mojtaba Jamenei está bien atado al poder?
—Es un ‘apparátchik’ del sistema, estos hijos de los líderes de la URSS que habían crecido toda su vida dentro de los pasillos del poder en el Kremlin y conocían la forma de operar y de comportarse. Pero Mojtaba Jamenei tiene potenciales debilidades. Con su nombramiento se rebaja todavía más el prestigio de la institución del líder supremo. Otra fuente de debilidad es el nepotismo. También le persiguen las acusaciones de corrupción. Mojtaba ha estado metido en muchos negocios de la Guardia Revolucionaria y de otras instituciones y se ha enriquecido con ellas. Se rumorea que tiene importantes propiedades en varios países. Para una sociedad que lo está pasando tan mal con las sanciones económicas, donde los índices de vida se han desplomado y la inflación está disparada, encuentran ahí otra vía de ataque.

(J.Gil)
—Tras las protestas de diciembre y enero, ¿el nuevo líder supremo va a incrementar la represión?
—Para esta mayoría social que hay en Irán que se opone a la República Islámica, que está frustrada con sus políticas, la elección de Mojtaba Jamenei es una bofetada en la cara. No viene a tender puentes, es una figura para la bunkerización del régimen. Esta mayoría social que salió a las calles en diciembre lo volverá a hacer porque los problemas que les llevan a protestar siguen latentes y Mojtaba Jamenei no está dispuesto a resolverlos. Es una figura totalmente amarrada a esta trinidad negativa imperante en Irán de ‘muerte a América, muerte a Israel y el velo para la mujer’. También hay otra posible interpretación: Mojtaba Jamenei sería la única figura capaz de llegar a un acuerdo con Estados Unidos y evitar un golpe de mano de la Guardia Revolucionaria o los sectores ultraconservadores, porque viene de ellos, es una figura de la que nunca sospecharían. Es la única figura que podría hacer eso sin que se le acuse de traidor. Pero esto ya son carambolas del futuro que no sé si ocurrirán.
—Trump ha dicho que no le considera como candidato. ¿Es su elección una provocación?
—No, la elección busca cerrar filas. Si hubieran elegido al nieto de Jomeini, un candidato más moderado, se hubiera creado una gran confusión entre la Guardia Revolucionaria y los sectores que están ahora mismo librando esta guerra contra Israel y Estados Unidos. Su designación es una señal de continuidad.
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