La emoción sacude el multitudinario adiós de Huelva: “Estamos aquí para apoyarnos entre todos”

Entre el amasijo de hierros del vagón número uno del tren Alvia accidentado el 18 de enero en Adamuz (Córdoba) o por los alrededores del escenario de la catástrofe tras chocar con un tren Iryo debe encontrarse una valiosa carpeta con fotos de la Familia Real en Huelva. Era el regalo que la Diputación Provincial tenía pensado entregar al rey Felipe VI el jueves 22 durante su visita a Palos de la Frontera con motivo del centenario del vuelo del avión Plus Ultra y que quedó suspendida por el duelo decretado tras el siniestro. “No queremos ni preguntar por la carpeta”, reconoce absorbido todavía por las consecuencias de la tragedia el presidente de la Diputación, David Toscano, en conversación telefónica antes del funeral de hondo calado católico celebrado en la tarde de este jueves en Huelva ante unas 4.000 personas. La provincia onubense se ha llevado la peor parte del accidente, con 28 de las 45 víctimas mortales.

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 Más de 4.000 personas asisten a un funeral de hondo calado católico, con vivas al rey y la reina, que han dado su apoyo a las víctimas  

Entre el amasijo de hierros del vagón número uno del tren Alvia accidentado el 18 de enero en Adamuz (Córdoba) o por los alrededores del escenario de la catástrofe tras chocar con un tren Iryo debe encontrarse una valiosa carpeta con fotos de la Familia Real en Huelva. Era el regalo que la Diputación Provincial tenía pensado entregar al rey Felipe VI el jueves 22 durante su visita a Palos de la Frontera con motivo del centenario del vuelo del avión Plus Ultra y que quedó suspendida por el duelo decretado tras el siniestro. “No queremos ni preguntar por la carpeta”, reconoce absorbido todavía por las consecuencias de la tragedia el presidente de la Diputación, David Toscano, en conversación telefónica antes del funeral de hondo calado católico celebrado en la tarde de este jueves en Huelva ante unas 4.000 personas. La provincia onubense se ha llevado la peor parte del accidente, con 28 de las 45 víctimas mortales.

La emoción sacudió las instalaciones cuando, ya al final de la misa, dos de los familiares de las víctimas, Liliana Sáenz y su hermano Fidel Sáenz, hijos de Natividad de la Torre, una de las fallecidas, ascendieron al atril. “Porque ellos no solo eran 45 del tren, pero son los 45 del tren”, hizo hincapié ella en presencia de los Reyes y el resto de autoridades de todas las administraciones presentes. “Lucharemos por conocer la verdad” pero “desde el alivio” y encomendados a los “brazos de la Virgen”, añadió en una sentida alocución de varios minutos y también de gran peso religioso seguido de una cerrada ovación. A continuación, durante largos minutos, los Reyes dieron el pésame a las víctimas y sus familiares. También lo hicieron la alcaldesa de Huelva, Pilar Miranda, y el presidente de la Junta de Andalucía, Juan Manuel Moreno Bonilla, pero no así ninguno de los tres ministros del Ejecutivo presentes, la vicepresidenta María Jesús Montero; el de Agricultura, Luis Planas; y el de Política Territorial, Ángel Víctor Torres. “¡Viva el rey! ¡Viva la Reina!”, se gritó desde las gradas en medio de aplausos.

El acto se ha celebrado en el pabellón Carolina Marín –onubense y figura mundial del bádminton– de Huelva, presidido por la imagen de la patrona de la ciudad, la Virgen de la Cinta, y dirigido por el obispo, Santiago Gómez Sierra, y numerosas autoridades religiosas como el presidente de la Conferencia Episcopal, Luis Argüello. Junto al altar, el crucifijo ante el que oró en 1993 el Papa Juan Pablo II durante su visita a la provincia onubense. Tres horas antes del comienzo del funeral, a las 18 horas con el himno de España tocado a órgano, más de un centenar de personas hacían ya cola en la calle.

Media hora antes de la llegada de las autoridades junto a los reyes, unas 4.000 personas rezaban el rosario en un recinto casi abarrotado. “Los reyes acuden como invitados”, aclaran fuentes de La Zarzuela, que insisten en que es el Obispado quien lleva las riendas poco antes de la llegada en helicóptero de Felipe VI y Letizia entre vivas de algunos de los presentes y bajo una leve lluvia. Los reyes anunciaron su presencia en el homenaje después de que el acto laico promovido por el Gobierno se suspendiera en medio del descontento de algunas de las familias de víctimas y autoridades locales. En todo caso, todas las administraciones participan juntas en el funeral, que transcurre en medio de una gran solemnidad y sin incidentes de importancia.

Algunos familiares, ubicados en la segunda fila, llamaron la atención de los organizadores con el amago de abandonar el acto después de que se leyera la lista de fallecidos dejando a algunos en el tintero. Desde el altar, instantes después, se pidió disculpas por el error al tiempo que se trataba de calmar los ánimos de los agraviados. La ceremonia retomó su cauce mientras una veintena de religiosos ofrecían la comunión en la pista y las gradas del complejo deportivo.

Algunos de los familiares han defendido abiertamente la fórmula cristiana elegida. Otros, prefieren abstenerse. “Me parece muy oportuno”, señala al acceder al pabellón Luis Carlos Sáenz, uno de los heridos en el accidente, hermano de Liliana y Fidel e hijo también de Natividad de la Torre. Sáenz ocupaba la primera fila junto a su hijo y dos sobrinos, heridos también. “Están siendo semanas duras. Estamos muy dolidos por una perdida tan fuerte. Estamos aquí para apoyarnos entre todos sin ánimo de politizar”, comentó Antonio, de 19 años, sobrino de Rafael Millán, el controlador de la ORA de Punta Umbría que perdió la vida en el viaje de regreso tras presentarse a las oposiciones para funcionario de prisiones. Sobre la pista, cubierta por un gran tapiz rojo, unas 300 víctimas y sus familiares. Felipe VI y Letizia han seguido la ceremonia desde un lateral, delante de la primera fila de invitados y al pie de la tarima sobre la que se ha instalado el altar.

Otras víctimas debieron quedarse en casa por prescripción médica, aunque siguieron el acto a través de la televisión. Rocío Recuero, de 41 años, recibió este lunes el alta tras ser operada por la fractura de una vértebra. Iba junto a su madre y otros familiares en el vagón 3 del Alvia que debía haber llegado a Huelva. “Yo soy Mariquilla no para, pero ahora tengo que guardar reposo”, comenta por teléfono desde su domicilio en la capital onubense, donde espera la recuperación total con ayuda de un corsé en compañía de su hija y con ayuda de su madre, Concha, herida leve. “He vuelto a nacer”, agradece Paco de la Corte, de 54 años, incidiendo en la delgada línea que separó a los viajeros supervivientes de los muertos.

Regresaba también de realizar el examen a funcionario de prisiones y sufre contusiones por todo el cuerpo. El preparador que ocupaba el asiento contiguo al suyo se levantó a la cafetería unos minutos antes del siniestro y es una de las víctimas mortales. “Los hay que están mucho peor que yo. Por respeto, voy a seguir desde casa el funeral”, afirma.

Hay familias, como la Zamorano Álvarez que han perdido a cuatro de los cinco integrantes que viajaban en el tren. Solo se salvó la pequeña Cristina, de seis años. Otra de las fallecidas era la fotógrafa y gestora cultural onubense María Clauss. Regresaba desde Madrid en compañía de su marido, el periodista Óscar Toro, también fallecido, con las fotos que se iban a regalar al Rey.

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David Toscano, el presidente de la Diputación, no parece tener muchas esperanzas de que se vayan a poder recuperar las fotos extraviadas en el accidente. La iniciativa del regalo había surgido de Clauss, colaboradora habitual de esa institución. En las tres imágenes que iban en la carpeta aparecían el propio Felipe VI durante una visita a Huelva al monumento del Plus Ultra hace 25 años; sus padres, Juan Carlos y Sofía, en La Rábida y, por último, Alfonso XIII en ese mismo enclave de Palos de la Frontera desde donde partió –además de Cristóbal Colón con las carabelas en 1492– el Plus Ultra en 1926. Este hidroavión consiguió por vez primera la gesta de volar por etapas sobre el océano Atlántico desde ese municipio onubense hasta Buenos Aires.

“Queremos emprender de nuevo ese regalo para el rey”, afirma Toscano, aunque ya no podrá ser Clauss la encargada de la iniciativa. La fotógrafa recibirá estos días otro homenaje en Madrid durante la inauguración de la 29ª edición del Premio Luis Valtueña, que organiza Médicos del Mundo. En estas tres décadas Clauss ha sido la única mujer que se ha alzado con el galardón, en 2022, con un reportaje sobre víctimas de la Guerra Civil española. La ONG recuerda que con mujeres como Clauss “la fotografía puede ser un acto de cuidado, de justicia y de memoria compartida para que no habite el olvido”. El reportero Luis Valtueña fue asesinado en Ruanda el 18 de enero de 1997, la misma fecha en la que Clauss ha perdido la vida en 2026 en el accidente de Adamuz.

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