La banca europea mueve ficha en las criptomonedas ‘con red’

La banca europea busca avanzar en el desarrollo de las ‘stablecoins’ —criptomonedas estables— vinculadas al euro en un momento de volatilidad en el mercado cripto. Mientras el bitcoin acumula una caída cercana al 23% en lo que va de año y ronda los 67.000 dólares, un grupo de grandes entidades financieras ha constituido Qivalis, una alianza para impulsar la creación de una ‘stablecoin’ respaldada por el sistema financiero europeo y sujeta al marco regulatorio comunitario. El movimiento refleja el creciente protagonismo institucional en un mercado hasta ahora dominado por emisores privados.«Se trata de una iniciativa impulsada por once grandes bancos europeos para crear una ‘stablecoin’ común vinculada al euro», explica Alicia Pertusa, responsable de partnerships e innovación en BBVA CIB. El proyecto persigue emitir una criptomoneda estable, regulada y respaldada por el sistema financiero europeo. Nace alineado desde su origen con la normativa comunitaria y bajo criterios de supervisión, gobernanza y protección del cliente. Con ese marco, busca ofrecer una alternativa bancaria frente a ‘stablecoins’ internacionales, muchas de ellas denominadas en dólares y promovidas por entidades no bancarias.«La criptomoneda que se plantea desarrollar por Qivalis estará orientada a mejorar procesos como los pagos entre bancos, las operaciones internacionales o la liquidación de activos digitales y tokenizados», añade Pertusa. Con esta infraestructura común en euros, indica, la banca europea busca reforzar la autonomía financiera y desarrollar un mercado de ‘stablecoins’ sólido, seguro e integrado en el sistema financiero.Noticia Relacionada Todo sobre la ‘cripto-revolución’ especial No ‘Criptobros’, los nuevos lobos de Wall Street: la inquietante revolución monetaria que planea Trump Carlos Manuel Sánchez | Imagen: Mekakushi Donald Trump, que hace tres años llamaba «estafa» al ‘Bitcoin’, ahora promete convertir América en «la capital cripto del planeta». eso significaría una revolución económica y financiera global, como cuando Richard Nixon abandonó el patrón oro en 1971. Moviendo los hilos están magnates de Silicon Valley, los denominados ‘criptobros’, que llevan años soñando con crear dinero fuera del control del estado. Te contamos quiénes son los nuevos lobos de Wall Street y por qué debes temerlos.Ajuste de cuentas«Las fases de corrección del bitcoin, como la actual, refuerzan el papel de las ‘stablecoins’ dentro del ecosistema cripto», afirma Javier Pastor, director de formación institucional de Bit2Me. En grandes correcciones anteriores, como las de 2018, 2020 o 2022, el uso y la capitalización de estas monedas crecieron de forma considerable incluso cuando el bitcoin llegó a caer más de un 50% o un 80% desde máximos. «En esos momentos -añade- aportan liquidez, cobertura y capacidad operativa al mercado».«Este patrón se repite en el ciclo actual», añade Pastor. Pese a la caída cercana al 50% desde los máximos de octubre, el uso de ‘stablecoins’ se ha intensificado como activo de anclaje, permitiendo reducir exposición sin abandonar el ecosistema. Facilitan la conservación de liquidez ‘on-chain’, reducen fricciones y se emplean en estrategias de cobertura y arbitraje. La dominancia de estas monedas estables se ha consolidado como uno de los indicadores del apetito de riesgo dentro del mercado.Limitar su función a momentos de tensión ofrece una visión parcial. A medida que la regulación se clarifica en distintas regiones, las ‘stablecoins’ dejan de ser un instrumento meramente defensivo y pasan a integrarse en pagos minoristas y empresariales, en procesos de tokenización de activos y en estructuras de financiación con liquidación automática y trazabilidad. «Su uso ya no depende únicamente del ciclo de mercado», indica Pastor.«Inicialmente, la regulación Markets in Crypto-Assets (MiCA) ha supuesto una ventaja», señala Álvaro Casado, socio de financial services strategy y responsable de digital assets de KPMG en España. Marca un punto de partida reglado y obliga a que la emisión se diseñe bajo reglas de reserva, gobernanza y transparencia, además de incorporar un marco de supervisión aplicable en el ámbito europeo.El dominio del dólarSin embargo, en una economía global la ventaja competitiva no depende solo de la regulación, advierte Casado. Factores como la liquidez, el efecto de red y el tamaño de los mercados de capitales resultan determinantes, y en ese terreno el dólar mantiene una posición claramente dominante frente al euro en términos de capitalización de ‘stablecoins’. En Asia, añade, la estrategia combina regulación con licencias ágiles y ‘sandboxes’ para acelerar la adopción y competir por volumen y velocidad de innovación.«Las ‘stablecoins’ están dejando de ser un fenómeno cripto para convertirse en una nueva de infraestructura de pagos con impacto directo en empresas y en el sistema financiero europeo», explica José Ignacio Núñez García, socio responsable de pagos globales de NTT DATA. Permiten realizar pagos transfronterizos más rápidos, disponibles 24/7 y con menor dependencia de intermediarios, reduciendo los tiempos asociados a la corresponsalía bancaria. Esta operativa resulta relevante para compañías con actividad internacional fuera del área SEPA y abre nuevas posibilidades en la gestión de tesorería y liquidez.Además de facilitar liquidaciones casi en tiempo real y optimizar el capital circulante, estas monedas digitales pueden funcionar como efectivo programable integrado en sistemas empresariales y ERPs, añade Núñez. En entornos B2B, comercio electrónico y plataformas digitales, permiten pagos instantáneos y modelos nativos digitales sin exposición a la volatilidad de otras criptomonedas.«Desde la perspectiva europea -indica- las ‘stablecoins’ reguladas bajo MiCA no compiten con infraestructuras como SEPA Instant o el futuro euro digital, sino que las complementan en pagos internacionales y en la liquidación de activos tokenizados.De cara a 2026 y 2027, «el escenario más realista es una adopción moderada pero real en el ámbito B2B, con bancos y entidades de pago dando servicio a clientes corporativos», señala Casado de KPMG en España. El uso en consumo masivo y pagos minoristas será limitado, especialmente en países con divisa fuerte y digitalizados. En relación con el uso por parte de ciudadanos, el salto podría venir más adelante, vinculado al efecto red de aceptación y a la aparición de nuevos productos regulados integrados en aplicaciones bancarias o del sector ‘fintech’.Aplicaciones«Los primeros ámbitos donde podrían consolidarse son la gestión de liquidez y tesorería, así como los pagos internacionales», añade Casado. También se observan aplicaciones en la liquidación de activos financieros tokenizados, aunque en ese terreno se evalúan alternativas públicas.En términos operativos, «la implantación de las ‘stablecoins’ en euros será gradual y selectiva en los próximos años, centrada principalmente en empresas e instituciones más que en el consumidor final», explica José Ignacio Núñez García, socio responsable de pagos globales de NTT DATA. Los primeros usos que previsiblemente se consolidarán son los pagos transfronterizos B2B, la gestión de tesorería corporativa y la liquidación de activos tokenizados entre emisores y adquirientes. «En estos ámbitos -señala- aportan disponibilidad 24/7, mayor velocidad de ejecución y eficiencia frente a los sistemas actuales».No es realista esperar en ese horizonte un uso masivo en pagos minoristas ni la sustitución de infraestructuras como SEPA o del euro bancario, advierte Núñez. Tampoco prevé una adopción generalizada por parte de pymes sin intermediación bancaria en esta primera fase. «Las ‘stablecoins’ en euros apuntan -indica- a consolidarse como una infraestructura especializada y complementaria, integrada en procesos financieros existentes y menos visible para el ciudadano que otras formas de pago tradicionales». La banca europea busca avanzar en el desarrollo de las ‘stablecoins’ —criptomonedas estables— vinculadas al euro en un momento de volatilidad en el mercado cripto. Mientras el bitcoin acumula una caída cercana al 23% en lo que va de año y ronda los 67.000 dólares, un grupo de grandes entidades financieras ha constituido Qivalis, una alianza para impulsar la creación de una ‘stablecoin’ respaldada por el sistema financiero europeo y sujeta al marco regulatorio comunitario. El movimiento refleja el creciente protagonismo institucional en un mercado hasta ahora dominado por emisores privados.«Se trata de una iniciativa impulsada por once grandes bancos europeos para crear una ‘stablecoin’ común vinculada al euro», explica Alicia Pertusa, responsable de partnerships e innovación en BBVA CIB. El proyecto persigue emitir una criptomoneda estable, regulada y respaldada por el sistema financiero europeo. Nace alineado desde su origen con la normativa comunitaria y bajo criterios de supervisión, gobernanza y protección del cliente. Con ese marco, busca ofrecer una alternativa bancaria frente a ‘stablecoins’ internacionales, muchas de ellas denominadas en dólares y promovidas por entidades no bancarias.«La criptomoneda que se plantea desarrollar por Qivalis estará orientada a mejorar procesos como los pagos entre bancos, las operaciones internacionales o la liquidación de activos digitales y tokenizados», añade Pertusa. Con esta infraestructura común en euros, indica, la banca europea busca reforzar la autonomía financiera y desarrollar un mercado de ‘stablecoins’ sólido, seguro e integrado en el sistema financiero.Noticia Relacionada Todo sobre la ‘cripto-revolución’ especial No ‘Criptobros’, los nuevos lobos de Wall Street: la inquietante revolución monetaria que planea Trump Carlos Manuel Sánchez | Imagen: Mekakushi Donald Trump, que hace tres años llamaba «estafa» al ‘Bitcoin’, ahora promete convertir América en «la capital cripto del planeta». eso significaría una revolución económica y financiera global, como cuando Richard Nixon abandonó el patrón oro en 1971. Moviendo los hilos están magnates de Silicon Valley, los denominados ‘criptobros’, que llevan años soñando con crear dinero fuera del control del estado. Te contamos quiénes son los nuevos lobos de Wall Street y por qué debes temerlos.Ajuste de cuentas«Las fases de corrección del bitcoin, como la actual, refuerzan el papel de las ‘stablecoins’ dentro del ecosistema cripto», afirma Javier Pastor, director de formación institucional de Bit2Me. En grandes correcciones anteriores, como las de 2018, 2020 o 2022, el uso y la capitalización de estas monedas crecieron de forma considerable incluso cuando el bitcoin llegó a caer más de un 50% o un 80% desde máximos. «En esos momentos -añade- aportan liquidez, cobertura y capacidad operativa al mercado».«Este patrón se repite en el ciclo actual», añade Pastor. Pese a la caída cercana al 50% desde los máximos de octubre, el uso de ‘stablecoins’ se ha intensificado como activo de anclaje, permitiendo reducir exposición sin abandonar el ecosistema. Facilitan la conservación de liquidez ‘on-chain’, reducen fricciones y se emplean en estrategias de cobertura y arbitraje. La dominancia de estas monedas estables se ha consolidado como uno de los indicadores del apetito de riesgo dentro del mercado.Limitar su función a momentos de tensión ofrece una visión parcial. A medida que la regulación se clarifica en distintas regiones, las ‘stablecoins’ dejan de ser un instrumento meramente defensivo y pasan a integrarse en pagos minoristas y empresariales, en procesos de tokenización de activos y en estructuras de financiación con liquidación automática y trazabilidad. «Su uso ya no depende únicamente del ciclo de mercado», indica Pastor.«Inicialmente, la regulación Markets in Crypto-Assets (MiCA) ha supuesto una ventaja», señala Álvaro Casado, socio de financial services strategy y responsable de digital assets de KPMG en España. Marca un punto de partida reglado y obliga a que la emisión se diseñe bajo reglas de reserva, gobernanza y transparencia, además de incorporar un marco de supervisión aplicable en el ámbito europeo.El dominio del dólarSin embargo, en una economía global la ventaja competitiva no depende solo de la regulación, advierte Casado. Factores como la liquidez, el efecto de red y el tamaño de los mercados de capitales resultan determinantes, y en ese terreno el dólar mantiene una posición claramente dominante frente al euro en términos de capitalización de ‘stablecoins’. En Asia, añade, la estrategia combina regulación con licencias ágiles y ‘sandboxes’ para acelerar la adopción y competir por volumen y velocidad de innovación.«Las ‘stablecoins’ están dejando de ser un fenómeno cripto para convertirse en una nueva de infraestructura de pagos con impacto directo en empresas y en el sistema financiero europeo», explica José Ignacio Núñez García, socio responsable de pagos globales de NTT DATA. Permiten realizar pagos transfronterizos más rápidos, disponibles 24/7 y con menor dependencia de intermediarios, reduciendo los tiempos asociados a la corresponsalía bancaria. Esta operativa resulta relevante para compañías con actividad internacional fuera del área SEPA y abre nuevas posibilidades en la gestión de tesorería y liquidez.Además de facilitar liquidaciones casi en tiempo real y optimizar el capital circulante, estas monedas digitales pueden funcionar como efectivo programable integrado en sistemas empresariales y ERPs, añade Núñez. En entornos B2B, comercio electrónico y plataformas digitales, permiten pagos instantáneos y modelos nativos digitales sin exposición a la volatilidad de otras criptomonedas.«Desde la perspectiva europea -indica- las ‘stablecoins’ reguladas bajo MiCA no compiten con infraestructuras como SEPA Instant o el futuro euro digital, sino que las complementan en pagos internacionales y en la liquidación de activos tokenizados.De cara a 2026 y 2027, «el escenario más realista es una adopción moderada pero real en el ámbito B2B, con bancos y entidades de pago dando servicio a clientes corporativos», señala Casado de KPMG en España. El uso en consumo masivo y pagos minoristas será limitado, especialmente en países con divisa fuerte y digitalizados. En relación con el uso por parte de ciudadanos, el salto podría venir más adelante, vinculado al efecto red de aceptación y a la aparición de nuevos productos regulados integrados en aplicaciones bancarias o del sector ‘fintech’.Aplicaciones«Los primeros ámbitos donde podrían consolidarse son la gestión de liquidez y tesorería, así como los pagos internacionales», añade Casado. También se observan aplicaciones en la liquidación de activos financieros tokenizados, aunque en ese terreno se evalúan alternativas públicas.En términos operativos, «la implantación de las ‘stablecoins’ en euros será gradual y selectiva en los próximos años, centrada principalmente en empresas e instituciones más que en el consumidor final», explica José Ignacio Núñez García, socio responsable de pagos globales de NTT DATA. Los primeros usos que previsiblemente se consolidarán son los pagos transfronterizos B2B, la gestión de tesorería corporativa y la liquidación de activos tokenizados entre emisores y adquirientes. «En estos ámbitos -señala- aportan disponibilidad 24/7, mayor velocidad de ejecución y eficiencia frente a los sistemas actuales».No es realista esperar en ese horizonte un uso masivo en pagos minoristas ni la sustitución de infraestructuras como SEPA o del euro bancario, advierte Núñez. Tampoco prevé una adopción generalizada por parte de pymes sin intermediación bancaria en esta primera fase. «Las ‘stablecoins’ en euros apuntan -indica- a consolidarse como una infraestructura especializada y complementaria, integrada en procesos financieros existentes y menos visible para el ciudadano que otras formas de pago tradicionales».  

La banca europea busca avanzar en el desarrollo de las ‘stablecoins’ —criptomonedas estables— vinculadas al euro en un momento de volatilidad en el mercado cripto. Mientras el bitcoin acumula una caída cercana al 23% en lo que va de año y ronda los 67. … 000 dólares, un grupo de grandes entidades financieras ha constituido Qivalis, una alianza para impulsar la creación de una ‘stablecoin’ respaldada por el sistema financiero europeo y sujeta al marco regulatorio comunitario. El movimiento refleja el creciente protagonismo institucional en un mercado hasta ahora dominado por emisores privados.

«Se trata de una iniciativa impulsada por once grandes bancos europeos para crear una ‘stablecoin’ común vinculada al euro», explica Alicia Pertusa, responsable de partnerships e innovación en BBVA CIB. El proyecto persigue emitir una criptomoneda estable, regulada y respaldada por el sistema financiero europeo. Nace alineado desde su origen con la normativa comunitaria y bajo criterios de supervisión, gobernanza y protección del cliente. Con ese marco, busca ofrecer una alternativa bancaria frente a ‘stablecoins’ internacionales, muchas de ellas denominadas en dólares y promovidas por entidades no bancarias.

«La criptomoneda que se plantea desarrollar por Qivalis estará orientada a mejorar procesos como los pagos entre bancos, las operaciones internacionales o la liquidación de activos digitales y tokenizados», añade Pertusa. Con esta infraestructura común en euros, indica, la banca europea busca reforzar la autonomía financiera y desarrollar un mercado de ‘stablecoins’ sólido, seguro e integrado en el sistema financiero.

Ajuste de cuentas

«Las fases de corrección del bitcoin, como la actual, refuerzan el papel de las ‘stablecoins’ dentro del ecosistema cripto», afirma Javier Pastor, director de formación institucional de Bit2Me. En grandes correcciones anteriores, como las de 2018, 2020 o 2022, el uso y la capitalización de estas monedas crecieron de forma considerable incluso cuando el bitcoin llegó a caer más de un 50% o un 80% desde máximos. «En esos momentos -añade- aportan liquidez, cobertura y capacidad operativa al mercado».

«Este patrón se repite en el ciclo actual», añade Pastor. Pese a la caída cercana al 50% desde los máximos de octubre, el uso de ‘stablecoins’ se ha intensificado como activo de anclaje, permitiendo reducir exposición sin abandonar el ecosistema. Facilitan la conservación de liquidez ‘on-chain’, reducen fricciones y se emplean en estrategias de cobertura y arbitraje. La dominancia de estas monedas estables se ha consolidado como uno de los indicadores del apetito de riesgo dentro del mercado.

Limitar su función a momentos de tensión ofrece una visión parcial. A medida que la regulación se clarifica en distintas regiones, las ‘stablecoins’ dejan de ser un instrumento meramente defensivo y pasan a integrarse en pagos minoristas y empresariales, en procesos de tokenización de activos y en estructuras de financiación con liquidación automática y trazabilidad. «Su uso ya no depende únicamente del ciclo de mercado», indica Pastor.

«Inicialmente, la regulación Markets in Crypto-Assets (MiCA) ha supuesto una ventaja», señala Álvaro Casado, socio de financial services strategy y responsable de digital assets de KPMG en España. Marca un punto de partida reglado y obliga a que la emisión se diseñe bajo reglas de reserva, gobernanza y transparencia, además de incorporar un marco de supervisión aplicable en el ámbito europeo.

El dominio del dólar

Sin embargo, en una economía global la ventaja competitiva no depende solo de la regulación, advierte Casado. Factores como la liquidez, el efecto de red y el tamaño de los mercados de capitales resultan determinantes, y en ese terreno el dólar mantiene una posición claramente dominante frente al euro en términos de capitalización de ‘stablecoins’. En Asia, añade, la estrategia combina regulación con licencias ágiles y ‘sandboxes’ para acelerar la adopción y competir por volumen y velocidad de innovación.

«Las ‘stablecoins’ están dejando de ser un fenómeno cripto para convertirse en una nueva de infraestructura de pagos con impacto directo en empresas y en el sistema financiero europeo», explica José Ignacio Núñez García, socio responsable de pagos globales de NTT DATA. Permiten realizar pagos transfronterizos más rápidos, disponibles 24/7 y con menor dependencia de intermediarios, reduciendo los tiempos asociados a la corresponsalía bancaria. Esta operativa resulta relevante para compañías con actividad internacional fuera del área SEPA y abre nuevas posibilidades en la gestión de tesorería y liquidez.

Además de facilitar liquidaciones casi en tiempo real y optimizar el capital circulante, estas monedas digitales pueden funcionar como efectivo programable integrado en sistemas empresariales y ERPs, añade Núñez. En entornos B2B, comercio electrónico y plataformas digitales, permiten pagos instantáneos y modelos nativos digitales sin exposición a la volatilidad de otras criptomonedas.

«Desde la perspectiva europea -indica- las ‘stablecoins’ reguladas bajo MiCA no compiten con infraestructuras como SEPA Instant o el futuro euro digital, sino que las complementan en pagos internacionales y en la liquidación de activos tokenizados.

De cara a 2026 y 2027, «el escenario más realista es una adopción moderada pero real en el ámbito B2B, con bancos y entidades de pago dando servicio a clientes corporativos», señala Casado de KPMG en España. El uso en consumo masivo y pagos minoristas será limitado, especialmente en países con divisa fuerte y digitalizados. En relación con el uso por parte de ciudadanos, el salto podría venir más adelante, vinculado al efecto red de aceptación y a la aparición de nuevos productos regulados integrados en aplicaciones bancarias o del sector ‘fintech’.

Aplicaciones

«Los primeros ámbitos donde podrían consolidarse son la gestión de liquidez y tesorería, así como los pagos internacionales», añade Casado. También se observan aplicaciones en la liquidación de activos financieros tokenizados, aunque en ese terreno se evalúan alternativas públicas.

En términos operativos, «la implantación de las ‘stablecoins’ en euros será gradual y selectiva en los próximos años, centrada principalmente en empresas e instituciones más que en el consumidor final», explica José Ignacio Núñez García, socio responsable de pagos globales de NTT DATA. Los primeros usos que previsiblemente se consolidarán son los pagos transfronterizos B2B, la gestión de tesorería corporativa y la liquidación de activos tokenizados entre emisores y adquirientes. «En estos ámbitos -señala- aportan disponibilidad 24/7, mayor velocidad de ejecución y eficiencia frente a los sistemas actuales».

No es realista esperar en ese horizonte un uso masivo en pagos minoristas ni la sustitución de infraestructuras como SEPA o del euro bancario, advierte Núñez. Tampoco prevé una adopción generalizada por parte de pymes sin intermediación bancaria en esta primera fase. «Las ‘stablecoins’ en euros apuntan -indica- a consolidarse como una infraestructura especializada y complementaria, integrada en procesos financieros existentes y menos visible para el ciudadano que otras formas de pago tradicionales».

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