El trabajador habló sobre cómo el mercado internacional ha cambiado completamente el consumo de carne en España.Más información: Ary, 32 años, dejó su negocio y su piso para vivir en una furgoneta: «Trabajaba 24 horas al día por pura inercia» El trabajador habló sobre cómo el mercado internacional ha cambiado completamente el consumo de carne en España.Más información: Ary, 32 años, dejó su negocio y su piso para vivir en una furgoneta: «Trabajaba 24 horas al día por pura inercia»
Las claves
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Jorge, ganadero del Valle de Hecho, ha crecido inmerso en el mundo rural. Al frente de una explotación de 80 vacas, analiza la compleja situación de la ganadería extensiva en el Pirineo.
Uno de los puntos clave que señala es cómo la alta demanda internacional absorbe la mayor parte de la carne española, mientras que los cambios en los hábitos de consumo y la presión de las importaciones han ido arrinconando al producto local.
En una entrevista con María Pilar Dancausa, el ganadero confiesa que la realidad económica del sector es sombría: un estilo de vida enormemente sacrificado, sin días libres ni vacaciones, que hoy en día depende inevitablemente de las subvenciones internacionales para subsistir.
El principal mercado: Marruecos
Jorge comentó que realmente los españoles no consumen carne hecha en España porque, por la burocracia, administración y precios dentro del sector, es mucho más cara que la carne importada.
Así, Marruecos se convirtió en el principal mercado de los ganaderos españoles: «Los moros han doblado el precio; no sé qué ha pasado», comentó el ganadero.
Lo cierto es que los países musulmanes, al no comer cerdo, la ternera y el pollo son carnes altamente demandadas, con lo cual el precio de las mismas sube. «Aquí se quedan algunos terneros, pero son precios muy caros para el consumidor español, ya cada vez se nos hace más difícil comer», expresó.
Si la carne local en su mayoría se exporta, cabe preguntarse de dónde es la carne que se consume en España: «Ese va a ser otro problema con los acuerdos que están firmando, con Mercosur, porque como nos metan toda esa carne de Brasil, Argentina y por ahí, eso igual nos acaba de hundir».
El ganadero confesó que lo más lógico realmente sería seguir un modelo más local donde se consume «primero lo que tenemos aquí y, si sobra, la vendemos; si hace falta, la traemos».
Sin embargo, la situación actual no es esta. Asimismo, Jorge señaló que la mayoría de los trabajadores de su sector preferirían no depender de ayudas del Estado para sobrevivir; pero, también, lo ven poco viable porque todo esto se vería reflejado en el precio del producto.
Con 80 vacas se facturan 35.000 euros
Jorge tiene 80 vacas en su granja y confesó que con esta cantidad «a lo mejor puedes factrar entre 30.000 o 35.000 euros en terneros al año en ventas». En cifras mensuales, esto supone alrededor de 2.000 euros mensuales.
La realidad es que, confesó que aunque de primeras no parezca una cifra exorbitante, lo cierto es que «antes estábamos trabajando con un margen pequeño de ‘por favor que aguante el año’ y ahora sí que se nota un poquitín de respiro«.
Jorge, ganadero con 80 vacas: “Con Mercosur nos van a meter carne de Brasil, Argentina y por ahí nos acabarán hundiendo»
Con esto, señaló que cuentan con ayudas del estado, pero que muchas veces estas no son lo que parecen: «Las ayudas vienen de una página del Fondo de Garantía Agraria (FEGA) y mucha gente las mira, y yo les digo que no les hagan caso», reveló.
Explicó que su desconfianza proviene de que dichas ayudas «tampoco llegan íntegras porque te han podido sancionar con algo, se acabó el dinero, te ponen que por disciplina financiera tienen que recortar y te lo tienes que comer con patatas».
El testimonio de Jorge no es único, muchos otros ganaderos se encuentran en esta situación en la que sobreviven gracias al mercado internacional, pero no gracias a las ayudas estatales o el mercado local.
El Español – Sociedad
