Aunque el ejercicio es importante para prevenir enfermedades y la salud, practicar deportes muy duros puede tener algunos efectos adversos.
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El cáncer de colon es hoy uno de los que tienen una mayor incidencia en España, con 41.167 nuevos casos diagnosticados en 2024, según la Asociación Española Contra el Cáncer (AECC). A pesar de que el ejercicio es considerado una de las herramientas más eficaces para prevenir y mejorar esta enfermedad, un reciente estudio ha abierto un debate inesperado: ¿podrían los deportistas de élite jóvenes tener un mayor riesgo de sufrir esta neoplasia?
Un estudio del Inova Schar Cancer Institute, en Estados Unidos, ha llamado la atención de la comunidad científica al encontrar una alta prevalencia de crecimientos precancerosos en los intestinos de corredores de maratones y ultramaratones. Aunque es un estudio pequeño y que todavía no ha sido revisado por pares, reveló que el 15% de 100 atletas de entre 35 y 50 años tenían adenomas avanzados —lesiones que pueden convertirse en cáncer de colon—, y un 41% presentaba al menos un adenoma.
En un artículo publicado en The Conversation, Justin Stebbing, profesor de ciencias biomédicas en la Anglia Ruskin University, señala que estas cifras son más altas de lo que se esperaría en la población general de ese grupo de edad, lo que ha generado una cierta preocupación en los expertos.
Una de las teorías que se manejan para explicarlo es la del estrés intestinal por el ejercicio prolongado e intenso. Durante una carrera de larga distancia, el flujo sanguíneo se desvía a los músculos, lo que puede provocar una reducción temporal del oxígeno en el intestino. Este fenómeno, «colitis del corredor», puede generar inflamación y un ciclo de estrés y reparación del tejido que, en personas susceptibles, podría fomentar el desarrollo de adenomas.
Los investigadores advierten que en un colectivo donde las molestias intestinales son tan comunes que a menudo se normalizan, es fácil pasar por alto las señales de alarma. Por ello, el oncólogo principal del estudio señala que los corredores jóvenes con sangrado después de carreras largas deberían someterse a pruebas de detección. Una colonoscopia puede detectar y extirpar las lesiones precancerosas antes de que se conviertan en un problema grave.
Ejercicio para la salud
A pesar de los hallazgos, los autores del estudio llaman a la cautela y en ningún caso afirman que los maratones causen cáncer de colon. Es una observación inicial que requiere más investigación. Además, inciden en que otros factores de estilo de vida, como la hidratación, el uso de antiinflamatorios, la nutrición específica o un porcentaje de grasa corporal muy bajo, también podrían influir.
Los investigadores señalan que este hallazgo no contradice las evidencias de los múltiples beneficios del ejercicio físico para la salud en general y en relación con los diferentes tipos de cáncer. Al contrario, recalcan que la investigación demuestra que la actividad física regular y de moderada a vigorosa reduce el riesgo de padecer muchos tipos de cáncer, incluido el de colon.
Además, también enfatizan que el ejercicio es una herramienta muy útil en la recuperación de los enfermos de cáncer. No solo reduce los efectos secundarios de los tratamientos, sino que también acelera la recuperación. De hecho, para los pacientes que han superado el cáncer de colon, el ejercicio estructurado mejora los resultados a largo plazo y la calidad de vida.
Por tanto, el estudio de Inova Schar Cancer Institute no debe interpretarse como un argumento en contra del ejercicio. Más bien marca una diferencia fundamental entre la actividad física saludable y el deporte como una disciplina extrema. Como subraya Stebbing, este estudio «señala una posible excepción en el extremo del entrenamiento que requiere atención cuidadosa, no pánico».
El ejercicio contra el cáncer de colon
La comunidad médica no tiene dudas sobre el valor del ejercicio en la lucha contra el cáncer. La Sociedad Española de Oncología Médica (SEOM), a través de sus recomendaciones refuerza esta idea con datos interesantes y contundentes. Entre ellos, que la actividad física regular puede reducir hasta un 30% el riesgo de padecer cáncer de mama, colon, vejiga urinaria, endometrio, esófago y estómago. Además, disminuye la mortalidad específica por cáncer en casi un 20%.
Además de prevenir, el ejercicio también es un tratamiento complementario vital para los pacientes oncológicos. Un estudio internacional, publicado en el New England Journal of Medicine, confirma que un programa de ejercicio físico estructurado y supervisado mejora significativamente la supervivencia de pacientes con cáncer de colon en estadios avanzados.
Joan Maurel, coordinador del comité de cáncer colorrectal del Hospital Clínic de Barcelona, destaca la magnitud de estos resultados al afirmar que «el impacto del ejercicio en la supervivencia es comparable al de algunos fármacos adyuvantes, sin añadir toxicidad». Este tipo de programas mejora la calidad de vida de los pacientes, aumenta su capacidad cardiorrespiratoria y reduce los efectos secundarios de los tratamientos como la quimioterapia.
Para incorporar el ejercicio en nuestra vida de manera segura y efectiva, los expertos ofrecen una serie de pautas basadas en la evidencia:
· Intensidad adecuada. La SEOM recomienda entre 150 y 300 minutos semanales de actividad moderada-vigorosa. Una forma sencilla de medir la intensidad es mediante el «test del habla»: si te cuesta mantener una conversación fluida, la intensidad es la correcta.
· Combinar tipos de ejercicio. Es aconsejable incluir tanto ejercicio aeróbico (caminar rápido, correr, nadar) como ejercicios de fuerza (al menos dos veces por semana, con pesas o el propio peso corporal) y flexibilidad (estiramientos).
· Evitar el sedentarismo. El estilo de vida activo implica no solo hacer ejercicio, sino también evitar pasar periodos prolongados sentados. Se recomienda hacer pausas activas para romper estos ciclos.
· Escucha a tu cuerpo. Los deportistas, especialmente aquellos que realizan entrenamientos extremos, deben prestar atención a señales de alerta. El mensaje de Stebbing es directo y claro: «Presta atención a las señales de tu cuerpo, especialmente al sangrado. Considera los síntomas de alerta como algo médico, no solo deportivo».
elespanol – Salud