
Nadie puede negar que José Manuel Villarejo era un comisario muy, muy, muy metódico. Además de grabar en secreto durante lustros a decenas de personas con las que compartió mantel, reservados y confidencias, el policía llevaba una sistemática agenda donde anotaba sus profusos contactos, conversaciones e impresiones. El agente, acostumbrado a moverse por las sombras, estaba convencido de que la información era poder; y, para recordar la infinidad de datos que manejaba, necesitaba registrarlos. Así, en julio de 2013, apuntó en sus cuadernos la palabra “chef” y, junto a ella, las siguientes frases: “Al principio desconfiado, después se ha mostrado más receptivo. Quedo en darle mañana 2.000 y tfno., después todo lo demás”. Sin pensar que algún día saldría a la luz, Villarejo dejaba así huella de la captación como confidente del chófer del extesorero popular Luis Bárcenas y de una de las operaciones más turbias gestadas en las cloacas del Estado: la Operación Kitchen, que se juzga desde este lunes en la Audiencia Nacional.

Diseño:
Ana Fernández
Desarrollo:
Alejandro Gallardo
Formato:
Brenda Valverde Rubio
La Audiencia Nacional se prepara para acoger la esperada vista contra las cúpulas de Interior y la Policía de Rajoy por intentar boicotear la investigación del ‘caso Gürtel’, que acorraló al partido
Una operación sin control judicial se activó en el seno de la Policía Nacional para espiar al extesorero popular Luis Bárcenas y su entorno entre finales de 2012 y principios de 2013, cuando EL PAÍS publicó Los pápeles de Bárcenas. Para ejecutar el plan se captó como confidente al chófer del extesorero, Sergio Ríos, al que se pagó con dinero de los fondos reservados, antes de acabar entrando en el Cuerpo. Según consta en el sumario, este dispositivo incluyó seguimientos, la sustracción de dispositivos móviles y el control de Bárcenas durante su estancia en prisión.
Esa es la gran pregunta a la que se enfrenta el tribunal. Al finalizar su investigación, el juez Manuel García-Castellón concluyó que existen indicios suficientes de que esta operación ilegal se puso en marcha por órdenes de Jorge Fernández Díaz, entonces ministro del Interior, con el objetivo de robar material sensible del PP que aún pudiera guardar Luis Bárcenas, para evitar así que llegara a manos del juez que entonces investigaba el caso ‘Gürtel’, que acorralaba al partido conservador (y por el que acabó condenado).
Declaración de Jorge Fernández Díaz y Francisco Martínez
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Declaración de Jorge Fernández Díaz y Francisco Martínez
Cualquier juicio es impredecible, pero el sinfín de recovecos que esconde el sumario de Kitchen convierte a este en una bomba de relojería para la actual dirección del PP, que lleva años tratando de marcar distancias. Por la vista oral desfilarán una larga lista de los principales dirigentes populares de los últimos años para declarar como testigos: Mariano Rajoy, Soraya Saénz de Santamaría, María Dolores de Cospedal, Juan Ignacio Zoido, Javier Arenas… E, inevitablemente, el proceso navegará por algunos truculentos episodios que impactan de lleno en la historia reciente de la formación conservadora: como las presiones al principal investigador del caso Gürtel, el inspector Manuel Morocho, para que obviara los indicios contra el partido del Gobierno; el violento asalto perpetrado en la casa de los Bárcenas en 2013 por un falso cura, que decía buscar documentos que podían derrocar al Ejecutivo; la entrada ilegal en un estudio que tenía Rosalía Iglesias en Madrid; las sospechosas visitas que recibió el extesorero en prisión en pleno caso Gürtel, a quien los agentesclonaron sin control judicial un móvil y una tableta que le sustrajeron…
Las agendas de Villarejo dan fe de buena parte de ello. Con una enorme precisión, el comisario plasmó los principales hitos que componen Kitchen. El 17 de octubre de 2013, escribió: “copiando Tfnos”, en referencia a ese clonado. Y el 8 de junio de 2015, cuando la operación se acercaba a su fin, añadió: “Lo que le quitaron a LB está en el despacho de Gago. Este verano lo va a copiar. Chisco [sobrenombre que usaba para referirse a Francisco Martínez, número dos del ministro] fue quien ordenó que dejara yo los contactos con Sergi”.
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Diseño: Ana Fernández
Desarrollo: Alejandro Gallardo
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